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Capítulo tres: Día de Graduación.
Las siguientes semanas fueron más de lo mismo. Su nueva imagen fue respaldada
por un cambio positivo en su comportamiento. Seguía siendo sarcástico, pero sus
palabras no tenían su frialdad inicial. En clases, era justo al quitar o añadir
puntos a las Casas, y dedicaba atención individual a cada estudiante,
ayudándolos para que terminaran sus pociones correctamente. Todavía chasqueaba a
veces y era propenso a estallidos de su temperamento, pero eran pocos y muy
espaciados. Incluso Ron Weasley tuvo que admitir que las pocas veces que Severus
había explotado, había sido ante la necesidad de evitar que algún daño
aconteciera a los estudiantes.
Fuera de clases, ayudaba con las reuniones de DA y interactuaba amablemente con
todos los estudiantes que asistían, incluido Harry Potter. Era tierno y cariñoso
con los estudiantes más jóvenes, se acercaba a ellos casi paternalmente.
Flirteaba abiertamente con los miembros femeninos del profesorado, ofreciéndoles
galantemente su brazo cuando caminaba con ellas, abriendo puertas, apartando
sillas y en general, congraciándose con sus compañeros. Muchas de las
estudiantes mayores, y unos cuantos chicos también, tenían que admitir de mala
gana que ahora su Maestro de Pociones podía ser descrito como sumamente sexy. La
temible persona había sido remplazada por un hombre amenazadoramente cautivante.
Todos llevaban la cuenta mental de cómo cada mañana mantenía la feliz rutina de
detenerse ante la mesa de Gryffindor e informarle a Harry Potter de cuántos días
faltaban para su graduación. Lo que más sorprendía a estudiantes y profesores,
era con cuanta tranquilidad tomaba Harry que Severus se burlara, insinuando cuan
alegre estaría cuando ya no fuera su estudiante. Por mucho que lo intentaban,
todavía no podían imaginarse la extraña relación que existía entre estos dos. A
veces parecían casi amigos, pero ambos parecían demasiando complacidos ante la
perspectiva de no seguir siendo profesor y estudiante. Esto era curioso.
Los hechos eran obvios. Harry Potter y Severus Snape habían pasado demasiado
tiempo juntos con el pretexto de las clases de ‘Recuperación de Pociones’ de
Harry y el entrenamiento para la confrontación con Voldemort. Durante ese
tiempo, habían acordado una tregua y, aparentemente, desarrollado un reticente
respeto uno por el otro. Más allá de eso, quién sabía, y para ser francos, ¿a
quién le importaba? Mientras el Profesor Snape continuara riendo y animándolos
en clases, con su nuevo modo deliciosamente sarcástico, no podía importarles
menos. El final de año se aproximaba rápidamente, y los exámenes serían muy
pronto.
Casi antes de que pareciera posible, los EXTASIs habían llegado y se habían ido,
y los chicos de séptimo estaban listos para graduarse. Esa mañana la habían
pasado reuniéndose y saludando a los padres de los graduandos. Severus sonreía
mientras escuchaba a los chicos tartamudeando para explicarle a sus padres por
qué el Maestro de Pociones que estaban conociendo, no se parecía en nada al ogro
que habían descrito durante los últimos siete años.
En lo que pareció apenas un parpadeo, Severus se encontró parado con los demás
profesores en el estrado, mientras la ceremonia llegaba a su fin. Los últimos
treinta días habían sido los más deliciosos y angustiosos días de su vida. Sus
deseos se habían hecho realidad. El último obstáculo hacia su verdadera
liberación había sido removido con la conclusión de la ceremonia. Ahora era
verdaderamente libre de actuar como quisiera. Su pulso se aceleró en
anticipación; se deslizó del estrado tranquilamente y se encaminó hacia la sala
de profesores.
Dado que los estudiantes debían quedarse para el banquete de despedida en la
noche antes de partir a casa en el tren del día siguiente junto con sus
compañeros, era una tradición que el grupo de graduandos asistiera a un almuerzo
informal con sus profesores, luego que sus padres y familiares hubieran partido.
Generalmente, era un acontecimiento agradable para todos los involucrados. Sería
la primera vez desde que era profesor en Hogwarts, que Severus asistiría con
gusto a esta reunión.
Se paró tranquilamente en una esquina de la sala de profesores, aguantando la
respiración mientras los estudiantes recién graduados entraban en tropel en la
habitación. Ya la mayoría de los graduados habían llegado y conversaban con los
otros profesores, cuando Harry Potter entró finalmente. Inmediatamente buscó a
Severus. Sonriendo ampliamente, murmuró disculpas mientras pasaba de largo a
profesores y estudiantes que llamaban su atención, al tiempo que cruzaba la
habitación, murmurando para si mismo pero lo suficientemente alto como para que
Severus lo pudiera escuchar.
-¿Tenía que elegir la esquina más alejadaa?
Severus sonrió mientras se encontraba con la irritada mirada esmeralda de su
ex-estudiante.
-¿Por qué debería facilitárselo?
Harry puso los ojos en blanco y suspiró sonoramente.
-¿Por qué, de hecho? Nunca nada ha resulttado fácil con usted.
Severus se encogió de hombros, y estiró el brazo para colocar sobre una mesa la
bebida que sostenía, tratando infructuosamente de ocultar su sonrisa.
-Bueno, finalmente llegó el día de su graaduación. Ya no es mi estudiante.
Harry agitó sus cejas y sonrió ampliamente. Hábilmente, giró su varita en su
mano.
-Y usted ya no es mi profesor. Estoy librre de hacerle lo que desee sin la
amenaza de una expulsión. ¿Correcto?
-Eso es correcto. Y yo soy libre de respoonderle como elija sin que haya
posibilidad de ser despedido.
Severus inclinó la cabeza a un lado, su lengua saliendo para deslizarse por su
labio inferior mientras sacaba su varita del bolsillo de su túnica
Harry clavó la vista en el humedecido labio mientras sus ojos se empañaban de
lujuria.
-Bien, Profesor. Creo que he mostrado un gran control al esperar hasta ahora
para hacer esto- colocó su varita en la cinturilla de su pantalón con una
sonrisa.
Severus asintió, regresando su varita al bolsillo del que acababa de sacarla y
replicó en un tono serio.
-Lo ha hecho. También a requerido una inccreíble cantidad de control por mi
parte.
Harry no pudo evitar reír mientras alzaba su tímida mirada hacia los sensuales
ojos de su antiguo profesor.
-Sí, señor.
La tensión entre ambos era palpable, mientras continuaban con el pretexto de
conversación.
-Oh, por favor, Harry. Dejemos las formallidades. Llámame Severus.
-Muy bien, Severus. Haremos esto en frentte de todos o nos retiraremos a un lugar
más privado- Harry señaló a los demás profesores y graduandos presentes con su
mano. Severus notó que todos los ojos de la habitación estaban fijos en ellos,
algunos divertidos, otros desconcertados, y otros temerosos de lo que pudiera
ocurrir entre ellos.
Ahogando la risa, Severus se giró hacia Harry y engarzó sus ojos con los del
Niño-Que-Vivió.
-Tu mueves primero, Harry. Después de toddo, yo sólo sigo tu dirección.
-Bien, entonces....- caminó hacia Severuss, aferrándolo por los brazos, y
empujándolo varios pies hasta que su cuerpo fue aplastado contra la pared-
....será aquí y ahora.
-Señor Potter, contrólese.....- Minerva ffue a detener lo que quiera que
estuviera ocurriendo entre esos dos, pero fue contenida inmediatamente por Albus
y Hagrid.
Severus levantó la mano para detener su interferencia.
-Minerva, por favor. Esto es entre Harry y yo- miró una vez más a los ojos del
chico, con las cejas arqueadas en desafío-. ¿Creo que ibas a hacer algo?
-Así es- los ojos de Harry bajaron hacia los labios del hombre, mientras sus
manos cubrían el rostro de Severus. Con un suave movimiento, Harry inclinó su
cabeza y aplastó sus labios contra Severus.
Las manos del hombre buscaron aferrar las caderas del joven, empujando a Harry
para aplastarlo contra su cuerpo. Las manos de Harry se enredaron en el cabello
de Severus, y mientras gemía de placer, el Maestro de Pociones aprovecho la
oportunidad para profundizar el beso. Su lengua exploró la dulce caverna de la
boca de Harry con una ferocidad construida por el deseo reprimido. El chico le
permitió dominar el beso por un momento, antes de empujar adelante en su propia
exploración.
Los pulmones clamaron por aire, pero ninguno quería que su beso, largamente
esperado, terminara. Mientras Harry se retiraba del beso para mordisquear el
labio inferior de Severus, maniobró para meter su rodilla entre los muslos del
hombre, y juntó la parte inferior de sus cuerpo. En respuesta, el mago mayor
aumentó su apretón en las caderas del chico y lanzó un suave gemido de placer.
Lentamente, ambos volvieron a la realidad con una mezcla de silbidos, aplausos,
escándalo y sorpresa, y rompieron su abrazo. Se quedaron de pie, sus frentes
tocándose, tratando de recuperar el aliento y controlar el oleaje de deseo que
amenazaba con tragarlos, mientras unas tontas sonrisas escapaban de sus
hinchados labios.
Harry escuchó brevemente como Hermione y Ron lo llamaban, y giró la cabeza
ligeramente, lanzándoles una sonrisa tranquilizadora y un guiñó que les prometía
explicarles después. Ambos convinieron con la cabeza a regañadientes. Severus
pasó su atención de Harry a la conversación que Minerva sostenía con Albus,
quienes aparentemente llevaban conversando un buen rato. La cabeza de Harry
derivó hasta el hombro de Severus, girándose ligeramente para observar el
intercambio.
-....Albus, ¿en serio piensas dejar que eesos dos se comporten así? Es...
Dumbledore subió su mano y autoritariamente cortó a la Jefa de Gryffindor,
deteniendo efectivamente cualquier protesta que pudiera surgir.
-No es nuestro problema. Después de todo,, creo que ambos han sido bastante
claros en que han hablado de esta posibilidad antes de ahora, pero esperaron a
que Harry estuviera oficialmente graduado antes de actuar conforme a sus
sentimientos. No tengo ningún control sobre el tipo de relación que entable mi
Maestro de Pociones con mi nuevo Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Albus sonrió a los dos magos de cabello oscuro, quienes continuaban tiernamente
abrazados.
-Personalmente, estoy encantado de que suu pequeño intercambio finalizara de esta
manera, sin derramamiento de sangre, aunque como consecuencia ahora le debo
veinte galeones al señor Malfoy. Debo admitir que este giro de los eventos me
tomó por sorpresa. Yo había anticipado que para este momento habría ocurrido un
duelo brutal.
Los ojos de Harry se reunieron con los ojos gris plata de un desdeñoso Draco
Malfoy, y no pudo resistir ocasionarle un pequeño problema adicional a su
némesis. Levantó la cabeza y sonrió maliciosamente a su antiguo profesor.
-Un duelo suena como una idea fabulosa, SSeverus.
Este alzó una ceja con sorpresa.
-¿Qué?
Harry se inclinó más cerca, hasta susurrar en el oído de Severus.
-Aunque estaba pensando en un duelo por ddominio, en lugar de varitas. ¿Te unes a
mí?- salió del abrazo de Severus y extendió una mano hacia él. Luego habló en un
tono lo suficientemente alto como para que escucharan los demás ocupantes de la
habitación-. Todavía podemos usar algo del entrenamiento en las técnicas de
combate ‘mano a mano’
Severus rió entre dientes y se alejó de la pared, tomando la mano de Harry en la
propia.
-En realidad, creo que deberíamos trabajaar en tu técnica con la varita, todavía
la sacas demasiado rápido. ¡Necesitas un poco control! Deberías......
Continuaron bromeando sugerentemente mientras cruzaban la habitación con las
manos unidas, atravesando la confundida multitud, mientras un quejoso Draco
Malfoy confrontaba al Director, quien en ese momento estaba reconsiderando quien
había ganado la apuesta.
-No es justo, señor, se besaron primero. ¿A quién demonios le importa que se
maten ahora? Todavía gané la apuesta. Además, estaban hablando sobre sexo. ¡No
es posible que usted sea tan ingenuo que piense que estaban hablando sobre
varitas!
*******
Harry y Severus abandonaron la sala tan rápidamente como les fue posible. Una
vez fuera, estallaron en nerviosos vendavales de risa, y prácticamente corrieron
a la privacidad de las habitaciones de Severus en las mazmorras. Cerraron la
puerta detrás de ellos, y Severus se encontró empujado nuevamente contra la
puerta, el cuerpo de Harry presionándolo. Mientras el chico empezaba a sembrar
besos a lo largo de la línea de la mandíbula, trazando un camino hasta su oreja,
el hombre deslizó sus manos debajo del trasero de Harry y no perdió el tiempo en
alzarlo del suelo. El chico cerró sus tobillos alrededor de la cintura de
Severus y se entusiasmó al sentir como respuesta la dureza que se reunía con su
tirante erección. En ese momento, ambos gimieron.
Ni uno ni otro pudo recordar mucho de sus actividades en la siguiente hora.
Cuando trataron de recordar, todo lo que pudieron rememorar fue un borrón de
brazos, piernas, bocas, lenguas, manos, pechos, caderas y culos, deslizándose,
embistiendo, gimiendo, gruñendo, sudando, y finalmente, la culminación. Mientras
descansaban uno en brazos del otro, finalmente saciados luego de su larga
espera, los pensamientos de ambos regresaron a los eventos ocurridos antes de
ese día.
Harry rió ahogadamente mientras estaba acostado, la cabeza arropada en el
pliegue del hombro de Severus, trazando perezosos círculos sobre el pecho
desnudo de su amante.
-Bueno, todo salió mejor de lo que esperaaba.
Severus suspiró profundamente mirando al techo.
-Todavía no puedo creer que el Director nno se imaginara nada sobre nosotros dos.
- Ni ninguno de mis queridos, pero entrommetidos, amigos.
Severus levantó la barbilla del chico y lo miró seriamente a los ojos.
-Técnicamente, nunca hicimos nada malo. TTú ya no eras alumno en mi clase de
Pociones, así que no había nada con que pudiera coaccionarte para tener
relaciones físicas, y.....
Harry cortó al hombre posando un dedo sobre sus labios mientras le lanzaba una
brillante sonrisa.
-....y ya soy mayor de edad. Pero viendo como reaccionó la Profesora McGonagall,
creo que tenías razón. Era mejor que fingiéramos que hoy había sido nuestro
primer beso. Tu astucia Slytherin, ciertamente elaboró un maravilloso plan, mi
amor.
Severus rió entre dientes mientras caía en la cama, rodando sobre si mismo para
cubrir el cuerpo de Harry con el propio.
-Hummm, eso no hubiera sido necesario si,, mi imprudente amante Gryffindor, no
hubiera insistido en consumar nuestra relación la noche posterior a la batalla
final. Como si te hubiera matado esperar un mes y hacerlo como lo habíamos
planeado originalmente.
-¿Qué? Matar al Señor Oscuro me excitó. AAdemás, no escuché que te quejaras
demasiado.
Severus había continuado su camino de besos, bajando por el cuerpo de Harry,
pero detuvo su avance, levantando la cabeza para responder al comentario de
Harry con una pícara sonrisa.
-No, me parece que estaba demasiado ocupaado gimiendo en éxtasis.
-Severus Snape, ¿y no debías compensarme por mi habilidad sexual?
-Por favor, mocoso. No he tenido una pareeja en veinte años. Hasta Trelawney
podría haberme sacado esos ruidos- Severus entrecerró los ojos en protesta, pero
no pudo evitar que se formara una sonrisa en sus labios.
-¿Sí, pero Trelawney hubiera pasado meses......oh, Dios, no dejes de hacer
eso....animándote para que compraras un closet lleno de ropa?- la respiración de
Harry se estaba volviendo errática, mientras trataba de terminar su comentario
entre las expertas atenciones de Severus.
-Hmmmm. Probablemente no- contestó Severuus sin comprometerse, desde su posición
cerca de las caderas de Harry
-Bien, así que al menos, deberías..... ciielos, Sev, ¿dónde aprendiste
eso?......¿qué estaba diciendo? , oh, sí.....¿la buena y vieja Sybil te hubiera
dejado tan follado la siguiente mañana.....mmmmm....que no pudiste ocultar la
estúpida sonrisa de tu rostro en todo el mes?
-Definitivamente no- Severus gateo de reggreso hasta la parte superior del cuerpo
del chico y rió entre dientes-. Aunque sigues siendo un mocoso.
Harry enganchó una de sus piernas alrededor de la cadera de Severus, y se lanzó
cuidadosamente hasta ponerse sobre el hombre. Se apoyó en sus codos, su rostro
justo sobre Severus. Hubo inseguridad mezclada con alegría y amor cuando hizo la
siguiente pregunta.
-Pero soy tu mocoso, ¿cierto?
Severus cerró sus manos sobre la espalda de Harry posesivamente.
-Por todo el tiempo que me quieras.
El rostro de Harry dio una sonrisa de alivio.
-Oh, Dios. ¿Sería para siempre entonces?<
-Para siempre, Amor.
FIN
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