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Capítulo 2: Nuevo no significa necesariamente mejor
Severus Snape se sentía como un hombre nuevo. Caminaba a grandes pasos por los
pasillos de las mazmorras con una confianza que no había poseído
desde......bien, si iba a ser honesto consigo mismo.....nunca había estado tan
seguro de si mismo. Mientras pasaba a un grupo de estudiantes en el pasillo, les
ofreció una tímida sonrisa. Las alumnas de quinto de Ravenclaw se detuvieron,
con las bocas abiertas, observándolo. Su Maestro de Pociones había sido cordial,
¡y bendito Merlín, lucía malditamente grandioso! . El corto cabello marrón
rojizo complementaba sus austeras facciones, en lugar de opacarlas, como hacía
el largo cabello que lucía antes. Las ropas que vestía revelaban una esbelta
figura que los estudiantes de Hogwarts nunca habían viso.
Se comportó con cortesía con los alumnos y profesores con los que se cruzó en su
camino, ganando confianza a medida que se acercaba a la entrada del Vestíbulo
Principal del castillo. Lo más asombroso ocurrió cuando detuvo a Poppy Pomfrey y
le elogió su nuevo peinado, y la bruja casi cae desmayada en los brazos de
Minerva McGonagall.
Como efecto secundario de toda la atención positiva que había recibido, Severus
portaba una genuina sonrisa y radiaba encanto, mientras llegaba al lugar donde
esperaría el regreso de Harry.
Poco tiempo después, las macizas puertas se abrieron y Harry Potter entró.
Estaba exhausto después de viajar todo el día con Hagrid y no quería otra cosa
que un baño caliente, una tranquila cena frente al fuego con su amado, y una
buena noche de sueño. Estaba tan resuelto a llegar a sus habitaciones que casi
ni notó que Severus estaba esperando por él en la entrada del vestíbulo. Cuando
escuchó que Severus lo llamaba, se vio inundado por un sentimiento de
protección, seguridad y amor, que fue reemplazado de inmediato por ansiedad y
tensión, y temor absoluto cuando levantó la vista y vio que la voz de su amado
venía de una persona que apenas reconoció.
-¿Severus?
-Hola, amor. Te extrañé hoy. Me alegra quue regresaras a salvo- Severus lo rodeó
en un cálido abrazo, empujándolo apenas lo suficiente como para besar sus labios
profundamente.
Harry estaba desconcertado. El Severus Snape que conocía nunca se permitiría ser
abiertamente afectuoso en público. Al principio, esto había sido algo doloroso
para Harry, pero luego había estado de acuerdo que era bastante difícil que
estudiantes apenas más jóvenes que él, lo tomaran en serio en clase. Siendo su
profesor, que lo vieran por los pasillos besando y abrazando como un adolescente
era sencillamente ridículo. Y aquí estaba su normalmente reservada pareja,
adulándolo como cuando salían juntos a pasear en el Londres Muggle los Sábados
por la tarde.
¡Oh, Dios! ¡Maldición! Un grupo de chicas de Gryffindor estaba mirando en su
dirección desde la escalera. ¡Demonios! Y eran de la primera clase del Lunes en
la mañana. ¡Encantador! Para cuando concluyera la semana, seguramente habría
quitado más puntos que Severus, y todo por un maldito beso y abrazo.
Harry fue traído de regreso a la realidad por Severus, quien al parecer había
estado tratando de llamar su atención hacía rato.
-¿Harry, Harry?
-Disculpa, Sev, yo....- Harry estrechó loos ojos y de repente recordó lo que lo
había afligido inicialmente, antes que Severus lo besara. ¿Qué demonios se había
hecho este hombre?
-Severus, ¿qué estás vistiendo? ¿Y qué hiiciste con tu cabello?
-¿Te gusta? Es que pensé probar un nuevo estilo. Algo que me hiciera lucir más
joven. Todo lo que visto es tan severo que simplemente pensé que necesitaba un
cambio, Así que salí de compras a Hogsmeade.
Harry miró a su amado con ansiedad.
-Severus, tú odias ir de compras.
-Lo sé, pero....bien, en todo caso, ¿te ggusta? No me has dicho.....- Severus
mordió su labio inferior nerviosamente.
Harry estaba empezando a preocuparse. Definitivamente, estaba pasando algo
extraño. ¿Un error en una poción? ¿Crisis de la edad media? ¡Definitivamente
necesitaba tomarlo con calma hasta que estuviera menos cansado, y fuera más
capaz de descifrar qué carajo estaba pasando! Forzó una sonrisa.
-Por supuesto. Es.....ummm.....grandioso.. Y tu cabello.....bien, es sólo....
tan......corto, y ya no es negro.
-Sí, pensé que sería mucho más convenientte. Se ensuciará menos con todos los
vapores de las pociones- inconscientemente se tocó sus mechones con fijador.
-Mmm-hmmm- *Y menos hebras sedosas para qque yo corra mis dedos por ellas.
¡Pavadas! No debo ser egoísta. Si el hombre quiere el cabello corto, que se
quede con el cabello corto. ¡Demonios, pero ahora luce como la imitación de Alan
Rickman! Quizás tomó de modo equivocado lo que dije en el maratón de Duro de
Matar. Supongo que tenía la boca llena de cotufas con mantequilla en ese
momento. Quise decir que Rickman se vería mucho mejor si llevara el pelo largo
como Sev. ¡Oh, bien! *
Continuaron con esta conversación forzada todo el camino de regreso hasta sus
aposentos. Harry finalmente había razonado consigo mismo que con el tiempo
podría acostumbrarse a los cambios, cuando Severus le pidió que cerrara los ojos
antes de entrar en sus habitaciones.
-Bien, ya puedes abrir los ojos. Entoncess, ¿qué te parece? Es realmente algo,
¿cierto?
Harry ahogó un sollozo a la vista desplegada ante él. ¡Todos sus muebles habían
desaparecido! El gastado sofá de cuero donde habían hecho el amor por primera
vez, la silla que había pertenecido a la abuela de Severus. ¿Qué mierda pasaba?
Sabiendo que era necesaria una respuesta, Harry finalmente logró elaborar una.
-Sí, “algo” era precisamente la palabra een que estaba pensando. Esto es
realmente “algo”, Sev
Ahora Harry estaba realmente preocupado. Algo estaba definitivamente mal.
Horriblemente mal. Primero la ropa y el cabello, ahora los muebles......y, o
Dios, la mesa puesta para una cena romántica para dos a la luz de las velas .
¡Nunca habían cenado en la mesa! Cuando tomaban sus alimentos en la habitación,
siempre se acurrucaban frente al fuego. ¡Los condenados elfos le entregaban los
platos en la mesita del sofá! ¿Y de dónde carajo venía la música?¡Oh, Merlín,
por favor, no permitas que sea un centro de entretenimiento! Televisión y
estéreo. Encantador. Cielos, está colocando un CD de Michel Feinstein.
Lentamente, Harry se alejó de Severus hasta colocarse en una ubicación más
defendible. Severus, quien estaba hablando sobre la cena que había elegido, ni
siquiera notó que Harry no se encontraba a su lado.
*Tranquilo, Harry, tómalo con calma. No hagas movimientos repentinos, no asustes
al importor*. Severus se giró para ver a Harry sacando su varita. *Varita fuera,
mira el impacto en el rostro del impostor*
-¿Harry, que demonios estás haciendo? >
La voz de Harry fue firme mientras enfrentaba a su enemigo.
-Llevándote con Dumbledore. No sé quien ddemonios eres, o cómo atravesaste las
defensas del castillo, pero no eres MI Severus. ¡Petrificus totalis!
Era una visión extraña. Harry Potter bajando por los pasillos como un huracán,
recordando de una manera extraña al Profesor de Pociones. Su túnica ondeaba
detrás de él , mientras vociferaba a los estudiantes que se le atravesaban,
quitando puntos a las casas mientras corría hacia la oficina del Director,
levitando a un petrificado Severus Snape detrás de él. La gárgola debió ver la
determinación de Harry, pues gritó y se movió a un lado sin solicitarle el
pasaporte. Subió a saltos los peldaños de la escalera giratoria, e irrumpió por
la puerta de la oficina sin tocar.
Sorprendida por la repentina intrusión, Minerva McGonagall tiró su taza de té al
piso. Los ojos de Albus se abrieron al notar que Harry irradiaba furia, y estaba
a punto de llorar mientras Severus levitaba tras él.
-Albus, tenemos un gran problema- Harry hhizo que Severus flotara hacia la pared
e inclinó su postrado cuerpo contra ésta-. No sé quien demonios es éste, pero no
es Severus Snape- la furia de Harry se disolvió, siendo inmediatamente
reemplazada por la preocupación ahora que había alcanzado la seguridad de las
dependencias del Director. Se paseó frente al escritorio de Albus, formulando un
plan-. Debemos mandar un hechiza localizador. Quienquiera que se lo haya
llevado, no ha podido ir muy lejos. ¿Cuándo fue la última vez que alguno de
ustedes vio a Severus? ¿Quizás deberíamos reunir a los estudiantes y
preguntarles? ¿O a los elfos domésticos? No, lo más probable es que el último
que lo vio sea el Barón Sangriento. El también puede preguntar a los otros
fantasmas- Harry estaba frenético cuando finalmente miró una vez más al
silencioso Director- ¿Albus, por qué te quedas ahí tan tranquilo? Quien sabe que
horrores puede estar sufriendo.
Albus le sonrió con dulzura.
-Cálmate, mi muchacho. Ese es Severus. Haa estado sometiéndose a unos pocos
cambios desde que te fuiste esta mañana.....
Harry sacudió la cabeza en negación.
-Lo siento Albus, pero debes estar equivoocado. El Severus Snape que conozco
nunca estaría de acuerdo con.....
Los ojos de Minerva evidenciaban su impresión, mientras su rostro se tensaba en
un ceño fruncido.
-A menos que un bien intencionado, entrommetido y tonto anciano lo animara a
hacerlo.
Los ojos de Harry se ensancharon mientras su mirada iba de Minerva a Severus y
finalmente a Albus.
-Oh, maldición- puso fin al hechizo de peetrificación y abrazó a Severus-. Amor,
lo siento tanto. ¿Qué te hizo él? ¿Qué en el mundo pudo convencerte para que
hicieras todo esto?
Severus empezó a responder, pero Albus lo interrumpió.
-Por favor, Harry, no es culpa de Severuss. Me temo que yo lo impulsé.....
Harry giró entre los brazos de Severus y elevó su varita hacia Albus, con una
mezcla de furia y pesar gradabas en sus facciones.
-Por última vez.....DEJA....DE....INTERFEERIR.....EN....MI....JODIDA.....VIDA
Harry condujo a Severus hacia una silla. Después de asegurarse que el todavía
tembloroso Profesor de Pociones estaba cómodamente sentado, comenzó a pasear
nuevamente frente al escritorio del Director.
-¿Por qué? ¿Cómo?
Severus tenía la cabeza entre las manos al tiempo que contestaba:
-Albus sólo trataba de ayudar, Harry. Debberías reclamarme a mí, no a él. Él sólo
arreglo todo esto porque sabía cuan temeroso estoy de que tú decidas que ya no
deseas más mi compañía.
-¿Ambos están locos?- Harry volvió los ojjos llenos de lágrimas hacia el
Director-. Obviamente, me enviaste lejos para tener tiempo de hacer todo esto.
¿Pero como fuiste capaz de completar todo esto en mi ausencia?
Albus giró nerviosamente su barba entre los dedos.
-¿Conoces el programa de televisión Mugglle llamado ¿Un Ojo Homosexual Para
Chicos?
La furia de Harry crecía a medida que Severus y Albus le relataban los
acontecimientos del día. Luego que terminaron su relato, pasaron largos minutos
de incómodo silencio antes que Harry fuera capaz de abrir la boca sin gritar. Se
giró hacia Minerva y le preguntó calmadamente:
-¿La locura ronda en tu familia?
Obviamente desconcertada ante la pregunta aparentemente fuera de relación con lo
que se discutía, Minerva contestó insegura:
-¿Disculpa, Harry?
-Bien, es eso, o estás bajo un encantamieento antiguo. Porque cómo has sido capaz
de pasar cincuenta años casada con este hombre manipulador, escapa más allá de
mi comprensión.. Sabes, es raro, estás casada con un hombre mucho mayor que tú,
y lo has estado desde que tenías veinte años, ¿cierto?
Minerva internamente aplaudió el enfoque de Harry y una sonrisa se arrastró a
sus labios.
-Sí.
-Hmmm, y aunque yo de veras quiero al vieejo mago loco, ¿ambos estamos de acuerdo
en que tiene excentricidades que harían que la mayoría de sus compañeros
potenciales corrieran por sus vidas?
-De acuerdo.
-¿Entonces por qué sigues con él?
-Simple. Lo amo incondicionalmente, a pessar de todos sus métodos de
interferencia.
-Ah. Así que ambos, tanto él como el hombbre disgustado y hosco que yo elegí amar
incondicionalmente, no son capaces de comprender cómo yo puedo hacer lo mismo.
Dime, Minerva, ¿qué cambiarías de Albus? ¿Su obsesión por las medias? ¿Su más
bien aborrecible selección de túnicas?¿Su naturaleza manipuladora?
-No. Absolutamente nada.
-Es lo que me imaginaba- el rastro de divversión se fue del rostro de Harry,
mientras regresaba nuevamente su atención hacia Sevrus y Albus-. Entonces puedes
imaginar por qué estoy algo contrariado ante el pensamiento de que alguien haya
asumido que yo preferiría una versión oscura de Gilderoy Lockhart- levantó la
cabeza y miró a Albus-. ¿Sabias que una de mis favoritas diversiones es recorrer
mis manos por su cabello en las noches, mientras nos sentamos frente al fuego a
leer? Tan pronto como dejamos al mundo afuera y nos duchamos, elimina el sucio
de su pelo acumulado durante el día. El cabello de Severus es tan sedoso y suave
como el de un bebé, y brilla como ala de cuervo, pero es tan frágil que si usas
demasiados encantamientos para conservarlo de ese modo durante el día, se vuelve
demasiado quebradizo. Y es muy agradable tener ese largo cabello haciéndome
cosquillas en los hombros cuando nos acostamos en la noche. Ah, bien......estoy
seguro que el corte fue hecho con las mejores intenciones.
Y la ropa- Harry caminó hasta la ventana y miró hacia el bosque-. Severus tiene
algunas ropas exquisitas. Finas, bellas túnicas contemporáneas, camisas y
pantalones que corresponden con su personalidad: suaves, entalladas, no
vistosas, muy elegantes pero discretas. Incluso las ropas Muggle que lleva
cuando pasamos el día en el Londres Muggle: jeans rasgados, playeras. Sabes,
ropas que hablan de comodidad y relajación......algo que rara vez ha podido
permitirse en los últimos veinte años, o , sospecho, en los últimos cuarenta
años.
Se giró de nuevo hacia Minerva
-¿Pudiste ver nuestras habitaciones por eel camino? Sabes lo cómodo que era el
sofá que teníamos. Ya no está. Fue el primer lugar donde me dijo que me amaba y
donde hicimos el amor- una lágrima se deslizó por su mejilla, y con disgusto la
limpió-. Y la silla que era su única reliquia familiar...también se fue. Todas
las revistas de pociones que tenía dispersas alrededor....haciendo que el sitio
se sintiera como un hogar y no simplemente un lugar para vivir.....también
desaparecieron. ¿Y nuestra cama? Fue reemplazada. ¿Alguna clase de extraño
colchón para ayudar con la postura?
Al mirar una vez más al viejo mago, Harry pudo ver el arrepentimiento en su
rostro.
-Oh, y lo olvidaba. Me besó en el Vestíbuulo de Entrada.....en frente de los
estudiantes, y maldición, quería bailar conmigo en nuestros aposentos. Severus
Snape NO BAILA. Ni yo tampoco. Nunca tuve a nadie que me enseñara. Oh, a mis
amigos les encanta bailar, y me obligaban a poner un rostro feliz y saltar por
la pista de baile como un maldito tonto, pero odiaba cada minuto de eso. De
hecho, creo que muy pocas personas pueden comprender realmente lo aislado que
estaba, cuán socialmente inepto me sentía a veces- . Harry se arrodillo frente a
la silla de Severus y elevó su barbilla, obligándolo a mirarlo-. Oh, pero hubo
una persona..... de la que me enamoré cuando traspasé su hosco exterior y
encontré un corazón de oro en su interior.
Alzó sus tristes ojos llenos de lágrimas hacia Severus
-¿Cómo pudiste confiar en ellos? Lucius ssiempre ha querido que nos separemos.
Sabes que siempre me ha deseado. Soy uno de los pocos caprichos que no ha podido
conseguir. Y Draco, bueno, él simplemente me odia. Haría cualquier cosa para
verme infeliz. Sirius siente lo mismo respecto a ti. Y el pobre Remus, tiene
buenas intenciones, pero siempre está de acuerdo con lo que dice Sirius, y se
convence a si mismo de que es lo mejor. No puedo creer que confiaras en esos
cuatro.
-Harry, lo siento tanto......- interrumpiió Albus, sólo para ser cortado por
Severus.
-No Albus, yo soy el único que debe sentiirlo. Permití que mis inseguridades me
dominaran y deje que me coaccionaran para hacer esto. Pero debes creerme, sólo
quería complacerte.
Harry sonrió con tristeza.
-Yo sé eso, Severus. Pero si no crees quee te amo por quien eres, ¿cómo voy a
convencer a nadie más?- suspiró y se levantó, ignorando la mano de Severus-. Por
favor, no. Necesito tiempo. Regresaré. *SIEMPRE* regresaré, no importa si lo
crees o no. Pero en este momento necesito estar solo.
Harry se encaminó hacia la puerta de la oficina, pero se detuvo en su marcha y
regresó al lado de Severus. Revisó un bolsillo de su túnica y recuperó una
cajita de terciopelo que puso en la mano de su pareja.
-Toma. Hoy, cuando salimos, Hagrid me acoompañó a Gringotts a rescatar esto.
Planeaba esperar hasta Navidad.
Severus levantó la vista confundido. Harry se encogió de hombros y sonrió
avergonzado.
-Es una reliquia de familia. Son los anilllos de la Hermandad que fueron usados
por Godric Gryffindor y Salazar Slytherin para simbolizar su amistad. Cuando
Salazar dejó Hogwarts le devolvió el anillo a Godric. Han pasado a los
descendientes de Godric a través de los tiempos, pero nunca fueron usados. Creo
que ya es hora de que sean usados nuevamente, pero esta vez significando unión,
en lugar de un simple compromiso de hermandad.
Los ojos de Severus se ensancharon ante la implicación y abrió la boca
nerviosamente. Harry continuó.
-Supongo que soy romántico de corazón, peero creo que si aceptas casarte conmigo,
tendría algún significado para nosotros si yo uso el anillo de Salazar y tú el
de Godric. Como dije antes, pensaba esperar, pero creo que es más importante
para ti que tengas esto ahora.
Severus observó las antiguas bandas entremezcladas con oro y platino, uno
decorado con pequeños trozos de esmeralda y entrelazados con serpientes y el
otro con rubíes y leones. No fue capaz de levantar la mirada mientras escuchaba
el eco del sonido de la puerta de la oficina al ser cerrada con un fuerte golpe
detrás de Harry
*****
Dos horas más tarde, Harry caminaba más tranquilo de regreso a la entrada del
castillo. Había paseado alrededor del lago varias veces y finalmente controló
suficientemente sus emociones como para regresar a sus habitaciones. Sonrió para
si mismo. Ahora se encontraba demasiado hambriento y demasiado aterido como para
preocuparse de cómo lucían su pareja o sus habitaciones. Se preocuparía de todo
eso mañana, por ahora sólo necesitaba a Severus acostado a su lado
Mientras atravesaba las puertas, suspiró con alivio ante la visión que lo
recibió. Severus estaba vestido con sus túnicas habituales, el cabello era
nuevamente negro como ala de cuervo y, hechizado hasta su largo anterior, estaba
atado con una banda de cuero. Cuando vio a Harry, el alivio cruzó sus facciones,
pero rápidamente regresó su máscara familiar.
-Albus envía sus disculpas. Me ayudó a haacer algunas reparaciones en los
cuartos, sin embargo, había perdido algo esencial y me encontré con que no podía
irme a dormir sin ello.
Harry cubrió la distancia hasta su amor a pasos cortos.
-¿Y qué será eso?
Severus extendió la mano hacia Harry y lo jaló hasta sus brazos.
-Tú. Si tú no estás en mi cama y en mi viida, no hay razón para vivir. Es la
única explicación que puedo darte para mi comportamiento del día de hoy. Puedo
entender si no quieres perdonarme.
Harry colocó suavemente un dedo en los labios de su amado para callarlo.
-Shhh, Severus. Estaba disgustado, pero ccon la situación, no contigo. No hay
nada que perdonar. Hiciste algo que pensabas me complacería y me toco que hayas
hecho todo eso por mí- Harry señaló con la cabeza hacia el pasillo que conducía
a sus habitaciones y Severus asintió como respuesta. Mientras comenzaban a
caminar hacia su dormitorio, Harry continuó-: Pero, también estaba herido porque
me consideras tan poco , que crees que me gustaría que cambiases. Yo te amo. Amo
cada cosa de ti. Tu mal humor, tu sarcasmo. Amo el que soy la única persona que
te conoce por dentro, tu vulnerabilidad, tu encanto. Me gusta que todo eso sea
nuestro y nada más nuestro. Puede que nunca me creas, pero yo pienso que eres
bello
Sevrus sonrió ante el nerviosismo de Harry.
-¿Así que realmente......quieres......cassarte conmigo?
El rostro de Harry se iluminó con una sonrisa.
.Absolutamente
Mientras llegaban a la puerta de sus aposentos, Severus se giró hacia Harry, una
ceja elevada, ojos que bailaban con diversión y una traviesa sonrisa en sus
labios.
-Y si realmente me amas tanto, ¿por qué ttengo que lucir el maldito anillo
Gryffindor?
Harry rió tan fuerte que casi cae contra la pared. Severus trató de mantener su
máscara, pero pronto se echó a reír también. Cuando Harry finalmente fue capaz
de guardar la compostura, lágrimas de diversión inundaban sus ojos, y contestó:
-¡Ese si es el Severus que conozco y amo !!!
-¿Y bien?
.Por supuesto que debes llevarlo
-¿Por qué?
-Porque yo lo digo. Si me lo preguntas, ttendrás que elegir
-Mocoso impertinente
-Murciélago engreído.
-Sí, pero todavía me amas.
-Y tú todavía me amas a mí. Ahora cállatee y lanza un hechizo silenciador, quiero
amansar nuestro viejo colchón un poco más
FIN
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