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Capítulo 7: Sólo entre tú y yo
La mañana siguiente durante el desayuno, Harry se acercó al Profesor Dumbledore
en la mesa principal para poner su plan en marcha. Pensaba que no era un plan en
realidad, per se, sino una oportunidad de encontrar las respuestas a unas
cuantas preguntas que estaban rondando por su cabeza. Hermione lo observaba
desde un lateral, curiosa por saber lo que estaba pasando por la mente de su
amigo, insegura de cómo el Director podría ayudar a Harry en su relación. Ron
también lo observaba mientras hablaba con Dumbledore, la curiosidad claramente
escrita en su rostro.
Ron se giró hacia Hermione y le preguntó, seguro de que ella sabía de qué se
trataba.
-No estoy completamente segura de por qué HHarry esta hablando con el Director,
Ron. Creo que puede tener algo que ver con el Profesor Snape.
-¿Snape? ¿Por qué? ¿Crees que es sobre las tareas o algo así? Olvidé preguntarle
a Harry sobre como le fue anoche con su tarea. ¿Tú le preguntaste?
-No, tampoco le pregunté. Aunque estoy seguura que le fue bien, ya que Harry no
ha despotricado sobre él esta mañana.
Ron sacudió la cabeza mostrándose de acuerdo con esta observación.
-Sí, es verdad, aunque a decir verdad no see ha quejado de él en toda la semana.
Sin embargo, aún le preocupa algo. ¿Tienes idea de qué?
-Tengo cierta idea pero te la contaré despuués, cuando estemos en un lugar más
privado y Harry esté con nosotros- Hermione barrió el salón con sus ojos pora
indicar por qué. Ron siguió su mirada y entendió lo que quería
decir....demasiadas personas podían escuchar accidentalmente- En realidad es
mejor que él te diga de qué se trata.
*****
Justo una mesa más allá de Ron y Hermione, Harry hablaba seriamente con el
Profesor Dumbledore.
-Señor, de verdad necesito que me ayude conn algo. Algo muy importante para mí-
Harry lucía pensativo mientras se sentaba en la silla vacía al lado del
Director.
-Haré lo que pueda por ti, Harry. ¿Para quéé necesitas mi ayuda?- preguntó
Dumbledore, sus ojos brillando cada vez más con cada minuto que pasaba.
-Bueno, no quiero hablar sobre eso aquí, Prrofesor. Es un asunto privado. ¿Podría
pasar más tarde por su oficina para discutirlo?- preguntó Harry, con tanta calma
como podía. En verdad estaba muy nervioso acerca de lo que quería preguntarle a
Dumbledore, ya que las respuestas eran esenciales para su felicidad futura.
Estaba seguro de eso.
Había pasado una buena parte de la noche imaginando como podría ser su
conversación con Dumbledore. El resto del tiempo, lo había pasado pensando en
Severus y en cómo se sentía respecto él, rememorando cada segundo que habían
pasado juntos, buscando posibles pistas que le indicaran qué sentía el otro
hombre hacia él. No quería empezar a imaginar cosas que no estaban allí, de ese
modo evitaría crearse falsas expectativas. Pero definitivamente conservaría la
esperanza en su corazón, tal como le había sugerido Hermione.
Los ojos de Harry se perdieron mientras recordaba la última noche y todo lo
demás. Dumbledore lo observó atentamente y sonrió. La señorita Granger no había
sido la única que había estado observando a Harry.
*Especialmente cuando ha sido Harry quien ha puesto todo en marcha, con un
pequeño empujón y algo de manipulación de mi parte, claro. Realmente estoy
bastante orgulloso de este joven. Harry tiene mucho amor que dar y mucho amor
que necesita y a decir verdad, Severus está en el mismo caso. Son perfectos el
uno para el otro y todo el mundo lo sabe; puedo estar algo chiflado, pero nunca
me equivoco, al menos en lo que se refiere a las relaciones. Soy el principal
casamentero de mi edad, así uní a Arthur y Molly Weasley, y a Lily y James*.
Su brillo disminuyó un poco al pensar en la última pareja, todavía los extrañaba
terriblemente, pero corrió la mirada hacia el joven frente a él y se alegró al
ver como su amor había producido algo tan maravilloso como ese fuerte y valeroso
mago.
-Por supuesto, Harry. Puedes venir cuando qquieras, sabes que tu visita siempre
es bienvenida. La contraseña de mi oficina es “Argyle”- se inclinó más cerca del
chico, como para susurrarle palabras de mayor importancia- Aquí entre tú y yo,
estoy cansado de usar contraseñas con nombres de dulces. Eso sí, los calcetines
son algo completamente distinto. Uno nunca tiene suficientes calcetines.
Harry soltó una risita, junto con el Director.
-Gracias, Profesor. Encontraré algo de tiemmpo esta tarde para alejarme de
Hermione y el feroz programa de estudio que establece.
-Sobre los EXTASIs, estoy seguro que tú y ttus amigos van a salir muy bien.
Harry se levantó de la silla y le sonrió en agradecimiento a las palabras de
ánimo de Dumbledore. Entonces hizo el camino de regresó y se unió a sus amigos
para desayunar.
Hermione había regresado su atención al estudio y masticaba medio ausente su
desayuno y Ron estaba hablando con Ginny sobre el resto de su familia, ya que
ambos habían recibido carta de su madre.
-Bien, Hermione, ¿qué nos tienes reservado a Ron y a mi para hoy?- le preguntó
Harry mientras tomaba algunos huevos y una tira de tocineta.
Hermione alzó la vista de su libro por una fracción de segundo y tomó otra pieza
de tocineta, luego volvió al estudio.
-Vamos a pasar la mañana con Transformacionnes, y por la tarde, Encantamientos.
Mañana haremos Defensa Contra las Artes Oscuras y Herbología. En el resto de la
semana, continuaremos el estudio de Pociones y las demás, Astronomía, Estudios
Muggles, Cuidado de Criaturas Mágicas e Historia. Ustedes dos tendrán que
estudiar Adivinación en su propio tiempo- aquí Hermione hizo una pausa y puso
los ojos en blanco antes de continuar- mientras yo estudio Aritmancia y Runas
Antiguas.
Harry y Ron gruñeron ante el pensamiento de todo el estudio que tenían por
delante para el resto de la semana. Tenían la semana totalmente llena y esto no
les gustaba.
El trío se fue a la sala común después de desayunar. Junto con el resto de sus
compañeros de casa, reservaron todo el espacio disponible para estudiar para sus
exámenes de fin de año, los TIMOs y los EXTASIs. Los estudiantes de quinto y de
séptimo lucían como un apretado ramillete mientras estaban enterrados debajo de
más libros y pergaminos de los que nadie podría imaginar.
Harry se estiró lentamente en su asiento para aliviar el dolor de su cuerpo. Sus
ojos estaban cansados y tensos luego de tanto estudio, así que retiró sus
anteojos y los frotó. Mientras cambiaba de posición, su cuerpo gritó y sus
músculos gimieron por la falta de actividad. Sentía que quizás éste fuera un
buen momento para tomar un descanso. Se levantó, se inclinó entre Ron y Hermione
y les susurró que iba a dar un paseo antes del almuerzo y que los vería en el
Gran Comedor. Dejó sus libros donde estaba y pensó que quizás sería un buen
momento para hablar con Dumbledore.
Se acercó a la figura de la gárgola que guardaba la entrada de la oficina del
Director y susurró “Argyle”. Esperó pacientemente mientras la entrada se abría y
subió por las escaleras de espiral. Justo antes de que pudiera tocar a la puerta
de la oficina, escuchó claramente:
-Pasa, Harry, pasa.
Abrió la puerta y notó que Dumbledore estaba sentado tras el escritorio, con
Fawkes posado a su izquierda. El Director no alzó la vista de sus papeles de
trabajo, pero le hizo una indicación con su mano libre para que tomara un
asiento frente al escritorio.
-Enseguida te atenderé, Harry. Parece que ssiempre estoy haciendo algún
documento, especialmente los que están relacionados con el Ministerio.
Harry se sentó cerca de Fawkes y el fénix voló de su percha y aterrizó en la
rodillas de Harry. Éste, con gentileza acarició al ave con sus dedos y Fawkes
gorgeó feliz.
-También me alegra volver a verte, amigo.
Luego de que pasaron varios minutos mientras Harry continuaba sentado,
acariciando el encendido plumaje del ave, el Director se levantó de detrás de su
escritorio y tomó el asiento frente a Harry
-Ah, Fawkes realmente ama la atención, ¿cieerto?
Dumbledore sonrió suavemente y Fawkes voló de Harry y se posó en el hombro del
Director. Luego picoteó la barba del anciano mago gentilmente y regresó a su
percha junto al fuego.
-¿Te gustaría tomar algo de te?¿O quizás unno o dos caramelos de limón?
-Algo de te sería bien recibido, Profesor. Estoy muerto de sed después de estar
estudiando por horas.
Dumbledore agitó su varita e hizo un movimiento en dirección a la pequeña mesa
ubicada entre las dos sillas. Al instante apareció un servicio de te, con un
pequeño plato de galletas, dos tazas de china y una humeante tetera.
Después de servir el te, Dumbledore se sentó de nuevo en su silla y fijó su
interrogante mirada en Harry.
-Entonces, joven, ¿de qué quieres que hableemos?
Harry, quien pensaba que había organizado sus ideas en preparación para esta
reunión, se encontró con que ahora tenía dificultades para abordar el tema.
-Umm, bien, verá, señor......-suspiró y lo intentó de nuevo- Resulta que......
Dumbledore rió por lo bajo ante la obvia reticencia del muchacho de plantear un
asunto tan incómodo.
-Harry, ¿por casualidad se trata del Professor Snape?
Harry tragó *Oh, Merlín. ¿soy tan obvio que incluso Dumbledore lo ha notado? Si
es así, seguramente Severus también debe haberlo hecho* Asintió lentamente en
respuesta y susurró:
-Sí, señor.
-Bien, ¿hay algo que quieras saber, o quizáás contarme, respecto al Profesor
Snape?
-Bien, él me mencionó que usted lo estuvo vvigilando el día del incidente, en la
clase del Lunes, y bueno, verá.......
Harry se detuvo al darse cuenta de algo. *Por todos los cielos, no puedo
mencionarle al Director que Severus sospecha que le hizo ciertas preguntas. Eso
implicaría que Dumbledore estaba siendo entrometido y chismoso, y muchas otras
cosas. Además, no puedo preguntarle si descubrió algo, lo que sea, de lo que
Severus pudiera sentir por mi*
Los ojos de Dumbledore brillaron alegremente mientras observaba la confusión de
Harry e imaginó las verdaderas razones por las que estaba allí, más allá de lo
que aparentaba. *Ah, quien pudiera volver a ser joven y estar enamorado*
-Um, señor, no es nada en realidad. Yo, uh......sólo quería saber si usted
pensaba si había resultado muy dañado en el accidente de pociones.
*Oh, cuan patético puedo ser. Es obvio que Severus no sufrió daños, estuvo en el
Gran Comedor en cada comida desde ese día. A veces parezco idiota* Enrojeció y
trató de apartar sus ojos de los del Director, aunque lo que realmente quería
era golpear su frente con la palma de la mano, repetidamente.
Dumbledore decidió compadecerse del joven:
-¿Esa es la verdadera razón por la que estáás aquí? Porque no creo que lo sea-
hizo una breve pausa para tomar un sorbo de te y continuó-. Voy a darte un
pequeño consejo. Confía en tu corazón, Harry. Tienes buenos instintos sobre la
gente. Deberías colocar tu confianza en esos instintos y escuchar lo que te
dicen. Como estoy seguro que estás consciente, yo coloqué mi confianza en
Severus por muchos años y esa confianza nunca fue abusada en forma alguna. Es un
buen hombre, un hombre capaz de grandes cosas, incluso dejar entrar en su
corazón a las personas que considera que lo merecen. No sé si estás consciente
de esto, pero se parece mucho a ti.
*Se parecen tanto que siente lo mismo que tú, sólo que todavía no se ha dado
cuenta* Los ojos de Dumbledore resplandecieron pero suprimió una sonrisa. *No
puedo esperar a ver que pasa cuando Severus finalmente lo descifre*
Harry sonrió y asintió comprendiendo.
-Gracias, señor. Creo que seguiré su pequeñño consejo- se levantó de la silla y
se quedó parado ligeramente incómodo, saltando de un pie a otro-. Y gracias por
el te. Creo que debería dirigirme al Gran Comedor a almorzar. Que pase una buena
tarde, Profesor.
-Tú también, Harry. No estudies demasiado, el exceso no es bueno.
Harry rió ante eso.
-Trate de decírselo a Hermione. No puede maantener su nariz alejada de un libro y
logra que Ron y yo hagamos lo mismo- puso los ojos en blanco y se encogió de
hombros con resignación-. Creo que tiene razón, necesitamos salir bien en las
EXTASIs. Tanto ella como Ron quieren ir a la Universidad.
-Oh, ¿y ya decidiste lo que harás tú? La Prrofesora McGonagall mencionó que
querías ser Auror.
-Lo quise, señor. Pero ya no. Estoy en un ddilema sobre qué hacer una vez termine
la escuela. El Profesor Snape me dijo que podía aconsejarme sobre las opciones.
Veremos lo que parezca más prometedor.
*Interesante, no tenía idea de que Severus estuviera haciendo eso también. Sabía
sobre las sesiones de tutoría y las tareas que Harry estaba ejecutando, pero
éste es un nuevo descubrimiento. Ah, y recuerdo que Harry le pidió a Severus que
viviera con él, me pregunto si ya encontraría un nuevo lugar para vivir*
-Ah, perdona la falta de consideración de eeste anciano. Sé que no vas a vivir
con tus parientes a partir de este verano, y sé que no vas a vivir en la Mansión
de la familia Black dado que se la traspasaste a Tonks, así que ¿dónde te vas a
quedar?
Harry se mostró sorprendido por el cambio de tema, pero le siguió la corriente.
-Bueno, Profesor, he establecido algunos coontactos sobre viviendas en venta. Dos
de los tres que vi parecen promisorios, sólo estoy esperando que me manden una
lechuza con la respuesta, así que espero en algún momento tomarme un tiempo y
viajar con polvos Floo a verlas. ¿Sería posible?
-Estoy seguro que se puede arreglar. Podríaas ir por la línea Floo desde aquí.
Sólo una palabra; por precaución será mejor que Arthur Weasley le eche un
vistazo previo a esos sitios. Por protección, para asegurarnos de que no haya
una desagradable sorpresa esperándote.
-Ah, sí señor, entiendo lo que quiere decirr. Gracias, por todo. Ahora de verdad
debo irme. Nuevamente, que pase una buena tarde.
-Lo haré, y gracias a ti. Por acordarte de mí y venir, puedes acercarte a mí
para lo que sea. Espero que caigas por aquí otra vez antes de marcharte.
-Definitivamente trataré, pero con el plan de estudio y los exámenes casi encima
será casi imposible. Quizás después de los exámenes.
Movió la mano en un leve saludo, se giró y abandonó la oficina del Director.
Mientras bajaba los escalones y pasaba la gárgola centinela, decidió que
intentaría realizar una tarea rápida antes del almuerzo. *Y, definitivamente no
me hará daño ver a Severus otra vez, sólo para saber qué está haciendo*
Pocos minutos más tarde, Harry estaba tocando en la puerta de la oficina de
Severus. Escuchó una amortiguada maldición que venía del interior y cuando la
puerta se abrió, vio de pie frente a él a su Profesor, que lucía ligeramente
agobiado.
Harry alzó una ceja interrogante en su dirección
-¿Dificultades, Profesor?
-Sí, las tengo. Mi última poción no salió ccomo me hubiera gustado. Bueno, si
viniste a hacer alguna tarea, adelante- Severus se giró y se movió para que
Harry entrara cerrando la puerta detrás de él.
-¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?
-En realidad, lo hay- Severus se volvió y sseñaló la pared del fondo de la
oficina, donde estaban docenas de calderos apilados.
Los ojos de Harry se abrieron incrédulos y tragó
-Necesitan ser limpiados. Son producto de llos muy numerosos intentos fallidos
para hacer una nueva poción sanadora. Te estaría muy agradecido si los pudieras
lavar por mí. Por favor- Sabía que esta tarea era mucho más pesada de las que
habitualmente le daría a Harry pero estaba desesperado.
Harry suspiró, Severus había dicho la única palabra mágica que lograba que él
literalmente hiciera casi cualquier cosa, ‘por favor’.
-Bien, ¿algo que debería saber antes de emppezar? ¿Debo usar algún método de
limpieza en especial?
-Sólo agua, jabón y un montón de esfuerzo- Severus hizo un gesto ante el
entusiasmo con que el chico se avocaba a la tarea.
-¡Perfecto!- Y con eso Harry fue y tomó un caldero que lucía como si hubiera
sido usado por Neville. Le dio la espalda a Severus y señalo al caldero que
sostenía-. ¿Una explosión repugnante al estilo Longbottom o que?
-Efectivamente. Una particularmente repugnaante. Tuve que ir a ducharme para
quitar lo que tenía en el cabello, pues no estoy seguro de cuan estable era para
utilizar un hechizo. Dado que son experimentales, nunca se es demasiado
cuidadoso al usar otros recursos mágicos.
Harry se detuvo e imaginó a Severus con todo el cabello cubierto de esa cosa, y
luego repentinamente el cuadro de Severus tomando una ducha para lavarlo. Antes
de que la imagen pudiera completarse, sacudió la cabeza y se ruborizó
intensamente. Bajó la cabeza esperando que Severus no hubiese visto su rubor y
se dirigió a un fregadero ubicado a un lado de la oficina. Severus había notado
la mirada ligeramente aturdida en los ojos de Harry y el rubor que la siguió y
se preguntó cuál era la causa.
*Luce definitivamente adorable cuando se ruboriza así.¿Qué? ¿Adorable? Yo no
creo que nada parezca adorable, especialmente Harry. Oh, a quien estoy
engañando. Luce adorable. ¿Me pregunto si su piel se sentirá cálida al tacto
cuando está ruborizado?* Severus parpadeó varias veces asombrado ante estos
pensamientos y también se ruborizó.*Debo recordar que Harry es mi alumno, no
debería pensar de este modo sobre él*
Antes que Harry empezara a lavar el primer caldero, sintió que Silver se movía
por primera vez en horas. Salió por debajo de la manga de su túnica y suavemente
se enroscó por el brazo de Harry hasta llegar a sus hombros. Ondeó su lengua
hacia Harry
La pequeña serpiente sintió las emociones del joven
-Estasss demassssiado caliente, Harry. Ruboorizado y caliente. Nunca hasss
essstado assssí antesss, ¿deseasss anidar con essse otro humano?
Harry se ruborizó con mayor fuerza al escuchar la pregunta de Sliver y Severus
se volteó a verlo al escuchar a la serpiente sisear.
Harry le contestó a la serpiente en lengua parsel.
-¡NO!! No quiero anidar con Ssseverus. Al mmenosss no todavía- emitió una pequeña
sonrisa ante esto último y se ruborizó. Volteó a ver a Severus quien lo miraba
interrogante. Esté sólo había entendido que mencionaron su nombre cuando Harry
habló con la serpiente.
-No es nada en realidad. Ella, uh, sólo me preguntaba si tenía problemas porque
estaba haciendo tareas. Le dije que no, que te estaba haciendo un favor.
-Ya veo. Entonces, deberíamos regresar al ttrabajo. Harry suspiró aliviado de que
Severus no presionara sobre el asunto. Por el rabillo del ojo, vio como la
serpiente se enrollaba alrededor de sus hombros y cuello
-Casssi me metesss en un problema. Él no ssssabe que me gusssta- le reclamó a la
serpiente.
-Yo lo sssentí. Él hace que tu corazón sssee acelere, lo sssentí cuando
entrassste al sssalón.
-Bueno, ahora debo trabajar. ¿Quieresss queedarte en misss hombrosss?- le
preguntó a la serpiente.
Sliver sacó su lengua e inclinó ligeramente la cabeza y luego descendió. No se
durmió sino que continuó observando como empezaba a trabajar calmadamente en los
calderos.
Pasaron varias horas en silencio y finalmente Harry casi terminaba con los
calderos, estaba lavando el último. Había dado la espalda a Severus la mayor
parte del tiempo, pero esto no le impedía sentir la presencia del otro hombre.
Cada vez con más frecuencia, incluso sentía que largas y persistentes miradas
eran lanzadas en su dirección y temblaba ligeramente cada vez. Para Harry, cada
mirada era como una caricia.
Completamente olvidado de la reunión con Hermione y Ron en el Gran Comedor para
almorzar, quedó absorto mientras ayudaba a Severus y pensaba en él. Cuando el
último caldero lavado y seco fue colocado en su sitio, dio la vuelta para
observar el trabajo de su Profesor. Vio como un absorto Severus estaba embebido
en su poción y agregaba cada ingrediente ya medido.
*La verdad es que podría pasarme todo el día observándolo hacer eso, ver alguien
tan inmerso en su trabajo es una poderosa imagen*
En ese momento, sintió como su estómago rugía, y fue lo bastante alto como para
que incluso Severus lo notara. Éste apartó la vista de su poción y sonrió ante
la visión de Harry sosteniéndose el estómago en un inútil esfuerzo por
acallarlo, mientras su rostro evidenciaba su disgusto.
-Lo siento, no quise molestarte.
-¿Quizás deberíamos almorzar? Esta mañana mme perdí el desayuno y la verdad es
que también tengo algo de hambre- le sugirió Severus.
Harry se dio cuenta que el almuerzo en el Gran Comedor ya debía haber terminado
y que debía haberse reunido con sus amigos.
-Creo que el almuerzo ya terminó. Cuando veenía hacia acá estaba comenzando, así
que ya todo debe estar vacío.
-Bueno, entonces comeremos aquí. ¿A menos qque necesites regresar a tus estudios?
-Debería, pero también necesito comer, así que me podría quedar hasta que lo
hayamos hecho- Harry sonrió- ¿Yo debería hacer los honores, verdad?
-Deberías. Quizás ese pequeño elfo amigo tuuyo, Dobby, nos consiga algo de
comida.
-¡Dobby!¡Dobby, puedes ayudarnos, por favorr!- llamó Harry a nadie en particular.
Entonces, con un pop, Dobby apareció delante de Harry.
-Sí, Harry Potter, ¿en qué puede servirle DDobby?
-Dobby, el Profesor Snape y yo nos perdimoss el almuerzo, ¿podrías traernos algo,
por favor? ¿Quizás unos emparedados?- le preguntó Harry al complaciente elfo.
-¡Por supuesto! Dobby se los traerá enseguiida- con otro plop, el elfo doméstico
desapareció. Antes que Harry pudiera parpadear dos veces, Dobby apareció de
nuevo cargando con una bandeja con jugo de calabaza y emparedados y la colocó en
el escritorio del profesor- ¿Eso es todo, Harry Potter?
-Esto luce abundante, Dobby. Gracias.
-Dobbly está contento de que Harry Potter eesté complacido. Sí, Dobby está muy
feliz de servirle- el elfo parpadeó sobre sus enormes ojos e hizo varias
reverencias con la cabeza, como si estuviera encantado. Nuevamente desapareció
con un gran pop y todo quedó tranquilo nuevamente en la oficina.
Harry y Severus se sentaron en sendas sillas frente al escritorio y cada uno
tomó un emparedado y un vaso de jugo
-Quiero agradecerte por lavar los calderos.. Me has ahorrado un tiempo precioso,
lo que me permitió concentrarme en perfeccionar la poción. Tengo el
presentimiento que estoy muy cerca.
-No hay problema, esto me dio oportunidad dde realizar algo de actividad física.
Estaba cansado de estar sentado estudiando. Personalmente, no me explico cómo
Hermione puede hacer eso día tras día.
-Por eso disfruto enseñando pociones. Me peermite hacer algo de trabajo manual,
además de corregir pruebas y hacer exámenes.
-Sabes, eso me da que pensar sobre lo que mme gustaría hacer. O al menos las
cualidades que debe tener el trabajo que me gustaría hacer. Algo con cierta
actividad, que no signifique trabajo de escritorio. Pero tampoco quiero ser
jugador de Quidditch, porque es completamente físico. También me gustaría que
significara un desafío mental.
Severus alzó una ceja hacia Harry.
-¿Quieres hacer algo que signifique un desaafío mental? ¿Qué hiciste con el Harry
Potter que conocí los pasados siete años?- Severus se rió y Harry fingió una
expresión dolida.
-Aw, Severus, no soy tan malo y lo sabes. HHas debido notar que he mejorado
bastante durante las sesiones tutoriales- se quejó.
-Es cierto. Así que te gustaría algo que tuuviera algo de actividad y desafío
mental. Veré lo que puedo encontrar entre las carreras disponibles.
-Gracias. ¿Y tú has pensado en lo que te guustaría hacer cuando te vayas de aquí?
-En realidad, sí. Sólo entre tú y yo, en Innglaterra no hay muchas tiendas de
pociones confiables, ni siquiera en Europa, así que estaba pensando abrir una
tienda de pociones en el Callejón Diagon. Incluso estaba considerando abrirla
también para la población muggle, y vendérselas como...¿oh, cuál es el
término?.....remedios homeopáticos. Parece que la medicina natural es muy
popular en estos tiempos. Me pregunto si sería posible tener una tienda con una
puerta que comunicara con el Lado común de Londres y otra con el Callejón
Diagon. Sería interesante ver qué pasaría.
-Bueno, estoy seguro que lo que sea que empprendas estará bien. Definitivamente
eres un maestro de la persistencia. *O mejor aún, un apasionado y persistente
profesor de pociones*. Harry enrojeció ante este pensamiento.
Severus notó el rubor de Harry y una vez más se preguntó qué le pasaría al
joven.
Sliver se desperto de nuevo y siseó en el oído de Harry:
-Estásss caliente otra vez. Ssseguro que ell otro humano lo nota. Creo que
quieresss que dessscubra como te sssientes, que quieresss anidar con él.
-Quédate quieta, Sssliver. No sssabe por quué essstoy ruborizado. Quizásss a
partir de ahora debasss ignorar el cambio de temperatura de mi cuerpo.
-Muy bien, no volveré a mencionar tusss cammbiosss de temperatura- Sliver se
colocó una vez más sobre los hombros de Harry.
-¿Qué te dijo?- le preguntó Severus.
-En realidad, nada importante- replicó trattando de desestimarlo.
-Hmmm. Lo que digas. Bien, creo que debo reegresar al trabajo y tú debes regresar
a tu estudio.
Harry le lanzó una mirada de horror.
-Sí, tienes razón. Es mejor que regrese a lla sala común, antes que Hermione
envíe una partida de búsqueda. Trataré de parar otro rato mañana y vendré a ver
si tienes más calderos por lavar- declaró Harry con una sonrisa traviesa.
-Espero que no, pero apreciaría la ayuda sii esta poción no ha resultado para
entonces.
-Diviértete, Severus- se levanto, agitó la mano en señal de despedida y abandonó
la oficina.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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