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CAPÍTULO 7
La semana estaba resultando claramente horrible...y esto era demasiado correcto.
Durante todo el día, Sirius no habló con Remus, incluso rechazó encontrarse con
su mirada. Estaba claramente enfadado, lo que entristecía al pobre muchacho de
pelo color miel. Al estar de mal humor todo el día, su amigo había estropeado su
poción en la clase de Hellon, consiguiendo detención para el viernes y el
sábado. James intentó defenderlo y dejó que su poción estallara también.
Consiguió otra detención, pero solamente el viernes.
Pero eso no había sido todo. McGonagall le gritó a Sirius por tener detención
justo cuando había un nuevo ensayo. Su profesora incluso lo amenazó con
conseguir a algún otro para interpretar el papel del príncipe si no se
comportaba en el futuro.
Y como si fuera poco, también gritó en la mayoría de las personas que intentaban
hablar con él.
“Él no estaría así si se hubiera quedado tranquilo...” pensaba Remus mientras
caminaba por los pasillos, “pero de nuevo, yo no tenía elección...“
-Remus...
Suspirando, miro detrás de él y sonrió ligeramente.
-Sí, ¿James, Peter?
-¿Podemos hablar contigo?
-Iba a la biblioteca...trabajo de herbologíía.
-Peter también, pero no tomará demasiado tiiempo -James tomó el brazo de Remus y
lo arrastró a una esquina tranquila. Remus se sintió igual que justo antes que
comenzara el incidente con los Slytherins ...pero, al menos, sabía que James y
Peter no lo lastimarían.
“Snape no quería lastimarme” pensó, sacudiendo la cabeza.
-Mira.
Levantó la vista hacia su amigo, que tenía la cara seria.
-Como sabes, Sirius y Snape tuvieron una peelea...- Remus asintió y Peter
continuó-.¿Snape dijo la verdad? ¿Estás saliendo con él?
-Sí y no –contestó-. James levantó una cejaa ante eso y Peter parecía
confundido-. Quiero decir, no estoy saliendo con Snape pero acepté acompañarlo a
Hogsmeade el próximo sábado.
-Maldición...- espetó James, mirando a un llado antes de regresar su vista hacia
Remus-.¿Pero por qué Snivellus? ¿Por qué irías con un estúpido, apestoso y
grasiento imbécil?
-Mira, si tiene que ver con el hecho de quee voy con un muchacho......
-Oh, ¡vamos! –exclamó James-. ¡No me importta eso! ¡¿Lo qué quiero saber es por
qué vas con esa...cosa?!
Los ojos pardos de James echaban llamas...estaba furioso. Peter parecía
preocupado por la mirada de James.
-¡Eres igual que Sirius! ¡¿Cuál es el probllema con vosotros dos?! ¡Creo que
Severus puede ser un buen amigo!
-Si – ironizó James-, lo que digas.
-James...
-Mira, no voy a elegir por ti, pero estás ccometiendo un error –declaró James-.
Eres mi amigo, Remus, y no aceptaré que resultes herido. Si te hace algo...te
aseguro que sufrirá mucho.
-¡No voy a tener problemas! –aseguró Remus--. James, ¿no puedes darle a Severus
una oportunidad?!
-No –contestó éste inmediatamente-. Lo siennto, Remus.
Y con eso lo dejó, regresando a la sala común de Gryffindor con los puños
apretados.
-Remus –musitó Peter-. Espero que le entienndas.... y a Sirius...
-Sí, odian a Snape y el sentimiento es reciiproco... –suspiró Remus, inclinándose
contra la pared-. Pero este odio no puede durar para siempre.
-No sé por qué, pero lo dudo
-Yo también, de hecho...
***
James llegó a los dormitorios y cerró la puerta detrás de él, inclinándose
contra ella. Levantando la vista, vio a Sirius tumbado en su cama, con la cabeza
en los brazos. Permaneciendo en silencio, caminó hacia él y se sentó a su lado.
-Por lo menos no están saliendo, Sirius...--le dijo suavemente.
-Apuesto que lo harán si su cita sale bien.... -replicó Sirius, frunciendo el
ceño-. Todavía no puedo creerlo...
-Ni yo...pero Sirius, no lo estás facilitanndo.
-¿Cómo?
-Nunca le dijiste nada y hoy te comportastee como un imbécil – murmuró James- .
¿Cómo puedes esperar que sepa que te gusta?
-Le mandé indirectas...
-Y él.....
-Y yo..... ¿qué? -Sirius frunció el ceño, mmirándolo-. ¿Qué quieres decir con
eso?
-Vosotros verdaderamente os merecéis el unoo al otro...¡Sois ambos MUY duros de
mollera! –exclamó James, poniéndose de pie-. -¡Maldita sea, Sirius! ¡¿Por qué
crees que te decía que te atrevieras?! ¡Estoy seguro que también le gustas a
Remus!
Sirius permaneció silencioso, antes de darse la vuelta de lado.
-Como sea...ya es demasiado tarde para mí.<
-No si la cita va mal.
-¿Y cómo demonios puede ir mal? –interrogó Sirius mientras giraba una vez más-.
No veo......Oh.
Sirius paró de hablar al ver la sonrisa de James.
-Una-cita-estropeada-a-la-Prongs – enfatizóó James, orgulloso-. Me cercioraré de
que vaya mal. Remus nunca aceptaría salir con Snape en serio si su cita sale
mal. Y Wormtail ayudará, seguro.
-Tú, señor Prongs... -dijo Sirius mientras se incorporaba, sonriendo por primera
vez desde el anuncio de Remus-. ¡Eres el mejor amigo que alguien podría desear!
-De nada. ¡¡AHHHH!!
James no tuvo tiempo para reaccionar mientras Sirius saltaba y lo lanzaba al
suelo, abrazándolo firmemente. En ese momento, Peter entró en el cuarto. Miró al
par en el suelo antes de despejar su garganta.
-Er, ¿amigos? ¿Estáis seguros de que me habbéis dicho todo?
-¡¡PETER!!
***
Los siguientes días, el humor mejoró levemente pero Sirius todavía no le hablaba
mucho a Remus.
“¡Ese papel es MÍO! ¡Igual que Remus es MÍO!” pensaba cada vez que veía a Snape.
“Cuidado, Snivellus...un solo movimiento incorrecto y habrá un poco de
repugnante pintura roja en las paredes de la escuela...”
No había recibido ningún comentario del Slytherin durante la semana, pero no se
engañaba. Sabía que era una actitud de Snape con la intención de hacerle pensar
a Remus que no era un mal individuo.
******
La semana no había sido demasiado buena para Remus. Sirius casi no le hablaba y
el ensayo no salió bien porque James hizo bromas estúpidas, estropeando sus
líneas y enfadando a McGonagall.
-Potter, a veces me pregunto si no eres gemmelo de Black- le había dicho
exasperada.
-Lo dudo cada vez más, Potter-. había dichoo Lily. Pero James solo le lanzó una
sonrisa y le dijo que esperara hasta que representaran la obra en frente de la
escuela.
“Por lo menos, estos momentos me hacen sonreír...“pensaba tristemente mientras
cepillaba su pelo. “Pero la luna llena...”
Habían pasado algunos días desde la luna llena y Sirius no había aparecido.
Remus podía recordar cuan infeliz se había sentido el hombre lobo, no gustándole
el hecho de que su único deseo no estuviera allí como debería haber sido.
“¡Vamos, Remus! ¡Cálmate! ¡Y no te olvides de que tienes una cita mañana!”
Remus estaba solo, intentando hacer su trabajo, pero le resultaba difícil
concentrarse. Peter intentaba hacer su ensayo de Pociones y James y Sirius
estaban en detención.
“Me pregunto que estarán haciendo ahora...”
***
-Y recuerden, ustedes dos-. advirtió Hellonn mientras miraba a los dos
estudiantes-. ¡Quiero que la poción sea PERFECTA! ¡Y ningún error,
¡¿entendisteis eso?!
-Sí señor –Sirius y James estaban en el aulla de pociones con su caldero y
diversos ingredientes. Hellon quería que repitieran la poción que habían
estropeado el martes. Sirius lucía malhumorado, mientras que James parecía
extrañamente tranquilo. El Profesor de Pociones les lanzó una mirada antes de
irse.
-Que fastidio...-se quejó Sirius, suspiranddo-. Siempre haciendo las mismas
estúpidas pociones.
-Sip – convino James con una sonrisa mientrras sacaba algo de su bolsillo. Su
capa de invisibilidad-. Pero tengo otra cosa que hacer. Vuelvo enseguida.
Con eso, se cubrió con la capa y salió del aula, dejando a un confuso Sirius
tras él. Siguió a Hellon y quedó satisfecho al ver que no entraba en su oficina.
“¡Genial ¡Esta es mi oportunidad! “pensó, cambiando de dirección y caminando
hacia la oficina del Profesor de Pociones.
Después de un largo rato, Sirius vio a James reaparecer en el aula, quitándose
la capa y guardándola en su bolsillo. Llevaba dos ampollas muy pequeñas y
parecía muy feliz.
-¿Qué es eso, James? –preguntó el otro, mieentras su amigo se dirigía a su
caldero y comenzaba a trabajar. Utilizó solamente los frascos y algunos otros
ingredientes; era claro que no estaba trabajando en la poción que supuestamente
tenían que hacer.
-Esto, mi amigo...-contestó James mientras vertía el contenido de uno de las
ampollas en el caldero-. Es algo para mañana.
-Oh -Sirius lució confundido, antes que su cara se oscureciera, recordando que
Remus tenía una cita con Snape al día siguiente-. Oh.
-Confía en mí –lo animó James, antes de preestar total atención a su trabajo.
Sirius no insistió y continuó trabajando en su propia poción, echando un vistazo
de vez en cuando a su amigo, que todavía sonreía. Después de una hora, Sirius
había acabado la poción y James también. El amigo ligeramente más pequeño sonrió
satisfecho.
-¡Perfecto! –exclamó, mientras sacaba el caaldero del fuego. Sirius miro
dentro...y vio una pequeña pastilla verde.
-¿Qué? -James estiró el brazo y tomó la passtilla. No estaba muy caliente, así
que no se quemó- James, ¿qué demonios hiciste?
-Algo...-musitó el aludido, lamiéndose los labios con una mirada traviesa-
.....que cambiará todo mañana...
-Bien... -Sirius todavía estaba confundido pero no pudo evitar sonreír,
sintiendo que aquello iba a ser interesante-. Pero James, todavía tienes que
hacer tu poción.
-No hay problema-. alcanzó su mochila y sacco una ampolla llena de la poción que
supuestamente tenía que preparar-. La hice ayer, sabía que Hellick querría que
hiciésemos esto otra vez.
-¡¿Qué?! ¡Hey! ¡Habrías podido decirme y noo hubiera tenido que hacer este
estúpido trabajo! –Sirius miró furioso a su sonriente amigo, el cual comenzó a
correr, escapando de Sirius que parecía como si quisiera estrangularlo.
En ese momento, Lily Evans pasó caminando por la clase y los vio.
“...Esos dos nunca crecerán” pensó, sacudiendo la cabeza mientras se marchaba.
***
Sábado, el día de la cita.
Al despertar, Remus se encontró con que las camas de James, Peter y Sirius ya
estaban vacías. Lo que era inusual, ya que él siempre era el primero en
levantarse.
Sacudiendo la cabeza, ató su pelo con su usual coleta antes de salir del cuarto
de baño.
Los pasillos estaban llenos de estudiantes, todos dirigiéndose a Hogsmeade. No
vio a ninguno de los Merodeadores, pero un Slytherin de pelo rojo brillante le
esperaba en el Gran Comedor...... y parecía furioso.
-¡¿Severus?!
Remus se impactó al verlo así y supo inmediatamente que había sido una broma de
sus compañeros, los Merodeadores. Snape lo miraba, aún lucía infeliz pero estaba
más tranquilo.
-Hola, Remus - saludó con una sonrisa forzaada-. ¿Cómo estás?
-Err, bien, gracias...¿Y tú?
-Bueno...-gimió Severus, soltando su sonrissa-.....Podría haber estado mejor si
Potter no hubiera hechizado mi pelo esta mañana.
Remus casi rió pero se contuvo, limitándose a ofrecer una tímida sonrisa al
Slytherin.
-Oh, no está mal...-afirmó-. ¿Vamos a ir?
Asintiendo, Snape salió a los pasillos con Remus, ignorando las risitas causadas
por su extraño color de pelo.
Mientras tanto, dos muchachos los miraban desde una esquina.
-No creo que sea suficiente.
-Por supuesto que no. Pero todavía tengo mii mejor arma.
-¡Genial!
***
-Sígueme, conozco un buen restaurante en doonde podemos almorzar muy bien.
-De acuerdo.
El dúo pronto llegó a Hogsmeade y Snape condujo a Remus a un restaurante
hermoso. El interior era acogedor y una bruja estaba esperando en la entrada.
Lanzó a Snape una extraña mirada, extrañada por su pelo, pero sonrió.
-Bienvenidos al Golden Barrel – saludó corttésmente-. ¿Mesa para dos?
-Sí, por favor – aceptó Severus con una sonnrisa cortes mientras ella los
conducía por el restaurante.
La mujer señaló una agradable mesa en una esquina, al lado de las ventanas
abiertas y se fue. Intentando comportarse como un caballero, Severus apartó una
silla para Remus, quien se sentó con una sonrisa.
-Gracias.
-De nada - murmuró el muchacho de pelo rosaa mientras se sentaba en su propia
silla-. Lo siento, quería que el día comenzara un poco mejor que esto. Con ese
estúpido hechizo y la pinta que conseguí...
-¿Por qué? Creo que estás muy bien – lo traanquilizó Remus con una sonrisa-.
Quiero decir, no me molesta. –Snape le sonrió a su vez, asintiendo.
Afuera, dos muchachos miraban discretamente.
-Esto es perfecto... están JUSTO donde quieero que estén...una buena cosa es que
hoy tengamos un clima cálido...todas las ventanas están abiertas.
-Y, ¿cuál es el siguiente paso, James?
-Esto, mi querido Peter- el muchacho de pello negro sacó la pequeña pastilla
verde de su bolsillo-. ¡Mi más reciente creación! La hice en el aula de
Pociones, mientras cumplía la detención junto con Sirius. Hellick quería que
repitiéramos la poción que estropeamos el martes, pero por el contrario, yo hice
esto.
-¿Y qué es esto?
-Una pastilla que pones en la bebida de algguien -dijo él con una mueca-.
Entonces, al momento, la bebida hace decir toda la verdad y hace parecer que la
persona esta MUY borracha. Descubrí cómo hacerlo en la sección restringida de la
biblioteca.
-¡Wow! ¡Genial!
-Shhh...
Peter puso una mano en su boca, mirando al restaurante. Afortunadamente, Snape y
Remus no estaban mirando en su dirección.
-Lo siento –se disculpó-. Pero, ¿cómo vamoss a hacerlo?
-Esperaremos hasta que les traigan su serviicio, entonces la pondré en la bebida
de Snape.
-¿Pero cómo?
-Sólo observa y verás.
****
Después de un rato, los dos Merodeadores vieron llegar a una bruja que llevaba
dos bebidas y se las entregó a Remus y a Snape, quienes brindaron antes de
probarlas.
-Perfecto. Ahora, espera aquí, Peter.
-Vale
Con su varita, James apuntó a la pastilla.
-Wingardium Leviosa.
La píldora flotó en el aire y James muy discretamente regresó a la esquina del
restaurante, observando lo qué sucedía en la ventana abierta.
-...y, esa es la razón de que los grados exxcepcionales serán importantes en los
EXTASIs-. escuchó decir a Remus. Desde donde estaba, podía ver solamente a Snape
y su ridículo pelo rosa brillante.
-Exactamente –convino el grasiento-. Yo plaaneó ser profesor después.
“Merlín...Snivellus, ¿un profesor?” pensaba James. “¡Que buena broma!”
-Señoras y caballeros –dijo una voz en el rrestaurante. Observó que Snape miraba
a un lado y supo que era su oportunidad-. Por favor, déjenme ofrecerles...
James se acercó lentamente a la ventana, alegre de que Remus y Snape estuvieran
mirando a alguien que tocaba el piano. Tomó su oportunidad y, con su varita,
metió la pastilla en la bebida de Snape; la pastilla se disolvió inmediatamente
sin hacer ruido, y luego la bebida recupero su completa normalidad.
-¡Gané!
Discretamente se alejó de la ventana y se ocultó detrás de la esquina, antes de
precipitarse hacia donde estaba Peter.
-¡Hecho!
-¡Genial! – exclamó Peter con una mueca, anntes de mirar de nuevo a Snape y a
Remus, que hablaban otra vez. No pudieron evitar reír entre dientes cuando
vieron a Snape bebiendo del vaso donde la pastilla había sido agregada...
***
Remus estaba pasando un buen rato. El almuerzo iba bien, la suave música del
piano era buena y Snape era muy cortés...aunque sentía que hubiera preferido la
compañía de sus amigos...especialmente de Sirius.
“Pero aún está furioso conmigo...Vamos, Remus, ¡olvídate de él por una vez! Es
una buena cita” pensó antes de sonreír a Severus.
-¿Y...cómo van los ensayos para la represenntación de vuestra casa?
-Bien – contestó Severus, frunciendo el ceñño levemente-. Todo esta funcionando,
pero escuché que no es el caso de tu casa...
-...Sí, de cierta manera – replicó Remus, ssuspirando-. Sirius faltó a dos
ensayos pero estoy seguro que estará allí para el tercero...
-Mejor para ti – Severus miró su vaso vacíoo, sintiéndose un poco aturdido-. O
ese perdedor estropeará todo.
Al oír eso, Remus frunció el ceño.
-Sirius no es un perdedor- replicó-. Es un gran amigo.
Snape bufo ante eso.
-¿Un gran amigo? ¡Déjame reír! ¡Es solo un perdedor que no hará nada con su
vida! Apuesto que será un vagabundo una vez que salgamos de la escuela.
-¡No te atrevas a decir eso!
-¿Cuál es el problema? ¡Sólo estoy indicanddo un hecho! – insistió Snape-. ¡Tan
tonto! ¡Y un tonto celoso! Me golpeó sólo porque conseguí tener una oportunidad
contigo.
-¿Celoso? –repitió Remus, mirándolo confunddido-. ¿Sirius estaba celoso?
-Era fácil de ver – confesó Snape, luciendoo aún más aturdido-. ¡Te quiere pero
no te conseguirá! ¡Quiero que seas mío!
Remus ahora parecía furioso y se puso de pie.
-¿Es así cómo lo ves? ¡¿Sólo como un bastarrdo que no tiene sentimientos?!
-¡Pues claro! ¡Un estúpido imbécil que tienne menos cerebro que una rata!
*¡PUNCH!*
La gente en el restaurante dio la vuelta hacia ellos al escuchar el ruido. Snape
estaba en el suelo con una mejilla roja, luciendo en shock, mientras Remus
estaba de pie, amenazándole con un puño.
-¡No puedo creer que llegué a pensar que poodrías ser un buen hombre...- espetó,
con ira-. ¡No eres nada más que escoria!
Con eso, salió del restaurante, luciendo cabreado. Snape se levantó con paso
inestable antes de caer al suelo, totalmente fuera de si.
Cuando Remus estaba fuera de su vista, caminando de nuevo hacia el castillo,
James y Peter salieron de su escondite, esperanzados.
-¡Sí!
-¡¡Funcionó!!
Rieron y comenzaron a bailar y cantar.
-El imbécil baboso no conseguirá a Remus, ¡¡Sí!
-El imbécil grasiento no conseguirá a Remuss, ¡Sí!
-¡No lo conseguirá porque es demasiado ES-TTU-PI-DO!
Rieron y salieron del lugar, algunas personas los miraron extrañados.
¡Hey, hey! – exclamó Peter con una risita-. ¡Dime, dime! ¿Cómo hiciste esa
pastilla?
-Oh, solo robe algo de Veritaserum de la officina de Hellick y lo mezcle con
algunos de sus viscosos licores fuertes y algunos otros ingredientes- informó
guiñando el ojo-. Es pan comido, confía en mí.
Peter rió nerviosamente mientras ambos caminaron de regreso al castillo,
haciendo muecas como locos.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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