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Capítulo 13
Taran Swann
Severus observó atentamente mientras los ojos de Harry se volvían brillantes y
se llenaban de lágrimas. Le lanzó una mirada muy confundida cuando el joven
empezó a reír entre dientes, para después reír abiertamente.
Harry extendió una mano y tocó suavemente la mejilla de Severus mientras se
arrodillaba frente a él. La única vez que Severus había visto brillar de ese
modo los ojos del chico había sido el día que le dijo que estaba embarazado.
Harry sacó algo de su túnica y miró amorosamente los confundidos ojos del
Maestro de Pociones.
-Yo iba a pedirte lo mismo- musitó suavemeente, mostrándole a Severus una caja
abierta, conteniendo un brillante anillo de oro.
Severus respiró con fuerza, con la boca abierta hasta que Harry se inclinó y lo
besó. Al principio sus labios se reunieron con suavidad, pero la pasión aumentó
rápidamente. Cuando finalmente rompieron el beso para buscar
aire, Severus dejó descansar su frente contra la de Harry y jadeó. El sentir las
manos del joven en su nuca, enviaba estremecimientos de deleite a lo largo de su
espalda.
-Entonces, ¿la respuesta es sí?
-¡Oh, Dios, SI Severus!- replicó Harry rieendo. Se retiró y vio las lágrimas
corriendo por las mejillas del mago y las secó con dedos cuidadosos. Severus
atrapó su mano y deslizó fácilmente el anillo en su dedo. Harry, sin perder ni
por un momento el contacto con los ojos de su pareja, deslizó el anillo que
había sacado en el delgado dedo del hombre.
-No es una reliquia de familia ni nada de eso- susurró mientras notaba cuan
antiguo era el que Severus le había dado.
-Lo es ahora- musitó Severus sobre los labbios de Harry, mientras se inclinaba a
besarlo nuevamente. El joven ayudó a levantarse al mago y notó el agotamiento en
su rostro.
Condujo a Severus de regreso a su habitación y lo acostó suavemente en la cama.
Lo cubrió con las mantas y gateó detrás de su futuro esposo. Notó el suspiro de
satisfacción de su pareja mientras lo rodeaba con sus brazos.
Susurró suavemente, pero ya Severus estaba dormido.
°°°°°
Varios días más tarde, Severus estaba sentado cómodamente sobre el regazo de
Harry en la salita. Estaban conversando sobre la boda, mientras el chico trazaba
ligeros círculos alrededor de la barriga de su prometido. De vez en cuando,
besaba su estómago mientras sentía al bebé patear contra su mano.
-Entonces, ¿qué color deberíamos vestir? ¿¿Rojo o verde?- preguntó, colocando
otro suave beso en el estómago de Severus.
-Ninguno de los dos- contestó el hombre, llanzándole una mirada dudosa. El chico
levantó la vista hacia él con una ceja alzada. Severus sonrió y le explicó-. Es
nuestro día, Harry. La celebración de NUESTRA unión, no la unión de nuestras
casas. Eso es secundario. Creo que deberíamos ir simplemente de blanco y negro.
Harry sonrió mientras atraía el rostro de Severus hacia el suyo en un cálido
beso.
-¡Completamente de acuerdo, amor!
Severus sonrió ante la cariñosa palabra. Le gustaba que Harry lo llamara ‘amor’.
Lo hacía sentir cálido y especial.
-Le pedirás a Ron que sea tu padrino, ¿cieerto?- le preguntó.
-Sí, es mi mejor compañero.......er, amigoo- replicó Harry entre risas. Severus
puso los ojos en blanco, pero la sonrisa en sus labios delataba su humor-. ¿Tú a
quién se lo pedirás?
-Bueno, pensaba que quizás.....-Severus luució apenado, lo que Harry encontraba
encantador-...dado que Albus va a oficiar la ceremonia, pensaba preguntarle
a.....¿Sirius?- sugirió, pidiéndole permiso para preguntarle a su padrino si
quería pararse junto a él.
Harry sonrió con asombro y felicidad. Todavía estaba impactado y atónito de cuan
bien se estaban llevando esos dos. Sirius había permanecido en la casa para
ayudar a Severus, y Severus había permitido que lo ayudara. Al principio se
había sentido un tanto celoso, pero pronto se dio cuenta de cuanto se respetaban
uno al otro. El enlace amistoso era claramente evidente entre ellos, y eso hacía
a Harry sentirse muy feliz.
-¡Creo que es una maravillosa idea, Sev!
Capturó los labios del hombre con los propios, sus manos vagando bajo la ligera
camisa de algodón de su prometido. Cuando las puntas de sus dedos rozaron los
pezones extremadamente sensibles de Severus, éste casi saltó del regazo del
chico. Un buen mordisco de represalia en el labio de Harry, hizo que este riera.
-Ejem......
Severus suspiró en la boca de Harry antes de girarse hacia el intruso. Sirius
estaba parado frente a ellos, luciendo bastante divertido.
-¿Terminaron?
-No, en realidad apenas estamos empezando-- replicó Severus ligeramente irritado
antes de girarse hacia Harry para darle otro beso. Éste rió disimuladamente y lo
apartó suavemente. Severus suspiró con cansancio y recostó su cabeza en el
pliegue del cuello de Harry, sus dedos corriendo a través de sus rebeldes
mechones negros.
El joven comenzó a balancearse en la silla mientras frotaba el costado de su
amor con una mano y el muslo con la otra. Sirius se sentó en el sofá al lado de
ellos y miró a Severus con cuidado. Sabía cuan agotado lo tenía el embarazo y no
podía evitar preocuparse por él. Le sonrió a Harry cuando éste atrapó su mirada.
- Entonces, ¿ya escogieron una fecha?
-No....-comenzó Harry, pero fue detenido ppor la somnolienta voz de Severus.
-Treinta y uno de julio
-¿En mi cumpleaños?- preguntó Harry, confuundido. Todavía no habían hablado sobre
la fecha y esperar hasta su cumpleaños significaba que Severus estaría apenas a
un par de semanas de su fecha de alumbramiento.
-Sí- murmuró Severus.
-¿Estás seguro que quieres esperar tanto ttiempo?
-Sí- murmuró Severus y se acurrucó más cerrca, su mano derivando lentamente hacia
el cuello de Harry hasta descansar contra su pecho y caer dormido.
-Bien, entonces. Será el treinta y uno de Julio- susurró Harry mientras besaba
el tope de su oscura cabeza. Sus brazos lo rodearon protectoramente mientras
continuaba meciéndose lentamente.
Severus suspiró y gruño, intentando ponerse más cómodo. La silla que Sirius
había traído a la pequeña habitación fuera del Gran Comedor era demasiado
sólida, demasiado recta y definitivamente no tenía suficiente relleno. Sin
mencionar que su estómago estaba atado con tantos nudos que empezaba a
preocuparle si el bebé sería capaz de atravesarlos en dos semanas.
-¿Cuál es el problema?- le preguntó Siriuss con firmeza mientras continuaba
cepillando el largo cabello.
-Nada- Severus gruñó mientras se movía otrra vez.
Sirius rió disimuladamente
-¡No puedo creer que estés tan nervioso!!<
-¡Bueno, me voy a casar! ¿Qué esperabas?
Sirius sonrió y dejó a un lado el cepillo. Dio vuelta a la silla y se arrodilló
delante de Severus, sus manos descansando ligeramente en las rodillas del
hombre.
-Severus- musitó con tono confortante- el enlace se creó entre Harry y tú en el
momento que el bebé fue concebido. Esta boda es sólo una ceremonia. En realidad
has estado casado por ocho meses-
-Lo sé- replicó Severus, posando sus manoss sobre las de Sirius-. Es sólo que
nunca me había atrevido a soñar o esperar encontrar así el amor- sus ojos
comenzaron a nublarse por la emoción.
-Lo sé. Al principio te acompañaba por Harrry, pero después fue más que eso. Cada
vez que lloraste, yo lo vi. Y en cada lágrima vi cuánto amabas a Harry. Te
hubiera acompañado incluso si Harry nunca hubiera regresado. De alguna manera a
lo largo del camino, no sólo aprendí a respetarte, sino también a preocuparme
por ti. Nunca intenté conocerte mientras éramos niños, pero estoy muy agradecido
de haber tenido la oportunidad de conocerte ahora. Me siento honrado de que me
pidieras que me parara junto a ti este día, pero más honrado aún de poder
llamarte amigo.
Severus cerró los ojos y dejó que las lágrimas corrieran libremente por sus
mejillas. Mientras Sirius lo abrazaba, murmuró:
-El honor es mío.
Sirius liberó a Severus y secó las lágrimas de sus mejillas. Se levantó y se
giró para recuperar el cepillo y casi dejarlo caer cuando regresó su vista hacia
Severus. El rostro de su amigo estaba retorcido de dolor y se apretaba el
estómago.
-Severus, ¿qué pasa?- preguntó mientras caaía de rodillas en frente de él.
-Calambres- respiró profundamente y se rellajó con lentitud. Cuando abrió los
ojos nuevamente, el animago pudo ver que el dolor se había debilitado, pero no
se había desvanecido por completo-. Deben ser mis nervios, que están afectando
al bebé y provocando los calambres.
-¿Estás seguro de que todo está bien?
Severus tomó otra bocanada de aire y la liberó tranquilamente. Asintió a Sirius.
-Sólo consigue que todo esto termine, ¿lo harías?
Sirius besó su frente.
-Sólo deja que acabe con tu cabello, luegoo iré a verificar que todo esté listo.
Severus asintió nuevamente. Después de atar el largo cabello de Severus con una
cinta que combinaba con la túnica que vestía, Sirius abandonó la pequeña
habitación para revisar todo. Asomó su cabeza en el Gran Comedor y ubicó a Ron,
luciendo una túnica de seda negra con una rosa roja en el pecho, idéntica a la
propia. Sonrió y se dirigió hacia él.
-¿Está todo listo?- preguntó
-Creo que sí. ¿Cómo le está yendo a Sev? HHarry está más nervioso que un
naufrago- rió Ron.
-Sev está igual, pero además tiene unos caalambres bastante desagradables.
Mientras más pronto terminemos con esto, mejor.
Ron vio la preocupación en el rostro de Sirius y asintió. Severus había estado
débil durante todo su embarazo y en ese momento era incapaz de utilizar su magia
ni para encender una vela.
-¡Dame dos minutos!- Ron sonrió, encaminánndose al lado más alejado del salón,
haciéndole señas a Hermione y Albus mientras avanzaba.
Sirius regresó a la habitación donde había dejado a Severus. Se apresuró a
llegar a su lado al ver cuan colorado estaba y que jadeaba pesadamente. Lo ayudó
a pararse y lo sostuvo por la cintura hasta que su amigo logró
estabilizarse.
-¿Estás bien?- le preguntó nervioso. Severrus asintió brevemente mientras
apretaba con fuerza el brazo de Sirius-. Bien, entonces, futuro señor
....Potter-Snape, ¿o Snape-Potter?- preguntó con curiosidad.
Severus reprimió una sonrisa
-Sólo tienes que esperar y te enterarás all mismo tiempo que todos los demás.
Sirius le lanzó una fingida mirada de furia mientras caminaban lentamente hacia
la puerta del Gran Comedor en el preciso momento que Draco la abría. El rubio
sonrió radiante a su padrino y asintió indicando que estaban listos
Severus cerró los ojos y respiró repetidamente, liberando el aire lentamente
para calmar su mente y el bebé se removió inquieto en su estómago. Cuando estuvo
listo, abrió los ojos y miró a Harry, parado directamente del otro lado del
salón. Fácilmente retornó a Harry su sonrisa feliz.
Severus miró a Sirius parado a su lado, todavía sonriente, y asintió indicando
que estaba listo. El animago podía ver que el dolor y la tensión se había
alejado finalmente. Definitivamente, estaba listo para proceder. Sirius sonrió y
lo condujo hacia el estrado situado en el centro del Comedor donde Albus
aguardaba.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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