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Capítulo VIII
El desayuno fue tan luminoso como siempre y, para ser sinceros, Harry estaba
esperando la siguiente clase: Cuidado de Criaturas Mágicas. Y no era
precisamente por Hagrid o sus lindas monstruosidades más recientes, sino por el
tiempo. Había nevado durante la noche y todo el campo estaba cubierto con un
manto blanco, que lo invitaba a caminar, o quizás a ¿peleas de nieve? Ni Ron ni
él tenían clase después de la de Hagrid, así que podían divertirse si así lo
deseaban.
-¿Harry?- la voz de Snape lo sobresaltó ppor un momento. Era altamente inusual
que el hombre iniciara cualquier tipo de contacto con él fuera de sus aposentos.
Generalmente, se limitaban a saludarse o, en raras ocasiones, Snape le informaba
si la cita para sus lecciones no era apropiada por alguna razón y, con tanta
rapidez como les era posible, concertaban otra cita y se iban por caminos
separados. Harry no entendía por qué Snape era tan reacio a que los vieran en
público si de cualquier forma todos lo sabían, pero nunca le preguntó sus
razones, se limitaba a aceptar lo que le daba.
-¿Si, Severus?- miró a su esposo ccon expectación.
-Sólo quería saber si tienes mucho que esstudiar este fin de semana, o podríamos
er.....tomarnos un día libre el sábado.
Mentalmente, Harry revisó rápidamente sus planes de estudio.
-No, nada terriblemente urgente. ¿Qué tieenes en mente?
-Pensaba que podíamos ir a almorzar juntoos a Hogsmeade......
La mandíbula de Harry casi se desencajó.
-Pero.......pero habrán otras personas, yy.......nos verán juntos........
Snape cerró los labios apretadamente.
-Me quieres decir que no quieres ser vistto.......conmigo.....
-Por supuesto que no. Siempre fuiste tú qquien deseaba ser discreto. Pero si
mañana vamos juntos, tu política de discreción sufrirá una publicidad
importante. ¿Realmente estás dispuesto?
-Mi oferta sigue en pie, señor Potter.
-Entonces acepto, señor Snape.
***
-Harry, lamento terriblemente lo del vierrnes pasado- fue la primera oración de
Snape tan pronto como estuvieron lejos de oídos indiscretos.
-Ya te disculpaste y acepté tus disculpass. Después de todo,
fuiste.....agradable, y el sexo estuvo bien. No hay necesidad de darle más
vueltas a ese asunto- declaró Harry tranquilamente.
Snape sacudió la cabeza con irritación.
-Creo que......no puede ser fácil para tii estar conmigo.......ver que el temible
e intimidante Profesor de Pociones es, en realidad, un patético, emocional,
miserable desgraciado.....
-Severus- el joven aferró una mano del hoombre. Estaba nevando y hacía frío, pero
el profesor no llevaba guantes, así que Harry se giró hacia él y tomo ambas
manos entre las suyas, luego de quitarse sus propios guantes-. Deberías vestir
apropiadamente. Hace frío.
El rostro de Snape enrojeció de vergüenza y apartó sus manos de las de Harry.
-No soy un niño. Y no necesito tu......coonsejo...
-Lo siento- Harry sonrió con tristeza-. SSé que esto parece.....oh, ¡ya basta!. Y
no me hables de que eres un miserable desgraciado.....- se encogió de hombros, y
ambos continuaron-....en cierta medida, todos lo somos.
-Esperaba comportarme como un adulto de ttreinta y ocho, pero.....pero....Harry,
tu amabilidad me confunde- dejó escapar. Su confesión los silenció a ambos, así
que continuaron su camino es silencio. El mundo alrededor de ellos estaba medio
perdido en el baile de los vertiginosos copos de nieve. Harry llevaba puesta su
capucha, pero el cabello de Snape pronto estuvo cubierto de una delgada y blanca
capa de nieve. Harry, por instinto, lo sacudió, acariciando la mejilla del
hombre por casualidad, cuando retiraba la mano. El hombre palideció y apartó la
mirada.
-Aparentemente, no es mi día- murmuró Harrry a modo de disculpa. El silencio
permaneció entre ellos hasta que alcanzaron el pequeño y pacífico pueblo, que
parecía una postal bajo la nieve que caía-. Es igual a Navidad.....-jadeó el
joven, y se detuvo a observar.
Snape lo imitó, no deseaba dejarlo atrás. Harry miró al hombre, su esposo
(aunque esto molestaba cada vez menos), y notó que se veía agitado, tal vez
hasta triste, y algunas líneas de su ya conocida amargura e irritación, habían
reaparecido en su familiar rostro.
-¿Severus, pasa algo malo?- le preguntó qquedamente.
Una sonrisa forzada apareció en sus labios delgados.
-No.
-No te creo- dijo Harry y se le acercó aúún más-. Algo te está.....preocupando.
Puedo verlo en tu rostro. En tus ojos......- deliberadamente, se sacó uno de sus
guantes, y tocó la profunda y casi disgustada línea en la esquina de la boca del
hombre-. No recuerdo haber visto ningún......recuerdo perturbador el Miércoles,
durante las lecciones de Legilimencia.
Snape contuvo la respiración ante el toque, y tambaleó hacia atrás, pero Harry
adelantó otro paso hacia él y lo estabilizó jalándolo hasta encerrarlo en un
abrazo.
-¿Estás seguro que está todo bien?- preguuntó, y la preocupación cerró su
garganta-. Podemos regresar a la escuela, si......
-No- gimió Snape, y sonó dolido, pero no luchó contra el abrazo, por el
contrario, se inclinó hacia él, enroscando sus brazos alrededor de Harry-. Estoy
bien.
Harry no pudo apartar de si su preocupación. El comportamiento de Snape era tan
inusual que se sintió obligado a revisar las cosas que había visto en su mente.
El hombre era tan impredecible, cuando venían sus recuerdos o sentimientos...
Una clase de Pociones, un joven Snape parado orgulloso al lado de su brebaje
perfectamente elaborado......
Un partido de Quidditch, Snape jugando como cazador....
Una escena de tortura, con Snape parado junto a otros Mortífagos, observando....
Harry y Snape en la cama, él dormía y Snape lo abrazaba....
Dumbledore ofreciéndole un caramelo de limón......
Moody gritando a una versión mucho más joven de Snape....
Lucius mostrando siete nuevas escobas de marca.......
Eso fue todo. Nada perturbador o inusual. ¿Quizás Snape estaba avergonzado por
lo ocurrido en sus días de Mortífago? ¡Pero Harry le había dicho, infinidad de
veces, que ese pasado no lo perturbaba! Pero el comportamiento de Snape ante los
recuerdos.....sí, sí, era impredecible. Harry siempre había sido muy discreto
sobre la Marca Oscura de su marido. La primera vez que la había visto, había
sido el día después de Navidad (la noche anterior sencillamente no había podido
concentrarse en el antebrazo del hombre), en la mañana, cuando había despertado
entre los brazos de Snape. Había sido bastante extraño. Había sido la primera
vez que Harry no había despertado solo luego de haber pasado la noche en la cama
de Severus. Había sido un sentimiento agradable, su cabeza reposando en el
hombro del mago mayor, pero cuando había abierto los ojos, lo primero que estos
captaron fue la marca.
FLASH BACK
Snape también estaba despierto, intentando liberar su brazo izquierdo debajo
de Harry para intentar ocultar el repugnante recuerdo de su pasado.
-Lo lamento- murmuró con algo parecido all pánico y saltó sobre sus pies,
presionando la esquina de la manta a su pecho para cubrirse. Esto hizo que al
siguiente momento Harry estuviera acostado en frente de él, descubierto y
completamente desnudo.
Harry se ruborizó profundamente y se enroscó para ocultarse, sin atreverse a
levantar la vista. Un segundo después, la manta regresó a su lugar, y un Snape
igualmente desnudo estaba protestando sobre la ropa de cama, y Harry no pudo
evitar echarse a reír. Aferró al hombre por los hombros y lo jaló de regreso a
la cama; Snape tomó represalias, y pronto estaban luchando.
-Potter, déjame ir- pidió Snape, cuando ffinalmente cayó derrotado bajo Harry,
quien estaba sentado a horcajadas sobre él y presionaba sus manos contra la
almohada. La Marca Oscura era claramente visible.
-Esto no me perturba- le aseguró Harry afflojando su agarre, y deslizando la mano
por el antebrazo de Snape, acarició la piel marcada-. Sé que tú ya no eres
esto.....-agregó apresuradamente-.....y lamento haberte llamado Mortífago en la
oficina del profesor.
FIN DEL FLASH BACK
Snape había protestado, por supuesto. Pero Harry le había repetido una y otra
vez que todo estaba bien, que no estaba enojado, que no lo rechazaba, que Snape
estaba bien para él.
-Puedes contarme, lo sabes- dijo Harry, rregresando al presente, y retrocediendo
un paso, miró a Snape.....
-Harry, yo.....-comenzó, pero se había quuedado sin palabras, así que se limitó a
sacudir la cabeza- Yo......
-¿Severus?- la voz de McGonagall los sobrresaltó, y Snape giró en redondo,
permitiendo que Harry entrara en la línea visual de la profesora que se
acercaba-. ¿Harry?- lucía sorprendida.
-Hola, madam- Harry sonrió.
Los ojos de McGonagall barrieron sobre él, y regresaron una vez más a Snape.
-¿Están.......juntos?
De repente, Harry rió disimuladamente mientras entendía la verdadera
pregunta de McGonagall, pero Snape sólo bufó.
-Estuviste ahí, Minerva. El señor Potter y yo estamos oficialmente
juntos.
-Pero.....- frunció el entrecejo-. Por suupuesto, Severus- ella asintió-. Es hora
de almorzar. ¿Iban a Las Tres Escobas?
-Sí- contestó Harry-. Severus me invitó aa almorzar- dijo con sencillez.
El rostro pálido de Snape se tornó rojo.
-Pensé que podríamos hablar ciertas cosass en un ambiente más relajado, fuera de
Hogwarts- explicó apresuradamente-. Tenemos algunos asuntos que discutir.
Harry se giró hacia él interrogante.
-¡Pero.....pudimos hablar sobre eso en cuualquier momento durante el fin de
semana!
El rubor en el rostro de Snape se profundizó.
-Quería salir de la maldita escuela por uuna vez- murmuró.
McGonagall se echó a reír.
-¡Vamos entonces!
El bar estaba bastante concurrido, y la única mesa libre era aquella en la que
estaba sentado la pareja de McGonagall. Se presentó como Mat, y parecía un
hombre muy serio y tranquilo. Pronto, los tres adultos se enfrascaron en una
acalorada conversación sobre algunas teorías mágicas, y mientras el tiempo
pasaba, decidieron ordenar algo de beber. Los hombres eligieron Firewhisky,
McGonagall pidió su habitual gillywater, y Harry iba a decir “cerveza de
mantequilla”, pero entonces, Mat ordenó tres vasos de whisky y un gillywater,
ignorando la mirada de desaprobación de McGonagall.
-No puedes tratarlo como un niño. Es un aadulto, Minerva. Ya tiene diecisiete
años y está casado, a diferencia de ti.......- el hombre golpeó su barbilla,
pensativo-. Quizás debería pedirle a Quien-Ustedes-Saben que te lancé también un
hechizo, entonces, quizás te verías obligada a aceptar mis repetidas
ofertas.....
McGonagall enrojeció profundamente, Harry rió entre dientes e incuso Snape
sonrió. A partir de ese momento, Harry intentó hacer su mejor esfuerzo para
participar en la conversación, y notó que los dos hombres intentaban
involucrarlo más cada vez. El whisky fue de mucha ayuda, y pronto, Harry se
relajó, y la tarde pasó suavemente, y ellos siguieron ahí, bebiendo y
conversando, y el zumbido del bar aturdió a chico hasta que quedó medio dormido
y se acurrucó contra Snape.
-Creo que deberíamos irnos- comentó finallmente el Profesor de Pociones-. Tú
puedes quedarte, Minerva- miró a su colega que parecía lista para acompañarlos.-
Puedo encargarme de Potter yo solo- se despidieron y Snape, de alguna manera,
consiguió arrastrar a Harry fuera del bar.- Estás bebido, señor Potter- una vez
fuera, sonrió ante el aturdido muchacho
-Es….tu culpa…..-hipó y se tambaleó-. Tenngo sueño......- sin embargo, siguió los
firmes pasos de Snape. El hombre, para aliviar sus tropezones, deslizó un brazo
a su alrededor, y Harry se inclinó pesadamente contra el cuerpo que le brindaba
apoyo-. Tú eres......lindo, Snape….- murmuró en el cabello del hombre-. Me
gustó…..este día.....fue lindo.
-Yo debería haber sido más cuidadoso- murrmuró Snape un tanto contrariado-.
Bebiste demasiado.
-Está....bien......se siente lindo.....dee todos modos......tú me.....llevarás a
casa....- rió y enterró su cabeza más profundamente en el cuello de Snape-.
Hueles lindo.....
-Aparentemente, tu vocabulario se ha reduucido a una palabra- gruñó el hombre,
pero a Harry no le importó.
-¿Lindo?- rió entre dientes-. Eso es lo qque tú eres.....oops- casi cayó sobre su
propia pierna-. Lindo, liiiiiiindo- canturreó para si mismo.
-Potter, cállate. Pronto llegaremos a la escuela.
-Creo que eres......lindo......para mí y me…...gustas.....más de lo que me gusta
Ron......supongo, aunque.....él también es lindo.....-se tambaleó y Snape apenas
logró atraparlo. Finalmente, cansado de que Harry diera tumbos, lo tomó en sus
brazos.
-Pronto estaremos en casa- susurró, y enttusiasmado, Harry enroscó sus brazos
alrededor del cuello del profesor.
-¿Me llevas a la cama?- preguntó adormilaado-. Estar en la cama contigo también
es lindo....
Lo siguiente que fue capaz de recordar fue un terrible dolor de cabeza. No podía
abrir los ojos, y sentía como si se estuviera recuperando de un desagradable
accidente de Quidditch.
-Ourgh.....- gruñó y su propia voz casi ppartió su cabeza en dos-. ¡Por Dios,
que……!
Un brazo serpenteó a su alrededor.
-¿Resaca, señor Potter?
-Oh......-las imágenes del día anterior ccruzaron lentamente por su palpitante
mente. Enterró la cabeza en la almohada-. Mi cabeza está matándome.
-No es muy lindo, ¿cierto?- una voz sonriiente se burló con gentileza, pero Harry
no pudo retornar la sonrisa.
-Me siento como una mierda- murmuró.
-Una ducha haría milagros- sugirió Snape,, y retiró las mantas de Harry.
-Me estoy congelando. Regrésame las mantaas- gimió Harry, pero el otro lo jaló
fuera de la cama, rumbo a la ducha.
-Estoy en cueros- murmuró Harry medio aveergonzado, mirando alrededor de la
habitación con los ojos apenas abiertos.
-Es difícil tomar una ducha totalmente veestido- el otro hombre rió entre dientes
y metió a Harry bajo la regadera caliente. Lo único perturbador fue que él lo
siguió.
-Yo....yo puedo lavarme solo- murmuró tottalmente impresionado, abriendo los ojos
repentinamente, al notar al hombre a su lado.
-Lo sé, Harry- susurró Snape y, tentativaamente, tocó la mano de Harry-.
Pero......me gustaría.....bañarte.
El estómago de Harry dio un vuelco y se congeló.
-Pero.....
La mano de Snape cayó y una expresión de incomodidad apareció en su rostro.
-Lo...lo siento- trató de sonreír, pero ffalló-. Yo sólo……
Por un momento ambos se quedaron impactados. Luego Harry respiró profundamente
y, a pesar de que el dolor de cabeza lo estaba matando, emitió una sonrisa.
-Soy un estúpido, no te vayas- cuando Snaape no se movió, agregó-: Es sólo
que.....me sobresaltaste. Pero supongo que no es diferente de.....de estar
juntos en la cama. Y estoy....listo para intentar esto- atrajo a su esposo más
cerca-. Pero quiero ir lentamente y......retribuirte.....
Sin apartar sus ojos, Snape tomó el jabón y comenzó a lavar las manos y brazos
de Harry, sin prisa, lentamente como le había pedido, y meticulosamente, como si
estuviera en su laboratorio: los dedos, las palmas, los brazos. Levantó las
manos del chico y lavo cuidadosamente bajo sus brazos, siguiendo hacia el
estómago, la espalda, el cuello, las orejas, el rostro.....Harry se relajó bajo
las gentiles atenciones, y suspiró satisfecho; en realidad, esto no era muy
diferente de hacer el amor, era tan cuidadoso, y amable, e......íntimo. Las
manos de Severus se deslizaban por su cabello, y Harry sintió el olor del champú
del hombre, y las manos de largos dedos comenzaron a masajear su cuero
cabelludo, y él gimió quedamente, porque se sentía tan bien, tan
bien......mientras inclinaba la frente sobre el hombro de Severus y temblaba.
Algún tiempo después, las manos retrocedieron lentamente y el tubo del champú
fue colocado en sus manos.
Harry levantó la cabeza y asintió. Trató de ser tan cuidadoso como había sido
Snape mientras lavaba su largo cabello, masajeando su cuero cabelludo con
movimientos pequeños, circulares, rozando cada lugar que le gustaba a él mismo,
y lo repitió hasta que el champú hizo espuma. Luego tomo el jabón, y lavó al
profesor hasta por encima de la línea de la cintura. Ahí se detuvo. Era
demasiado íntimo....lavarlo ahí.....Por supuesto, lo había tocado
ahí, pero no demasiadas veces, y era todavía Febrero, apenas dos meses desde
lo ocurrido en Navidad, lo que quería decir que habían estado juntos íntimamente
ocho o nueve veces, no más, y él había estado arriba sólo cuatro o cinco de esas
veces.....pero antes de que pudiera finalizar sus reflexiones, Severus tomó el
jabón de su mano, y se arrodilló frente a él. El corazón de Harry golpeó y se
tambaleó hasta la pared. Pero su pareja sólo acarició el lado de sus muslos
hasta que él se atrevió a abrir los ojos nuevamente.
-Por favor, Harry.
Levantó la vista hacia él, y después de un momento de duda, Harry asintió. Las
manos vagaron nuevamente por su cuerpo, acariciando cada zona que podían
alcanzar, su culo, sus muslos, piernas, pies, dedos....y finalmente, Severus
tomó su pene en la mano, y comenzó a acariciar y lavar al mismo tiempo, mientras
la otra mano se dirigía perezosamente a los testículos, tocándolos,
acariciándolos y Harry se estremeció de placer y tuvo que apoyarse, colocando
una mano en el hombro de Severus.
-¿Está todo bien?- el hombre lo miró con preocupación, y él asintió sin hablar,
incapaz de emitir una palabra.
La mano que lo acariciaba se movió entonces hacia atrás, lavándolo con
movimientos conocidos: Snape siempre había hecho algo similar cuando lo
preparaba, y luego, algo caliente y húmedo se cerro alrededor de su pene y Harry
se vino, sollozante, dentro.....dentro de la boca de Snape, ambas manos en sus
hombros, sus rodillas temblando violentamente.
Severus lo ayudo a sentarse, y cuando Harry abrió los ojos, se encontraron con
otros ligeramente aterrados, y la voz del hombre, su esposo, era delgada y
ronca.
-Harry, yo…..por favor, no te enojes conmmigo......- y lo rodeó con sus brazos,
sosteniéndolo hasta que pudo volver a respirar con normalidad una vez más.
Harry entendió por que Snape se estaba disculpando. Ya una vez había tratado de
darle una mamada, pero Harry se había friqueado y casi había caído en la
histeria. Aquello era demasiado íntimo; en aquel momento había parecido tan
ajeno, demasiado gay, demasiado lujurioso.....Pero ahora, parecía
un acto de preocupación y aceptación, y era cálido y correcto.
-Gracias- musitó, cuando pudo hablar de nnuevo, y se levanto llevando a Snape con
él, y se inclinó nuevamente a buscar el jabón-. Es mi turno- dijo, y sintió un
tirón en su pecho, mezcla de excitación y ansiedad, pero no se detuvo. Imitando
los movimientos de Snape tanto como pudo, lavó las largas y delgadas piernas (‘todavía
está tan delgado.....’) los pies y los dedos, y todo el largo y erecto pene,
que dio un tirón cuando lo acarició. Lavó su trasero, su hendidura y la abrió
muy, muy cuidadosamente, levantándose, su otra mano todavía acariciando su
dureza, y susurró ante las confundidas esferas del mago:
-Date la vuelta.
-Harry, no tienes que hacer nada....- commenzó Severus, pero las manos de Harry
lo giraron hacia la pared, y al momento, el joven estaba inclinado sobre él,
descansando su cabeza entre sus paletillas, su estómago presionado contra la
espalda y las nalgas de Snape, una mano acariciando la aterciopelada piel del
pene del hombre y la otra su pecho y su estómago; se sentía tan bien. El cuerpo
bajo él temblaba ligeramente, y Harry presionó tranquilizantes besos a lo largo
de su espina, y retrocedió un paso. Sus manos se retiraron de Severus quien casi
se giraba hacia él, cuando dos dedos del chico lo tocaron ahí,
acariciándolo, penetrándolo, preparándolo, y él tuvo que inclinar su frente
contra la pared.
Harry leyó la confusión inicial de Severus por la tensión de su espalda, pero
también vio que se relajaba gradualmente, y lo preparó con cuidado, mientras se
provocaba a si mismo una erección, y cuando estuvo listo, se arrimó contra el
hombre nuevamente, presionando su frente contra la ardiente piel de Severus, de
la espalda de su esposo, y lo tomó dulcemente, cuidadosamente al principio, y un
poco más fuerte después, con largas embestidas, pues sabía que así le gustaba a
Severus, hasta que todo terminó.
Cuando ambos estaban secos y vestidos en la habitación, Snape miró a Harry, con
una expresión enormemente culpable.
-Harry, no debería haberte impulsado a.......
-Está bien, Severus- contestó tranquilameente-. Me gustó, de veras.
-Pero……
-Mira. En Navidad, cuando decidí tratar dde que esto funcionara
normalmente, estaba completamente consciente de que tú......necesitabas más que
nuestras er.......cópulas programadas. Sólo que.....no me atrevía a
decir......no sabía cómo decirte que.....podíamos tener sexo siempre que
quisieras. Pero no.......no estaba totalmente seguro de que quisieras tener
conmigo.....más sexo del necesario- enrojeció-. Me dijiste que no me encontrabas
demasiado......atractivo, así que....-se encogió de hombros, absolutamente
avergonzado.
Snape lo empujó hacia la cama, y se sentó en una silla frente a Harry.
-Sé que todavía no es fácil para ti tenerr sexo conmigo. Puedo sentirlo, y
Navidad pasó hace apenas dos meses, y encima de todo esto yo traté
de....forzarte hace dos semanas, y además habíamos tenido sexo la noche
anterior.....
-¿Tu punto es?- Harry frunció el entrecejjo.
-Yo no debería haber hecho esto. En la duucha hoy, me refiero.
-Tú lo deseabas, ¿cierto?
-Sí, pero.....
-Y fuiste muy cuidadoso. Pude haberte dettenido si lo hubiera deseado. Pero no
quise detenerte. Yo......sospeché que necesitabas más....de esa clase de
intimidad, pero nunca antes lo intentaste. Lo hiciste esta mañana y no me
importó. Severus- tocó una mano del hombre, mientras intentaba abrir su mente-,
por favor. Soy tu....estoy casado contigo. No puedes tener sexo con nadie más
para que el matrimonio funcione, así que tú puedes- pero este “tú” parecía
demasiado ofensivo, así que Harry se apresuró a corregirse- nosotros podemos
dormir juntos con más frecuencia. Sé que no soy bueno en esta clase de cosas.
Tengo demasiadas inhibiciones y me congelo cuando sucede algo inesperado....pero
yo.....- sacudió la cabeza y sonrió apenado.
-Harry, el matrimonio no significa, no puuede significar que un miembro de la
pareja se entregue al otro. Necesitamos......también tengo que respetar tus
necesidades, tus deseos. No te las llevas bien con la parte del sexo de
nuestro matrimonio, pero en todo, y quiero decir todo lo demás, eres la
mejor pareja que se pudiera desear- Harry se ruborizó profundamente y trató de
protestar, pero esta vez, Severus no le dejó hablar-. Déjame terminar. Esta
mañana fue.....un gran regalo que me diste. Pero no deseo que se repita.
-¿Acaso me encuentras tan poco atractivo??- balbuceó confundido, incapaz de
mantener la boca cerrada.
-¿Parecí poco atraído hacia ti esta mañanna?- Snape sonrió-. No, Harry. Me gusta
tener sexo contigo. Pero quiero respetar tu vida.....Y no quiero que se repita-
la última oración fue dicha muy, muy firmemente.
Harry estaba muy confundido. La bondad de Snape lo había tocado profundamente, y
sentía una extraña calidez en su pecho y un leve mareo.
-Gracias- murmuró y verdaderamente> no podría definir ese sentimiento que
brotaba en su interior.
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