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Capítulo 15
-¡Abuelo!- gritó Callisto, forcejeando parra liberarse del apretón de su padre
para correr a los brazos del visitante.
Lucius Malfoy sonrió a la pequeña de cuatro años que se lanzaba a su abrazo.
-Feliz cumpleaños, mi niña- la saludó, endderezándose. Ella rió con regocijo
mientras él la alzaba en el aire, antes de llevarla a su costado, apoyándola
arriba de su cadera.
-Lucius- saludó Severus a través del salónn-. Temprano por una vez, por lo que
veo.
El viejo Slytherin sonrió a su compañero de Casa.
-Naturalmente. Después de todo, *es* por uuna buena causa.
Y así era. Era el cuarto cumpleaños de su nieta y se rehusaba a perderse ocasión
tan importante. Los asuntos del Ministerio podían esperar, y si aparecía algún
problema urgente, no tenía duda de que el Ministro suplente, Shacklebolt, podría
manejarlo en su ausencia.
Snape asintió, una pequeña sonrisa en sus labios.
-De hecho así es- convino.
En este punto, Callie había comenzado a preocuparse por la poca atención que
estaba recibiendo. Era *su* cumpleaños, así que no era justo que su papi
monopolizara la atención de *sus* invitados.
-¡Papiiiii!- se quejó desde los brazos de su abuelo, ganándose un ceño fruncido
que ignoró con facilidad-. ¡Él está aquí por mí!
El hombre rubio rió entre dientes, mientras Severus continuaba estrechando su
mirada en dirección de la pequeña.
-Callisto- comenzó, con tono de reprimendaa-, ¿qué te he dicho acerca de estarte
quejando?
Ella suspiró con indignación, haciendo un puchero.
-Nop....es....argo...atrack...tivo.
-Exactamente- convino Snape, aparentementee satisfecho con su fraseo, notando
internamente que su pronunciación estaba comenzando a mejorar. Deshaciéndose de
esos pensamientos por el momento, continuó regañándola por su comportamiento-.
No es propio de una jovencita de tu rango...
-Merlín, Sev- lo interrumpió la voz de Harrry, mientras entraba en la habitación,
y como sucesión natural, en la conversación-. ¿Sólo tiene cuatro años, y ya
estás hablándole sobre su rango nuevamente?- sacudió la cabeza divertido-. Has
pasado demasiado tiempo con Lucius- con eso, se giró para mirar al rubio en
cuestión, una irónica sonrisa agraciando sus labios- . Sin querer ofender, por
supuesto.
Malfoy sonrió en respuesta.
-Sin problema.
Los ojos de Harry observaron divertidos la situación de Lucius.
-Veo que en esta visita, Callie te descubrrió rápidamente- musitó-. Apenas
saliste de la chimenea.
El aristócrata asintió, moviendo ligeramente a la pequeña sobre su cadera.
-De hecho lo hizo, aunque me pregunto si qquiere que la baje- la cabeza de la
niña giró bruscamente, haciendo que quedaran nariz a nariz. Él se encogió de
hombros, y miró los acusadores ojos de la pequeña-. No puedo darte tu obsequio
mientras te esté sosteniendo; ahora, ¿puedo?- le preguntó.
Con un chillido de excitación, Callisto comenzó a retorcerse.
-¡Regalos!- gritó feliz, intentando infrucctuosamente deslizarse de los brazos de
su abuelo. Con un evidente ladrido de risa, el hombre la dejó bajar con cuidado.
Ella empezó a saltar frente a él-. ¡Regalos!- gorjeó una vez más, esta vez más
demandante.
Severus se frotó el puente de la nariz y miró a su compañero Slytherin.
-Tonto- siseó-. Apenas lográbamos contenerrla.....
Harry rió abiertamente, y se agachó para tomar a Callisto en sus brazos.
-Callisto....- comenzó, su tono entre trannquilizador y de regaño-. No hay
regalos hasta después del almuerzo.
Un pequeño ceño fruncido cubrió sus rasgos, y cruzó los bracitos sobre su pecho.
-¡Regalos!- demando, pataleando con énfasiis-. ¡AHORA!
-No- Harry igualó su mirada-. Todavía teneemos que esperar a Sirius y.......
-¡AHORAAAAAA!- vociferó, con las lágrimas comenzando a emerger.
Su padre recalcó imperturbable.
-Dije que no, Callie.
-¡Pero yo los quiero!
-Y yo quiero que te comportes.
Ella estrechó los ojos.
-Seré buena si.....
-No vas a abrir los regalos temprano y noss vas a seguir negociando conmigo- la
cortó el Gryffindor-. Y deja ese comportamiento de una buena vez. ¿Qué pensará
tu abuelo si continúas comportándote así?
Ella hizo una pausa, al parecer considerando lo que su padre le había dicho. Su
labio inferior comenzó a temblar.
-¿Por favor?- pidió tímidamente.
Harry sacudió la cabeza.
Callisto frunció el ceño. Sus ojos cual nubes tormentosas se oscurecieron con el
berrinche.
-¡POR FAVORRRRRR!
-Tu padre dijo que no, Callisto- intervinoo Severus, decidiendo que ya había
permitido que su esposo jugara el papel de chico malo por suficiente tiempo- . Y
si sigues comportándote así, no vas a recibir ningún obsequio.
Una vez más, la chiquilla guardó silencio, meditando. Luego de un minuto o algo
así, suspiró y miró hacia sus pies, arrastrándolos con tristeza.
-Lo siento- se disculpó, sonando sincera, antes de romper en llanto.
Con un suspiro, Severus se ablandó, agachándose a su nivel y abrazándola.
-Está bien, Amor- murmuró, mientras ella ssollozaba contra la curva de su
cuello-. Sólo intenta no comportarte así. Ya eres una niña grande, ¿recuerdas?
Sorbiendo, ella asintió, antes de apartarse a regañadientes para mirar a su otro
padre avergonzada.
-Lo siento- se disculpó, haciendo que Harrry le sonriera y despeinara su cabello.
-Está bien, Amor- la consoló-. Pero tu pappá tiene razón. Ahora eres una niña
grande.
Ella sonrió.
-¡Sí!- convino-. ¡Es mi cumpleaños!
Por un momento, Lucius pensó que el debate sobre los ‘regalos’ podría empezar
nuevamente, aunque afortunadamente se demostró su error cuando su nieta se
distrajo por la llegada de más invitados.
-Bien- comentó, mientras observaba los enttusiastas esfuerzos de la pequeña por
saludar a sus visitantes-. Parece que nuestro trabajo será aliviado.
Los otros dos hombres asintieron para indicar que estaban de acuerdo, antes de
dirigirse a saludar a los recién llegados.
~*~
-Nunca quisiera tener que volver a pasar ppor *esto*- declaró Severus esa noche,
antes de lanzarse sobre la bienvenida suavidad que era la cama que compartía con
Harry.
Harry frunció el ceño ligeramente.
-No estuvo mal....- comentó, deslizándose al lado de su esposo.
-¿Que no estuvo mal?????- repitió el Maesttro de Pociones con incredulidad-.
¡Harry, Amor, había *cientos* de niños desbocados en nuestra casa!
El joven frunció el ceño profundamente y suspiró.
-Había seis niños, incluyendo a Callie. Ciinco, en realidad, considerando que el
niño de Fred y Angelina apenas tiene un mes de nacido. Y todos se comportaron
muy bien.
-¡Fue una locura!
-Estás exagerando- chasqueó Harry, enfatizzando su declaración al rodar sobre si
mismo y darle la espalda a su esposo.
Hubo un lapso de silencio antes que Severus volviera a hablar.
-Muy bien, ¿qué hice?
-¿Qué?
-Te molesté- Harry iba a protestar, pero SSeverus lo calló-. No lo niegues.
Cerraste tu corazón.
En la oscuridad, Harry frunció el ceño pero no hizo nada por corregir a su
esposo o girarse hacia él.
-Duérmete, Severus.
-No- el Slytherin apretó el hombro de su aamado y lo obligó a darse la vuelta-.
No hasta que me expliques qué fue lo que te disgustó tan repentinamente.
-No es nada.
La luz de la luna golpeó su rostro, traicionando a Harry al mostrar las lágrimas
que inundaban sus ojos.
-Mientes- musito suavemente, alargando el brazo para cubrirle el rostro de su
esposo. Tomó con gentileza la barbilla de Harry y lo miró a los ojos-. Ahora la
verdad, Amor.
Con un suspiro de derrota, el Gryffindor replicó.
-No quieres más niños
Las cejas de Severus se alzaron con sorpresa.
-¿Disculpa?- preguntó-. Yo nunca dije eso..
El joven mago se encogió y trató de apartar la mirada.
-No tenías que hacerlo- le explicó-. Especcialmente después de hoy.
-Harry.....
-Sé que nunca hablamos sobre esto.....peroo yo quiero más.....
Severus se inclinó hacia delante para capturar los labios de Harry, silenciando
a su esposo de manera efectiva. Mientras se alejaba, sonrió.
-Amor, a pesar de mis nervios crispados poor todas las actividades del día de
hoy, *quiero* tener más niños. Yo.....
-Oh- lo interrumpió Harry-. Bien.
El mago mayor no lo escuchó, mientras continuaba.
-.....por el momento, todavía estás estudiiando y....
Harry hizo una mueca de dolor.
-Sí, pero....
-....y Callisto todavía nos mantiene despiiertos.....
Esta vez fue el turno de Harry de silenciar a su esposo con un beso.
-Lo sé, Sev....
Snape sacudió la cabeza con diversión, y apartó tiernamente un mechón del
cabello de Harry de su frente.
-A veces me preocupas, Potter- murmuró, ollvidando momentáneamente que legalmente
Harry era un Snape-. Acostumbras a sacar a colación los temas en los momentos
más extraños.
Severus enmudeció, un oscuro pensamiento golpeándolo directamente en las
entrañas.
-A menos......- miró bruscamente a los ojoos de Harry-. ¿Amor?- interrogó-. ¿De
qué se trata todo esto?- Harry continuó en silencio, lo cual sólo incrementó sus
sospechas. Con el corazón latiéndole en el pecho, el Maestro de Pociones se
preparó-. ¿Has ido a ver algún medimago o medibruja?
Harry tomó una bocanada de aire y apartó la vista.
-Poppy.
-Ah
El silencio reinó entre ellos antes que Severus comenzara a ignorar su impresión
y se entusiasmara con la idea.
-¿Y?- lo animó.
-Ella calcula que alrededor de dos meses- respondió el joven, obligándose a
encontrar la mirada de su esposo-. Lo venía sospechando desde hacía un par de
semanas.....mi magia estaba mal.....- ante el entrecejo ligeramente fruncido de
Severus, se apresuró a agregar-. Se que debería haberte dicho algo, pero
estaba.....preocupado.....y todavía no sé por qué el anticonceptivo no
funcionó....
Para entonces, Severus estaba completamente avispado y pensando como
investigador
-¿Comiste algo en que desconocieras los inngredientes?
Harry puso los ojos en blanco.
-No puedo recordar. Puede ser.....es una pposibilidad, después de todo he
almorzado en el comedor de la universidad unas cuantas veces porque se me hacía
tarde.....pero siempre me aseguré.....- lo miró avergonzado-. Lo lamento. Fui
descuidado.
Severus, sorprendentemente, se rió y arrastró a su esposo más cerca de él.
-Supongo que más pronto o más tarde tendríía que pasar- sonrió-. De hecho, me
sorprende que haya tardado tanto.....-beso al joven mago con ternura en la
frente-. Este niño será amado, a pesar de la sorpresa.
-Lo sé- contestó el joven-. Sólo me preocuupe como un estúpido, eso es todo- un
momento después, frunció el ceño-. ¿Tendré que abandonar mi Carrera?
Snape sacudió la cabeza.
Haremos que las cosas funcionen en la mañana, Amor. Lo prometo.
~*~
Severus había permanecido fiel a su palabra, y al siguiente día se había sentado
con su esposo a discutir sus planes. Harry podría continuar su Carrera, aunque
cuando se le comenzara a notar el embarazo, le sugirió que terminara sus
estudios externamente, ya que sería demasiado agotador los viajes y las largas
clases. En julio del siguiente año, su segunda hija, Adria Nicole Snape, llegaba
al mundo.
~*~
Varios años más tarde, Harry se encontraba escoltando a Callisto y Aria en la
plataforma 9.3/4, despidiéndolas pues iban a comenzar su sexto y segundo año
respectivamente. Severus ya estaba en la escuela, pues había viajado a Hogwarts
unos días antes para preparar sus antiguos aposentos para vivir una vez más.
Harry había sido invitado a unirse a la plantilla del profesorado en el puesto
de Medimago, luego que Poppy Pomfrey se fuera al finalizar el año anterior, lo
que Harry aceptó de inmediato, vendiéndole la mitad que le correspondía de la
consulta muggle a su socio, el cual asumió con alegría todo el negocio.
Tanto Severus como Harry estaban encantados con el giro de los acontecimientos;
sin embargo, sus hijas estaban menos que impresionadas. No les gustaba la idea
de tener a *ambos* padres entre el profesorado; ya recibían suficientes
actitudes de sus amigos debido a los métodos de enseñanza de Severus. Y el que
su abuelo todavía fuera Ministro de Magia, raramente les dejaba un momento de
paz con los otros miembros de la comunidad.
-Cuidarás a tu hermana, ¿verdad?- suplicó Harry a su hija más joven mientras
caminaban a lo largo de la plataforma.
Su hija mayor había crecido hasta convertirse en una deslumbrante joven, y Harry
siempre estaba preocupado por ella. Después de todo, sólo tenían dieciséis años
cuando Draco y él habían descubierto la pura atracción física entre ellos, y el
producto de dicho ‘descubrimiento’ ahora estaba obteniendo la atención de muchos
jóvenes.
Por su parte, Callie se había rehusado a escuchar los consejos y palabras de
Harry, clamando que era embarazoso y que ella ya sabía sobre los hechos de la
vida, muchas gracias. Otra cosa que irritaba al Gryffindor al máximo. Esperaba
que al crecer Adria se comportara diferente y escuchara sus consejos. Merlín
sabía que en unos años la belleza de ojos negros los necesitaría.
-Sí, papá, lo haré.......- contestó Adria,, mirando en dirección de su hermana
mayor-. Aunque me va a resulta difícil dado que estamos en casas diferentes.
“Demonios” pensó Harry. Había olvidado ese pequeño detalle. Como se esperaba,
Callie había ido directo a Slytherin, pero su hermana menor había sorprendido a
todos, incluyendo a sus padres, cuando cuatro años más tarde el sombrero había
gritado ‘Ravenclaw’
La decisión del sombrero había sido sorpresiva, no porque Adria no fuera
inteligente, de hecho, era todo lo contrario. Era una ‘Hermione’ en lo que a
libros y conocimientos se refería, pero también era la pequeña más
increíblemente astuta y manipuladora; más de lo que su propia hermana había
probado ser.
-Lo sé, pero trata de hacer lo que puedas-- contestó Harry a la declaración de su
hija. Miró su reloj de muñeca y decidió que era hora de dejar a su hija con sus
compañeros-. Bueno, mejor me voy al vagón de los profesores. Te amo, cariño-
abrazó a Adria-. Buena suerte y no olvides visitarnos a tu papá y a mí de vez en
cuando, ¿vale?
Ella puso los ojos en blanco y fingió un suspiro de resignación.
-Si debo....- murmuró, antes de sonreír y devolverle el abrazo a su padre.
Mientras la niña se alejaba saltando, pues Severus ya había transportado todas
sus posesiones a Hogwarts, Harry se giró para despedirse de Callisto, para
encontrarse con que había desaparecido entre la multitud. Frunció el ceño.
¿Criar a un adolescente tenía que ser tan difícil?
-¡Ey!¡Harry!- llamó la voz de Ron desde allgún lugar a la derecha, despertándolo
de sus reflexiones-. ¡Justo aquí, compañero!
Harry Snape aguzó la vista para ver al antiguo Gryffindor que conducía una tropa
de niños pelirrojos y reía tontamente. Durante los últimos cuatro años, Severus
se había quejado que Hogwarts estaba siendo invadido por Weasleys y que ninguno
de ellos lo ‘respetaba’. Harry, por supuesto, le había contestado que no le
*temían* porque habían crecido conociendo al *Tío Severus* y no al viejo Maestro
de Pociones de Hogwarts. Severus había rehusado hablarle durante horas debido a
su comentario sobre su edad.
-Veo que este año te has convertido en el conductor oficial Weasley- observó
Harry al acercarse su amigo de infancia.
-Sí. Y lo disfruto bastante. Me trae recueerdos, ¿sabes?- se giró abruptamente
para regañar al hijo mayor de Fred, quien intentaba, con poco éxito, hacer comer
a uno de sus primos una especie de caramelo-. Ya pasamos por esto en el camino,
Caín. No te está permitido probar en tus primos los experimentos de tu papá
mientras estés a mi cargo- sonrió y agregó después de pensarlo-. Su madre me
mataría.
Harry rió y se encontró diciendo adiós a cada uno de los mini-Weasley mientras
partían a reunirse con sus amigos. Aunque Jason, el hijo de Ron y Hermione, que
entraba en primer año, se veía extremadamente perdido entre la multitud.
-Jase se ve algo indefenso- observó Harry..
Ron se encogió de hombros.
-Estará bien. Con nuestro pelo, alguien loo notará y lo relacionará con los
Weasley. Y a partir de ahí no tendrá problema para relacionarse.
-¡Vale!- dijo Harry, caminando con su amiggo hacia el vagón de profesores-. De
todos modos, lo vigilaré por un par de días, sólo para ver cómo se adapta.
Probablemente Hermione lo valorará.
Ron asintió.
-Claro que lo hará.
Los viejos amigos hablaron unos minutos más, hasta que llegó la hora de que
Harry subiera al tren. Deseó suerte a Ron por los próximos meses y a través de
él envió su amor al resto de los Weasley, antes de tomar asiento en un
compartimiento vacío y mirar fijamente por la ventana.
Ahora sólo podía preguntarse qué le depararía su futuro, aunque suponía que
debería esperar lo inesperado; esta teoría lo había traído hasta aquí, después
de todo.
Dieciocho años antes, se habría reído si alguien le hubiera dicho que se iba a
casar con su Profesor de Pociones y tendría dos niños. Pero este era el futuro
que había conseguido y dudaba mucho que hubiera deseado ningún otro camino.
FIN
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