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Capítulo 14
Taran Swann
Al reunirse con Harry en mitad del recinto, Sirius levantó cuidadosamente la
mano de Severus de su brazo y la colocó en la mano de Harry que esperaba.
Retrocedió un paso, maravillándose al verlos tan radiantes. Ambos brillaban
positivamente, de amor y devoción. La blancura de sus túnicas palidecía bajo sus
radiantes sonrisas.
Severus y Harry se giraron hacia el Director, quien comenzó sus palabras de
bienvenida. Severus podía sentir las miradas fijas, de familiares y amigos,
sentados tras ellos, y apretó ligeramente la mano de Harry. Todos los amigos de
su pareja lo habían hecho sentir tan bienvenido que ya no pensaba de ellos sólo
como ‘los amigos de Harry’. Ahora eran su familia y amigos, tanto como de Harry.
Estaba tan perdido en sus pensamientos, que difícilmente escuchó una palabras de
lo que decía su viejo amigo mientras empezaba a celebrar la ceremonia. De
repente, cerró los ojos con fuerza y aferró la mano de Harry mientras una ola de
agonía inundaba sus sentidos. Estaba determinado a evitar que nadie se diera
cuenta de su dolor, pero sintió a Sirius moverse a su lado mientras Harry
jadeaba quedamente.
Dejó escapar el aire que sin percatarse había estado conteniendo y relajó el
agarre de la mano de Harry. Vio la preocupación en los ojos de su pareja y le
susurró que se encontraba bien. Le aseguró lo mismo a Sirius, quien rondaba a su
lado como si estuviera esperando que Severus se desmayara. Pasaron varios
minutos y apenas comenzaba a relajarse de nuevo, cuando una nueva oleada de
dolor, más fuerte que la primera, casi hizo que gritara.
Harry gritó ante el dolor en su mano y en el fondo de su mente, le preocupó que
Severus rompiera sus delicados huesos en su agonía. Ahora tenía la certeza de
que su pareja estaba en labor.
Severus sintió como Sirius tomaba su mano mientras la oleada se estrellaba
contra él. Si no fuera por el apoyo que recibía a ambos lados, estaba seguro que
hubiera caído de rodillas, doblado por el dolor. Comenzó a jadear mientras el
dolor disminuía. Levantó la vista hasta los brillantes ojos de Albus, que había
continuado hablando como si nada pasara, pero estaba observando como un halcón.
-Apúrate, anciano- susurró Severus. Albus sonrió y dio un leve asentimiento de
aceptación. Rápidamente se salto varias cosas y fue directo a los votos. Sirius
soltó su mano de forma que pudiera girarse hacia Harry, pero se quedó cerca,
sólo por si acaso. Harry lucía asustado y preocupado, pero se relajó
visiblemente cuando Severus le sonrió.
El joven expresó sus votos en primer lugar, sonriendo mientras lágrimas
contenidas brillaban en sus ojos. Severus apenas había dicho una parte de los
suyos cuando fue golpeado con otra contracción. Jadeó sonoramente, atrayendo la
atención de todos. Distraídamente escuchó como Ron llamaba a Madama Pomfrey.
Sacudió la cabeza y se obligó a mirar a los asustados ojos de Harry. Severus
estaba temblando violentamente y se obligaba a controlar su respiración para
evitar hiperventilar, pero siguió mirando los ojos esmeralda del hombre que
amaba tanto y continuó sus votos.
Albus terminó la ceremonia, presentando al Profesor y al señor Potter, y declaró
que se podían besar. Harry apenas presionó los labios sobre los de Severus y
susurró:
-Te amo, Severus Potter.
-Yo también de amo, Harry Potter- susurró el hombre antes de derrumbarse en los
brazos de Harry. Sirius ayudo a su ahijado a bajarlo hasta el piso mientras
Poppy corría hacia ellos.
-Albus, un poco de privacidad, ¿si?- pidióó la medibruja con dureza mientras se
arrodillaba a los pies de Severus. Una manta flotó en el aire y cubrió la parte
baja del cuerpo del mago y un biombo surgió alrededor de ellos. Ron le dio a
Harry unas felicitaciones apresuradas y desapareció detrás del biombo para
tranquilizar a la temerosa audiencia.
Sirius también felicitó a Harry, dándole un beso en la mejilla, y se dispuso a
partir. Severus atrapó su túnica y jaló, llamando la atención del animago.
-No te vayas- suplicó jadeando mientras unna nueva contracción lo inundaba.
Sirius miró a Harry interrogante, inseguro de si debería quedarse en un momento
tan íntimo como era el nacimiento del niño. El chico se limitó a asentir,
regresando la mirada al sufriente rostro de Severus.
-Tienes que quedarte, Sirius. Eres parte ddel enlace, descansa su cabeza en tu
ragazo- Poppy se dirigió a él.
Las cejas de Sirius se elevaron ante sus palabras. ¿Él era parte del enlace? Sin
detenerse a analizar ese asunto, se limitó a seguir las órdenes de ella, y
colocó la cabeza de Severus acunada sobre su regazo.
Bajó la vista hacia su amigo con los ojos brillantes y sonrió.
-Gracias, por dejarme participar en esto- musitó mientras sentía que las
lágrimas llenaban sus propios ojos.
Severus extendió una temblorosa mano y atrapando la nuca de Sirius la empujo
hacia abajo, besándolo levemente en la mejilla.
-Gracias a ti por ser parte de esto.
-Muy bien, Severus, vas a empezar a pujar con la próxima contracción- le ordenó.
El mago asintió a la medibruja mientras aferraba la mano de Harry, y respiraba
de la manera en que Poppy le había enseñado. Le había parecido una tontería
cuando lo había practicado, pero ahora entendía la importancia de controlar la
respiración.
Mientras comenzaba a pujar, Severus gritó en agonía, apretando la mano de Harry
en un agarre de hierro. Sintió que caía de regreso a los brazos de Sirius,
aturdido. Transcurrió un rato antes de que estuviera listo para pujar de nuevo y
Poppy estaba comenzando a preocuparse seriamente por su carencia de fuerzas.
Podía hacer una cesárea si era necesario, pero sería extremadamente peligroso
para Severus. Si no daba a luz de manera natural, era posible que nunca
recuperara su magia.
Los tres lo animaron mientras comenzaba a empujar de nuevo. Podía sentir al bebé
moviéndose hasta la posición correcta, pero no lo suficientemente rápido. Se
derrumbó nuevamente en los brazos de Sirius, inconsciente. Harry gritó con temor
cuando Severus dejó de moverse y casi se desmayó de alivio cuando los ojos de
obsidiana se abrieron nuevamente.
-Un empujón más, Severus- pidió Poppy con preocupación-. Puedo ver la cabeza del
niño. Un empujón más resolvería esto.
Severus asintió débilmente mientras Sirius lo ayudaba a ubicarse en la posición
adecuada para pujar. Cuando empezó la siguiente contracción, cerro los ojos con
fuerza y apretó la mano de Harry. Casi paró cuando sintió que el bebé comenzaba
a salir de su agotado cuerpo. Cayó de espaldas cuando salió completamente en una
prisa húmeda.
-¡Oh, mi Dios!- exclamó Poppy, ganándose aaterradas miradas tanto de Harry como
de Sirius. Severus estaba tan agotado que ni siquiera reconoció sus palabras.
-¿Cuál es el problema?- preguntó Harry, suu corazón paralizado por el miedo.
-Nada- replicó ella, mirando al niño en suus brazos. Minerva, que había estado
observando a una distancia prudencial en caso de que Poppy requiriera su
asistencia, jadeó al tiempo que miraba sobre el hombro de la medibruja.
-¿QUÉ?- gruñó Sirius mientras veía la sonrrisa en el rostro de Minerva.
-Es....es una niña- explicó Poppy maravilllada y asombrada
-¿Una.....niña?- preguntó Harry con increddulidad mientras sonreía encorvado. Se
rió nervioso y se inclinó para besar a Severus tiernamente-. ¡Tenemos una niña,
amor!- Severus sólo gimió dolorido mientras expulsaba la placenta.
Minerva tomó una suave manta y aceptó la bebé que le pasó Poppy para lavarla
antes de entregarla a sus padres. Poppy levantó la varita y miró a Severus
feliz.
-Severus, ahora voy a limpiarte y cerrar eel canal de nacimiento. Puede ser un
poco incómodo pera así sanará mucho más rápido.
-No- susurró él débilmente.
-Está bien, Severus. Sólo tomará un momentto- explicó levantando la varita
nuevamente.
-¡No!- gritó Severus mientras el dolor atrravesaba su cuerpo. Los ojos de Poppy
se abrieron y su mandíbula cayó. Harry y Sirius se miraron confundidos, para
luego regresar la atención a Severus quien parecía estar empezando a pujar una
vez más.
Poppy estaba muda, mirando hacia abajo el cuerpo de Severus.
-¿Gemelos?- susurró con asombro la medibruuja. Se regañó a si misma mientras
Severus gritaba aún más alto que antes.
Harry regresó al sofá y le empezó a susurrar a Severus mientras Sirius apoyaba
su cabeza y le rodeaba el pecho con sus brazos. Se inclinó y besó suavemente su
roja mejilla, mientras Severus empujaba y caía otra vez contra su pecho.
-Un niño- anunció Poppy feliz.
La cabeza de Harry bajo hasta el pecho de Severus quien descansaba contra
Sirius. Podía sentir el corazón del mago latiendo débilmente y parecía que
luchaba por respirar. Sus niños estaban a salvo, pero Severus todavía estaba en
peligro. Las fuerzas lo habían abandonado.
El joven se sobresaltó cuando una cálida mano asió suavemente su muñeca. Miró
los preocupados ojos de Poppy. Ella colocó una mano en el pecho de Severus y
luego la cubrió con la propia. La medibruja cerró los ojos, susurrando
“Enérvate”. Harry sintió su magia derramándose sobre su nuevo esposo, pero no
parecía hacer mucha diferencia. El corazón de Severus todavía latía más
lentamente de lo que debería. Harry miró a Poppy con ojos suplicantes
La medibruja tomó una mano de Sirius y la colocó sobre la de Harry.
-Tu estuviste con Severus desde el princippio. Los niños ya te han aceptado como
su padrino, al igual que él- hizo una seña a la débil figura de Severus-. Hay un
enlace entre ustedes y ahora debes utilizarlo. Agrega tu fuerza a la suya,
Sirius.
Sirius cerró los ojos y, al igual que Harry, sintió que su magia fluía hacia
Severus. Su corazón saltó con deleite mientras sentía que el pecho de Severus se
elevaba en una profunda respiración. Harry presionó sus labios suavemente contra
los de su esposo mientras sentía el corazón de Severus acelerarse. Su propio
corazón aceleró mientras la boca del hombre se abría y una cálida lengua se
deslizaba fuera y acariciaba sus labios perezosamente. Sostuvo la cara de
Severus con cuidado mientras retrocedía y veía los más hermosos ojos de
obsidiana que hubiera visto jamás. Su pareja estaba positivamente radiante,
incluso después de dar a luz a los gemelos.
-Te amo- susurraron al unísono. Severus diio al brazo de Sirius un agradecido
apretón mientras Poppy y Minerva lo presentaban con sus bebes. Con Sirius de
apoyo, Severus fue capaz de sostener a su hija mientras Harry sostenía a su
hijo. El Profesor de Pociones acurrucaba su rostro feliz contra su niña.
-¿Te sientes bien del todo, Severus?- le ppreguntó Poppy con cautela.
-¡Sí!- afirmó suavemente mientras sonreía ante el perfecto rostro de su
inesperado pequeño ángel-. Aunque....- le susurró con tono de conspiración y un
brillo en sus ojos-...¡ me sentiré mucho mejor cuando tu padre se haga la
vasectomía!
Todos rieron y Harry sacudió la cabeza mientras se inclinaba y besaba a su
esposo con todo el amor que sentía. Luego miró a sus hermosos bebés de cabello
oscuro con asombro. Le sonrió divertido a Severus y musitó:
-Y tú que pensabas que era gripe.
Fin.
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