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Introducción :
¿El Chico Dorado?
¿Por qué te dijimos que
siempre serías el niño de oro
Y que nunca perderías esa luz en tus ojos?
"Poles Apart", Pink Floyd
-¡Maldición Harry... pensé que te importabaa!
-Y me importas, Mark. Pero también me imporrtan mis tímpanos, en serio, así que ¿
podrías por favor dejar de gritar así?- contestó Harry Potter tranquilamente,
bostezando perezosamente. Se levantó del sofá donde, por casi media hora, había
estado observando a su actual novio muggle representando el papel de amante
traicionado.
“El final de otra jodida relación. Oh bien. Consigamos terminar con esta
mierda. Y rápidamente”- pensó Harry, mirando al que pronto sería su ser
ex-amante desde su considerable altura.
Mark había cerrado la boca y estaba mirando al suelo obstinadamente. Harry sólo
suspiró, molesto, sabiendo muy bien lo que vendría, porque siempre venía.
-Mark- comenzó, como había comenzado muchass veces antes, llamando a muchos
diferentes nombres para intentar detener una pelea.
Desde que el Niño-Que-Vivió se había convertido en uno de los más famosos y
apreciados escritores muggle, se había acostumbrado a conseguir todo lo que
quería. Nada podía detenerlo, ni siquiera Mark, quien seguía mirando al suelo.
Harry continuó:
-Mark, mírame- dijo tranquila pero firmemennte.
Su tono no permitía silencio, y después de un rato, el hombre más joven cedió y
levantó la vista.
Harry consideró por un rato la cálida mirada marrón de Mark, las suaves
facciones de su bella cara y sus generosos labios rojos, ahora temblando
nerviosamente con expectativa. "Justo como muchos otros. Nada nuevo bajo el
sol."
Finalmente, comenzó cansadamente.
-Bien- suspiró-. ¿Qué quieres que te diga, Mark? Ha sido agradable- declaró,
notando cómo el otro hombre se estremecía ante el uso del tiempo pasado. Sacudió
su cabeza y continuó, decidido firmemente a acabar esta triste confrontación de
una vez por todas-. Sabes como van estas cosas. Así que por favor, sólo enfrenta
la realidad: estamos terminando. Sé que ahora lastima, pero pronto vas a darte
cuenta que es mejor de esta manera- concluyó, haciendo que las palabras salieran
de su boca con la competencia nacida de la costumbre.
Entonces, pacientemente comenzó a esperar una respuesta que, gracias a su ahora
extensa experiencia en materia de rompimientos, podía prever fácilmente: sólo
podía ser una de dos posibilidades, o un grito airado de “¡BASTARDO! ME
UTILIZASTE SÓLO PARA SATISFACER TUS NECESIDADES SEXUALES”- o un sollozo de
”por favor, piénsalo dos veces.”
Desafortunadamente, las reglas tienen sus excepciones. Después de un minuto de
extraño silencio, Harry Potter comenzó a considerar la posibilidad de estar
enfrentado a una de esas excepciones, puesto que no estaba recibiendo ninguna de
las respuestas consideradas.
-¿Mark?- llamó finalmente, forzado por un rrepentino impulso de dar un final al
asunto tan pronto como fuera posible.
Mark dejó su conmocionado trance y, como si se centrara en Harry por primera
vez, sonrió débilmente.
-Lo entiendo, Harry- murmuró simplemente
“Chico listo”, pensó el hombre de pelo oscuro, levemente sorprendido por
la extraña calma que irradiaba en su comedor. Mark suspiró profundamente,
atrayendo la atención de Harry de nuevo hacia él.
-Ahora, si me disculpas, quisiera irme cuannto antes, Harry- musitó, levantando
su mirada hasta encontrarse con los ojos verdes del otro-. ¿Podrías llamarme un
taxi?- pidió finalmente.
Harry parpadeó, luego asintió y cogió su inalámbrico del sofá. Llamó a un taxi y
finalmente dio la vuelta hacia Mark, estudiando curiosamente la vacía expresión.
-El taxi estará aquí en diez minutos- dijo tentativamente, buscando alguna clase
de reacción. Mark simplemente cabeceó.
-Gracias. Buscaré mis cosas.
Harry parpadeó otra vez, mirando fijamente la silueta de Mark mientras
desaparecía por el pasillo. Pero luego sonrió, considerando que por una vez, las
cosas habían sido fáciles. Después de un rato, su ahora ex-amante apareció otra
vez, transportando una sencilla bolsa.
-¿Puedo ayudarte con eso?- preguntó Harry ccon la cortesía requerida para la
situación.
-No, no hay necesidad. Es liviano- contestóó Mark, y el teléfono comenzó a sonar.
Harry contestó, hablando por un momento, después dio la vuelta hacia Mark.
-Era el portero. Dice que el taxi está espeerando.
Mark asintió y se movió hacia la puerta, pero Harry frunció el ceño. "Aquí
hay algo mal", pensó, mirando al hombre más joven mientras abría la puerta
del frente. Mark salió, y entonces de detuvo, sin dar la vuelta.
-Harry- llamó en voz baja.
Harry frunció el ceño otra vez. "¿Acabo de pensar que algo andaba mal aquí?"
consideró con sarcasmo cansado.
-¿Si?- preguntó, sabiendo que la situación necesitaba llegar a su conclusión
final.
-"La cosa más grande que aprenderáss jamás, es simplemente amar y ser amado de
vuelta"- citó su ex-amante tranquilamente.
Harry frunció el ceño. "¿Qué demonios significaría eso?," se preguntaba,
levemente molesto.
-La primera vez que oíste estas palabras, tte reíste- continuó Mark, un tono de
diversión llenando su voz-. Dijiste que eran estupideces. Probablemente tenías
razón, pero de todos modos, llámame cuando hayas aprendido a amar, Harry, si es
que aprendes alguna vez. El simple hecho de ‘el famoso Harry Potter enamorado’
es algo que no tienes la oportunidad de ver todos los días de tu vida. Y no
quiero tomar el riesgo de perderme tal demostración por nada en el mundo-
concluyó.
Harry apretó su puño alrededor del pomo de la puerta, pero no le contestó. Mark
suspiró.
-Bien, me voy ahora. Pero por favor, recuerrda llamarme, Harry. Me debes eso al
menos, ¿no crees?- acabó Mark, la diversión en su voz se transformó ahora en un
sarcasmo más punzante.
Harry no dijo nada, y Mark esperó un rato, pero luego se encogió de hombros y
salió. El Niño de Oro cerró la puerta lentamente y se inclinó contra ella. No se
sentía brillante como su apodo podía sugerir. En absoluto. Se maldijo por haber
subestimado el asunto.
"Jamás volveré a tomar las cosas con tanta facilidad. El momento que me
distraigo es el momento en que termino pegado a esos cretinos molestos"
consideró enfadado, sintiendo algo moverse dentro de su pecho.
Entonces, antes que esa sensación extraña pudiera empeorar, golpeó su puño
contra la madera, logrando aliviar gran parte del dolor que el discurso de Mark
había dejado en su interior, más del que podría resistir.
Estrechó sus ojos verdes hasta que la herida en su mano izquierda desapareció, y
sólo entonces se relajó un poco. Permitió que una pequeña sonrisa disgustada
curvara sus pálidos labios.
-Maldito amor- murmuró Harry venenosamente,, mientras su sonrisa se ensanchaba-.
Maldita, estúpida cosa llamada amor- clamó en voz alta a su vacío comedor.
Y, después de un rato, comenzó a reír histéricamente ante el sonido de sus
propias palabras enfadadas.
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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