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Titulo original: Magnetic AttractionTitulo: Atracción Magnetica Autor: Frizzy Clasificación : R Comentarios: SLASH-mpreg HP/DM. Draco Malfoy es mitad veela, su instinto lo hace escojer a una pareja: Harry Potter.
Nota Ali y Maria : La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras
modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de
corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga. @ traductoras: [email protected]
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Capítulo 27: Regreso a Hogwarts -¡Harry! -¿Qué? -¿Todavía no empacaste? -Casi Draco sacudió la cabeza con cariño y entró en la habitación en que se encontraba su pareja. Harry estaba lanzando su ropa en una enorme maleta. Draco rió, tomó su varita y lanzó un hechizo. “Pacarentiao” Al instante las ropas comenzaron a plegarse solas antes de caer correctamente colocadas dentro de la maleta. Harry sonrió avergonzado y estiró el cuello. Parecía incómodo con la holgada camisa negra y verde, que por su parte Draco encontraba adorable, el verde hacía perfecto juego con el color de sus ojos. -¿Qué te pasa?- le preguntó, preocupado. -No es nada- murmuró Harry, apartando la mirada. Draco frunció el ceño. -No mientas. -Es sólo que no estoy acostumbrado a vestir esta ropa- dijo Harry com vehemencia. Draco rió con fuerza. -Cuando regresemos a nuestra torre puedes cambiarte- sugirió, aunque sus ojos le decían a su chico que prefería la túnica que vestía. Harry se ruborizó. -Es mejor que nos vayamos- musitó Draco con tristeza, pensando en la feliz semana que había pasado, oculto en ese sitio con su amor. -Sí. °°°°°°° Harry voló fuera de la chimenea, para ser atrapado por su muy sonriente Padrino. -¡Sirius!- exclamó, encantado. -Hey, Harry- lo saludó Sirius con calidez, atrayéndolo en un enorme abrazo de oso. Harry se retorció. -¡No tan fuerte, Sirius! Sirius asintió avergonzado y aflojó su abrazo sobre él. Harry rió. -¿Me extrañaste mucho? -Muchísimo- admitió Sirius. Remus rió. -Hey, Moony- lo saludó Harry, dirigiéndose a abrazar al novio de su Padrino. -¿Te la pasaste bien?- preguntó Remus, los ojos brillando con picardía. Justo en ese momento apareció Draco. De inmediato fijó sus ojos en Harry, antes de limpiar el hollín de su túnica. Harry miró su propia túnica sucia, luego a sus Padrinos, y sonrió. Sirius estaba cubierto de hollín. -Gracias, Harry- se quejó Sirius. Remus puso los ojos en blanco. -Deja de quejarte, Sirius- bromeó. -¿Entonces?- preguntó Sirius, levantando una ceja, los ojos divertidos. -¿Entonces qué?- preguntó Harry, confundido. -¿Te la pasaste bien? Draco sonrió con picardía, sus ojos fijos en la embarazada imagen de Harry antes que musitara ‘sí’ Sirius iba a abrir la boca para seguir bromeando con Harry cuando Remus lo miró. -¡Yo no...!- protestó. -¡Mientes! -¿No me crees? -No. -¿Por qué no? Remus simplemente sonrió. -Si no te adorara como lo hago, te haría pagar por esto- murmuró Sirius. Harry rió, acercándose inconscientemente a Draco e inclinándose contra su pecho. Los otros ocupantes de la habitación no hicieron comentarios, pero notaron lo cómodos que se sentían uno en brazos del otro. Harry parecía estar feliz, y suspiró suavemente cuando Draco lo rodeó con sus brazos y lo atrajó aún más cerca. -Ron y Hermione van a estar encantados de verte- dijo Remus luego de un breve silencio. Harry sonrió, aunque no estaba escuchando realmente. -Sí... -¿Vas a verlos hoy? -Probablemente- contestó Harry vagamente, sintiendo que el cuerpo de Draco reaccionaba detrás del propio. -En ese caso es mejor que vayan a desempacar- sugirió Sirius, luchando por mantener el rostro serio. Harry asintió, permitiendo que Draco lo condujera fuera de la habitación. °°°°° -¿A qué hora crees que llegará?- preguntó Ron, mirando a la puerta de la sala común de Gryffindor con anhelo. Había extrañado a Harry. Pasar el tiempo con Hermione, sin importar cuanto le importara la chica, era más... bueno... aburrido... y Ron había decidido que Harry era su salvador. A esas alturas, la sola vista de la biblioteca lo ponía enfermo. Hermione bufó. -Llegará cuando llegue- contestó, recordándole que Draco también estaría con él. Ron frunció el ceño. -¿Crees que estará bien? -¿Quién?- preguntó Harmione distraída, sin apartar los ojos del libro de Aritmancia que estaba tratando de leer. ¡Harry! -¿Por qué no habría de estarlo? -¡Sabes porque!- espetó Ron con vehemencia. Seamus, que estaba escuchando la conversación, rió sonoramente. -Honestamente- se enfadó Hermione, cerrando el libro de un golpe. -Disculpa, Hermione- sonrió Ron avergonzado. El rostro de Hermione se suavizó, consciente que Ron simplemente estaba preocupado por su amigo. A veces podía ser realmente dulce, reflexionó. -Estará bien. Draco sería incapaz de hacerle daño. -Ahora estarán enlazados ¿verdad? -Sí. -Entonces, ¿Harry estará embarazado? -No necesariamente. -¿Cómo logrará embarazarse? Hermione puso los ojos en blanco, enrojeciendo. -¡Ve a la biblioteca! Ron lució horrorizado. -¿Por qué no puedes contarme? Seamus estalló en carcajadas. -¡Porque...sólo porque no!- exclamó Hermione, preguntándose cómo se había metido en esa conversación en primer lugar. -Pero tu sabes- señaló Ron. -Sí- aceptó Hermione a regañadientes. -¡Entonces dime! -Ellos tienen sexo- dijo Seamus riendo. Al rostro de Ron asomó una mirada de absoluto terror. -Eggg. Seamus, cállate. ¡No quiero saber de eso! Lo que pregunto es si Harry tiee que tomar alguna clase de poción... ya saben... para funcionar como una mujer. -Harry se embaazará de manera natural- explicó Hermione concisa, era claro que deseaba que la conversación terminara. -¡Entonces sólo pasará! -Sí. -¿En algún momento? -Sí. -Pobre Harry. Seamus se cayó del sillón, su risa sonora resonando por la sala común. Los demás muchachos lo miraron confundido, sin saber que era lo que encontraba tan divertido. Hermione lo miró con furia, preguntándose cómo se comportaría Ron cuando su propia esposa quedara embarazada de su niño. °°°°°° -Tengo que ver a Ron y Hermione- gimió Harry empujando, aunque sin mucha firmeza, al persistente Veela. Draco gruño juguetonamente, empujando al otro sobre la cama. Como era habitual, era extremadamente cuidadoso para asegurarse de no magullar a su pareja. Harry encontraba esto extrañamente dulce. Draco casi parecía aterrado de que él se pudiera romper... o agrietar con facilidad. Harry levantó sus caderas solícito para que Draco pudiera retirar sus pantalones. -Más tarde- prometió Draco. Harry retuvo la respiración mientras los dedos de Draco estiraban su pezón. Draco sonrió amorosamente. -Te adoro- Draco jadeó, acariciando su cuello con la nariz. Harry enrolló los brazos alrededor de los hombres de Draco, enterrando el rostro en su pecho, mientras sus dedos corrían por el, usando las uñas para añadir la presión justa para poner a hervir la sangre del rubio. Besó la suave piel detrás de sus orejas, dejando húmeda la zona. Sonriendo con picardía, sopló ligeramente hasta que Draco comenzó a temblar. Harry protestó sonoramente cuando sus manos fueron detenidas, para gran diversión de Draco. -Quiero tocarte- se quejó Harry, retorciéndose. -Puedes... dejar que me desvista completamente- gimió Draco, suavizando sus ojos plateados. Harry dejó de moverse, acostándose dócilmente mientras su pareja se desnudaba. Observó como los ojos de Draco viajaban sobre él y se estremeció ante el escrutinio. -Has aumentado de peso- notó Draco, levantando una mano para acariciar la suave piel del estómado de Harry. -¿Tú crees?- Harry se encogió de hombros, obviamente eso no le preocupaba. -Sí. No podría decir realmente qué... pero tienes... aunque no mucho... Harry se preguntaba por qué Draco estaba tan interesado en el hecho de que el hubiera subido de peso. -He estado comiendo más- comentó simplemente. -Bien... estabas demasiado flaco. -¡No lo estaba! -Podía rodear tu cintura con mis manos- señaló Draco. -¿Estás diciendo que ahora estoy gordo?- preguntó Harry con el horror plasmado en su rostro. Draco lanzó la cabeza hacia atrás y se echó a reír. Ofendido, Harry tomó la sábana de seda y la lanzó sobre su cuerpo. Draco se secó los ojos y sacudió la cabeza. Antes que Harry pudiera protestar le quitó la sábana completamente y la lanzó sobre el piso, dejando a Harry descubierto. -¿Qué estás...? Draco colocó una mano sobre su boca para callarlo. -No me reía porque estuvieras gordo, Harry. Harry, quien no podía hablar, estrechó los ojos. -Me estaba riendo porque me malinterpretaste. Los ojos de Harry se abrieron con sorpresa. -No necesitas saber que estaba pensando, Harry... de cualquier manera, estaba equivocado... es imposible... -¿Qué es imposible? -Pensé que podrías estar embarazado- confesó Draco, dejando caer la mano para poder estudiar el rostro de Harry. Harry parpadeó. -¿Embarazado? -Sí. -¡Pero apenas llevamos casados una semana! Draco rió. -Cálmate... admito que ha sido muy poco tiempo, Harry, pero los Veela somos muy vieiles, es muy fácil que puedas quedar embarazado- habló Draco seriamente. -Oh... Draco observó mientras Harry bajaba la vista. -¿No quieres un niño? Harry alzó la cabeza precipitadamente. -Claro que sí- jadeó, con los ojos llenos de sinceridad. -Entonces no tendremos problemas para hacerlos, amor- ronroneó Draco, persuadiendo sobre la espalda de Harry. -Pero aunque estuviera embarazado no se detectaría todavía- señaló Harry, mordiendo su labio. Draco tiró de su pezón, antes de chuparlo. -¡Draco! -¿Qué? -¿Escuchaste lo que dije? -Por supuesto. -¿Entonces por qué estoy subiendo de peso? -Hice que comieras de más... especialmente en nuestra luna de miel. -¿Por qué? -Estabas demasiado delgado... y necesitabas energía- dijo Draco como si se tratara de un pensamiento secundario, mientras se movía hacia el otro pezón de Harry. Deslizó una mano bajo su esposo, sosteniendo una nalga suave con firmeza. Harry se estremeció bajo su toque, enroscando sus piernas alrededor de la cintura de Draco. -¿Para que necesito energía ahora? No estoy haciendo nada- Harry frunció el ceño, mirando los divertidos ojos de Draco. En lugar de contestar, el rubio lo besó en silenció, hasta que su esposo olvidó por completo lo que había estado preguntando. °°°°° Harry se acurrucó aún más dentro de los brazos de Draco, jadeando todavía de manera errática. Sus aturdidos ojos verdes le sonrieron a su pareja maravillados antes de cerrarse. Suspiró feliz, sintiendo como Draco acariciaba su espalda y besaba su nuca. Le gustaba la manera en que el Veela lo tocaba después del sexo. Esto lo hacía más... bien... Harry no sabía cómo explicarlo. -Me encanta cómo te ves cuando estamos juntos así- confesó Draco finalmente, estudiando atentamente a Harry. Su pareja se ruborizó, abriendo los ojos. Draco rió, besando tiernamente sus labios antes de acariciar su pecho y sus hombros. -A mí me encanta el modo en que me abrazas- dijo Harry suavemente. -Bien- Draco sonrió, pero Harry podía decir que estaba complacido. -Realmente debería ir a visitar a Ron y Hermione- señaló. Draco no dijo nada. En lugar de eso, se alejó y se sentó sobre la cama. Harry lo observó por un momento, desgarrado. Al mirar el perfil de Draco supo sin lugar a dudas que no podría irse. Se acercó a Draco y le acarició el hombro con la nariz. Sorprendidos, los ojos plateados se encontraron con los suyos. -Pensaba que te ibas. -Puedo verlos mañana- Harry sonrió con timidez. Draco miró fijamente los ojos de su pareja, sintiendo que su corazón se apretaba con fuerza ante la visión. Honestamente, había esperado que Harry se fuera y el que cambiara de planes significaba más de lo que podía expresar con palabras. -Ven aquí- le pidió roncamente. Harry se acercó, un poco avergonzado por su desnudez. Sin embargo, Draco parecía preferirlo de ese modo, y lo estaba mirando abiertamente. -Más cerca. -¿Más cerca? -Sí. Draco alargó la mano y jaló a Harry encima de él, enredando sus piernas. Harry rió y besó su pecho. -Me alegra que te quedaras- murmuró Draco. -A mí también- confesó Harry, suavemente. El abrazo de Draco se estrechó aplastándolo. Harry sonrió internándose en un par de brillantes ojos plateados que lo observaban muy de cerca. -¿Estás cansado? -No- dijo Harry inocentemente. -Si no te detienes ahora, Harry, yo... -¿Qué? Draco gimió, preguntándose por qué Merlín le había dado una pareja que no sabía cuan tentador resultaba. Harry podía ser tan inconsciente de sus propio encantos...y cuando los usaba, nunca se daba cuenta de cuan profundamente afectaban a Draco. -No voy a ser capaz de evitar hacerte el amor- graznó. -¿De veras? -¡Si! Harry deten... La expresión de Harry cambió ante la desesperación en la voz de Draco. Se inclinó más cerca, presionando sus pechos juntos mientras alineaba sus cuerpos perfectamente. -Entonces hazme el amor- dijo simplemente. -No quiero cansarte... mañana tenemos clase- Draco se ahogó, era claro que deseaba sucumbir. -No no harás. -Harry. -Te deseo...- lo persuadió, retorciéndose deliberadamente. -Detente... -Me gusta... -Por favor, det... -Quiero que me hagas el amor. Mirando el sincero y suplicante rostro, Daco sucumbió. Empujó a Harry bajo él con tal rapidez que el otro jadeó. Sonriendo al ver el rostro de Draco, Harry rodeó su cuello con sus brazos, besándolo ansioso. -Provocador- susurró Draco con voz áspera, abrazándolo. -¿No quieres...? Si quieres nos detenemos... -¡NO! Merlín, no- jadeó Draco, mordiendo un hombro de Harry hasta hacerle sangre antes de chuparlo tiernamente. Harry se estremeció con el deseo que corrió a través de su cuerpo, maravillándose, como siempre, de con cuanta facilidad Draco podía encender su deseo porque le tocara. -Te amo- susurró, besando los labios de Draco con ternura. -Yo te amo más de lo que es posible imaginar- respondió Draco solemnemente. °°°°° No fue hasta la siguiente mañana cuando Ron, quien estaba extremadamente impaciente, arrastró a Hermione hasta La Torre. Merlín les sonrió con alegría , esperando claramente su llegada. -¿Podrías dejarnos entrar?- le preguntó Ron esperanzado. -Harry dijo que los dejara entrar si aparecían por aquí- contestó Merlín, abriendo con una reverencia. Hermione le sonrió, sacudiendo la cabeza cuando Ron la empujó para pasar y lanzarse hacia la entrada. Ella lo siguió, murmurando sobre los ‘chicos’ °°°°° -Draco, tengo que vestir esto- razonó Harry. Draco frunció el ceño. -Déjame agrandarlo. -¿Por qué? Draco echo un vistazo a la túnica negra de la escuela que Harry vestía. Era perfectamente normal, pero para el Veela, quien recordaba vívidamente lcuando había escuchado a sus compañeros discutiendo sobre el cuerpo de Harry como si se tratara de una zorra común, era demasiado... inapropiada. La túnica negra le quedaba más estrecha de lo que recordaba, y se apretaba en todos lugares, correctos o equivocados, en su opinión. La camisa y pantalones ajustados también eran demasiado reveladores para su gusto- -Es... -¡Ron! Suspiró mientras Harry se lanzaba a abrazar a su amigo pelirrojo, quien acababa de aparecer en la habitación. Aunque si era sincero no podía quejarse, Harry había pospuesto la reunión con sus amigos para pasar toda la noche con él. Le había hecho el amor tasta casi el amanecer, y su esposo había sido un compañero ansioso y entusiasta. El recuerdo trajo una sonrisa a su rostro. -Buenos días, Draco- lo saludó Hermione con cortesía. Parpadeando, Drraco miró alrededor del salón, notando que la chica, mientras Ron y Harry lo miraban con interés. Bueno, Harry y Hermione lo miraban con interés, Ron lo estaba mirando como si le hubieran crecido dos cabezas. -Buenos días- contestó Draco tranquilamente. -¿Están listos? -Yo sí, Harry no- dijo Draco al instante. Harry frunció el ceño. -Yo estoy listo. -¡No vas a presentarte en un sitio público así!- Declaró el rubio con vehemencia. Los otros tres lo miraron confundidos. -Draco- musitó Harry lentamente-. Yo visto así todos los días. Ron asintió, era claro que pensaba que Draco había perdido el juicio. Hermione, sin embargo, escudriñó a Harry y ocultó una sonrisa. Al parecer, el enlace Veela había incrementado los sentimientos protectores de Draco. Y no podía culparlo, el Gryffindor era un joven muy atractivo, y debido a su fama siempre recibía gran cantidad de atención, tanto femenina como masculina. -Bien- espetó Draco, saliendo de la habitación con aire majestuoso. -¿Qué le pasa? -No lo sé- Harry frunció el ceño-. Ayer estaba bien... -Oh, Harry- suspiró Hermione, mirándolo con asombro antes de seguir a Draco fuera de la habitación. -¿Qué quiso decir con eso?- preguntó Ron, curioso. Harry se encogió de hombros. °°°°° Tan pronto como entraron el Gran Comedor guardo silencio. Harry, quien estaba hablando con Ron sobre Quidditch, ni siquiera lo notó, ante la gran incredulidad de Hermione y Draco. -¿Entonces me extrañaron? -¡Sólo un poco! ¡Fue para morirse de la risa! Quiero decir, Ginny no lo cree, pero lo fue. -No puedo creer que se quedara dormida sobre la escoba- rió Harry. El chico fue arrastrado hacia su viejo puesto en la mesa Gryffindor, Draco se sentó inmediatamente a su lado. -Epa, Harry- Seamus sonrió. Harry le lanzó el destello de una sonrisa. -¿Cómo está quien tú sabes?- le preguntó quedamente. Seamus sonrió, lanzando una amorosa mirada sobre la Mesa Slytherin. -Bien. -Me alegra. -Un minuto, ¿quién es ‘quien tu sabes’?- preguntó Ron, confundido. -Nadie- Seamus sonrió. -Estoy seguro que Blaise estaría encantado de ser considerado como nadie- dijo Draco arrastrando las palabras. Seamus se ahogó. -¡Blaise!- chilló Ron. -Draco, eso fue horrible- le regañó Harry con firmeza, girando en su asiento para enfrentar al Veela. -Él te dijo donde encontrarme cuando yo iba a... maldecir... a cierta gente- explicó Draco llanamente, mirando a Michael. Marcus sólo había sido un invitado por la boda... afortunadamente para él. Michael, por el contrario, recibía toda la cólera de los instintos Veela sobre su cabeza. Michael bajo los ojos rápidamente ante la fiera mirada de los ojos plateados. “En realidad” reflexionó Draco “Yo sólo lo miraba a él” -¿Y? -Y yo me la estoy cobrando. -¡Pero este no era sólo su secreto! No fue justo para Seamus. -Finnigan me enojó. La comprensión ilumino el rostro de Harry. Draco estaba tomando venganza, aunque le había tomado un tiempo planear el modo de hacerlo. -No tiene importancia, Harry- murmuró Seamus, luciendo incómodo. -Blais entenderá por qué lo hice... es un Slytherin. -Los Slytherin son extraños- murmuró Ron. Draco abrió la boca para replicar pero Harry le puso una mano apresuradamente sobre ella. El Gran Comedor en pleno guardó silencio. -No-Digas-Una-Palabra. Mostrando su expresión más inocente, Draco deslizó con facilidad sus brazos alrededor de la cintura de Harry y lo acercó de modo que sus frentes quedaran una contra otra. Sorprendido, Harry dejó caer la mano. -Está olvidando su lugar, ‘señor Malfoy’. Harry rodó los ojos. -Sí, señor. -Ron se ahogó mientras los Gryffindors y Slytherins estallaban en carcajadas. Los Ravenclwas y Hufflepuffs se reían nerviosamente. -Lo pagarás esta noche- agregó el rubio con una sonrisa. No estaba preparado para que Harry lo empujara fuera del banco. Todos rieron en voz alta, y Draco, que todavía estaba medio aturdido, sacudió la cabeza. -Soy una mala influencia para ti. -Compórtate, Draco- lo regañó Harry, ruborizándose. Ron se rió. -Cállate Weasley- sijo Draco, levantándose. -Lo que sea, Malfoy. -¿Estas consciente de que tengo intención de hacerte pagar esto? Harry se encogió de hombros. -Supongo que lo harás. Pero lo merecías. Draco fingió una mirada herida. -No te importó anoche. Todos voltearon a Harry quien había enrojecido violentamente, antes de enterrar el rostro entre sus manos. -¡Draco! Draco, sonriendo ante la expresión horrorizada en el rostro de Ron, palmeó la espalda de Harry, tranquilizándolo. -Ahora me comportaré- prometió, sintiéndose un poco culpable de haber avergonzado de esa forma a su pareja. -Más te vale- murmuró Harry.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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