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Capítulo 5: Clases
Medicina Mágica era una clase mixta a la que asistían los alumnos de sexto año
de las cuatro casas. Era divertido ver a Harry Potter sentado junto al protector
Draco Malfoy, que miraba de mal talante al chico irlandés demasiado inclinado
hacia su pareja. Todos pudieron ver la furia creciendo en los ojos grises,
habitualmente fríos, así que se alejaron rápidamente, dejando a Harry, Draco,
Seamus, Ron y Hermione en un pequeño grupo.
-El crece-huesos es una experiencia extreemadamente dolorosa, pues el proceso de
hacer crecer huesos nuevos es mucho mas difícil que arreglarlos. Estoy segura
que el señor Potter lo recuerda, cortesía de Gilderoy Lockhart..
Al parecer, Madame Pomfrey había decidido ignorar la situación y continuar con
su clase, aunque sus ojos se dirigían con frecuencia hacia el extrañamente
silencioso grupo. Cada vez que volteaba a ver a Harry, el chico se sonrojaba
notoriamente y miraba hacia el piso, para diversión de Draco.
-¿Por qué te sonrojas?- susurró, acercánddose tanto que su aliento rozó el
moretón en la mejilla del Gryffindor.
Madame Pomfrey le había untado un poco de ungüento en cuanto habían entrado y
ahora estaba desapareciendo lentamente. A la vista del moretón, Draco casi había
estallado en un nuevo ataque de ira. La enfermera se las había arreglado para
calmarlo asegurándole que lo podía arreglar e incluso Harry le había permitido
sostener su mano, esperando que eso fuera suficiente para calmar al otro chico.
Pansy había huido de la habitación por su propia seguridad, ya que el enojado
Veela deseaba venganza. Aunque Harry le había dicho que no valía la pena, no se
podía sacar el sentimiento de enojo que crecía ante el pensamiento de la
maltratada mejilla y sus ojos cerrados con dolor.
-¿Por qué te sonrojas?- repitió Draco paccientemente , acercándose un poco mas
-No lo hago- siseó Harry, en un tono indiignado
-Claro que si- bromeó Draco
Harry frunció el ceño.
-Ahora estás enfurruñado- se mofó Draco aacercándose mas, apenas lo suficiente
como para que Harry no lo notara hasta que casi estuvieron nariz con nariz.
-No estoy enfurruñado- los ojos de Harry resplandecieron amenazadores, el verde
brillante ardiendo con ocultas llamas.
El Niño-Que-Vivió no notó la mirada de deseo que repentinamente dominó a Draco.
Después de todo, Harry Potter era quizás una de las cosas mas sexys que hubiera
había visto jamás. Se preguntó como se verían esos ojos verdes ardiendo con
llamas de pasión...¿brillarían? ¿estarían abiertos? o cerrados...? Se imaginó a
Harry inmovilizado debajo de él, con el cabello negro enredado y los deseosos
labios abiertos.
Se imaginó los gemidos de Harry mientras suavemente tocaba y jugaba con el arete
de su pezón. La imagen del abdomen desnudo del moreno casi lo había enloquecido
la pasada noche. Apenas había podido dormir y finalmente se despertó temprano y
marchó a la Torre de Gryffindor a visitarlo.
”Le gustaría eso?” se preguntó Draco vagamente
-¡Señor Malfoy!- chilló una voz
Draco parpadeó anonadado y levantó la vista para encontrar a Madame Pomfrey
observándolo fijamente, bastante enojada. Harry se veía confundido y al mirar
alrededor de la habitación, repentinamente notó que todos, con excepción de Ron,
miraban a Draco Malfoy como si quisieran abalanzarse sobre él, incluyendo a
Seamus Finigan
-Lo siento- Draco se sonrojó muy incómodoo
-Aunque la atracción por su pareja es impposible de negar, por favor manténgalo
en un nivel aceptable cuando no estén solos. No puedo dar clases a un grupo de
adolescentes babeando- casi gritó.
-Lo lamento...no estaba consciente........
Los ojos de Madame Pomfrey se suavizaron visiblemente. A final de cuentas,
parecía que el encanto Veela podía ser bastante persuasivo, inclusive en
enfermeras de mediana edad que regían con un puño de hierro.
-Disculpa aceptada.
Se dio la vuelta y se alejó y Draco rehusó mirar los grandes ojos verdes de
Harry. Por un segundo, llegó a perder completamente el control, pero no pudo
evitarlo. ¿Cómo podía alguien ser tan puro y deseable al mismo tiempo? Pensó
secretamente que Dios había inventado a Harry Potter simplemente para volverlo
loco.
-¿Estás bien?- preguntó Harry, dudoso >
El rubio asintió, esquivando sus ojos e ignorando la risita de Hermione. Luchó
por regresar a la fría máscara que había perfeccionado con los años. En cuanto
la habitual expresión de frío desdén se deslizó en su rostro se relajó. No podía
permitirse el lujo de presionar a Harry de esa manera. Tuvo suerte de que le
hubiera agradecido que calmara su enojo Gran Comedor. Era evidente que era
incapaz de ver su propia atracción.
-Maldito Potter- murmuró, sorprendiendo aa Hermione que fue la única que lo
escuchó.
****************
Fue en la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras donde Harry aprendió un poco
más sobre las Veelas. La nueva maestra, la Profesora Carol, parecía pensar que
Draco era una criatura oscura viviente, lo cual resultaba muy divertido al
interesado. La profesora era joven, bonita e inteligente, pero parecía sentir
fascinación por las criaturas oscuras. Harry pensaba que sería la amiga perfecta
para Hagrid. Era pequeña, alrededor de un metro sesenta, y sus ojos de un azul
vibrante le recordaban a los de Dumbledore. Su cabello era un desordenado montón
de rizos rubios y sabía más de Artes Oscuras de lo que alguien hubiera podido
adivinar. Su apariencia era realmente engañosa.
-Para la clase de hoy, esperaba que el seeñor Malfoy pudiera compartir con
nosotros un poco de información sobre su magia Veela- expuso muy emocionada
Instantáneamente, todos los ojos se fijaron en Draco
-¿Que es lo que quiere saber?- preguntó eel chico sin comprometerse.
-Recientemente recibiste tu herencia Veella. ¿Podrías explicarnos?
-Sí. La Herencia Veela se recibe normalmeente a los dieciséis años.
-¿Te importaría hablarnos sobre eso?
Draco frunció el ceño pensativo, considerando qué decir
-La herencia se refiere al momento en quee el Veela recibe el máximo de su poder.
Como soy mitad Veela, biológicamente me diferencio de las Veelas puras. No
cambio de forma cuando me enojo, auque tengo un pequeño gusto por la revancha-
Draco sonrió viendo a Pansy, la cual se sentó tan alejada de él como pudo.
Heredé su pálido aspecto al nacer, y también su fuerza sobrehumana, la cual se
multiplicó por cien en mi cumpleaños. Su atracción magnética también llegó con
toda su fuerza y es más difícil de controlar. Antes estaba oculta, disfrazada
supongo, pero ahora las barreras se derrumbaron, aunque tengo un poco de
control, sobre todo porque recientemente escogí a mi potencial pareja.
-¿El señor Potter?- preguntó la Profesoraa Carol, casi echándose a reír cuando
Harry se sonrojó salvajemente.
-Si- sonrió Draco, sus ojos le enviaron uun claro mensaje al otro, que
inmediatamente trató de evadir su mirada.
-¿Cómo haces para escoger una pareja? >
-Las Veelas se guían por olfato. Usualmennte encuentran alguna esencia que
dispara sus...deseos...la atracción hacia la persona ya existe desde antes de
que la Veela reciba su herencia, pero después se incrementará, haciendo casi
imposible para la Veela estar cerca de la persona sin tratar de seducirla.
-¿Y sobre el ritual de la unión?- pregunttó la profesora con entusiasmo
-Es un ritual vinculante. Literalmente atta a la Veela con su pareja, creando un
vínculo tan fuerte que nunca podrá ser destruido. Las Veelas son criaturas de
deseo y necesitan una pareja para calmar un poco su atracción magnética antes
que se salga de control. Normalmente hacen todo lo posible para persuadir a la
pareja elegida para que se unan a ellas; no se puede evitar, es casi automático.
La unión permite al humano tener su fuerza, les da a los dos el poder de la
comunicación mental, así como la necesidad del contacto y la presencia física
del otro. Durante la temporada de celo, que es en primavera, dicha necesidad se
incrementará, de forma que casi nunca se separan uno del otro.
Las Veelas son inmensamente sobre-protectoras con sus parejas, como ya todos
vieron. Les molesta cualquier daño ocasionado a sus parejas, especialmente si es
con malicia. Buscan venganza y en su enojo sólo pueden ser controlados por su
pareja. El humano, de hecho, tiene un gran poder sobre la Veela. Son los
estabilizadores de la relación, enseñando la magia y la unión.
Harry estaba escuchando atentamente, sin fijarse en el soñador Seamus Finnigan
que lo observaba fijamente. El chico Irlandés estaba visiblemente más interesado
en Harry que en escuchar a Draco, quien apenas contenía su rabia. ¡Harry era
suyo! ¡Cómo se atrevía ese imbécil Irlandés a tratar de quitárselo!.
-Detestan compartir durante lo que las Veeelas clasifican como seducción, y no se
detendrán ante nada para deshacerse de la competencia- agregó Draco, enviándole
a Seamus una mirada gélida.
-¿Qué pasaría si la Veela no se une con lla pareja elegida?- preguntó Hermione de
repente.
-Las Veelas nunca se darán por vencidas, aún si pasan el resto de su vida
tratando de seducir a su pareja. Nunca la tomarán a la fuerza, como no harán
nada que pueda herirla. Prefieren seducir, o enamorarla.
"Es cierto que si la pareja de una Veela es hombre, éste puede quedar
embarazado?- preguntó Blaise Zabini
Todos los ojos se fijaron en Harry, que miraba fijamente el piso, mientras un
brillante rubor teñía sus mejillas. ¿Sería cierto? ¿Podría quedar embarazado? La
idea no le desagradaba, pues siempre había querido una familia, un hijo para
querer y cuidar. Esa era una de las razones por las cuales había estado en
contra de toda la idea. Había visto la unión como el fin de todos sus sueños de
tener hijos, al pensar acertadamente que Draco nunca le permitiría acostarse con
una mujer para procrear.
La idea de cargar a su propio hijo dentro de su cuerpo durante nueve meses era
increíble. Podría enlazarse con su propio hijo como una madre. Era consciente
del rubor que cubría su rostro, pero sabía que aunque la idea de un hijo era
genial, no podría entregarse a Draco Malfoy a menos que estuviera seguro de sus
sentimientos. Sabía que Draco lo deseaba, pero Harry no se podía atar a sí mismo
de por vida sin amor.
-Sí, es verdad- murmuró Draco.
Harry levantó la mirada, los ojos verdes abiertos de par en par. Cuando sus ojos
chocaron un silencio mortal llenó el salón. Todos veían con la boca abierta
mientras parecía que chispas doradas brillaban en sus ojos, sus cuerpos
congelados mientras se estudiaban profundamente uno al otro. Sabían que quizás
era el magnetismo Veela, pero no los afectó. Hermione asumió tal vez la razón
fuera que Draco estaba interesado únicamente en Harry.
El rubio se inclinó; deslizó un largo dedo sobre la mejilla de Harry, ahora
completamente curada, maravillándose de la suavidad de su piel. Su Harry era tan
hermoso y puro. ¿Cómo pudo llegar a pensar Pansy que era mejor que él? Harry era
la más increíble criatura que jamás había visto, casi como un lobo: leal,
orgulloso, sin miedo y poderoso. Lo reclamaba como una adicción, una adicción de
la que sabía jamás se curaría, ni siquiera si Harry se unía a él.
-Ocurre de forma natural, si la pareja quuiere una familia. Sin ninguna
precaución. No me molestaría tener un hijo...- la voz de Draco se fue apagando,
dejando el resto sin decir, asegurándole con los ojos que le encantaría tener un
hijo con él.
La idea de un hijo suyo y de Harry era intoxicante. Era casi tan irreal como la
imagen de la noche de su unión, imagen que lo había perseguido toda la semana.
Necesitaba a Harry, y sabía que en el fondo el otro chico quería tener una
familia.
-Gracias Señor Malfoy- interrumpió la Proofesora Carol.
La clase finalmente se tranquilizó mientras la Profesora empezó a escribir la
tarea en el pizarrón. Draco casi se echa a reír al ver de qué se trataba,
sabiendo que le iba a ser muy fácil sacar A+.
'Para mañana en la noche, redacten un ensayo sobre la Herencia Veela. Deben
incluir todos los detalles que el señor Malfoy discutió en clase y cualquier
investigación extra o experiencia que hallan tenido sobre su magnetismo. Si leen
el capitulo 28 de su libro de texto, verán que hay algo de información que los
puede ayudar.
Debe de ser de más de 50 centímetros de largo, pues formará parte de su trabajo
para fin de año.
-Te ayudo si quieres- le susurró Draco a Harry
Harry levantó la vista del pergamino en el que estaba escribiendo, parpadeando
confundido. Draco sonrió en su interior, aunque su rostro permaneció serio. Era
obvio que Harry no había escuchado nada de lo que acababa de decir.
-Si quieres, esta noche te puedo ayudar ccon ese ensayo- repitió Draco
-Gracias- murmuró Harry agradecido.
-Podemos ir a mi habitación- sugirió Dracco
Harry lo miró con sospecha.
-Granger y Weasley pueden venir también- murmuró el rubio.
Harry sonrió
-Gracias...supongo que no estoy...
-Comprendo. Espero que entiendas que no eestoy tratando de presionarte, Harry-
comentó Draco suavemente.
-Lo sé- sonrió Harry.
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°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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