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·· CAPÍTULO 2 ··
Al día siguiente de la charla, Draco fue a la habitación secreta a hacer los
deberes. Habían cerrado la biblioteca y no le gustaba hacerlos en la sala común
con tanto niñato suelto que no paraba de hacer tonterías. Cuando entró se
encontró que Harry también estaba haciendo sus deberes. Se saludaron y cada uno
se dedicó a lo suyo. Al rato Draco se giró y habló.
-Creía que siempre estabas con Weasly y Grranger, no se preocuparán si no te ven?
Lo dijo sin su habitual malicia, con un tono neutro. Harry le miró y le sonrió.
-No creo que me echen en falta, no hasta ddentro de mucho rato. Para tu
información ahora esos dos deben estar en una sala de la torre de astronomía
pasándoselo muy bien, uno encima del otro, sudando como pollos...
-Potter! No necesitaba saberlo tan detallaadamente...- le interrumpió.
-Oh! La cabecita del pequeño Malfoy no aguuanta esas cosas? – le preguntó Harry
con una mano en la cabeza de Draco revolviéndole el cabello rubio platino.
-Quita!.- le gritó quitándose la mano de PPotter de encima.
-Sakura.- dijo Draco, y el cuadro se abrióó.
Se extrañó mucho al ver que Potter también se encontrara allí en un día tan
especial como ese, el día de san Valentín. Estaba tumbado en el sofá, leyendo
una revista de Quidditch, vestido con el uniforme escolar pero con la corbata
deshecha y los primeros botones de la camisa abiertos.
-Huyendo de tus fans? Pensé que el príncippe de Slytherin nunca perdía
oportunidad de hacer saber al mundo cuán mejor que todos era...- le dijo Harry
cerrando la revista y sentándose bien.
-Pues te equivocaste Potter, me gusta ser el centro de atención, pero no que una
manada de tías me persigan como locas gritando “Te quiero Malfoy! Te quiero”!.-
dijo imitando la voz chillona de las chicas que lo perseguían.
-Vaya, vaya...
Draco se sentó al lado del moreno y empezó a hojear la revista.
-Si no fuese por la pasta y el apellido nii se fijarían en mi...- bufó.
Creía que Harry no le había oído, pero se equivocó. El Gryffindor lo había oído
todo y se sorprendió que Malfoy pensara eso. “Siempre pensé que estaba orgulloso
de su dinero, su familia y su fama... Pero supongo que es como yo...”
-Y bien Potter... Cuantas cartas de san Vaalentín has recibido? Seguro que no me
superas...- dijo el rubio hinchando el pecho y dándose aires de superioridad.
-Qué te apuestas?- le dijo Harry alzando uuna ceja y mirándole por encima de las
gafas.
-Mmm... - hizo Malfoy mordiéndose el labioo inferior.- Oh! Ya sé, si gano me
haces los deberes de defensa, si ganas tú, cosa improbable déjame agregar, yo te
hago los de pociones. Qué dices? .- le preguntó acercándole la mano.
-Perfecto. – le estrechó la mano y dijo.- 95.
Draco puso cara de asustado. Harry pensó que había ganado e iba a darle sus
deberes de pociones a Malfoy cuando éste esbozó una sonrisa de triunfo.
-99! Joróbate Potter... Nunca hagas apuesttas que sabes vas a perder... - le dijo
mientras sacaba de su mochila un pergamino con el título: “Precauciones contra
los vampiros.”- Y no quiero una letra enorme ni mucho espacio entre líneas...
-Una apuesta, es una apuesta... Pero me soorprende que hayas recibido tantas...
-Insinuas que soy feo? .- dijo el rubio paasándose la mano por el cabello.
-No, que las chicas de esta escuela necesiitan gafas.- contestó Harry como si
nada.
-Te arrepentirás de haber dicho eso, Potteer...- dijo Draco imitando la venenosa
voz de Snape.
Harry le miró, Malfoy tenía los ojos clavados en él y levantaba los brazos poco
a poco. Cuando Harry se dio cuenta de qué iba a pasar, ya era demasiado tarde y
Draco le estaba haciendo cosquillas. Harry empezó a reír, intentando
contraatacar, pero el rubio, que se había puesto encima de él, tenía bien
sujetos sus brazos con las piernas. Finalmente Draco se dio por satisfecho y se
sentó. Harry, respirando con dificultad, le miró sorprendido.
-Nunca pensé que un Malfoy hiciera una cossa tan infantil.- dijo Harry
colocándose bien la camisa y dejando la corbata encima de a mesa.
-Ni yo tampoco.- Draco suspiró y agregó.- Últimamente estamos descubriendo
muchas cosas el uno del otro, no te parece?
Draco se fue a sentar en un sillón junto al fuego. Harry lo siguió con la mirada
y le dijo.
-Si, tienes razón. Me sorprende que no te guste que sólo te vean como un
apellido...
-Oh! Me has oído...- contestó el rubio dess de su sillón, que gracias a Merlín
estaba de espaldas a Harry, pues que el Gryffindor le hubiese oído decir eso, le
provocó un rubor en sus pálidas mejillas.- Pero si hay alguien aquí que sepa de
eso, ese eres tú. El jugador de Quidditch más joven des de hace cien años, que
ha hecho a su equipo invencible los últimos siete; en primero superaste todas
las pruebas del concurso y encontraste la piedra filosofal; en segundo
encontraste a la hermana del Weasly, en tercero fuiste el único capaz de
controlar un hipógrifo y hacer frente a un dementor, en cuarto volviste a pasar
estupendamente las pruebas del concurso... Provienes de una buena familia famosa
y con dinero...() No hay nadie en la escuela que no conozca tu nombre, y por lo
tanto todas las tías están locas por ti. Les daría igual que salieras con tres a
la vez mientras pudieran decir que han estado contigo- acabó diciendo más para
sí que para Harry.
-Vaya, Malfoy, si que me conoces...
-Regla número uno de la supervivencia; connocer al enemigo.- contestó Draco
girándose y guiñándole un ojo.
-Con esto, cada vez veo más claro que no eeres tan malo como quieres hacer
suponer.
Draco no lo podía creer, ir a esa habitación se había convertido en una
adicción. Y no sólo ir allí y pasar el rato, no, también charlar con Harry.
El día anterior no se habían visto por qué fue el cumpleaños de Draco, y éste
había extrañado al moreno, aunque sólo un poco. Draco dijo la contraseña y el
cuadro se abrió. Harry estaba dentro, sentado en el suelo, con la espalda
apoyada en la parte baja del sofá y mirando el fuego. Draco le miró, hacía mucho
que no llovía, y eso le entristecía, quería volver a ver esa cola saliendo del
torso desnudo y bien formado de Harry... “¿¡EH?! Madre mía... dime que no he
pensado eso, por favor...” Pero nadie le pudo contestar por que en ese momento
Harry se giró hacia él.
-Feliz cumpleaños Draco.- le dijo con una sonrisa.
-Gracias.
Des de hacía una semana ya se llamaban por el nombre de pila, aunque claro, sólo
en privado. Draco se sentó al lado de Harry, respiró hondo unas cuantas veces y
cerró los ojos. Notó como una mano empezaba a acariciarle el cabello, pero se
sentía tan bien que no le importó.
-Me gusta tu pelo, siempre me ha llamado lla atención este color tan... No sé, es
chulo.
-Característica Malfoy.- dijo el rubio aúnn con los ojos cerrados.- Si ves a
alguien con él seguro que lleva nuestra sangre.
Harry sonrió y siguió acariciando ese cabello tan suave como la seda. Al cabo de
un rato se levantó. Al notar la ausencia de la mano de Harry, Draco abrió los
ojos y se levantó para buscar al Gryffindor. Lo encontró delante del mueble bar.
El moreno se giró, le sonrió y del armario sacó una caja de cervezas y un
pastel.
-No te importará volver a celebrar tu cumppleaños, verdad? – le preguntó mientras
dejaba las cosas en la mesa y le pasaba una cerveza.
-No.- dijo sonriendo.
Bebieron y comieron, y después de mucho hablar y discutir se fueron a sentar en
el sofá.
-Entiendo que el Weasly y Granger estén saaliendo y pasen más rato los dos juntos
pero, siempre que tú estás aquí ellos están... en la torre?
-Ja, ja. No necesariamente, pero ellos sabben que me gusta ir a dar paseos
nocturnos, y que eso no significa que no me importen. A parte, sólo vengo o
cuando tienen que hacer sus necesidades de pareja, cuando están los dos haciendo
ronda de prefectos o después de ir al lago.
-Ah! Bueno así ya sé a que horas te puedo encontrar...- dijo Draco para sí.
Se quedaron callados, disfrutando del silencio y de la compañía del otro. De vez
en cuando bebían un poco de su cerveza y miraban el fuego. Harry se giró y miró
a Draco. Si que le gustaba su pelo, tan rubio y suave... y esos ojos grises?
Siempre los vio fríos y llenos de desprecio pero ahora que eran amigos siempre
brillaban con sentimientos positivos.
-Ayer casi me ganas...
-Ay! No me lo recuerdes!- dijo Draco lleváándose las manos a la cabeza.- Siempre
pasa igual, la snitch detrás de mi oreja y no la veo, me tiro yo primero al
vacío pero tú eres mejor y aunque estés a dos palmos del suelo no paras y
consigues capturar la maldita pelota...
-Acabas de decir que soy mejor que tu?- prreguntó Harry sin creérselo.
-Pero no te acostumbres Potter...- dijo coon su usual tono, arrastrando las
palabras.
-JA, JA... pues muchas gracias. Pero tú taambién eres muy bueno, por algo
Slytherin siempre queda segundo no?
-Oh! Gracias, pero hablando de esto... Creeo que te interesará saber, y a tus
amigos también, que mi puesto es por mérito propio y no por el dinero de mi
familia.
Harry puso cara de culpable. Era verdad que en segundo, cuando se enteraron de
que Draco sería el nuevo buscador de Slytherin y que todo el equipo había
recibido, de parte de su padre, una Nimbus 2001 pensaron que había conseguido el
puesto con el dinero de su familia...
-Lo siento.- dijo apenado.
Draco suspiró.
-No pasa nada, es lo que tiene venir de unna familia rica y encima, con mala
fama. Si eres bueno en algo todo se debe al dinero de ella.
Draco cerró los ojos y se sentó de manera más cómoda en el sofá. Últimamente
cada vez que estaba con Harry, una sensación de paz y tranquilidad se apoderaba
de él. Y lo mismo le pasaba al Gryffindor, que después de cinco minutos, al ver
que Draco se había dormido, apoyó su cabeza en el hombro del rubio y se dispuso
a dormir. Antes de que cayera completamente en el mundo de los sueños, una
vocecita le dijo “Estás durmiendo con Malfoy!” Pero él sólo contestó, “lo sé y?”
Harry abrió los ojos. Sabía que estaba en la habitación secreta, pero no se
quedaba allí a dormir... De repente fue consciente de que estaba medio tumbado
encima de algo caliente, “Oh!, Oh!... Me parece que ese es Malfoy...”
Se incorporó, intentando no despertar al rubio. Gracias a la luz de la luna pudo
distinguir en que posición se encontraba Malfoy y le observó. Dormido parecía
tan buena persona, incapaz de hacer daño a nadie. Pero despierto era tan
diferente! Hería con el sólo poder del habla, con su ironía y su capacidad de
humillar a cualquiera. Harry se le acercó y le puso bien un mechón de pelo, le
acarició la mejilla y se acordó del viaje en tren de primer año, cuando Draco le
había ofrecido su amistad y él la había rechazado por qué el rubio había
insultado a Ron. Des de ese día Draco y él se llevaron como perro y gato, sólo
por qué el padre del rubio quería como amigo de su hijo a alguien tan famoso
como Harry...
-Puedo aceptar ahora tu mano?- le preguntóó en un susurro.
-Claro, pero aviso que esto es una excepciión, los Malfoy sólo ofrecemos las
cosas una vez.
Draco se había despertado al notar como el calor del cuerpo encima de él se iba,
y ahora miraba a Harry con una sonrisa. El moreno se levantó y cogió su botella
de cerveza que estaba en el suelo.
-Son las cuatro de la madrugada, me parecee que sería mejor volver cada uno a su
habitación...
-Si, tienes razón- dijo Draco bostezando.<
Recogieron los restos de pastel y doblaron la manta con la que se habían tapado
antes de dormirse. Salieron del cuarto y se miraron, Habían dormido juntos, muy
cerca el uno del otro, se sentían tan bien que no querían separarse. Pero
finalmente Harry habló.
-Adiós Draco, supongo que mañana vendrás aa hacer los deberes no? Me tienes que
ayudar en pociones...- le dijo un poco avergonzado.
-Claro . Hasta mañana.
Draco caminó hacía las mazmorras, y cuando se cruzó con Harry le dio unas
palmadas en el hombro.
-Adiós.
Y el Slytherin se perdió en la oscuridad, caminando con esa elegancia y ese
porte tan característico que le identificaba como un verdadero Malfoy.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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