Titulo original: Magnetic Attraction

Titulo: Atracción Magnetica

Autor: Frizzy

Clasificación : R

Comentarios: SLASH-mpreg HP/DM. Draco Malfoy es mitad veela, su instinto lo hace escojer a una pareja: Harry Potter.

Nota Ali y Maria : La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga.
 

@ traductoras: [email protected] 

 

 

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Capítulo 8: LA TORRE



Dumbledore dio instrucciones a Draco para que llevara de regreso a Harry a la Torre Gryffindor tan pronto como recuperara el control de su magia. Harry permanecía pegado a Draco y el Veela se veía contentísimo al poder tenerlo tan cerca.

Harry no había permitido que Dumbledore le explicara sus acciones y había rehusado hablar con el anciano. Los azules ojos del Director, normalmente brillantes, se veían apagados mientras observaba a los dos chicos salir del anonadado Comedor.

Draco guió a Harry por un corredor que conducía a su torre. Sabía que necesitaba tiempo para pensar y la Torre era el lugar perfecto. Había lanzado un hechizo de privacidad alrededor del lugar para alejar a la gente, Dumbledore incluido, cosa que le causaba mucha diversión. Aquí podría consolar a Harry en paz, sin la interferencia de Granger, Weasley, Black, Lupin, y especialmente ese viejo tonto entrometido....Dumbledore.

A Harry no pareció importarle ser conducido hacia la Torre, si es que acaso se daba cuenta de donde se encontraba, cosa que Draco sospechaba no ocurría. Sus enormes ojos verdes habían permanecido fijos en el rubio desde que salieron del Comedor, como para asegurarse de que seguía allí, sosteniéndolo.

Cuando llegaron a la Torre, Draco guió a su compañero a través de la salita hasta una discreta puerta que casi se confundía con la pared. La puerta conducía a una pequeña escalera apenas iluminada. Lo ayudó a subir, sus brazos todavía rodeando apretadamente al Gryffindor. Pasaron un rellano y continuaron al siguiente piso.

Cuando llegaron a la cúspide de la escalera, Draco abrió una puerta mostrando una hermosa habitación. El papel tapiz era de un suave color verde menta, decorado en los bordes con serpientes plateadas que parecían reptar a la luz del pequeño fuego, que había sido preparado por los elfos en espera de la llegada de Draco.

Una enorme cama de cuatro postes era el mueble principal de la habitación. La madera de caoba resplandecía, las serpientes labradas en los postes eran hermosas y delicadas. Las cortinas eran de una suave seda plateada y estaban atadas revelando las suaves sábanas verde esmeralda, la colcha y las almohadas. Harry se alejó de Draco y se movió hacia ella. Su mano recorrió ligeramente las sábanas de seda con una expresión pensativa en el rostro.

-Quizás te sentirías mejor si tomas un bañño- sugirió Draco con gentileza, preocupado por la actitud sumisa de Harry y queriendo evitar que éste pensara que lo había llevado allí para hacer el amor. No tenía intención de forzar a Harry cuando no tenía ni idea de lo que realmente estaba pasando con él.

Harry asintió y se obligó a ir hacia la puerta del lado contrario. En su interior se encontraba un elegante baño; era de mármol blanco con accesorios de brillante plata. La bañera estaba construida en el piso y era lo bastante grande como para que Harry nadara alrededor de ella. Había una ducha separada, así como baño y lavamanos. Las velas estaban suspendidas en el tenue aire de la habitación, creando un cálido resplandor.

Draco dio una palmada y el baño pronto se lleno de agua con esencia de vainilla. Harry continuaba cerca del umbral de la puerta, con una expresión medio soñadora mientras inhalaba la esencia. Con una sonrisa, el Veela se adelanto. Lo alcanzó y comenzó a desatar su túnica escolar para descubrir un par de pantalones negros muy apretados y una simple camisa blanca

Le sorprendía que Harry no protestara. Sólo estaba parado ahí, permitiendo que lo desvistiera, sus grandes ojos verdes fijos intensamente en lo alto de la cabeza de Draco, quien sintió que lo inundaba el amor al darse cuenta que confiaba en él completa y absolutamente.

La túnica se deslizó hacia los pies de Harry en un lío de ropas negras y Draco deslizó cuidadosamente sus manos y lentamente comenzó a desabotonar su camisa. Por un momento, sus dedos acariciaron suavemente la bronceada piel del pecho antes de deslizar sus manos hasta sus hombros, sacando el material del cuerpo de Harry con un movimiento fluido.

Contuvo la respiración ligeramente mientras observaba el cuerpo medio desnudo ante él. El anillo del pezón brillaba bajo la tenue luz y apenas pudo contenerse para no tocarlo. En lugar de eso, bajo sus manos ligeramente temblorosas hasta la cintura de Harry

Lentamente desabrochó el botón y bajo el cierre que sujetaba los pantalones antes de deslizar sus manos por las caderas del chico. Deslizó los pantalones de la delgada cintura, maravillándose de cuan delgado estaba; luego dejó que cayeran al piso.

Harry se deshizo de los zapatos y los pantalones y se sacó las medias. Se levantó, el rubor subiendo a sus mejillas mientras los ardientes ojos de Draco viajaban por su cuerpo, deteniéndose en el anillo de su pezón y los boxers de seda negra estrechamente ajustados que llevaba puestos.

-Yo puedo......ya estoy bien. Puedo terminnar solo- murmuró, claramente avergonzado.

-Entonces te dejaré- susurró Draco, su vozz extremadamente áspera mientras le lanzaba una última mirada lujuriosa antes de abandonar la habitación para darle privacidad.

El Gryffindor se desnudó completamente y se sumergió en el baño, suspirando con satisfacción mientras el agua calentada mágicamente lo impregnaba y relajaba sus tensos músculos. Encontró una botella de shampoo y lavó cuidadosamente su cabello. Cerró los ojos

Los abrió nuevamente cuando escuchó que la puerta se abría y vio a Draco levantando sus ropas. El otro le sonrió e hizo un gesto hacia las toallas y el pijama negro que había traído para Harry. Este le sonrió agradecido.

-Gracias.

-No te quedes demasiado tiempo, Dobby nos trajo la comida- murmuró con gentileza.

Harry asintió y observó como el rubio desaparecía nuevamente.

Había sido tan gentil con él. Había estado ahí para él, sosteniéndolo, susurrándole, calmándolo completamente. Nunca había estado tan furioso en toda su vida, admitió con el corazón hundido, recordando el triste rostro de Dumbledore.

Le habían arrebatado todo lo que tenía. Había creído que su madre lo amaba, todas sus creencias se habían hecho pedazos al descubrir que era el Heredero de Gryffindor. Eso lo había herido; pero tenía que admitir que lo que más daño le había hecho era el hecho de que Dumbledore le hubiera enviado a enfrentar el peligro ignorante de la verdad

Podía haber muerto sin conocer nada de su propia familia, excepto lo poco que Sirius y Remus habían podido contarle de sus días en Hogwarts. Sabía muy poco de su madre debido a que Petunia odiaba a su hermana y el conocimiento de que su padre era descendiente de Gryffindor lo había dejado completamente pasmado.

Su atención regresó a Draco. Había sido tan amable, manteniéndose bajo control mientras él casi se descontrolaba completamente. Tenía que admitir que le había gustado estar tan cerca del Veela. Se había sentido amado cuando sus tiernas manos le habían acariciado, casi como si Draco hubiera creído que se podía romper cual cristal si lo manejaba con demasiada rudeza.

Se dio cuenta que lo necesitaba. Draco siempre estaría allí para él, para lo que fuera. Le ofrecía estabilidad y verdaderamente se preocupaba por él. Oh, sabía que Sirius, Remus, Ron y Hermione lo querían, pero necesitaba el amor de un amante, no un amigo o una figura paterna.

Se enjuagó para librarse del jabón y se levantó. Se secó y vistió con los pijamas, disfrutando la sensación de la seda contra su piel húmeda. Secó su cabello a toda prisa y regresó a la habitación.

Draco estaba arrellanado en la cama cuando Harry reapareció. Sus ojos instantáneamente se fijaron en la estilizada figura. Los ojos verdes vagaron por la habitación, notando el bello tocador, el amplio armario y la gran ventana que daba al campo de Quidditch, lo cual no había notado cuando entró por primera vez.

-Es una habitación hermosa- admitió, rompiiendo el silencio.

-Gracias. Hay un cepillo en el tocador porr si quieres cepillarte el cabello- replicó Draco tranquilamente.

Harry se dirigió al tocador donde un juego plateado de cepillo y peine descansaban pulcramente. Tomó el gran cepillo plateado y se sentó en el taburete. Comenzó a cepillar su cabello de manera automática, estudiando cuidadosamente su reflejo en el espejo.

-Eres hermoso- dijo Draco sinceramente, enncontrando los ojos de Harry a través del reflejo.

Draco observó como los verdes ojos bajaron, ocultando sus pensamientos, mientras el rubor subía y cruzaba rápidamente el rostro de Harry. Estaba diciendo la verdad. Era hermoso....hermoso, puro y único.

Acabó de cepillarse el cabello y se dirigió a la cama. Había una bandeja parecida a la que Draco le había llevado a la cama esa mañana. Estaba repleta con cuencos de vegetales, un plato con carne, dos copas de jugo de calabaza y una gran torta de queso con fresa. Al parecer Dobby todavía sabía cuales eran sus alimentos favoritos, pensó con una sonrisa.

Se sentó en la cama, cuidando de no golpear la bandeja. Tomó una papa asada y la reventó en su boca, saboreando su gusto con delicia. Draco lo miraba divertido, alegre de que estuviera saliendo de su anterior comportamiento sumiso.

-¿Hambriento?- bromeó con una sonrisa.
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-Sí- Harry sonrió.

Draco le pasó un tenedor y juntos terminaron de comer. El rubio estaba hipnotizado por la forma en que su compañero comía. Era cuidadoso, como si realmente amara la tarea de comer. Se preguntaba distraídamente como era posible que no engordara con la cantidad de alimento que aparentemente ingería.

-Dobby siempre da con mis alimentos favoriitos- sonrió Harry

-Ahora lo entiendo. Tan pronto como lo llaamé y le pedí que preparara una comida para nosotros sabía exactamente lo que te gustaría. Si mal no recuerdo, él solía trabajar para mi padre, en la Mansión.

-Sí. Lo liberé en mi segundo año- sonrió aante el recuerdo.

-Odié que lo hicieras. Dobby era mi elfo ddoméstico favorito- se acongojó Draco.

Harry se echó a reír.

-¿Estás más tranquilo ahora?

-Sí, no sé qué me pasó- confesó Harry

Dracó frunció el ceño.

-Perdiste el control y tu ira hizo que tu magia reaccionara acorde a tus sentimientos. Supongo que tiene que ver con el papel que juegan los poderes Gryffindor. Después de todo, siempre pareces más poderoso cuando estás disgustado o emocionado. Creo que es probable que tu poder esté conectado con tus emociones- le dijo pensativamente.

-¡Perdí el control! ¡Le grité a Dumbledoree! ¡Diablo, le escupí a Dumbledore! – gimió Harry.

-Lo superará. Personalmente, considero quee tenías razón. No debieron habértelo ocultado. Pero deberías dejar que te explique todo y luego decidir. Creo que en verdad se preocupa por ti, aunque tenga una curiosa manera de demostrarlo. En el fondo, sabes que eres especial para él.

-Quizás. Creo. Primero necesito algo de tiiempo para calmarme- dijo con una sonrisa irónica.

-Eres bienvenido a quedarte aquí todo el ttiempo que quieras- declaró Draco suavemente, no quería que el chico se fuera pero tampoco quería presionarlo para que se quedara en la Torre si no lo deseaba

-Eso me gustaría- confesó Harry con sincerridad, mientras otra oleada de rubor empezaba a cubrir nuevamente su rostro.

*******************

Era ya tarde cuando escucharon que golpeaban el retrato. Después de terminar de comer se habían enroscado en la cama, hablando tranquilamente de sus años en Hogwarts, sus amigos, sus Casas, tareas e incluso de los profesores que odiaban o les gustaban.

Harry se había calmado completamente y se había pegado a Draco, colocando su cabeza bajo la mejilla de éste, lo que hizo que el rubio sonriera. Estaban discutiendo sobre cuan horrible era Snape como profesor cuando escucharon a Merlín gritar desde su retrato.

-¡Aquí hay un loco y su chucho queriendo eentrar!

La sonrisa de Harry simplemente se amplió, enterrando su cara en el hombro de Draco para atenuar la risa.

-¿Quieres que entren?- preguntó Draco suavvemente.

-Sí, dile a Merlín que los deje pasar.
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-¡Déjalos entrar!- voceó Draco, evitando ggritar en el oído de Harry

Varios minutos mas tarde, unos acalorados Remus Lupin y Sirius Black aparecieron en el marco de la puerta de la habitación. Remus les sonrió, aunque se veía divertido al observar como Harry se acurrucaba en los brazos de Draco. Sirius sólo sonrió con tristeza, yendo a sentarse a los pies de la cama.

-Supongo que escuchaste sobre mi explosiónn en el Gran Comedor?- preguntó Harry quedamente.

-Sí- respondió Sirius cuidadosamente.

-Perdí el control- Harry se encogió de hommbros.

-Creo que le diste un buen rapapolvo a Albbus- comentó Remus con una sonrisa, sus ojos brillando con una travesura contenida.

Harry se rió en voz alta.

-Bueno. El viejo tonto merece que lo bajenn de su pedestal por unos días- intervino Draco arrastrando las palabras.

-Ustedes tampoco sabían lo de mi papá ¿verrdad?- adivinó Harry.

-No- contestó Remus.

Sirius simplemente sacudió la cabeza.

-No sé qué me pasó. Creo que fue el hecho de que todo el mundo supiera más que yo sobre mi familia. Se que ustedes me dijeron todo lo que pudieron sobre mama y papá pero no es lo mismo. Quiero decir, Dumbledore sabía por qué Voldemort quiere matarme y nunca me lo dijo. Esto me hirió más porque confiaba en él y me traicionó.

-Tienes el derecho de estar tan enojado coomo quieras con Albus, creo que él lo entiende, pero tiene una explicación, Harry. Creo que deberías escucharlo- Sirius habló con suavidad, extendiendo la mano y acariciándole la mejilla con ternura.

-Lo sé, sólo quiero quedarme aquí un poco más. Draco me dijo que podía quedarme con él todo el tiempo que quisiera, y siento.....no sé....supongo que me siento seguro- confesó Harry.

-Entonces quédate aquí. Tengo que admitir,, por lo que me dijo Ron, que él ha hecho un gran trabajo para calmarte- bromeó Sirius con un sugerente guiño.

Remus lo golpeó en la cabeza.

-¡Sirius!

-¡Ahhhh! ¡Moony, déjame! ¡Harry sabe que eestoy bromeando!- se quejó Sirius.

-Entonces no te metas en la vida amorosa dde tu ahijado- gruñó Remus, claramente avergonzado.

-Creo que merezco saber si mi ahijado se hha enlazado con un Veela, Moony- rebatió Sirius.

-¡No hemos hecho nada!- exclamó Harry preccipitadamente, viendo que Remus estaba a punto de lanzarse en un discurso.

Todos los ojos se giraron hacia él y Harry se ruborizó, evitando los ojos de Sirius.

-Harry no estaba en condiciones para una uunión, y yo definitivamente nunca hubiera tomado ventaja de él cuando apenas era capaz de pensar- declaró Draco con honestidad.

Harry lo miró, inclinando la cabeza para estudiar al rubio Slytherin. Sus ojos se conectaron y sintió el mismo magnetismo que lo empujaba hacia el otro muchacho.

-Te creo- le dijo Sirius notando la miradaa.

Harry parpadeó

-Bien. ¿Supongo que Comadreja y Granger deeben estar aterrados pensando que secuestré a su pequeño héroe?- inquirió Draco, claramente divertido ante la idea.

Harry le dio un codazo en las costillas y Draco se estremeció

-Es Weasley o Ron. Toma una decisión y se consistente con ella- le ordenó.

Con un suspiro, Draco asintió a regañadientes, ante la diversión de Sirius y Remus. Sirius hizo un guiño a su ahijado y el rubio frunció el ceño.

-Y no pienses que voy a permitir que nos vvisites con frecuencia, Black- agregó, aunque sabía que nunca podía alejar al hombre de su amigo; después de todo era una parte muy importante de la vida de Harry.

-Sólo vine para asegurarme que Harry estabba bien. Es como un hijo para Moony y para mí- Sirius se encogió de hombros.

-Gracias Sirius- murmuró Harry suavemente,, extendiendo una mano para tocar el brazo del hombre.

Sirius de inmediato la tomó entre las suyas.

-Tú lo eres todo para nosotros, ¿verdad Mooony?

-Por supuesto que sí. Es el único miembro de la nueva generación de Merodeadores- sonrió Remus.

-El ultimo de los Merodeadores- gruñó Siriius con desesperanza.

-Hasta que tengamos hijos- agregó Draco coon una sonrisa.

Harry se ruborizó.

-Olvide que las parejas masculinas de las Veelas pueden tener niños- comentó Remus con una sonrisa

-¿Tú quieres niños?- preguntó Sirius, sorpprendido.

-Sí, aunque si Harry no los quiere tampocoo me importaría, pero en verdad necesito un heredero para la fortuna Malfoy- Draco se encogió de hombros, tratando de ocultar la desilusión en su voz.

-Claro. Malfoy querría un nieto. ¿Has escuuchado alguna noticia de tu padre sobre esto?- preguntó Remus claramente curioso.

-No todavía. Sin embargo, imagino que se llanzará cuando lea el artículo. Probablemente me visite pronto. Sabe que no puede hacer nada para detenerme. Ni siquiera él puede detener a un Veela en lo que se refiere a su pareja, aún cuando sea algo casi imposible de creer, como en este caso.

-Le dirá a Voldemort- intervino Sirius.
-En este momento ya Voldemort debe saberloo, apostaría que recibe El Profeta para mantenerse al corriente de lo que pasa en el Mundo Mágico- comentó Harry encogiéndose de hombros.

-Supongo que tienes razón. Después de todoo, no puede desear que mueras más de lo que ya lo hace- musitó Sirius.

-Eso es tan reconfortante, Sirius- expresóó Remus con frustración, rodando los ojos.

Harry se echó a reír.

-Sin embargo, de alguna extraña manera, enn verdad que esto me hace sentir mejor- Harry jadeó entre risas.

- Bueno, él no te tocará- declaró Draco enncogiéndose de hombros.

Todos los ojos se giraron hacia él y el Veela suspiró.

-Mi familia es muy importante dentro del mmundo mágico. Nuestro linaje es uno de los más confiables y poderosos en el mundo. Realmente dudo que Voldemort intentara destruirlo a causa de una disputa con Harry Potter, quien, puedo añadir con justicia, no ha hecho nada para provocarlo. Quiero decir, que él querrá que continuemos la descendencia Malfoy antes que cualquier otra cosa. Incluso si algo le pasara a Harry, que no le va a pasar, yo nunca buscaría otra pareja. No habrían niños y mi padre no quiere eso. Creo que en estos momentos estamos relativamente seguros de que no seremos atacados- explicó Draco.

-Tienes razón- convino Remus, pensativamennte.

********************

Después que Remus y Sirius partieron, prometiendo que lo visitarían en cuanto pudieran, Harry esperó acostado a que Draco regresara del baño. El otro chico reapareció vistiendo un pijama plateado y se deslizó en la cama.

Durante un rato permanecieron en silencio y por fin Harry se acercó al otro chico. Deslizó sus manos alrededor de su cintura, presionando su cuerpo para acercarse todo lo que podía. El Slyrherin deslizó cuidadosamente sus brazos alrededor de Harry, empujándolo aún más fuerte hacia si, su respiración rozando ligeramente la mejilla del moreno.

-Buenas noches- murmuró Harry.

-Buenas noches, Harry- replicó Draco.

********************

La mañana siguiente se despertaron con un repetitivo golpeteo. Harry masculló su protesta, acurrucándose más cerca del rubio, buscando su calidez y confort. Draco sonrió somnoliento y abrió los ojos. Vio al halcón de su padre golpear en la ventana cerrada y suspiró.

Se deslizó fuera de la cama, separándose cuidadosamente de Harry antes de abrir la ventana y aceptar la carta de la arrogante ave, que al punto le lanzó una mirada y salió volando, presumiblemente de regreso a la Mansión.

Ojeó la carta con cautela y regresó a la cama, para ver a Harry sentado, observándolo. Sus ojos verdes estaban alerta, pero se estrecharon con aprehensión cuando cayeron en la carta que Draco sostenía en su mano.

-¿De quién es?- preguntó, aunque ya lo supponía.

-Mi padre.

Draco se trepó de vuelta en la cama y abrió cuidadosamente el sobre sellado. Respiró profundamente y comenzó a leer en voz alta.

        Querido Draco

        Tu madre y yo nos sorprendimos tremendamente, por decir lo menos, cuando leímos el artículo sobre tu elección de pareja. Al principio creímos que era uno de esos falsos rumores que esos viejos entrometidos habían creado para ganar más lectores. Sin embargo, al no haber recibido ninguna carta tuya negando los rumores, he llegado a la conclusión de que el artículo está basado en hechos reales.

        Aunque en principio me impactó estoy relativamente complacido al ver que has elegido una pareja libre y de sangre pura. Tu madre está encantada con la noticia y les envía sus mejores deseos a ambos.

        Se quedó en el comedor murmurando algo acerca de que tenía que preparar ropas de bebé y contratar niñeras, así que prepárate para, en un futuro cercano, recibir cartas llenas con absoluta basura, pues está segura que tendrás una hermosa niña a quien pueda hablar sobre lápiz labial y otras frivolidades por el estilo.

        Le hemos enviado una misiva a Dumbledore pidiendo su permiso para que asistas a un baile que tu madre está organizando para celebrar que recibieras tu “Herencia”, y ahora, como tu madre señaló, tu futuro con tu pareja.

        Espero que no estés teniendo más problemas, pero trata de no matar a tu pareja. Como ya sabes, nadie puede cambiar tu decisión y espero que hayas aprendido a aceptarla.

        Me alegra agregar que Voldemort encontró la situación hilarante cuando lo leyó. No sé si eso es algo malo o algo bueno, pero pensé que debía informártelo.

        Felicitaciones, Draco. Espero verte pronto. Tu madre te enviará los detalles sobre el baile en los próximos días.

        Tu padre.

-Vaya, eso fue amistoso- remarcó Harry asoombrado.

Draco se inclinó sobre él y beso su frente, claramente divertido.

-Sólo espera hasta que recibamos lechuzas y lechuzas de parte de mi madre, hablando sobre bebés- se rió.

-Debe desear mucho un bebé- murmuró Harry..

-Siempre quiso montones de niños pero, triistemente, le fue imposible embarazarse después de mi- confesó Draco.

-A mí no me importa, lo sabes. Es solo quee no quiero....unirme todavía. No estoy listo. Sabes que todo esto me gusta y lo he aceptado- dijo Harry repentinamente.

-No te estoy forzando a que te unas a mí, Harry. Tenemos dieciséis años. Disponemos del resto de nuestras vidas para estar juntos y tener niños. Ignora a mi madre.......hablaré con ella y le diré que todavía no estamos enlazados.

-NO!- dijo Harry rápidamente.

Draco lo observó confundido.

Harry se ruborizó.

-Esto está bien. Yo quiero niños- confesó Harry, explicando sus sentimientos.

-¿De verdad?

-Sí. Siempre he querido una gran familia- Harry se ruborizó tremendamente, evitando los ojos de Draco.

-¿De verdad?

-Sí. Siempre quise tener un hermano o una hermana- dijo suavemente, pensando en su solitaria infancia.

-Entonces tendremos una gran familia- apunntó Draco sencillamente, un destello en sus ojos

-Creo que estás pensando en la concepción-- Harry no pudo evitar reír, el rubor cubriendo sus mejillas ante el pensamiento

Draco sonrió abiertamente

-Por supuesto que sí. No puedo esperar hassta tenerte en mis brazos, completando la unión conmigo- confesó Draco.

-Lo haré.......me refiero a unirme a ti.
-Lo sé

Suavemente, Draco tomó su mano y lo acercó a su regazo. Harry suspiró y se relajó dentro de su abrazo, disfrutando del modo en que el rubio golpeaba su espalda en un movimiento tranquilizador. De repente, Draco se enderezó mirando a Harry con un destello de mortificación en sus ojos.

-¡Me acabo de dar cuenta! Mi madre le infoormará a mi abuela.....¡y ella es aún peor!- gimió.

Los muchachos rieron y rieron hasta que las lágrimas corrieron por sus mejillas


 

 

 




¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

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