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Capítulo 8: LA TORRE
Dumbledore dio instrucciones a Draco para que llevara de regreso a Harry a la
Torre Gryffindor tan pronto como recuperara el control de su magia. Harry
permanecía pegado a Draco y el Veela se veía contentísimo al poder tenerlo tan
cerca.
Harry no había permitido que Dumbledore le explicara sus acciones y había
rehusado hablar con el anciano. Los azules ojos del Director, normalmente
brillantes, se veían apagados mientras observaba a los dos chicos salir del
anonadado Comedor.
Draco guió a Harry por un corredor que conducía a su torre. Sabía que necesitaba
tiempo para pensar y la Torre era el lugar perfecto. Había lanzado un hechizo de
privacidad alrededor del lugar para alejar a la gente, Dumbledore incluido, cosa
que le causaba mucha diversión. Aquí podría consolar a Harry en paz, sin la
interferencia de Granger, Weasley, Black, Lupin, y especialmente ese viejo tonto
entrometido....Dumbledore.
A Harry no pareció importarle ser conducido hacia la Torre, si es que acaso se
daba cuenta de donde se encontraba, cosa que Draco sospechaba no ocurría. Sus
enormes ojos verdes habían permanecido fijos en el rubio desde que salieron del
Comedor, como para asegurarse de que seguía allí, sosteniéndolo.
Cuando llegaron a la Torre, Draco guió a su compañero a través de la salita
hasta una discreta puerta que casi se confundía con la pared. La puerta conducía
a una pequeña escalera apenas iluminada. Lo ayudó a subir, sus brazos todavía
rodeando apretadamente al Gryffindor. Pasaron un rellano y continuaron al
siguiente piso.
Cuando llegaron a la cúspide de la escalera, Draco abrió una puerta mostrando
una hermosa habitación. El papel tapiz era de un suave color verde menta,
decorado en los bordes con serpientes plateadas que parecían reptar a la luz del
pequeño fuego, que había sido preparado por los elfos en espera de la llegada de
Draco.
Una enorme cama de cuatro postes era el mueble principal de la habitación. La
madera de caoba resplandecía, las serpientes labradas en los postes eran
hermosas y delicadas. Las cortinas eran de una suave seda plateada y estaban
atadas revelando las suaves sábanas verde esmeralda, la colcha y las almohadas.
Harry se alejó de Draco y se movió hacia ella. Su mano recorrió ligeramente las
sábanas de seda con una expresión pensativa en el rostro.
-Quizás te sentirías mejor si tomas un bañño- sugirió Draco con gentileza,
preocupado por la actitud sumisa de Harry y queriendo evitar que éste pensara
que lo había llevado allí para hacer el amor. No tenía intención de forzar a
Harry cuando no tenía ni idea de lo que realmente estaba pasando con él.
Harry asintió y se obligó a ir hacia la puerta del lado contrario. En su
interior se encontraba un elegante baño; era de mármol blanco con accesorios de
brillante plata. La bañera estaba construida en el piso y era lo bastante grande
como para que Harry nadara alrededor de ella. Había una ducha separada, así como
baño y lavamanos. Las velas estaban suspendidas en el tenue aire de la
habitación, creando un cálido resplandor.
Draco dio una palmada y el baño pronto se lleno de agua con esencia de vainilla.
Harry continuaba cerca del umbral de la puerta, con una expresión medio soñadora
mientras inhalaba la esencia. Con una sonrisa, el Veela se adelanto. Lo alcanzó
y comenzó a desatar su túnica escolar para descubrir un par de pantalones negros
muy apretados y una simple camisa blanca
Le sorprendía que Harry no protestara. Sólo estaba parado ahí, permitiendo que
lo desvistiera, sus grandes ojos verdes fijos intensamente en lo alto de la
cabeza de Draco, quien sintió que lo inundaba el amor al darse cuenta que
confiaba en él completa y absolutamente.
La túnica se deslizó hacia los pies de Harry en un lío de ropas negras y Draco
deslizó cuidadosamente sus manos y lentamente comenzó a desabotonar su camisa.
Por un momento, sus dedos acariciaron suavemente la bronceada piel del pecho
antes de deslizar sus manos hasta sus hombros, sacando el material del cuerpo de
Harry con un movimiento fluido.
Contuvo la respiración ligeramente mientras observaba el cuerpo medio desnudo
ante él. El anillo del pezón brillaba bajo la tenue luz y apenas pudo contenerse
para no tocarlo. En lugar de eso, bajo sus manos ligeramente temblorosas hasta
la cintura de Harry
Lentamente desabrochó el botón y bajo el cierre que sujetaba los pantalones
antes de deslizar sus manos por las caderas del chico. Deslizó los pantalones de
la delgada cintura, maravillándose de cuan delgado estaba; luego dejó que
cayeran al piso.
Harry se deshizo de los zapatos y los pantalones y se sacó las medias. Se
levantó, el rubor subiendo a sus mejillas mientras los ardientes ojos de Draco
viajaban por su cuerpo, deteniéndose en el anillo de su pezón y los boxers de
seda negra estrechamente ajustados que llevaba puestos.
-Yo puedo......ya estoy bien. Puedo terminnar solo- murmuró, claramente
avergonzado.
-Entonces te dejaré- susurró Draco, su vozz extremadamente áspera mientras le
lanzaba una última mirada lujuriosa antes de abandonar la habitación para darle
privacidad.
El Gryffindor se desnudó completamente y se sumergió en el baño, suspirando con
satisfacción mientras el agua calentada mágicamente lo impregnaba y relajaba sus
tensos músculos. Encontró una botella de shampoo y lavó cuidadosamente su
cabello. Cerró los ojos
Los abrió nuevamente cuando escuchó que la puerta se abría y vio a Draco
levantando sus ropas. El otro le sonrió e hizo un gesto hacia las toallas y el
pijama negro que había traído para Harry. Este le sonrió agradecido.
-Gracias.
-No te quedes demasiado tiempo, Dobby nos trajo la comida- murmuró con
gentileza.
Harry asintió y observó como el rubio desaparecía nuevamente.
Había sido tan gentil con él. Había estado ahí para él, sosteniéndolo,
susurrándole, calmándolo completamente. Nunca había estado tan furioso en toda
su vida, admitió con el corazón hundido, recordando el triste rostro de
Dumbledore.
Le habían arrebatado todo lo que tenía. Había creído que su madre lo amaba,
todas sus creencias se habían hecho pedazos al descubrir que era el Heredero de
Gryffindor. Eso lo había herido; pero tenía que admitir que lo que más daño le
había hecho era el hecho de que Dumbledore le hubiera enviado a enfrentar el
peligro ignorante de la verdad
Podía haber muerto sin conocer nada de su propia familia, excepto lo poco que
Sirius y Remus habían podido contarle de sus días en Hogwarts. Sabía muy poco de
su madre debido a que Petunia odiaba a su hermana y el conocimiento de que su
padre era descendiente de Gryffindor lo había dejado completamente pasmado.
Su atención regresó a Draco. Había sido tan amable, manteniéndose bajo control
mientras él casi se descontrolaba completamente. Tenía que admitir que le había
gustado estar tan cerca del Veela. Se había sentido amado cuando sus tiernas
manos le habían acariciado, casi como si Draco hubiera creído que se podía
romper cual cristal si lo manejaba con demasiada rudeza.
Se dio cuenta que lo necesitaba. Draco siempre estaría allí para él, para lo que
fuera. Le ofrecía estabilidad y verdaderamente se preocupaba por él. Oh, sabía
que Sirius, Remus, Ron y Hermione lo querían, pero necesitaba el amor de un
amante, no un amigo o una figura paterna.
Se enjuagó para librarse del jabón y se levantó. Se secó y vistió con los
pijamas, disfrutando la sensación de la seda contra su piel húmeda. Secó su
cabello a toda prisa y regresó a la habitación.
Draco estaba arrellanado en la cama cuando Harry reapareció. Sus ojos
instantáneamente se fijaron en la estilizada figura. Los ojos verdes vagaron por
la habitación, notando el bello tocador, el amplio armario y la gran ventana que
daba al campo de Quidditch, lo cual no había notado cuando entró por primera
vez.
-Es una habitación hermosa- admitió, rompiiendo el silencio.
-Gracias. Hay un cepillo en el tocador porr si quieres cepillarte el cabello-
replicó Draco tranquilamente.
Harry se dirigió al tocador donde un juego plateado de cepillo y peine
descansaban pulcramente. Tomó el gran cepillo plateado y se sentó en el
taburete. Comenzó a cepillar su cabello de manera automática, estudiando
cuidadosamente su reflejo en el espejo.
-Eres hermoso- dijo Draco sinceramente, enncontrando los ojos de Harry a través
del reflejo.
Draco observó como los verdes ojos bajaron, ocultando sus pensamientos, mientras
el rubor subía y cruzaba rápidamente el rostro de Harry. Estaba diciendo la
verdad. Era hermoso....hermoso, puro y único.
Acabó de cepillarse el cabello y se dirigió a la cama. Había una bandeja
parecida a la que Draco le había llevado a la cama esa mañana. Estaba repleta
con cuencos de vegetales, un plato con carne, dos copas de jugo de calabaza y
una gran torta de queso con fresa. Al parecer Dobby todavía sabía cuales eran
sus alimentos favoritos, pensó con una sonrisa.
Se sentó en la cama, cuidando de no golpear la bandeja. Tomó una papa asada y la
reventó en su boca, saboreando su gusto con delicia. Draco lo miraba divertido,
alegre de que estuviera saliendo de su anterior comportamiento sumiso.
-¿Hambriento?- bromeó con una sonrisa. >
-Sí- Harry sonrió.
Draco le pasó un tenedor y juntos terminaron de comer. El rubio estaba
hipnotizado por la forma en que su compañero comía. Era cuidadoso, como si
realmente amara la tarea de comer. Se preguntaba distraídamente como era posible
que no engordara con la cantidad de alimento que aparentemente ingería.
-Dobby siempre da con mis alimentos favoriitos- sonrió Harry
-Ahora lo entiendo. Tan pronto como lo llaamé y le pedí que preparara una comida
para nosotros sabía exactamente lo que te gustaría. Si mal no recuerdo, él solía
trabajar para mi padre, en la Mansión.
-Sí. Lo liberé en mi segundo año- sonrió aante el recuerdo.
-Odié que lo hicieras. Dobby era mi elfo ddoméstico favorito- se acongojó Draco.
Harry se echó a reír.
-¿Estás más tranquilo ahora?
-Sí, no sé qué me pasó- confesó Harry
Dracó frunció el ceño.
-Perdiste el control y tu ira hizo que tu magia reaccionara acorde a tus
sentimientos. Supongo que tiene que ver con el papel que juegan los poderes
Gryffindor. Después de todo, siempre pareces más poderoso cuando estás
disgustado o emocionado. Creo que es probable que tu poder esté conectado con
tus emociones- le dijo pensativamente.
-¡Perdí el control! ¡Le grité a Dumbledoree! ¡Diablo, le escupí a Dumbledore! –
gimió Harry.
-Lo superará. Personalmente, considero quee tenías razón. No debieron habértelo
ocultado. Pero deberías dejar que te explique todo y luego decidir. Creo que en
verdad se preocupa por ti, aunque tenga una curiosa manera de demostrarlo. En el
fondo, sabes que eres especial para él.
-Quizás. Creo. Primero necesito algo de tiiempo para calmarme- dijo con una
sonrisa irónica.
-Eres bienvenido a quedarte aquí todo el ttiempo que quieras- declaró Draco
suavemente, no quería que el chico se fuera pero tampoco quería presionarlo para
que se quedara en la Torre si no lo deseaba
-Eso me gustaría- confesó Harry con sincerridad, mientras otra oleada de rubor
empezaba a cubrir nuevamente su rostro.
*******************
Era ya tarde cuando escucharon que golpeaban el retrato. Después de terminar de
comer se habían enroscado en la cama, hablando tranquilamente de sus años en
Hogwarts, sus amigos, sus Casas, tareas e incluso de los profesores que odiaban
o les gustaban.
Harry se había calmado completamente y se había pegado a Draco, colocando su
cabeza bajo la mejilla de éste, lo que hizo que el rubio sonriera. Estaban
discutiendo sobre cuan horrible era Snape como profesor cuando escucharon a
Merlín gritar desde su retrato.
-¡Aquí hay un loco y su chucho queriendo eentrar!
La sonrisa de Harry simplemente se amplió, enterrando su cara en el hombro de
Draco para atenuar la risa.
-¿Quieres que entren?- preguntó Draco suavvemente.
-Sí, dile a Merlín que los deje pasar. >
-¡Déjalos entrar!- voceó Draco, evitando ggritar en el oído de Harry
Varios minutos mas tarde, unos acalorados Remus Lupin y Sirius Black aparecieron
en el marco de la puerta de la habitación. Remus les sonrió, aunque se veía
divertido al observar como Harry se acurrucaba en los brazos de Draco. Sirius
sólo sonrió con tristeza, yendo a sentarse a los pies de la cama.
-Supongo que escuchaste sobre mi explosiónn en el Gran Comedor?- preguntó Harry
quedamente.
-Sí- respondió Sirius cuidadosamente.
-Perdí el control- Harry se encogió de hommbros.
-Creo que le diste un buen rapapolvo a Albbus- comentó Remus con una sonrisa, sus
ojos brillando con una travesura contenida.
Harry se rió en voz alta.
-Bueno. El viejo tonto merece que lo bajenn de su pedestal por unos días-
intervino Draco arrastrando las palabras.
-Ustedes tampoco sabían lo de mi papá ¿verrdad?- adivinó Harry.
-No- contestó Remus.
Sirius simplemente sacudió la cabeza.
-No sé qué me pasó. Creo que fue el hecho de que todo el mundo supiera más que
yo sobre mi familia. Se que ustedes me dijeron todo lo que pudieron sobre mama y
papá pero no es lo mismo. Quiero decir, Dumbledore sabía por qué Voldemort
quiere matarme y nunca me lo dijo. Esto me hirió más porque confiaba en él y me
traicionó.
-Tienes el derecho de estar tan enojado coomo quieras con Albus, creo que él lo
entiende, pero tiene una explicación, Harry. Creo que deberías escucharlo-
Sirius habló con suavidad, extendiendo la mano y acariciándole la mejilla con
ternura.
-Lo sé, sólo quiero quedarme aquí un poco más. Draco me dijo que podía quedarme
con él todo el tiempo que quisiera, y siento.....no sé....supongo que me siento
seguro- confesó Harry.
-Entonces quédate aquí. Tengo que admitir,, por lo que me dijo Ron, que él ha
hecho un gran trabajo para calmarte- bromeó Sirius con un sugerente guiño.
Remus lo golpeó en la cabeza.
-¡Sirius!
-¡Ahhhh! ¡Moony, déjame! ¡Harry sabe que eestoy bromeando!- se quejó Sirius.
-Entonces no te metas en la vida amorosa dde tu ahijado- gruñó Remus, claramente
avergonzado.
-Creo que merezco saber si mi ahijado se hha enlazado con un Veela, Moony-
rebatió Sirius.
-¡No hemos hecho nada!- exclamó Harry preccipitadamente, viendo que Remus estaba
a punto de lanzarse en un discurso.
Todos los ojos se giraron hacia él y Harry se ruborizó, evitando los ojos de
Sirius.
-Harry no estaba en condiciones para una uunión, y yo definitivamente nunca
hubiera tomado ventaja de él cuando apenas era capaz de pensar- declaró Draco
con honestidad.
Harry lo miró, inclinando la cabeza para estudiar al rubio Slytherin. Sus ojos
se conectaron y sintió el mismo magnetismo que lo empujaba hacia el otro
muchacho.
-Te creo- le dijo Sirius notando la miradaa.
Harry parpadeó
-Bien. ¿Supongo que Comadreja y Granger deeben estar aterrados pensando que
secuestré a su pequeño héroe?- inquirió Draco, claramente divertido ante la
idea.
Harry le dio un codazo en las costillas y Draco se estremeció
-Es Weasley o Ron. Toma una decisión y se consistente con ella- le ordenó.
Con un suspiro, Draco asintió a regañadientes, ante la diversión de Sirius y
Remus. Sirius hizo un guiño a su ahijado y el rubio frunció el ceño.
-Y no pienses que voy a permitir que nos vvisites con frecuencia, Black- agregó,
aunque sabía que nunca podía alejar al hombre de su amigo; después de todo era
una parte muy importante de la vida de Harry.
-Sólo vine para asegurarme que Harry estabba bien. Es como un hijo para Moony y
para mí- Sirius se encogió de hombros.
-Gracias Sirius- murmuró Harry suavemente,, extendiendo una mano para tocar el
brazo del hombre.
Sirius de inmediato la tomó entre las suyas.
-Tú lo eres todo para nosotros, ¿verdad Mooony?
-Por supuesto que sí. Es el único miembro de la nueva generación de
Merodeadores- sonrió Remus.
-El ultimo de los Merodeadores- gruñó Siriius con desesperanza.
-Hasta que tengamos hijos- agregó Draco coon una sonrisa.
Harry se ruborizó.
-Olvide que las parejas masculinas de las Veelas pueden tener niños- comentó
Remus con una sonrisa
-¿Tú quieres niños?- preguntó Sirius, sorpprendido.
-Sí, aunque si Harry no los quiere tampocoo me importaría, pero en verdad
necesito un heredero para la fortuna Malfoy- Draco se encogió de hombros,
tratando de ocultar la desilusión en su voz.
-Claro. Malfoy querría un nieto. ¿Has escuuchado alguna noticia de tu padre sobre
esto?- preguntó Remus claramente curioso.
-No todavía. Sin embargo, imagino que se llanzará cuando lea el artículo.
Probablemente me visite pronto. Sabe que no puede hacer nada para detenerme. Ni
siquiera él puede detener a un Veela en lo que se refiere a su pareja, aún
cuando sea algo casi imposible de creer, como en este caso.
-Le dirá a Voldemort- intervino Sirius.
-En este momento ya Voldemort debe saberloo, apostaría que recibe El Profeta para
mantenerse al corriente de lo que pasa en el Mundo Mágico- comentó Harry
encogiéndose de hombros.
-Supongo que tienes razón. Después de todoo, no puede desear que mueras más de lo
que ya lo hace- musitó Sirius.
-Eso es tan reconfortante, Sirius- expresóó Remus con frustración, rodando los
ojos.
Harry se echó a reír.
-Sin embargo, de alguna extraña manera, enn verdad que esto me hace sentir mejor-
Harry jadeó entre risas.
- Bueno, él no te tocará- declaró Draco enncogiéndose de hombros.
Todos los ojos se giraron hacia él y el Veela suspiró.
-Mi familia es muy importante dentro del mmundo mágico. Nuestro linaje es uno de
los más confiables y poderosos en el mundo. Realmente dudo que Voldemort
intentara destruirlo a causa de una disputa con Harry Potter, quien, puedo
añadir con justicia, no ha hecho nada para provocarlo. Quiero decir, que él
querrá que continuemos la descendencia Malfoy antes que cualquier otra cosa.
Incluso si algo le pasara a Harry, que no le va a pasar, yo nunca buscaría otra
pareja. No habrían niños y mi padre no quiere eso. Creo que en estos momentos
estamos relativamente seguros de que no seremos atacados- explicó Draco.
-Tienes razón- convino Remus, pensativamennte.
********************
Después que Remus y Sirius partieron, prometiendo que lo visitarían en cuanto
pudieran, Harry esperó acostado a que Draco regresara del baño. El otro chico
reapareció vistiendo un pijama plateado y se deslizó en la cama.
Durante un rato permanecieron en silencio y por fin Harry se acercó al otro
chico. Deslizó sus manos alrededor de su cintura, presionando su cuerpo para
acercarse todo lo que podía. El Slyrherin deslizó cuidadosamente sus brazos
alrededor de Harry, empujándolo aún más fuerte hacia si, su respiración rozando
ligeramente la mejilla del moreno.
-Buenas noches- murmuró Harry.
-Buenas noches, Harry- replicó Draco.
********************
La mañana siguiente se despertaron con un repetitivo golpeteo. Harry masculló su
protesta, acurrucándose más cerca del rubio, buscando su calidez y confort.
Draco sonrió somnoliento y abrió los ojos. Vio al halcón de su padre golpear en
la ventana cerrada y suspiró.
Se deslizó fuera de la cama, separándose cuidadosamente de Harry antes de abrir
la ventana y aceptar la carta de la arrogante ave, que al punto le lanzó una
mirada y salió volando, presumiblemente de regreso a la Mansión.
Ojeó la carta con cautela y regresó a la cama, para ver a Harry sentado,
observándolo. Sus ojos verdes estaban alerta, pero se estrecharon con
aprehensión cuando cayeron en la carta que Draco sostenía en su mano.
-¿De quién es?- preguntó, aunque ya lo supponía.
-Mi padre.
Draco se trepó de vuelta en la cama y abrió cuidadosamente el sobre sellado.
Respiró profundamente y comenzó a leer en voz alta.
Querido Draco
Tu madre y yo nos sorprendimos tremendamente, por decir lo menos, cuando
leímos el artículo sobre tu elección de pareja. Al principio creímos que era uno
de esos falsos rumores que esos viejos entrometidos habían creado para ganar más
lectores. Sin embargo, al no haber recibido ninguna carta tuya negando los
rumores, he llegado a la conclusión de que el artículo está basado en hechos
reales.
Aunque en principio me impactó estoy relativamente complacido al ver que
has elegido una pareja libre y de sangre pura. Tu madre está encantada con la
noticia y les envía sus mejores deseos a ambos.
Se quedó en el comedor murmurando algo acerca de que tenía que preparar
ropas de bebé y contratar niñeras, así que prepárate para, en un futuro cercano,
recibir cartas llenas con absoluta basura, pues está segura que tendrás una
hermosa niña a quien pueda hablar sobre lápiz labial y otras frivolidades por el
estilo.
Le hemos enviado una misiva a Dumbledore pidiendo su permiso para
que asistas a un baile que tu madre está organizando para celebrar
que recibieras tu “Herencia”, y ahora, como tu madre señaló, tu futuro con tu
pareja.
Espero que no estés teniendo más problemas, pero trata de no matar a tu
pareja. Como ya sabes, nadie puede cambiar tu decisión y espero que hayas
aprendido a aceptarla.
Me alegra agregar que Voldemort encontró la situación hilarante
cuando lo leyó. No sé si eso es algo malo o algo bueno, pero pensé que
debía informártelo.
Felicitaciones, Draco. Espero verte pronto. Tu madre te enviará
los detalles sobre el baile en los próximos días.
Tu padre.
-Vaya, eso fue amistoso- remarcó Harry asoombrado.
Draco se inclinó sobre él y beso su frente, claramente divertido.
-Sólo espera hasta que recibamos lechuzas y lechuzas de parte de mi madre,
hablando sobre bebés- se rió.
-Debe desear mucho un bebé- murmuró Harry..
-Siempre quiso montones de niños pero, triistemente, le fue imposible embarazarse
después de mi- confesó Draco.
-A mí no me importa, lo sabes. Es solo quee no quiero....unirme todavía. No estoy
listo. Sabes que todo esto me gusta y lo he aceptado- dijo Harry repentinamente.
-No te estoy forzando a que te unas a mí, Harry. Tenemos dieciséis años.
Disponemos del resto de nuestras vidas para estar juntos y tener niños. Ignora a
mi madre.......hablaré con ella y le diré que todavía no estamos enlazados.
-NO!- dijo Harry rápidamente.
Draco lo observó confundido.
Harry se ruborizó.
-Esto está bien. Yo quiero niños- confesó Harry, explicando sus sentimientos.
-¿De verdad?
-Sí. Siempre he querido una gran familia- Harry se ruborizó tremendamente,
evitando los ojos de Draco.
-¿De verdad?
-Sí. Siempre quise tener un hermano o una hermana- dijo suavemente, pensando en
su solitaria infancia.
-Entonces tendremos una gran familia- apunntó Draco sencillamente, un destello en
sus ojos
-Creo que estás pensando en la concepción-- Harry no pudo evitar reír, el rubor
cubriendo sus mejillas ante el pensamiento
Draco sonrió abiertamente
-Por supuesto que sí. No puedo esperar hassta tenerte en mis brazos, completando
la unión conmigo- confesó Draco.
-Lo haré.......me refiero a unirme a ti.
-Lo sé
Suavemente, Draco tomó su mano y lo acercó a su regazo. Harry suspiró y se
relajó dentro de su abrazo, disfrutando del modo en que el rubio golpeaba su
espalda en un movimiento tranquilizador. De repente, Draco se enderezó mirando a
Harry con un destello de mortificación en sus ojos.
-¡Me acabo de dar cuenta! Mi madre le infoormará a mi abuela.....¡y ella es aún
peor!- gimió.
Los muchachos rieron y rieron hasta que las lágrimas corrieron por sus mejillas
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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