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Capítulo 6: Celos causados por un dios de ojos verdes
Harry estaba en el dormitorio de sexto, nervioso e inseguro sobre qué ponerse.
Miró su ropa.
”La camisa roja es muy Gryffindor, la verde está bien pero ¿y si...” pensó antes
de darse cuenta de lo que hacía
”¡Oh por Dios!, estoy preocupado por lo que voy a usar como una colegiala
enamorada" reflexionó con cara de espanto.
Una imagen de Draco Malfoy llegó a su mente. ¿Le estaba empezando a gustar el
chico? ¿Le estaría afectando el encanto Veela? Suspiró pasando la mano por su
cabello.
-¿Por qué mi vida es siempre tan complicadda?- musitó con aire pensativo
-¿Harry?
Se giró para ver a Hermione en la puerta con cara de curiosidad. Gimió, haciendo
un gesto para que entrara. La chica miro en derredor, a los lotes de ropa
dispersas en la cama y reprimió una sonrisa. Le gustara o no, Harry se sentía
atraído por Draco Malfoy.
Hermione comenzó a revolver la ropa. Nunca había visto a Harry tan nervioso
sobre su apariencia y eso la sorprendió. Normalmente ni cuenta se daba de lo que
se ponía. De hecho, Harry se distinguía por usar los más espantosos conjuntos
imaginables, especialmente cuando iba de compras con Ron.
Ignoró la camisa roja que Harry siempre usaba “típico Gryffindor” pensó con una
sonrisa.
-Prueba esto- sugirió suavemente, tomando una camiseta y unos jeans negros de
estilo casual.
Harry se los probó rápidamente, sin inmutarse ante el hecho de que Hermione lo
viera en boxers. Durante los últimos años su relación se había convertido en un
amor de hermanos, lo que era genial para ambos. Se amaban uno al otro en una
manera sencilla, platónica. Para Harry, Hermione era la hermana que nunca había
tenido la oportunidad de tener.
Hermione lo estudio críticamente cuando la encaró, sus ojos evadiendo la mirada
de la chica. La camisa negra se pegaba a su musculoso torso haciéndolo ver
casual y seductor. Sus brazos desnudos eran bronceados y fuertes, sus anchos
hombros resaltaban con el material. Los pantalones negros se le pegaban a las
piernas haciéndolas ver más largas. Eran un poco apretados, dejando muy poco a
la imaginación. Combinado con su revuelto y húmedo cabello negro, un par de ojos
verdes brillantes y un rostro fuerte y bien parecido, hasta Hermione tenía que
admitir que Harry era hermoso.
-Te ves fantástico- le sonrió
Lo dejó solo en el cuarto, no muy segura de qué decir para tratar de calmarlo.
En lugar de eso, se encaminó a la Sala Común para reunirse con Ron, quien
esperaba a Harry con impaciencia. Era obvio que no estaba feliz con la idea de
pasar la tarde con un Veela enamorado.
-¿Ya está listo?- preguntó Ron al instantee.
Hermione dejó escapar una risita ante su cara de frustración
-Casi. No podía encontrar nada que ponersee- explicó.
Ron la miró incrédulo
-No quería usar algo muy revelador o algo muy simple- mintió, sabiendo que Harry
había entrado en pánico pensando en lo que diría Draco.
-¿Por qué no me preguntó entonces?- inquirrió Ron perplejo
-Porque no quería ir vestido como payaso- sonrió Dean
*************
Harry pasó una mano por su cabello, tomó los libros en sus brazos y metió unas
plumas, tinta y pergamino en sus bolsillos-sin-fondo. Era un hechizo que le
había enseñado Hermione el año anterior. Estaba a punto de salir del cuarto
cuando apareció Seamus Finnigan. Al principio Seamus ni siquiera lo notó, pero
cuando sus ojos se encontraron sonrió y una ligera expresión soñadora apareció
en los ojos del irlandés, mientras observaba a su amigo de arriba abajo.
Harry se congeló. Seamus lo estaba detallando.
-Te ves bien, Harry, ¿quien es el afortunaado?- sonrió finalmente
-Hermione, Ron y yo tenemos una cita de esstudio con Malfoy- Harry se encogió de
hombros, aunque manteniendo un ojo vigilante sobre el otro.
Seamus frunció el entrecejo, forzándose a sí mismo a no parecer demasiado
enojado
-¿Vestido de esa manera?- consiguió decir finalmente, mirando la ropa tan
apretada.
Harry se sonrojó.
-Hermione lo escogió- explicó rápidamente<
-ooh...- replicó Seamus, inseguro de qué ddecir.
-Sí.
Seamus lo estudio en silencio, absteniéndose de saltar sobre el chico que, por
años, sólo lo había visto como un amigo. Frunció el entrecejo. Harry normalmente
no se daba cuenta cuando coqueteaba con él y últimamente estaba incómodo cada
vez que hablaban.
Una sospecha floreció en su mente y apenas se contuvo de ir a asesinar a Malfoy.
Era obvio que el Veela le había dicho a Harry lo que ya todo el mundo sabía.
”Bueno”, pensó, “no me voy a rendir por un estúpido Veela.”
-Tu cabello es un desastre- comentó Seamuss repentinamente, rompiendo el incómodo
silencio.
-¿Qué?
-Tu cabello...es un desastre...¿quieres quue lo arregle?- preguntó casualmente,
esperando que Harry no escuchara su palpitante corazón.
-Emm..sí...si quieres- aceptó Harry inseguuro.
-Siéntate en el suelo junto a la cama- le indicó Seamus quedamente, pues no
quería asustar a Harry
Éste se sentó rápidamente, tensándose cuando Seamus se sentó en la cama detrás
de él, recorriendo con sus delgados y temblorosos dedos el cabello desordenado.
Se quedó quieto mientras Seamus trataba de estilizar su cabello y se sorprendió
cuando escuchó murmurar un hechizo. Sintió una tremenda necesidad de preguntar
qué estaba haciendo, pero esperó paciente a que el otro chico terminara.
-Listo- exclamó Seamus finalmente
-Gracias- sonrió Harry
Le dirigió otra sonrisa antes de abandonar el cuarto con sus libros. No miró su
reflejo cuando pasó frente al espejo. Corrió velozmente por las escaleras rumbo
a la Sala Común y se sorprendió cuando todos se quedaron callados, mirándolo
boquiabiertos.
-¿Qué demonios le hiciste a tu cabello?- jjadeó Ron.
Harry parpadeó
-Err...¿nada?- preguntó dubitativo
-Se ve....- comenzó Hermione
-¡Maldición!- parpadeó Ron, aún paralizadoo
-Seamus lo hizo- explicó rápidamente
-Se ve adorable, Harry- sonrió Hermione
-¡Tiene los colores de Slytherin en su cabbello!- argumentó Ron, asqueado con el
simple pensamiento.
La cara de Harry debió de haber reflejado su confusión porque Hermione conjuró
mágicamente un espejo para que Harry se pudiese ver. Su cabello normalmente
desordenado estaba peinado en picos y veteado de verde y gris. Lo hacía ver
mayor y se preguntó por qué Seamus arreglaría su cabello con los colores de
Slytherin.
-¿Cómo demonios hizo eso?- preguntó Ron
-No lo sé. Sólo dijo que mi cabello era unn desastre y me preguntó si quería
ayuda. No sabía que decir, así que acepté y lo dejé hacerlo. Nunca me miré en el
espejo, vine directamente para acá-explicó Harry
Hermione podía ver que varios estudiantes estaban a punto de interrogar a Harry
y rápidamente lo tomó del brazo y lo sacó de la Sala Común. Lavender Brown silbó
fuertemente, causando que los demás chicos rieran y las chicas cuchichearan. La
Dama Gorda le guiñó un ojo al chico y se sonrojó. Harry estaba a punto de
preguntarle por qué pero Ron y Hermione comenzaron a arrastrarlo hacia donde
Malfoy estaba esperando.
Pronto llegaron a una pintura de Merlín que se parecía mucho a Dumbledore.
Merlín les sonrió y le guiñó un ojo a Harry. Era obvio que había escuchado las
noticias.
-¿Contraseña?
-¡Diantres!. Nunca me dijo la contraseña- se quejó Harry
Repentinamente el portal se abrió revelando a Draco Malfoy, quien sonrió a Ron y
Hermione antes que sus ojos se posaran en Harry. Se abrieron considerablemente y
brillaron extrañamente. Una sonrisa genuina apareció en su rostro antes de
hacerse a un lado, dejándolos pasar.
-Viniste- musitó roncamente-
-Si...- murmuró Harry inseguro mientras enntraban al cuarto.
Echó un vistazo curioso. Estaban en lo que parecía ser una sala común. El cuarto
era de un color crema muy claro con varios sofás también de color crema
acomodados alrededor de las paredes. En el centro del recinto se hallaba una
mesa de café y en la esquina izquierda, un escritorio cubierto con lo que Harry
supuso era la tarea de Draco.
El cuarto era grande, espacioso y rebosaba elegancia. Los ojos de Harry viajaron
hacia el gabinete ubicado a lo largo de la pared, cerca de la chimenea y estudió
las pequeñas figuras, la mayoría de dragones y otras criaturas peligrosas. Vio
unos pequeños unicornios y no le sorprendió que estuviesen hechos de marfil y
decorados con piedras preciosas, la mayoría rubíes, diamantes y esmeraldas
”Son hermosos” pensó. No estaba acostumbrado a ver cosas tan caras.
-¿Qué piensas?- preguntó Draco con tono caasual, dirigiéndose a recoger sus
pergaminos del escritorio y luego sentarse en uno de los sofás.
-Es bonito- admitió Harry, la sorpresa eraa clara en su voz.
Draco sonrió
-Es adorable- agregó Hermione
Ron frunció la frente
-Tomen asiento- Draco hizo un ademán, sus ojos fijos en Harry para luego moverse
lentamente al espacio vacío a su lado. No había duda de que quería que el
Gryffindor se sentara junto a él. Éste se movió y en silencio se sentó,
esquivando los ojos de Draco y de Ron.
Draco apenas pudo controlar el deseo de atacar a Harry. Se veía tan delicioso
vestido de negro. El color oscuro acentuaba su largo y ágil cuerpo y enmarcaba
sus ojos verdes. El cabello puntiagudo era fascinante y el verde y gris le daban
un aire misterioso y oscuro, mezclado con la más pura inocencia.
Ron y Hermione se sentaron frente a ellos. Se pusieron a trabajar y no había
pasado mucho tiempo antes de que sus ensayos estuvieran casi terminados. Harry
había encontrado mucha información sobre las Veelas, sobre todo en lo relativo a
sus cuerpos y actitudes.
Funciendo el ceño, releyó su ensayo.
*Las Veelas crecen más rápido que los niños normales. Su inteligencia y magia se
muestra a una edad más temprana, especialmente si el Veela es hombre. Son unas
criaturas naturalmente curiosas, sobre todo con sus parejas. No tienen
preferencias sobre sexo ni orientación. Simplemente escogen a la persona que las
completa mental, física y emocionalmente*
”Así que Malfoy no está tras de mí por mi apariencia. ¿Entonces en serio se
preocupa por mi? ¿O es solo su encanto de Veela que le dice que me quiere para
ser su pareja? Ayudaría si le preguntara pero no me siento a gusto hablando de
esto con él. Quizás...” pensaba con el ceño fruncido.
Draco se inclinó sobre él ligeramente y cuando lo hizo sintió el tenue aroma de
otra persona emanando de la ropa de Harry. El olor era extrañamente familiar,
extrañamente dulce mezclado con la esencia almizcleña de Harry. Lo había
percibido con anterioridad, pero no sabía dónde. Repentinamente se dio cuenta y
aferró a Harry bruscamente, empujándolo contra el sofá y clavándolo en el con su
propio cuerpo. Sus ojos brillaban fríos, emitiendo pura furia cuando se
encontraron con los orbes verdes, desconcertados.
Apenas si escuchó los chillidos de Ron y Hermione. Los ignoró. En ese momento,
nada le interesaba excepto el chico debajo de él, el chico que había venido a
verlo con la esencia de otro. La esencia de Seamus Finnigan.
-¿Por qué demonios hueles a Finnigan?- sisseó
-¿Qué?- se ahogó, mirándolo desconcertado..
-¡Finnigan! ¿Esperabas que no me diera cueenta?- siseó nuevamente, la furia se
notaba en cada línea de su rostro.
-No he estado con...- comenzó a argumentarr Harry.
Fue interrumpido por un par de suaves labios envolviendo los suyos. Los labios
de Draco eran insistentes. Su cálida lengua se precipitó para probar la boca de
Harry y clamar su lengua para forzarlo a rendirse.
Cuando su cuerpo comenzó a responder, Harry sintió un par de cálidas manos
viajando debajo de sus caderas, tomando su trasero para empujarlo más cerca;
gimió con la fricción permitiéndose relajarse en los brazos del rubio. Nunca
había experimentado nada parecido y descubrió que le gustaba; le gustaba que
Draco le hiciera eso.
Draco sintió al chico bajo él relajarse y sonrió dentro del beso. Movió los
labios para rozar la suave piel del cuello del moreno, sintiendo una vez más la
esencia de Finnigan, mezclada con el olor a manzana proveniente del shampoo de
Harry.
Decidiendo marcarlo como suyo, mordió la suave piel justo debajo del punto de
pulso, chupando la marca y lamiendo el hilillo de sangre. Se levantó mirando los
ojos de Harry llenos de pasión y sonrió, satisfecho por el momento.
Observó a Hermione agarrar a Ron y tratar de detenerlo antes de que lo golpeara.
Era evidente que no le gustaba la idea de que su archienemigo besara y marcara a
su mejor amigo. Ignorándolos, bajó la vista una vez más hacia el chico que
seguía tendido en el sofá.
Los ojos de Harry estaban abiertos y parecían brillar con deseo; había un
extraño color verde oscuro que nunca había visto y las pupilas estaban dilatadas
y penetrantes. Draco se levantó; su mente le gritaba que se detuviera mientras
su corazón le decía que continuara e hiciera suyo a Harry.
-Será mejor que te vayas- dijo al fin con voz ahogada, alejándose del sillón en
el que Harry seguía tendido, con expresión aturdida y la mirada perdida.
Ron estaba a punto de gritarle cuando Hermione lo detuvo. Miró a Draco con
comprensión, decidida a explicarle por qué Harry traía la esencia de Seamus, ya
que éste no estaba en estado de defenderse, luego de estar a punto de ser
seducido por el Veela
-Seamus arregló su cabello. Es por eso quee puedes sentir su esencia en él-
explicó tranquilizándolo.
Draco la miró aturdido antes de asentir, aceptando la excusa. Sus ojos se
posaron en Harry, quien ahora estaba sentado e intentando recoger su pergamino
del suelo.
-Lo siento- se disculpó el Veela con rigiddez, obviamente no estaba acostumbrado
a pedir disculpas, pero aún así lo hacía...por Harry
Éste levantó la mirada para encontrarse con sus ojos. Asintió. Había una
expresión pensativa en su cara, casi como si no estuviera seguro de qué era lo
que sentía. Draco se maldijo silenciosamente, dándose cuenta de que acababa de
arruinar la frágil amistad que había forjado con Harry.
-Está bien, lo entiendo. Olvidé que podíass olerlo. No quería.....- Se detuvo,
frustrado al no poder expresar lo que quería.
-Entiendo- murmuró Draco suavemente.
-Nunca te lastimaría- confesó Harry repenttinamente, sus ojos verdes ardían con
sinceridad e inocencia cuando se encontraron con los grises, queriendo mostrar
que en realidad sentía lo que decía.
”Siempre tan Gryffindor” pensó Draco con una sonrisa irónica.
-Lo sé, Harry- le dijo quedamente
Harry sonrió inseguro.
Si Draco en ese momento hubiera muerto, lo hubiera hecho siendo el hombre más
feliz del mundo. Se las había arreglado para tocar al chico que quería, lo había
besado y reclamado como suyo y Harry no lo había rechazado
El Gryffindor se había rendido a sus caricias, le había devuelto el beso, aunque
de una forma inocente y con limitada experiencia, pero eso era lo que hacía
especial a Harry. Ganarse el amor del chico era un desafío, pero valdría la pena
al final, de eso estaba seguro.
-Es mejor que me vaya- murmuró Harry dulceemente, tratando de esconder, con
éxito, todas las emociones entremezcladas, mientras le daba una débil sonrisa al
chico que casi lo había seducido.
-Te veré mañana en el desayuno- convino Drraco
-Fantástico, nos vemos Draco- se despidió Hermione siguiendo a Harry fuera de la
torre y arrastrando tras ella a un muy aturdido Ron.
Draco escuchó el ruido del retrato al cerrase y se dejó caer en el sofá, el
alivio se evidenciaba en cada parte de su cuerpo.
-Después de todo, parece que sí me ganaré este corazón- murmuró para sí mismo.
Una imagen de Harry apareció en su mente.
-Claro, si es que puedo evitar seducirlo ccada ves que lo vea- rió.
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°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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