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Capítulo 4 – Yo Puedo Estar Azul
Después de cansarse de la pared de silencio que encontró su mirada inquisitiva,
Severus preguntó con tanta cortesía como le fue posible.
-Harry, ¿por qué está aquí el Director y qquién es la pequeña que lo acompaña?-
su tono de voz, indicaba su disgusto al tener a tanta gente invadiendo su
espacio personal.
-Severus, Albus vino con la pequeña Aliciaa por una razón muy importante. Me
gustaría decirte cuál es esa razón, pero no voy a hacerlo, al menos hasta que
hayas superado las cuatro etapas del sarampión- levantó su mano y calló a su
amor cuando vio que iba a protestar.
-Confía en mí, Severus. Es mejor que escucches la razón de que haya venido a
nuestra casa cuando te sientas mejor.
-Muy bien, no me gusta pero probablemente tengas razón. En este momento no soy
una persona muy razonable. Bien, no te quedes ahí, acerca a la niña y
preséntamela.
Harry tendió su mano a Alicia y ella la tomó con timidez. La condujo hacia
Severus y la ayudó a subir sobre la cama, al lado de su pareja.
-Severus, ésta es Alicia Cuthbertson, es uuna niña de origen muggle. Está
temporalmente sorda, así que debes hablarle con claridad y utilizar un lenguaje
tan simple como sea posible. Albus me dijo que le lanzó un encantamiento para
que cualquier cosa que dijéramos, se deletreara en frente de la niña como una
escritura mágica que sólo ella puede ver.
Severus extendió su mano azul hacia Alicia y ella la tomó. Miró hacia abajo y la
acercó a su rostro. La acarició y rió nuevamente. Él colocó su mano bajo su
barbilla y le alzó la cabeza para que pudiera ver cuando le hablara.
-Hola, Alicia. ¿Cómo estás?
La niña lo miró por un momento, y él la observó mientras abría la boca para
hablar.
-Bien. ¿Por qué estás azul?
Albus sonrió y luego lanzó una risita, a la que Molly se unió. El Director pensó
que sería mejor dejar que se conocieran, así que lanzó a la mujer una
significativa mirada y abandonaron la habitación, dejando solos a Harry, Severus
y Alicia.
Severus sonrió a la pequeña, y Harry pensó que quizás las cosas fueran mejor de
lo que esperaba. Su pareja raramente sonreía a nadie que no fuera él, y si el
otro mago pudo sonreír a la niña después de que le hiciera la pregunta, tal vez
permitiría que se quedara con ellos.
-Tengo sarampión. ¿Sabes lo que es el saraampión?
Alicia sacudió la cabeza negativamente. Severus frunció el ceño y trató de
pensar en algún otro modo de contestar la pregunta en términos que ella
entendiera.
-El sarampión es algo que otras personas ppueden atrapar. Tú probablemente puedes
haberte contagiado. Hace que tengas fiebre, que te de picazón y te pongas azul-
dejó de hablar al darse cuenta de lo que había dicho y miró a Harry-. Oh,
querido. Ella también puede estar enferma. Así que mañana es posible que tú
estés enfermo, Alicia también, y yo todavía me encontraré en la siguiente fase
de la enfermedad. Vale, ahora me alegra que Molly esté aquí, pero no dejes que
ella lo sepa.
Harry soltó una pequeña risa y finalmente se sentó detrás de Alicia y colocó sus
manos sobre los hombros de la niña, dándole un pequeño apretón. Alicia levanto
la vista y le regaló una sonrisa tranquila y dulce, que se reflejó en sus ojos.
Los ojos hablaban de preocupación y, posiblemente, de amor. Ella le respondió
con una sonrisa brillante, enseñando todos los dientes, y reclinó su espalda
sobre él.
Encontraba que esos dos hombres eran gentiles y dulces con ella. El abuelo Albus
le había dicho que ellos se convertirían en sus nuevos padres y la amarían, que
pasarían mucho tiempo con ella. Le contó que el hombre mayor podía ser un poco
quisquilloso y malhumorado, pero que en el fondo era un hombre amable y bueno.
Ella podía ver que podría llegar a ser alegre, especialmente si sabía como
manejarlo. El abuelo también le había dicho que el más joven, Harry, era una
persona muy divertida que había tenido una niñez muy solitaria y complicada, y
podría comprenderla. Alicia era una niña mágica, tanto de mente como de corazón,
que amaba jugar creando y haciendo esas pequeñas cantidades de magia, que el
abuelo Albus le había asegurado podría hacer todo el tiempo cuando viviera ahí.
-¿Me pondré azul también?- preguntó a Seveerus con una sonrisa bailando en sus
labios.
-Sí, también te pondrás azul. Y te saldránn ronchas y te picará- Severus miró a
la pequeña, penetró en sus claros ojos azules y descubrió un diablillo travieso
acechando desde allí. Y vio a Harry detrás de ella; vio sus manos descansar
sobre los débiles y pequeños hombros y como la sostenían dulcemente.
Instantáneamente, se dio cuenta de qué era lo que Harry estaba deseando. Levantó
la vista hacia los ojos de su pareja. El hombre joven se sorprendió al notar que
Severus comprendía todo......lo que deseaba para ellos, lo que Alicia
significaba para ambos, la oportunidad que representaba de ser una familia.
Severus amaba tanto a Harry, que estaba dispuesto a permitir la entrada de la
pequeña a su vida, y para ser honesto, ya estaba un poquito enamorado de ese
pequeño diablillo, con sus ojos brillantes, su sonrisa caprichosa, y sus suaves
rizos de cabello rubio. Estiró su mano, la dejó descansar sobre la mano de Harry
y la apretó dulcemente. Sonrió y lentamente se sentó y puso sus brazos alrededor
de ambos en un gran abrazo. ¡Alicia chilló con deleite!
-¿Vamos a ser una familia?- Alicia miraba de uno al otro.
-¿Lo seremos, Severus?- preguntó Harry a ssu amor.
-Sí, vamos a ser una familia. Es por eso qque Albus la trajo, ¿cierto?
Harry se limitó a asentir. Luego se inclinó hacia la niña para poder mirarla a
la cara.
-Alicia, ¿quieres quedarte con Severus y cconmigo? ¿De verdad quieres ser nuestra
pequeña?
La niña asintió y contestó “sí”. Luego brincó sobre la cama, quedando
arrodillada, y lanzó sus bracitos alrededor del cuello de Harry. Rápidamente se
giró y abrazó a Severus también.
-¿Entonces, ahora los tengo que llamar pappá a ambos?
Los miró, un poco confundida sobre cómo debería llamar ahora a esos hombres.
Sabía que era inusual, que ya no tendría una madre y un padre sino dos padres.
Sin embargo, dado que nunca había pasado demasiado tiempo con sus otros padres,
la dinámica de la familia todavía era un misterio para ella.
Severus elevó una ceja hacia Harry, quien respondió sacudiendo su cabeza
inseguro.
-No, Alicia, no tienes que llamarnos papá,, papi o padre si no quieres. Sólo si
te sientes cómoda con eso. Puedes llamarnos Severus y Harry si lo prefieres-
mientras hablaba, Severus metió un descarriado mechón de pelo tras la oreja de
la niña, luego la acarició tiernamente.
-Vale. ¿Puedo ir abajo a jugar con el abueelo Albus y la otra linda señora?
-¿Abuelo Albus?- preguntaron Severus y Harrry a un tiempo, ambos terminando con
una risa sincera ante eso. Como Severus estaba en ese momento frente a la niña,
asintió y le dijo que sí. Ella abrazó nuevamente a ambos hombres, antes de
saltar fuera de la cama y correr escaleras abajo. Pudieron escuchar como llamaba
al abuelo Albus.
Harry se acercó a Severus, y giró sobre si mismo para poder descansar al lado de
su amado.
-¿De verdad vas a estar bien con el hecho de tener a Alicia como hija? Quiero
decir, sé que no hemos discutido sobre este tema, y apenas llevamos juntos tres
meses. Yo sólo......quiero decir, se siente correcto para mí. Pero no sé si está
bien para ti, tienes que dejarme saber- no quería que Severus se sintiera
presionado en su decisión al saber que Harry lo deseaba tanto.
-Estoy bien. Ella es una pequeña adorable.. Estoy seguro que ayudará a llenar el
vacío que faltaba en nuestras vidas. Estaba consciente de que algo te había
estado preocupando, y cuando vi que te sentabas detrás de ella, al momento supe
de qué se trataba. Sé que es pronto para nosotros, pero al igual que con todas
las cosas que nos han pasado hasta ahora, nos ajustaremos.
-Te amo, Severus. Eres un hombre extraordiinario- pasó sus brazos alrededor de su
compañero y se acurrucó más cerca.
-Y yo te amo, Harry Potter- alzó una mano y corrió sus dedos a través de la
corta melena negra. Sonrió al pensar en los votos que había oído una vez en una
boda muggle-. En la salud y en la enfermedad.
El joven mago contuvo la respiración y miró hacia arriba con ojos interrogantes.
Severus se dio cuenta que Harry conocía la referencia, después de todo se había
criado en el mundo muggle. Severus había tenido una revelación y esto lo
aturdía. Sabía que pasaría el resto de su vida con Harry, pero realizar este
enlace era un paso que nunca antes había considerado. Al menos hasta ahora.
-¿Quieres?
-Querrás decir ‘querrás’- lo corrigió Harrry alzando una ceja. Entendía bastante
bien de qué trataba la pregunta. Podía no ser la forma más romántica de
preguntar, pero tomaría de este hombre lo que pudiera.
Severus sonrió de forma extraña a su amor y repitió la pregunta.
-¿Querrás?
-Sí, me encantaría.
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°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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