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Capítulo 1
INTRANQUILO
El Domingo previo al reinicio de las clases, Severus estaba sentado frente al
fuego en su salita. Encontraba relajante estar mirando fijamente el fuego y era
también un grato recuerdo de su primer viaje de campamento. *Y con suerte, mi
único viaje*
Cosa bastante rara, había una sola cosa que Severus extrañaba de todo el paseo y
era el tiempo pasado alrededor de la hoguera, escuchando a los animales por el
bosque y la suave conversación de los estudiantes a su espalda. Aunque sólo
hacia unas cuantas horas desde que había visto a Harry, extrañaba al joven y su
contagiosa sonrisa.
Severus sacudió la cabeza y se reenfocó. *Debería planificar mis lecciones para
la semana, además de preparar la lección extra que tengo que dar a Harry y a sus
dos pegotes* Se movió en el sofá tratando de encontrar una posición más cómoda.
*También debería buscar otro trabajo o algo así. Solamente desearía saber qué
quiero*
Severus suspiró con frustración. Sabía que debería tomar algo de tiempo durante
las tareas habituales de Harry y sentarse con él a discutir las opciones de
carrera, para ambos.
Se levantó del cómodo sofá y fue al escritorio a revisar su planificación. Dio
vuelta a la página del Lunes y vio que para la clase Doble de Pociones con los
Gryffindors y los Slytherins correspondía la preparación de una modificación del
suero de la verdad. Era una combinación de veritaserum y un agente hipnótico.
Ésta colocaba a una persona en estado hipnótico, disminuyendo sus inhibiciones y
obligándola a revelar sus más profundos secretos, incluso aquellos de los que su
consciente no tenía idea.
*Debo ser muy cuidadoso y vigilar que ninguno de los estudiantes lo ingiera, o
podría convertirse en un infierno*. Se encogió ante la imagen de sus estudiantes
drogados y contándole sus más profundos secretos. *Como si yo quisiera saber
eso. ¡Difícilmente! Bastante tengo con los míos, estoy convencido. Ciertamente
no quisiera entristecerme sabiendo los de los demás.*
Si no fuera porque el Ministerio le obligaba a reponer las existencias agotadas
al ser administradas a los Mortífagos, nunca permitiría a sus estudiantes
preparar tan peligrosa poción. De hecho, necesitaría lanzar un Obliviate a sus
alumnos antes que abandonaran el aula, asegurándose de que no pudieran recordar
la fórmula.
Después hizo un bosquejo de sus otras clases, todas ellas con pociones
corrientes, drogas para dormir, reforzadores de destrezas y cosas por el estilo;
todas cosas que podría enseñar hasta dormido.
Eso era lo que debería hacer ahora, dormir, pero se sentía inquieto
*Si no hubiera viajado al infierno los últimos días, quizás ahora podría pasarla
bien. Veré a quien puedo atrapar violando el toque de queda*
Recuperó su capa y salió. Revisó los lugares habitualmente frecuentados por los
estudiantes, la Torre de Astronomía, La Lechucería, El Salón de los
Requerimientos y por último el corredor que conducía hacia los dormitorios.
Ningún estudiante estaba afuera, ni siquiera se había cruzado con Harry en sus
habituales correrías nocturnas.
*Así que Harry todavía estará recuperándose de sus heridas. Probablemente está
dormido mientras yo estoy aquí*. Aquí era enfrente del retrato de la Dama Gorda
que conducía a la torre Gryffindor.
Severus simplemente se paró y se quedó mirando fijamente el retrato, como si
pudiera lograr que se abriera. Parpadeó sorprendido cuando eventualmente lo
hizo. Se alejó hacia las sombras y observó. Nadie salió, sin embargo el retrato
se cerró. La dama gorda se agitó brevemente, murmurando algo, y luego se volvió
a dormir.
Escuchó suaves pasos que se alejaban del lugar donde se encontraba parado, y
comprendió que Harry debía haber estado despierto después de todo. Siguió el
sonido manteniendo una discreta distancia para ver hacia dónde se dirigía el
muchacho.
Se dio cuenta que estaba siendo guiado hacia las cocinas. *Harry debe estar
necesitando un bocadillo de última hora* Atravesó el retrato de frutas antes que
se cerrara completamente y vio a Harry deshacerse de su capa.
-Señor Potter- pronunció suavemente el noombre del joven mago, pero en la quietud
de las cocinas sonó como si lo hubiera gritado. Harry salto al ser atrapado por
sorpresa, luego giró en redondo y sus ojos se ensancharon. Corrió un dedo por el
cuello de su pijama y trató de dar a Severus una débil sonrisa.
-Estaba hambriento y sediento.....y muy ddesvelado- confesó a modo de
explicación-. Quiero decir, tomé una larga siesta esta tarde y me sentía
inquieto.
Severus le sonrió y sacudió la cabeza. Sabía lo que significaba estar “inquieto”
-¿Y qué se te apetecía? Puedo unirme a tii.
Harry liberó el aire que estaba conteniendo y sonrió encantado.
-Un postre y leche. Pensaba en una rebanaada de pastel de calabaza con crema
batida encima.
-Suena bien, ahora necesitamos encontrar un elfo doméstico.
Tan pronto como Severus dijo estas palabras, Dobby apareció.
-Harry Potter y el Maestro Snape. Es buenno para Dobby verlos. ¿Puede Dobby
ayudarlos en algo?- preguntó, siempre ansioso por complacer. Estaba ahí parado
con su paño limpio, su capucha y sus medias disparejas.
-Hola, Dobby. Por favor, ¿nos podrías traaer dos platos con pastel de calabaza y
dos vasos de leche?- le pidió Harry.
-Por supuesto, en seguida. Todo para Harrry Potter.
Dobby desapareció con un plop mientras Harry torcía los ojos ante el elfo.
Severus rió ante la expresión de Harry divirtiéndose a expensas de los elfos
domésticos. No había pasado ni un minuto, cuando Dobby reapareció y colocó,
sobre una pequeña mesa en una esquina de la cocina, los alimentos que le habían
solicitado.
Harry y Severus se alejaron de la puerta de la cocina, fueron hacia la mesa y se
sentaron. Dobby se paró a su lado mirando a Harry expectante.
-Si necesita algo más Harry Potter, Dobbyy lo traerá para usted.
-No, pero gracias, Dobby. Tenemos todo loo que necesitamos por el momento.
.Está bien. Sólo llame a Dobby si necesita algo más, señor- los grandes y
brillantes ojos de Dobby resplandecieron un breve momento antes de desaparecer
nuevamente con otro ligero plop.
Harry aferró su pedazo de pastel tan pronto Dobby se fue. Severus lo observó por
unos segundos antes de virarse y hacer lo mismo. El chico desapareció el postre
en un segundo. Una mirada de suprema satisfacción campeaba en su rostro. Severus
le sonrió al joven
-Por el modo en que devoras tu pastel, cuualquiera diría que no has comido en
días. Aunque claro, todavía eres un adolescente, es la única excusa que
necesitas.
-Bueno, comparado con Ron, esto no es nadda. Creo que él podría hacer desaparecer
la rodaja completa de un bocado.
-El señor Weasley es un foso sin fondo- SSeverus decidió cambiar de tema, todavía
seguía preocupado por Harry y su recuperación- ¿Crees que estarás lo
suficientemente recuperado como para asistir a clase en la mañana? Los
estudiantes tendrán que elaborar una poción muy complicada.
-Pienso que estaré bien. ¿Haremos la pociión en forma individual o por parejas?
-Esta poción definitivamente requiere unaa pareja. Necesito asegurarme
completamente que el señor Longbottom trabaje junto a alguien competente.
También debo advertirte, la poción que van a elaborar es una modificación del
veritaserum. El Ministerio requiere muchas ampollas del suero para utilizar en
los juicios a los Mortífagos. Esta versión de la poción no sólo obliga a quien
la toma a decir la verdad, sino también sus más ocultos secretos, al colocar al
individuo drogado bajo hipnosis. No sólo voy a vigilar la elaboración de la
poción, sino que tengo que asegurarme que los estudiantes no sean capaces de
recordar los ingredientes. Por esa razón tendré que lanzar un Encantamiento
Desmemorizador sobre todos antes que salgan de la clase. Así recordarán que la
elaboraron pero no cómo lo hicieron.
Harry murmuró. Severus miró mas de cerca al joven y notó que mientras había
estado hablando, se había adormilado y su barbilla estaba casi completamente
hundida en su pecho. Rió quedamente. Se levantó y se dirigió a despertar al
muchacho.
-Vamos, Harry. Tienes que regresar a tu ddormitorio antes que te quedes dormido-
Severus zarandeó gentilmente su hombro, esperando que su empujón lo haría
moverse.
-¿Hum? ¿Qué?- Harry miró a Severus con loos ojos medio cerrados.
-Es hora de dormir, jovencito. Y no voy aa transportarte hasta la cama, así que
despierta- lo sacudió un poco más fuerte.
Harry murmuró.
-Estoy bien. Estoy despierto, no tienes qque llevarme.
-Puede que no tenga que llevarte, pero deefinitivamente tendré que escoltarte de
regreso a tu casa. Vamos Harry, levántate.
Colocó su brazo alrededor de Gryffindor y lo levantó de la silla. El chico
tropezó ligeramente y cayó sobre Severus. Se acurrucó profundamente entre sus
brazos, contento de volver a dormir allí.
Severus suspiró. Harry realmente era una carga pesada; una preciosa, cálida y
confortante carga, pero pesada de cualquier manera.
-¡Harry! ¡Despierta! - llamó Severus un ppoco más alto, directamente en el oído
del chico.
Los ojos de éste se abrieron de golpe ante el molesto ruido procedente de la
boca de Severus.
-Está bien, está bien. Estoy despierto. PPor Merlín, no tienes que gritar- se
alejó de Severus abruptamente y se tambaleó un poco más, antes de enderezarse-
Puedo llegar hasta allá. Seguro.
-Estoy seguro que puedes, pero yo y el reesto de Hogwarts estaremos más
tranquilos, sabiendo que estás de regreso en tu dormitorio y no haciendo más
diabluras- le sonrió Severus.
Harry se limitó a gruñir por lo bajo ante esa declaración y se dirigió hacia la
entrada de la cocina. Severus tomó la capa de invisibilidad que su alumno había
dejado sobre la silla y lo siguió.
Caminaron en silencio de regreso a la Torre Gryffindor. Severus mantenía un ojo
vigilante sobre Harry para asegurarse que siguiera despierto y lo bastante
alerta como para no tropezar y caerse, pudiendo herirse. El joven de hecho
estaba medio dormido y listo para caer en la cama y disfrutar de una buena noche
de descanso. Una vez que llegaron a la entrada, Severus notó que la Dama Gorda
seguía dormida en su retrato. Harry no estaba en condiciones de despertarla, así
que asumió la tarea.
Primero se limitó a toser en tono alto para ver si así despertaba la dama, pero
no resultó. Luego le habló al retrato diplomáticamente:
-¿Discúlpeme, Madam?- esto tampoco ayudó..
-Oh, por el amor de Merlín- golpeó el rettrato unas cuantas veces a ver si surtía
algún efecto. Finalmente, la Dama Gorda despertó, pero bastante irritada.
-¿Qué? ¿No pudo ver que estaba durmiendo?? ¿Qué puede ser tan importante como
para despertarme?- preguntó mientras miraba furiosa al impaciente profesor y a
un muy dormido Harry Potter- Oh, ¿ha estado vagabundeando por los pasillos
nuevamente? Pobrecillo, parece que está casi muerto
-Efectivamente, Madame- Severus se giró hhacia Harry tratando de animarlo una vez
más- Harry, la contraseña. ¿Cuál es la contraseña?
-Um....es.....creo que es Espada Debilitaada- murmuró bostezando
-Muy bien, querido- el retrato de la Damaa Gorda se abrió- Sube y que tengas
buenas noches.
-Ya escuchaste a la Dama, ve y duerme bieen. Es mejor que no te vea antes del
desayuno- Severus guió a un dormido chico por la entrada y le entregó la capa de
invisibilidad- Oh, y Harry, cinco puntos menos para Gryffindor por estar fuera
de la cama después del toque de queda.
-¿Qué?- Harry sólo parpadeó confundido a su profesor y antes que pudiera decir
nada más, el retrato se cerró frente a él.
Severus sonrió y regresó a las mazmorras sin encontrar más estudiantes, aunque
en su camino se cruzó con la señora Norris *condenado gato, el único gato que
puedo tolerar es cuando Minerva está en su forma de animaga.*
Se giró y se marchó a la cama, ahora que no estaba tan nervioso e intranquilo
como antes
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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