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Capítulo 12
Una bonita princesa está sentada en un campo, escogiendo flores. Lucía un
hermoso vestido dorado, su pelo agitándose y brillando en el sol. Una verdadera
belleza.
Cuando ella lo miró, sonrió y le hizo señas.
-¡Sirius!- llamó con una suave voz masculinna-. ¡Vamos, acompáñame!
-¡Ya voy, Moony!- Sirius, feliz, se apresurró hacia su amor y se sentó a su lado,
mirándolo con una sonrisa-. ¿Cómo está mi princesa?
-ÉL está bien- precisó Remus, sacándole la lengua-. ¿Y cómo está mi príncipe?
-Aburrido y quiere un abrazo- con eso, tomóó a Remus en sus brazos y lo besó en
los labios, pasando su mano por los suaves mechones color miel. Su amor gimió
suavemente y le regreso el besó, poniendo sus brazos alrededor de su cuello. La
pareja continuó besándose y Sirius posó suavemente a Remus en la hierba verde.
Rompiendo el beso cuidadosamente, tomó una margarita y acarició suavemente la
mejilla de Remus con ella.
-Tan hermoso...- musitó, sin apartar sus ojjos grises de los ámbar-dorados de
Remus-. Debería estar prohibido ser tan hermoso, princesa Moony.
Antes de que Remus pudiera decir algo, la flor en la mano de Sirius gritó
repentinamente.
-¡¡¡AAAHH!!! ¡¡¡¡¡LILY NO PUEDE VERME LUCIEENDO ASÍ!!!!!
Sus ojos se abrieron de golpe y se dio cuenta que estaba tumbado en su cama, en
los dormitorios de Gryffindor. Mirando hacia abajo vio como Remus, con la cabeza
sobre su pecho, desnudo y un brazo enroscado alrededor de su cintura, estaba
comenzando a despertar.
-Qué...
-¡Debo hacer algo!
-James, cálmate. Sólo toma otra ducha y-
-¡Ya hice eso!
-Er...entonces, inténtalo otra vez.
-Dudo que funcione. ¡Maldita sea, luzco horrrible! ¡Debo arreglar esto!
James, sonando aterrado, y Peter, intentando calmarlo. Sirius gimió, queriendo
matar a su mejor amigo por interrumpir un sueño tan agradable. Remus levantó la
vista hacia él, parpadeó y sonrió.
-Buenos días, Sirius- saludó, bostezando.
-Buenos días, amor- contestó Sirius, besanddo en lo alto de su cabeza-. ¿Dormiste
bien?
Asintiendo, Remus se incorporó, estirando sus brazos mientras que Sirius se
sentaba detrás de él y lo rodeaba con sus brazos esperando, mientras le besaba
el cuello.
-¿Sabes lo que quiero hacer ahora?- susurróó en su oído, comenzando a dar masajes
al pecho de su amante.
-¿N-no?- suspiró Remus, mordiendo sus labioos para evitar que un quejido se
escapara.
-Quiero..........
-¡¡¡ MALDITO CHAMPÚ!!!
-¡-Matar a James!- acabó Sirius mientras abbandonaba precipitadamente la cama y
caminaba hacia al cuarto de baño, sin siquiera decir hola a Peter, que lo miraba
con una expresiónG preocupada-. ¡James, qué estás.....¡¡SANTO!!
La mirada enojada de Sirius desapareció y una expresión de sorpresa tomó su
lugar. James estaba en el cuarto de baño, sosteniendo enfadado una botella de
champú... ¡y todo su pelo se levantaba de su cabeza, haciéndolo parecer un
erizo!
-¡¡Hahaha!! –rió Sirius, señalándole-. ¡¿Jaames, qué diablos hiciste a tu pelo?!
¡Aunque luces mejor de esta manera! ¡Hahahahaha!!!
-¡Cállate, Sirius!- exclamó el otro con iraa-. ¡No es divertido!
-Sirius, qué.....- Remus entró en el cuartoo de baño y sus ojos se abrieron de
par en par ante la vista-. Err... ¿qué hiciste a tu pelo?
-Quise hacer un champú nuevo, mejor que el que tengo- explicó el chico,
suspirando-. ¡Pero veo que estropeé totalmente la poción!
-¿James Potter estropeando una poción?- se mofó Sirius con una mueca-. ¡Wow, eso
es nuevo! ¡Definitivamente una cita para recordar!
-¡Vamos!- gimoteó su mejor amigo, con un puuchero-. ¿Cómo me las apaño para hacer
frente a Lily así?
-No es como si ella intentará conseguir tu atención.
-¡Hey!
Por casi una hora, James se estuvo quejando por su pelo, Peter y Remus
intentaban encontrar una solución y Sirius... miraba a su amante con una
expresión maravillada.
-¡Oy! ¡Padfoot!- llamó James mientras intenntaba peinarse el pelo sin éxito- .
¡Ayúdame, por favor!
-No veo cuál es el problema, Prongs- repliccó Sirius, sin quitar sus ojos de
Remus-. Amas desordenar tu pelo, de todas formas.
-¡Pero no ASÍ!
-Suenas como una muchacha histérica, James-- comentó Remus, buscando en el libro
de Encantamientos de Peter-. Tú no eres así.
El muchacho de pelo negro solo resopló mientras comenzaba otra lucha a muerte '
entre su peine y su pelo. Pero después de cinco minutos, renunció otra vez.
-Dame ese libro, Moony- pidió, tomando el llibro de las manos de su amigo-.
Encontraré algo seguro.
-¿Estás seguro? Puedo mirar por ti si quierres........
-¡No lo necesita!- Sirius se puso de pie y cogió la mano de Remus, levantándole
de su cama-. Quiere hacerlo el mismo, Moony.
-Sirius.
-¡Os vemos a los dos más tarde!- arrastranddo, a su amante tras él, pese a las
protestas de éste, Sirius salió rápidamente de los dormitorios. James puso los
ojos en blanco y miró a Peter.
-Wormtail.
-¿Sí?- pregunto el muchacho bajito.
-Tenemos una misión hoy. ¡Debemos salvar mii cabello!
°°°°°°°°
-¿Sirius, adónde vamos?
-Justo aquí- con eso, Sirius jaló a Remus hhacia una esquina oscura y lo besó
profundamente, abrazándole contra él-. Y no nos molestarán...
-Tienes una mente tan pervertida, Sirius....- el muchacho más pequeño suspiró,
inclinándose contra su pecho.
Sirius sólo rió y lo jaló dentro de otro beso, empujando al otro muchacho contra
la pared. Remus gimió suavemente y envolvió los brazos alrededor de sus hombros,
derritiéndose totalmente en sus brazos.
La pareja se besó por un momento hasta que el muchacho de pelo color miel sintió
a Sirius intentando abrir su camisa.
-¿Padfoot, qué estás haciendo?- preguntó, jjadeando.
-Te deseo- fue todo lo que Sirius musitó miientras besaba el cuello de su amante,
su mano resbalando dentro de la camisa blanca de Remus-. Justo aquí.
-¿Estás loco?- Remus lo empujó lejos suavemmente, ruborizándose-. ¡No aquí,
Sirius! ¡Alguien podría vernos!
-¿Y qué? ¿No es emocionante? ¿Pensar que poodríamos ser atrapados?
-No para mí- dijo, asumiendo su cara de ‘prrefecto’ mientras cerraba su camisa
blanca-. Especialmente aquí, en un pasillo oscuro.
-Aww, Moony...- Sirius puso sus adorables oojos de perrito, haciendo un puchero-.
¿Porfis? James y Peter están en los dormitorios y estamos solos aquí...
Remus inmediatamente aparto la vista, sabiendo que no podía resistirse cuando
Sirius usaba su ‘mirada de perrito’
-No- repitió-. Además, tenemos trabajo que hacer y.........
-¿Sabes qué? No me importa nada.
Con eso, Sirius lo sujetó suavemente en la pared y lo besó otra vez, sosteniendo
sus manos al lado de su cabeza. Todas las protestas de Remus fueron amortiguadas
en su boca de sabor dulce, mientras su amante lo sedujo otra vez.
-¡No debemos hacer eso! ¡Cualquier persona podría vernos!
Todavía estaban besándose, envolviendo su pierna alrededor de Sirius, que ahora
intentaba quitar su ropa.
-Bien, bien, mira eso. ¿No es repugnante?
Los dos amantes se separaron; un quinto año de Slytherin con el pelo oscuro
estaba parado allí con una sonrisa...Regulus.
-¿Qué quieres?- gimió Sirius, abrazando a RRemus protector.
-Estarás muerto cuando regreses a casa- apuuntó Regulus, riendo nerviosamente-.
Madre probablemente se pondrá furiosa al conocer sobre tu morbosa relación con
una sangre sucia ...qué también sucede que es un CHICO.
-¿No perdiste tiempo en enviarle una lechuzza, verdad?
-Por supuesto. ¿Qué crees? Tan emocionantess noticias seguro le interesarán.
-Márchate, pequeño jodido- gruñó Sirius, seeparando suavemente a Remus-, y
déjanos solos.
-Eres tal vergüenza para nuestra familia. PParece que soy el único hijo en la
familia con la mente clara- declaró antes de reír-. Espera, ¿qué estoy diciendo?
¡SIEMPRE he sido el cuerdo!
-¡Cállate, pequeño mocoso!
-¿Oh sí? Oblígame.
-Con mucho gusto.
Entonces, Sirius caminó y le dio un puñetazo directo en la cara antes que el
muchacho más joven pudiera darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Luego, lo
pateó en el estómago.
-¡Sirius, detente! - Remus consiguió alejarrlo del Slytherin, que ahora estaba
tendido en el suelo, sosteniendo su estómago y cara.
-Bien, bien, bien. ¿Violencia contra un esttudiante? Eso te costará mucho, Black.
Dando la vuelta , vieron a Malfoy caminando con sus dos matones y Severus, quien
tenía una mirada engreída en su cara.
-Veamos...- dijo el rubio Slytherin mientraas Severus ayudaba a Regulus a
levantarse y lo llevaba a la enfermería-. Insultos y violencia contra un
estudiante...
-¡No te preguntamos, Malfoy, así que cierraa la maldita boca y márchate!
-...e insultos contra un prefecto- sonrió MMalfoy-. Hace eso un total de cuarenta
puntos de Gryffindor.
-¡¿Qué?! ¡No tienes derecho!- Remus exprimiió la mano de Sirius para intentar
calmarlo pero fue inútil-. ¡Mejor ve retractándote o lo lamentarás seriamente!
-Y veinte puntos más por amenazas contra unn prefecto... bien, bien,
bien...parece como que vas a soltar todos los puntos que ganasteis con vuestra
estúpida representación...
-¡Imbécil!
-Y tú, Lupin- Malfoy le miró arriba y abajoo con una sonrisa. Gruñendo, Sirius
abrazó a Remus protector-. Eres afortunado de que no decidiera quitarte puntos
el otro día. Pero puede ser que sea bueno y te dejé irte si pasas algún tiempo
conmigo.
-Juro que si acaso TE ATREVES a tocarlo, yoo voy a......
-¿A qué, Black? ¡No te metas en más problemmas de los que ya tienes!- aconsejó el
rubio, antes de mirar a Remus otra vez-. ¿Y, qué piensas, muchacho bonito?
Remus permaneció silencioso antes de suavemente salir del abrazo de Sirius y
caminar hacia Malfoy.
-Aquí está mi respuesta.
Para gran impresión de todos, Remus golpeó a Malfoy justo entre las piernas,
haciéndolo gritar en voz alta de dolor y luego sacó su varita del bolsillo,
atontándolo antes de dar vuelta hacia sus matones, que no parecían darse cuenta
de lo qué acaba de suceder.
-¡Ahora dejarnos o estaréis como él antes dde que ni siquiera la veáis! ¿O
queréis estar en problemas por intentar atacar a un prefecto?
Crabbe y Goyle se miraron el uno al otro antes de levantar al Malfoy atontado e
irse con él. Hubo un silencio por un momento y Sirius miró a su amante.
Bien...No contaba con eso.
-¡Black! ¡Lupin!
Dando la vuelta, Sirius gimió mentalmente mientras que vio a McGonagall y Hellon
caminando a ellos. Estaban en gran problema.
-¡¿Qué pensaban que hacían?! ¡Cien puntos pperdidos en la mañana! ¡Todo lo que
ganamos durante la obra perdido debido a ustedes! ¡No estoy sorprendido por
usted, Black, pero Remus...¡¿por qué usted?!
°°°°°°°°°°°°°°
-La mañana realmente no mejoró. Sirius y Reemus habían conseguido detenciones de
los dos profesores, que habían visto a Remus atacando a Malfoy, y perdido otros
cuarenta puntos. Ahora, estaban de regreso en los dormitorios, donde Lily Evans
los esperaba, deseando saber por qué habían perdido tantos puntos.
-Evans... -Sirius frotó su cabeza, comenzanndo a obtener un dolor de cabeza.
-¡No puedo creerlo!
-Lily, sólo fue un error- Remus intentó callmar a la muchacha de pelo rojo, pero
no funcionaba demasiado bien.
-¡Pero TÚ, Remus! ¡Un prefecto! ¡Debiste haaberlo tenido más claro! ¡Tú NO eres
así para NADA!
-Lo sé, lo sé...- suspiró, sacudiendo la caabeza.- Pero ahora está hecho, y no
podemos hacer nada sobre ello.
Sirius envolvió sus brazos alrededor de la cintura de su amante por detrás y le
dio un beso húmedo en el cuello, haciendo que el muchacho más bajo saltara
levemente.
-Vamos, Evans, déjanos olvidar todo esto. ¿¿Por qué no vas a hablar con James?
Deberías.
La muchacha levantó una ceja, sus manos descansando sobre sus caderas.
-¿Y por qué debería?
-Apuesto que necesita consuelo ahora.
En este momento, James se precipitó escaleras abajo, mirando a Sirius... y su
pelo envuelto en una bufanda, como un turbante.
-¡Sirius! No encontré nada que...- se detuvvo precipitadamente, sus ojos se
abrieron de par en par mientras que veía a Lily parada allíí-. Er... hola Evans.
Potter... ¿Qué estás haciendo con una bufanda en tu cabeza?
-Er, nada...- rió nerviosamente, tendiendo sus manos.- Nada serio, de verdad.
Sirius sonrió y sacó precipitadamente la bufanda de James...haciendo a su pelo
negro alzarse en el aire otra vez.
-¡¿Qué?!- James dio la vuelta e hizo frentee a Sirius que reía nerviosamente- ,
¡maldita sea, Sirius!
-Remus y Lily sólo podían mirar fijamente mmientras Parezco-Un-Erizo James
perseguía a Sirius alrededor de la sala común, agitando su bufanda como una
bandera.
-... Pienso que nunca los entenderé...- El muchacho de pelo color miel la miro y
vio que ella estaba emitiendo una débil sonrisa-. Pero así son...
“Por lo menos, se olvidó sobre el incidente de los puntos...” pensó Remus
mientras regresaba la mirada a Sirius, que saltaba sobre las sillas escapando de
un enfadado James.
El día progresó tranquilamente. Mucho para la suerte de James, y gracias al
talento de Lily en encantamientos, consiguió que su pelo regresara a la
normalidad... sin embargo, Lily lo hizo solamente porque no quería hacer que
ellos perdieran más puntos.
-¡Estoy seguro que no es la verdad! ¡Ella hhizo esto porque le gusto!- repetía
más tarde a sus compañeros merodeadores, que se limitaban a poner los ojos en
blanco.
-Lo que quieras, Prongs.
Sirius y Remus no fueron molestados otra vez. Aunqur Remus había visto a algunas
muchachas dirigirle miradas desagradables, probablemente por estar con Sirius, y
a otras intentando seguirlos dondequiera que fueran, riendo nerviosamente y
queriendo visiblemente ver algo de ‘acción’ entre los dos muchachos.
“Creo que nunca entenderé a las muchachas. Oh bien...”
Durante el almuerzo, Sirius recibió un howler de su madre, gritando algo sobre
que era una vergüenza por no salir con un pura sangre que de paso resultaba ser
un muchacho, por atacar a su hermano pequeño, y así un largo etcétera... Cuando
el howler estalló, Sirius lució como si nada hubiera sucedido y simplemente
pidió a Peter que le pasara el jugo de calabaza.
-No es como si no estuviera acostumbrado a sus gritos constantes.
Ahora, casi era de noche. La pareja caminaba hacia el aula de Hellon para su
detención.
-Bien, este día no fue tan mal...- comento Sirius-......de no haber sido por
Malfoy y-
-Sirius, debes olvidarte de eso. Todavía esstamos a la cabeza para la copa. Solo
por 5 puntos pero aún...
-No me preocupa eso.
Dejó de caminar y Remus dio la vuelta para hacerle frente. Podía ver que Sirius
lucía claramente enojado.
¿Padfoot, qué está mal?
-Es sólo... Odio ver a Snivellus y Malfoy iintentando meterse en tus pantalones.
Me pongo enfermo al imaginarme lo que podrían hacer.
-Ya te dije, Sirius. Estoy bien. Además, puuedo cuidarme.
-Lo sé... Lo aprendí de la manera grande.
Remus suspiró, sabiendo que se refería a su pelea de hacía algunas semanas.
-Sabes que te perdoné...Aunque siento haberrte gritado así.
-No. Tenías razón... Merlín, no quiero penssar sobre ello- el muchacho de pelo
oscuro lo abrazó, besándolo suavemente-. Eres muy fuerte, Moony. Sólo desearía
poder controlar mi temperamento...
-No te preocupes por eso, Sirius. Ahora, váámonos. Tenemos una detención que
cumplir.
Asintiendo, Sirius lo siguió hasta que estuvieron frente a la oficina de Hellon,
que los miraba severamente.
-¡Aquí están, justo a tiempo!- dijo con reppugnancia. Ahora, escuchen
cuidadosamente. Lupin, tendrá que hacer todas las pociones que fallaste en clase
estas tres últimas semanas.
-Bien, Profesor.
-Y usted, Black, tendrá que limpiar el cuarrto de los trofeos.
Sirius gimió mentalmente cuando escuchó que no permanecería con su amante. Sin
embargo, no dijo nada y se limitó a asentir.
“Viejo gilipollas...” pensó, saliendo del cuarto, y dejando a Remus y Hellon
solos.
-La Profesora Mcgonagall está muy decepcionnado, Lupin- habló Hellon mientras
salían de la oficina y caminaban hacia la clase de pociones-. Como prefecto,
debe comportarse mejor y no pelear como lo hizo estas últimas veces. Una
verdadera vergüenza.
-No es como si yo fuera quién comenzó...- mmurmuró.
-¿Qué dijo, Lupin?
-Nada, profesor.
Entraron en el aula de Pociones y Remus se sorprendió al ver a Severus ahí
parado.
-Severus Snape vigilará su trabajo. No quieero que nada resulte dañado aquí,
Lupin.
Con eso, salió del cuarto, dejando a los dos muchachos solos.
-Muévete, Lupin- gruñó Snape-. Tienes muchoo que hacer. Cuanto más pronto esté
hecho, mejor.
Remus asintió y comenzó a trabajar. Mientras la detención avanzaba, podía sentir
a Snape que le miraba fijamente mientras cocinaba sus pociones.
-¿Pasa algo, Severus?- preguntó, sin apartaar los ojos de sus pociones.
-Sí, tú.
-...
-No puedo apartar mi mente de ti. Y lo de aayer no ayudó.
Remus se paró y lo miró.
-Te lo dije, Severus. Eso no es de utilidadd- señaló antes de regresar a su
trabajo.- No me gustas de esa manera y nunca lo harás.
-Estás perdiendo tu tiempo con él.
-No lo hago.
-Estás ciego, Lupin. No ves qué es lo mejorr para ti.
-Y tú no ves que no estoy por ti.
Snape gimió, mirándole con rabia.
-¡¿Qué tiene Black que no tenga yo?!
-Mi corazón y alma- contestó simplemente, aaún trabajando, haciendo que Snape se
enfadara aún más-. Él es mi compañero.
Snape lo miró con los ojos abiertos antes de gruñir.
-Por supuesto, no esperó para llevarte a suu cama- deletreó, resoplando-. Siempre
hay una excusa para echar un polvo con quien se quiera.
-Digas lo que digas, Severus, nunca cambiarrás mi manera de pensar.
Snape estaba a punto de hablar otra vez, pero agitó su mano, sacudiendo su
cabeza.
-Eres tan cabezón, Lupin. Eres tan obstinaddo como Black. Es obvio que no cederás
sobre él- gruñó-. Sólo trabaja en tus pociones.
Remus casi sonrió ante esto.
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-¿Qué narices estará haciendo?
-Llegará pronto...
-No debería tomar tanto tiempo para terminaar sus pociones...
-Tranquilízate. No te olvides que ésta es ssu peor clase.
-¡Quizás, pero él es inteligente!
-Nunca dije que no lo era.
Sirius no tomó demasiado tiempo para limpiar todo el cuarto de trofeos, aún sin
magia. Estando acostumbrado a realizar esta clase de detención, no resultaba muy
difícil. Pero cuando volvió a los dormitorios, se sorprendió al ver que Remus no
había regresado.
-Moony, apresúrate...- masculló, sentándosee en su cama con sus pantalones del
pijama.
-No grites, lo verás otra vez- aconsejó Jammes con una sonrisa, mientras Sirius
lo miraba con odio-. Bien, me voy a dormir. ¡Buenas noches, Padfoot!
-Buenas noches, Prongs.
James desapareció detrás de las cortinas y Sirius vio su cabeza asomándose de
repente algunos segundos después.
-Oh, sólo una última cosa.
-¿Sí?- preguntó Sirius, mirando a la puertaa de los dormitorios.
-No te olvides de poner un encantamiento siilenciador- le recordó con una
sonrisita antes de cerrar las cortinas rápidamente, escapando de la almohada que
Sirius le lanzó.
-Idiota...- masculló, ruborizándose levemennte. “Como si solo pensara en hacer a
Remus...Bien, gozo con ello, pero.......”
-Hey, Sirius... - la suave voz lo sacó de ssus pensamientos y vio a su amante
caminar hacia él con una sonrisa-. Siento haberme tardado tanto tiempo...
-Hey, está bien- replicó, acariciando la caama. Remus se quitó los zapatos y
túnica antes de subir al lado de él-. ¿No estás muy molesto?
-No, está bien- aseguró.
-También tuve una charla con Severus.
-¿Qué?
-Hellon quiso que él se cerciorara de que hhiciera las cosas bien.
-Ese bastardo... –gimió el muchacho de peloo oscuro-..... ¿no intentó hacer
ningún movimiento, verdad?
-Sirius, tranquilízate. Creo que esta vez rrealmente renunció a mí. Se dio cuenta
de que nunca renunciaría a ti- murmuró suavemente, frotando la cara de su
amante. A pesar de la leve oscuridad, podía ver que Sirius parecía feliz y se
inclinó para besarlo suavemente. Sirius inmediatamente le respondió al beso y
suavemente lo empujó sobre su espalda, tumbándose encima.
-Eres todo mío, Moony- susurró-. Justo comoo yo soy todo tuyo.
-Lo sé, Padfoot.
-Te amo, Remus. Mi hermosa princesa.
Remus lució confundido ante eso y puso los ojos en blanco.
-Lo que quieras, mi dulce príncipe. Te amo también...- Sirius sólo rió y besó su
cuello, abriendo lentamente la camisa de su amante, mientras Remus tomaba su
varita y echaba un encantamiento silenciador, no deseando molestar a sus dos
amigos durmientes.
Esa noche, de nuevo, eran sólo los dos en su propio mundo de fantasía...
FIN
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