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Capítulo 14: Canción de nana
Ya tarde esa misma noche, una vez que todos hubieran partido, Harry y Severus se
encontraban en el baño, las mangas enrolladas hasta los codos, manipulando sobre
la bañera de bebé, entreteniendo a su hija mientras ella chapoteaba feliz. Con
su mano derecha, Harry sostenía la espalda de la pequeña mientras con la
izquierda, ocasionalmente echaba agua sobre el cuerpecito de la bebé. Severus lo
ayudaba lavando con cuidado su cabello, y salpicándola cuidadosamente en
represalia por el agua que ahora empapaba sus camisa, consecuencia de su
entusiasmado pataleo.
Hasta hora, el Slytherin no había escuchado hablar a su pequeña hija.
-Vamos...- Harry seguía intentando engatussarla-. Dilo de nuevo para papi, ¿por
favor?- ella sólo se rió, pateando con sus regordetas piernas, enviando más agua
sobre sus padres.
El Niño-Que-Vivió suspiró.
-Callie, bebé, ¿por favor? Convence a tu ppapi que no estoy loco.....hazlo por
mí, ¿si?
De nuevo, la niña sólo rió, y gorjeó incoherencias.
-Bien- se enojó el Gryffindor-. Sea como qquieras. Veré si me preocupo.
Ella le dio una sonrisa desdentada. Aparentemente, de verdad que no le importaba
si su padre por nacimiento se preocupaba o no.
Severus sacudió la cabeza, y estiró los brazos para sacar a la bebé de la
pequeña bañera, pues el agua comenzaba a enfriarse y era bastante tarde. Habían
tenido un largo y extenuante día, y la siesta vespertina de la pequeña había
sido corta. Era casi seguro que si no la acostaban ya, se enojaría y los tendría
despiertos todo la noche con sus gritos.
-Dejemos esto por ahora, Amor- sugirió a ssu amante, mientras enrollaba a
Callisto en una pequeña y suave toalla, haciendo que ella riera ante la
sensación de cosquilleo que le ocasionó que él la secara-. Además, ella me
desafiará cuando llegue a la edad, estoy seguro
Harry le lanzó una mirada.
-Pero, Sev........empezó, sólo para ser coortado.
-Sin peros- declaró el mago mayor con firmmeza, colocando a su hija un trajecito
de dormir color aguamarina-. Te aseguro que se rebelará contra mí cuando le
convenga. Y verás, a medida que vaya creciendo, que lo hará cada vez con más
frecuencia, y mirarás hacia atrás hasta el día de hoy, recordando el tiempo en
que era una inocente pequeña.....
El joven estaba prácticamente doblado de la risa.
-Bien, bien, capto tu punto- logró decir, intentando recobrar el aliento-. No la
elogiaré ni le pediré nuevamente que diga ‘NO’ para nosotros, ¿vale?- los ojos
esmeralda brillaron con la risa.
Severus suspiró y decidió ignorar a su joven pareja, y en su lugar desvió su
atención hacia el paquete en sus brazos.
-Callisto, tu padre es una vergüenza- le ddijo en un susurro, tomando represalias
ante la broma de su amante-. Harías bien en recordarlo.
Ella sonrió alegre y alcanzó un perdido mechón de pelo. Harry se echó a reír.
-¡Sí, así se hace!- la animo juguetonamentte-. ¡Jálale el pelo! Enséñale una
lección al cretino grasiento! ¡Nadie insulta a tu padre y se sale con la suya!
Severus puso los ojos en blanco y Callisto gorjeó feliz. Volviendo la vista
hacia su pareja, el Slytherin sonrió maliciosamente
-Creo que ella está de acuerdo en que tenggo inmunidad diplomática en esto, señor
Potter. Soy, después de todo, su *otro* padre, y tu enamorado, lo que quiere
decir que puedo *insultarte* con el corazón tranquilo.
-Oh, ¿así es la cosa, Profesor Snape?- repplicó el Gryffindor, cruzando los
brazos sobre el pecho y frunciendo el ceño ligeramente-. Entonces, usando la
misma lógica, *Yo* también puedo *insultarte* con el corazón
tranquilo.......o...- aquí sonrió malvadamente-, sencillamente puedo negarme al
sexo que adormece la mente, hasta que te rindas y te disculpes.....
Los ojos de Severus se estrecharon al mirar a su amante.
-No te atreverías.....
-¿No?- el tono de Harry era de completa innocencia; incluso batió las pestañas
juguetonamente para optimizar los efectos de su charada.
Severus rió entre dientes ligeramente.
-Muy bien, Potter. Me disculpo.
El joven mago sonrió, y se acerco a besar castamente la mejilla de su amante.
-Sabía que verías mi punto de vista.
-De hecho...- el Maestro de Pociones sonriió, antes de levantar un poco más la
bebé en sus brazos, como recordándole a Harry su presencia-. Y ahora, creo que
es hora de que la llevemos a la cama. Sólo Merlín sabe qué hará si la dejamos
aquí por más tiempo.
Con un asentimiento, el Gryffindor dio la vuelta encaminándose hacia el cuarto
de niños.
~*~
-¿Harry?- llamó Severus suavemente, apoyánndose sobre el codo y mirándolo en la
oscuridad
El joven mago rodó sobre si mismo para quedar frente a su amado.
-¿Hmmm?- inquirió, sintiéndose saciado lueego de haber hecho el amor.
La luna brillaba a través de la ventana, destacando los ángulos del rostro de
Harry, y el Slytherin sonrió a su joven pareja, que tenía los párpados cerrados
y los labios completamente besados. Se inclinó hacia delante y colocó un suave
beso en su frente.
-Todavía no te he dado tu obsequio......
Harry, quien estaba cansado y extremadamente saciado, retorció sus facciones con
confusión.
-Pero yo creía que todo lo que organizastee hoy *era* mi obsequio- le sonrió- . Y
amé cada segundo de......
El otro mago esbozó una pequeña sonrisa
-Sí, esa fue una parte de mi regalo- se seentó y tomó su varita que estaba a un
lado de la cama. Luego de murmurar un encantamiento, la habitación se iluminó y
Harry lo pudo ver apropiadamente. Otro hechizo hizo aparecer un pequeño objeto
en la mano de Snape. Sin embargo, por mucho que lo intentó, Harry no pudo verlo
lo suficiente como para distinguir de qué se trataba
-Esto- continuo Severus, sin abandonar loss ojos de su joven pareja- es la parte
más importante. Creí mejor entregártelo en privado, en lugar de esta tarde.
Harry encontró que una pequeña caja de madera era depositada en su mano, y la
miró fijamente, detallando el intrincado diseño grabado en la tapa. Snape
suspiró.
-Entonces- lo animó-. ¿Te vas a quedar ahíí sentado mirando eso?
El joven mago sonrió.
-Paciencia, Sev......- giró la cajita entrre sus manos, analizando cada línea del
grabado.
-Es hermosa.....
Lentamente quitó el cierre y levantó la tapa. Una pequeña nota, garabateada en
la perfecta caligrafía de su amante, cayó en su regazo, distrayéndolo
momentáneamente del resto del contenido de la caja. Tomó el pergamino y leyó las
palabras, mientras sus labios formaban una ‘O’ por la sorpresa. Los ojos de
Harry se precipitaron del texto hacia las dos bandas de platino que permanecían
en la caja, y luego al impasible rostro de su amado
-Merlín, Sev....- jadeó, escuchando su proopia voz asombrada-. Sí- sonrió,
recuperándose de la impresión inicial-. Sí, por supuesto. Te amo.
El mago mayor dejó escapar el aire que no se había dado cuenta que estaba
reteniendo y alcanzó la cajita, cerrando la tapa y colocándola con cuidado en la
mesita de noche, antes de prácticamente lanzarse sobre Harry.
-Yo también te amo, Potter- sonrió, clavanndo al joven en la cama mientras lo
besaba.
La nota cayó al piso, olvidada por ambos. Después de todo, estaban demasiado
ocupados con otros asuntos.
Harry
En éste, tu décimo octavo cumpleaños, te entrego mi corazón, mi
cuerpo y mi alma por el resto de mi vida mortal y más allá. A
cambio, deseo lo mismo de ti. Las bandas son anillos
tradicionales de enlace, los cuales llevaremos ambos si aceptas
mi ofrecimiento.
¿Me harías el honor de convertirte en mi enlace, mi alma gemela,
mi esposo?
Eternamente tuyo.
Severus Snape.
~*~
-¡No!- Callie gritó, luciendo extremadamennte orgullosa de si misma. Severus
suspiró, ocultando la sonrisa. La palabra había perdido su encanto días atrás,
cuando la había estado gritando sus buenas dos horas. Una mirada de semi-orgullo
acompañaba con frecuencia a la palabra, y le recordaba a sus padres, de tanto en
tanto, que genéticamente seguía siendo una Malfoy.
-¡Noooooo!- gritó la niña una vez más, hacciendo que su papi Slytherin le lanzara
una mirada poco entusiasta.
-¿No se supone que ya deberías saber otrass palabras?- preguntó.
-No- replicó ella, sonriendo, antes de metter su minúsculo puño en su boca,
haciendo que la saliva goteara por sus mejillas.
Severus suspiró de nuevo, mientras se replanteaba que su primera palabra había
perdido su encanto.
-No lo creo- con una sonrisa se sentó y obbservó a su hija mientras se entretenía
con la manta, una vez más reflexionando sobre cuánto había crecido. Apenas unos
meses atrás, era incapaz de sostener su propia cabeza y ahora podía levantarse
sola y rodar en redondo sin ayuda. Pronto aprendería a gatear, luego a
caminar......y antes de que se diera cuenta, habría crecido y se habría ido de
casa, probablemente a vivir con algún arrogante pedazo de mierda que no le daría
todo el respeto que merecía y.......
Detuvo su excursión interna y maldijo su excesivamente activa imaginación.
Por ahora, Callie había dejado de masticar su mano y había optado por babear
sobre uno de los juguetes que Harry le había comprado recientemente. ¡Y el joven
se quejaba, diciendo que temía que Severus la consintiera demasiado! ¡Ja! A este
ritmo, ninguno de ellos podría culpar al otro de este crimen en particular.
Hablando de Harry, pensaba Severus lanzando un vistazo al reloj de pared,
debería estar en casa en una hora, siempre y cuando su cita con Lucius no se
retrasara.
El Maestro de Pociones no estaba seguro de que fuera buena idea permitir que
Malfoy pasara tiempo con la pequeña. Él y Harry habían discutido sobre el tema
hasta que ambos se pusieron azules, y él concedió que, de hecho, su joven pareja
parecía saber lo que estaba haciendo. Además, sabía que su prometido Gryffindor,
título que aún le daba un pequeño zumbido de placer cuando pensaba en ello,
nunca haría nada que pensara que podría dañar a Callisto de alguna manera. Así,
Harry había ganado y programó hablar con el rubio aristócrata, con la esperanza
de que pudieran alcanzar una tregua, de alguna clase, con la intención de crear
la mejor atmósfera para que Callie creciera.
El sonido de la puerta de entrada al abrirse y cerrarse sacó a Severus de sus
pensamientos, y sonrió mientras Harry entraba en la habitación.
-Llegas temprano- declaró, antes de levanttarse y precipitarse hacia su
prometido, capturando sus labios en un tierno beso. Alejándolo, preguntó
repentinamente serio- ¿Cómo te fue en la reunión?
-Mejor de lo que esperaba- Harry se encogiió de hombros-. Malfoy
es........diferente a como yo pensaba que era......quiero decir, fue un
Mortífago.......pero cuando hablas con él, me refiero a *realmente* hablar con
él.......no lo reconocerías. Parece tan......humano.
Snape asintió.
-Comprensible.
-.....Así que, estuvimos hablando y decidiimos dejar a un lado ‘los intentos de
matarnos uno al otro’ y tratar de empezar de nuevo....- contaba Harry-. Y, ya
que las cosas parecen estar bien......lo invité a tomar el té, para que pudiera
conocer a Callie apropiadamente.
-¿Tú qué?- preguntó Severus, positivamentee desconcertado-. Sea lo que sea que te
ha poseído......
El joven mago frunció el ceño.
-Sev, ya hemos pasado por esto- amonestó aal Slytherin, interrumpiéndolo-.
Callisto tiene derecho a conocer a su familia, y él realmente quiere conocerla.
Es todo lo que le queda de Draco.....y creo que esto podría ser bueno para
ambos- suspiró-. Sé que no te gusta la idea.....también es difícil para
mí......pero es su abuelo. Creo que al menos deberíamos darle una oportunidad.
Sabiendo que no había nada que pudiera decir o hacer para cambiar la decisión de
Harry, Severus asintió. Sólo tendría que acostumbrarse a tener tanto a Black
como a Malfoy por allí rondando.
A regañadientes, esperaba que Harry estuviera agradecido por su consentimiento.
~*~
Esa tarde encontraron a Lucius Malfoy parado en el corazón de la chimenea de la
salita de Harry y Severus. Renunciaron a los saludos formales antes de sentarse
en los sofás, donde humeantes tazas de café esperaban por ellos. Al comienzo la
conversación resultó incómoda, aunque después de un rato, Lucius y Severus
parecieron relajarse; sin embargo, sospechaban que mientras no estaban viendo,
Harry había deslizado algún tipo de tranquilizante en sus tazas.
-De cualquier manera, Harry me estaba conttando que Callisto habó su primera
palabra el otro día- comenzó Lucius, tomando una galleta. Miró a su compañero de
Slytherin-. ¿Es cierto, Severus?
El aludido asintió con un brillo de orgullo en los ojos.
-Es, de hecho, correcto- replicó-. Aunque su elección de palabra dejó mucho que
desear.
-¿Oh?- el rubio estaba verdaderamente intrrigado-, ¿y cuál fue su primera
palabra?
Snape frunció el ceño.
-No.
-¿No?
El maestro de pociones asintió.
-No. Su primera palabra fue un rechazo genneral a hacer o conocer algo. Parece
tener tendencia al desafío.
El aristócrata rió disimuladamente.
-Definitivamente una Malfoy
Snape sonrió.
-Definitivamente una Slytherin.
Harry puso los ojos en blanco.
-Saben, merecerían que ella fuera una Gryfffindor, o lo que es peor, una
Hufflepuff.
Ambos hombres lo miraron, completamente horrorizados.
-Eso *NO* fue gracioso, Amor- declaró Snappe, los brazos plegados sobre su pecho.
Lucius asintió indicando que estaba de acuerdo.
-No ha habido un Hufflepuff en las dinastíías Malfoy o Potter en siglos- comentó
Malfoy y luego miró a su compañero de Slytherin-. Y *jamás* ha habido un
Hufflepuff entre los Snape.
Los ojos de Harry brillaron con curiosidad.
-Es curioso como ustedes dos no han dicho nada sobre la falta de ‘Gryfindors’ en
el linaje Malfoy o el linaje Snape- fue silenciado por dos furiosas miradas,
casi idénticas. Con un pesado suspiro, alzó sus manos en señal de rendición-.
Está bien, está bien, me callaré
0n estridente llanto, realzado por el encantamiento de monitor, sonó media hora
más tarde, señal de que la siesta de la tarde de Callie había terminado. Harry
se levantó de su asiento y después de disculparse, salió de la habitación y
subió las escaleras. Regresó minutos más tarde, bastante aturdido, trasportando
en sus brazos una bebé completamente despierta y relativamente contenta.
-Disculpen- musitó, colocando a la bebé enn brazos de su otro papá-, pero estaba
verdaderamente terrible. No me dejaba cambiarla- sonrió-. Pero yo todavía gano.
Severus sacudió la cabeza ligeramente divertido.
-Cuánto talento- masculló-. Pudiste engañaar a una bebé.
La bebé en cuestión había guardado silencio, al notar que había otro hombre con
sus padres en la habitación . Se le quedó mirando con intensidad, del mismo modo
que él la estaba observando.
Lucius no pudo evitar que una pequeña sonrisa llegara a sus labios mientras la
observaba. En el mes que había pasado desde que viera a su nieta por primera
vez, ésta había crecido, aparentemente en la cantidad justa.
-Hola- comenzó el rubio, sintiéndose algo inquieto con la situación. No estaba
muy seguro de cómo comportarse con la pequeña
Ojos iguales a nubes de tormenta se estrecharon en su dirección, claramente
evaluándolo.
-¡Lo!- la niña intentó imitarlo, sonriendoo por los elogios que había recibido de
sus padres. El rubio le sonrió, pero evito hacer cualquier sonido de
felicitación ante la nueva palabra descubierta. Ella extendió los brazos hacia
él, intentando inspeccionar al intruso.
Severus le lanzó una mirada a Lucius, antes de permitir que tomara a Callisto en
sus manos. El aristócrata ignoró la mirada, desestimando con un movimiento de su
mano una vez la bebé estuvo seguramente sentada en su regazo.
Callisto alcanzó el rostro del otro y plantó una mano regordeta en su mejilla.
Lucius permaneció en silencio, sus ojos estudiándola todo el tiempo,
secretamente atemorizado por su curiosidad. Ella gorjeó feliz, balbuceando en su
lenguaje de bebé mientras examinaba a la nueva persona.
Lucius ayudó a que se parara sobre su regazo, complaciendo su inspección sobre
su persona. Instantáneamente se arrepintió cuando ella encontró su coleta. Siseó
con dolor mientras la pequeña jalaba feliz sus largos mechones rubios.
-Oh, sí- musitó Severus desde el asiento oopuesto al de Lucius-. Callisto tiene
una fuerte obsesión por jugar con el pelo, especialmente si es largo y
fácilmente accesible- se encogió de hombros-. Había olvidado
mencionarlo.......lo siento.
Algo en el tono del hombre sugirió al Slytherin que su anfitrión estaba haciendo
cualquier cosa menos disculparse. Lucius suspiró, y regresó su atención a la
sonriente bebé. Su sonrisa se amplió, sorprendiendo a los otros ocupantes de la
habitación, aunque se perdió de la mirada que los otros intercambiaron mientras
su atención estaba enfocada exclusivamente en su nieta. Ahora que la guerra
había finalizado, y todas las razones para apoyar al Señor Oscuro habían
desaparecido, podría ser capaz de empezar a construir una relación con la
chiquilla; la clase de relación que nunca tuvo oportunidad de construir con su
hijo.
Claro, si es que no la estrangulaba primero, medito sin mucho entusiasmo
mientras ella continuaba jalando su cabello entusiasmada.
~*~
Pocas semanas después se encontraba Harry listo para asistir a sus primeras
clases en la universidad mágica de la zona y Severus preparándose para asumir un
nuevo año de enseñanza. La pareja se había pasado muchas horas discutiendo sobre
los planes para el cuidado de su hija durante las horas que a ambos les fuera
imposible, y eventualmente habían decidido permitir a Lucius vigilarla durante
ese tiempo y, los días en que éste no pudiera, la tarea le competería a Sirius.
-Por Merlín, ¿qué estás haciendo?- pregunttó Severus a su pareja, mientras
‘literalmente’ echaba chispas desde la puerta del cuarto de niños.
Harry se detuvo y volvió sobre sus pasos; el Gryffindor llevaba un zapato en la
boca, mientras saltaba a la pata coja sobre el pie que calzaba el otro zapato
medio torcido, con los cordones sueltos. Intento contestar a su prometido,
olvidando finalmente el zapato que sostenía entre los dientes.
-Mmmwunwingate- masculló, ganándose una ceeja arqueada como respuesta.
Con un suspiro, se quitó el calzado de la boca y aclaró su anterior declaración.
-Dije- comenzó, en un tono que insinuaba aa Severus que era un tondo por no
entenderlo la primera vez-, que voy retrasado.
El maestro de pociones puso los ojos en blanco y colocó a su hija en una
posición más cómoda sobre su otra cadera.
-Quizás si colocaras *ambos* zapatos en tuus pies- comenzó, en tono seco, pero
Harry lo interrumpió.
-Oh, muy gracioso, Amor-. Declaró, mientraas se acercaba a besar a su hija en la
frente, amorosamente-. Pero en este momento no tengo tiempo para tonterías. Se
supone que debo estar en clase en cinco minutos y ni siquiera he salido de las
barreras anti-apariciones- suspiró nuevamente y pasó la mano por su cabello-.
Así que, debo irme....- le dio a Severus un casto beso en la mejilla-. ¿Estás
seguro que no tendrás problemas por llevarla a la reunión de profesores?- hizo
un gesto hacia la pequeña mientras se alejaba-. Quiero decir, cuatro horas es
demasiado tiempo para que permanezca quieta.....incluso con un descanso para
tomar aire y comer.
Snape rodó los ojos y asintió.
-Soy completamente capaz de cuidar a nuesttra hija, Potter- bufó-. Además, los
otros profesores la adoran, Merlín sabrá *por qué*- bromeó-, y no me perdonarían
si me apareciera sin ella.
-Okey. Bien. Como sea. De verdad tengo quee irme- dijo Harry a modo de réplica,
besando una vez más a cada miembro de su familia, y deslizando su pie en el
zapato casi sin fijarse-. Los veré esta tarde. Debo regresar a eso de las
cuatro, pues todavía tengo que ir al Callejón Diagon a comprar unos libros de
texto....
Con una pequeña sonrisa, Severus asintió, deseándole a su prometido suerte en su
primer día de clases, y luego observó como Harry salía corriendo, camino del
vestíbulo.
-Merlín ayude a sus profesores- murmuró enn voz baja, su mente corriendo por los
recuerdos de los siete años de Harry en Hogwarts.
Callisto se limitó a reír en brazos de su papi, pateando sus pequeñas piernas a
los lados, demandando ser nuevamente receptora de su atención.
~*~
-¡Lo!- gritó Callie, riendo traviesamente mientras todos se volteaban a
mirarla-. ¡Lo! ¡Lo! ¡LO!
Severus presionó el puente de su nariz. La reunión apenas llevaba veintitrés
minutos cuando su hija había comenzado a impacientarse, y ahora estaba gritando
con cierta periodicidad, evitando que el personal de la Escuela Hogwarts de
Magia y Hechicería pudiera hacer muchos progresos.
-Callisto- comenzó, su tono severo y frusttrado-. Deja de comportarte así.
-Con honestidad, Severus- la voz de Minervva lo interrumpió desde el otro lado-.
Apenas tiene ocho meses, no puedes esperar que te entienda.
El Maestro de Pociones bufó en respuesta a la Jefa de Gryffindor.
-Ella es más inteligente que el crédito quue le das, Minerva- le dijo, como
declarando un hecho-. Y no tengo ninguna duda de que comprende una reprimenda
básica.
-¡No!-la bebé hizo eco, al escuchar a su ppapi usar su otra palabra para obtener
atención-. ¡No! ¡No! ¡NO!
Su padre le frunció el ceño.
-¡Callisto!- gruñó, habiendo perdido la pooca paciencia que le quedaba-. Detente.
Un instante después de levantarle la voz a su hija, Severus se arrepintió. Los
ojos de la pequeña comenzaron a llenarse de lágrimas mientras lo miraba
temerosa. Segundos más tarde, irrumpió en sonoros lamentos.
-Maldición- masculló en voz baja, antes dee alzarla tiernamente hacia su hombro.
-¡Severus!- le recriminó la Profesora de TTransformaciones-. ¡El lenguaje!
Debido a su preocupación por calmar el disgusto de la pequeña, el Jefe de
Slytherin se limitó a poner los ojos en blanco ante su compañera, y continuar
trazando tranquilizadores círculos sobre la espalda de su hija. Minutos después,
la bebé ya se había calmado y estaba colocada en un corral mágico en una esquina
de la habitación. A partir de ahí, la reunión progresó sin mayores problemas,
con excepción de los intentos de Severus de cambiar a Callisto durante el
descanso.
~*~
Los días pasaron y pronto llegó la hora de que Severus reasumiera sus clases,
por lo que él y Harry se encontraban en la Mansión Malfoy, diciéndole adiós a su
hija por ese día. Aunque ya antes habían pasado algún tiempo alejados de ella,
se sentía definitivamente diferente a la época en que Harry cursaba su séptimo
año, cuando la bebé todavía permanecía cerca de ellos, geográficamente hablando.
-.....y si tiene hambre- le decía el más jjoven de los dos al aristócrata-, le
gusta comer crema de banana a media mañana, pero no demasiada porque estamos
tratando que se acostumbre a los vegetales y.....
-Por última vez, Potter, soy perfectamentee capaz de cuidar a mi nieta- lo
interrumpió Lucius-. Y, cuando me falte experiencia, puedo consultar a los elfos
domésticos.
-Oh- Harry sorbió por la nariz-. Bien, sí,, eso está bien, pero.....
-Harry- esta vez fue Severus quien lo inteerrumpió-. El tiempo es esencial. Si
Lucius tiene algún problema, siempre puede enviar por mí a Hogwarts.
Con un suspiro de derrota, Harry asintió.
-Vale, bien....- miro una vez más a su hijja, quien al parecer estaba muy
contenta, masticando la solapa de la capa de su abuelo, y se inclinó para darle
un beso de despedida-. Se buena con tu abuelo- la instruyó, medio descorazonado,
ganándose un apretón en el hombro por parte de su prometido.
Enderezándose, el Gryffindor miró al aristócrata.
-Gracias de nuevo, Lucius- dijo, ligeramennte rígido.
Malfoy lo desestimó con un movimiento de su mano
-Es mi sangre, Harry. No es un peso cuidarr de ella, de ninguna manera.
El joven asintió, una pequeña sonrisa honrando sus labios. Había leído entre
líneas y se dio cuenta que Severus y él estaban haciendo lo correcto al permitir
que Callie y Lucius se relacionaran. Después de todo, aparte del aristócrata,
Severus y él mismo, la pequeña no tenía ningún otro familiar. Había mucho
adultos que la adoraban, pero siempre sería algo extraño, en opinión de Harry
A veces, al Gryffindor le deprimía el hecho de que la pequeña no tuviera una
abuela, u otra fuerza maternal, en su vida. El hecho de pensar que sus padres
podrían estar cuidando de ellos desde algún lugar del Universo elevaba un poco
su espíritu, no importando cuan dramático pudiera ser el sueño. Sin embargo, el
pasado no podía ser cambiado, y se condenaría si la privaba de los pocos
parientes que le quedaban.
Una tos a la derecha de Harry le indicó que era tiempo de partir, y se despidió
de su hija y el abuelo de ella, apenas notando que Severus estaba haciendo lo
mismo. Una mano cálida y ligeramente callosa tomo la suya y juntos salieron de
la propiedad, hacia la línea donde terminaban las defensas anti-aparición.
A regañadientes, el Gryffindor retiró su mano de su amado.
-Entonces, te veré en la tarde- le sonrió y beso a su antiguo Profesor de
Pociones en la mejilla-. Y al menos *trata* de ser justo con los Gryffs este
año. Nunca se sabe, Callie podría llegar a ser uno de ellos.
Con un guiño final, y sin permitir a Severus contestar, Harry desapareció del
sitio y apareció en los terrenos de la universidad.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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