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Titulo original: Magnetic AttractionTitulo: Atracción Magnetica Autor: Frizzy Clasificación : R Comentarios: SLASH-mpreg HP/DM. Draco Malfoy es mitad veela, su instinto lo hace escojer a una pareja: Harry Potter.
Nota Ali y Maria : La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras
modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de
corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga. @ traductoras: [email protected]
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Capítulo 26: Luna de miel
Al otro día Draco se despertó sintiéndose más contento de lo que había estado jamás. Bajó la vista hacia la cabeza oscura anidada en su pecho y sonrió suavemente, levantando una mano para acariciar los suaves rizos. La pasada noche había sido... no sabía como describirla. Había cumplido todos los deseos que había acumulado por meses... Recordó vívidamente la noche... el modo en que Harry había reaccionado a su primera mamada... el modo en que había sido capaz de tocar cada pulgada de su pareja... el modo en que Harry se había acurrucado contra él... el modo en que se habían enlazado con el hechizo. Te amo... Yo también te amo... Ahora y siempre... Ahora y siempre... Esas palabras habían enlazado su alma con la de su pareja... habían sellado su enlace de tal forma que nunca podría ser roto... Pero lo que más le había complacido esa noche fue la forma en que Harry reaccionó. Se había mostrado curioso sobre todo... respondiendo con una creciente pasión a todo lo que Draco le había dicho o hecho. El modo en que le había mirado cuando lo tomó... Draco se estremeció, atrayendo al dormido Harry más cerca de su cuerpo. Deseaba jamás perder ese recuerdo. -Draco- murmuró Harry. -Buenos días, amor- susurró Draco. Los ojos de Harry se agitaron intentando abrirse, el verde todavía lleno con el sueño. -Buenos días- bostezó. -¿Dormiste bien? -Sí- Harry se ruborizó. “Sólo Harry es capaz de ruborizarse luego de lo que hicimos anoche” pensó Draco amorosamente -Bien- Draco jadeó, haciendo rodar a Harry sobre si mismo para que quedara debajo de él. -¡Draco! -¿Qué? Esperé por meses esta oportunidad... intento aprovechar cada posible momento para demostrarte exactamente cuanto te amo- susurró apasionadamente, besando los labios de Harry con besos suaves, rápidos, de mariposa. -¿De...de veras?- Harry jadeó. -Oh, sí. Draco quedó aturdido cuando Harry sonrió, arqueándose contra él con lujuria. -¿Ahora?- le preguntó, la voz vertiendo inocencia. Draco se abalanzó sobre él. -¡Oh, Merlín! °°°°°°°
Harry abrió su guardarropa, buscando algo que ponerse. Draco se había ido a convocar un elfo doméstico, y él había decidido usar ese tiempo para cubrirse, sin tener que hacerlo, todo el tiempo ruborizado, en frente de su esposo, quien parecía haberse convertido en un maniático sexual, como se lo había dicho en su cara. Draco, por supuesto, se había reído y había comenzado a juguetear con él despiadadamente para ‘probar que Harry tenía razón’... no que a él le hubiera importado. -¿Qué estás haciendo? Draco se inclinó contra el dintel de la puerta, vistiendo una bata de seda negra, observando a Harry divertido. El moreno cerró más apretadamente las sábanas alrededor de su cuerpo, el rostro carmesí. -Buscando algo de ropa- musitó débilmente. -Sólo ponte una túnica. No intento permitir que lleves nada más el resto de la semana- dijo Draco simplemente, completamente serio. -¿Qué? ¡No podemos! -Claro que podemos. Te preferiría completamente desnudo, pero no quiero compartirte con los elfos domésticos- Draco sonrió. Harry jadeó. -Estás hablando en serio. -Por supuesto. Draco se dirigió hacia el guardarropa y sacó una túnica de seda blanca que Harry no había visto. Se la entregó, una sonrisa bailando en la comisura de sus labios. -Pruébate esto. -¿Te puedes voltear? Dracó lanzó una carcajada, pero lo obedeció, sabiendo que Harry era un mojigato tratándose de su cuerpo. -Gracias- murmuró el moreno, apresurándose a colocarse la túnica. Miró hacia abajo y abrió la boca para protestar pero se detuvo al ver que Draco lo observaba con ojos de Deseo. La túnica era corta. El dobladillo llegaba a la mitad de sus muslos, para gran vergüenza de Harry. El material parecía ser el mismo del que había estado hecha la túnica de boda, porque mientras se arrastraba bajo la mirada fija de Draco, le llegó la luz y brillo con el familiar destello plateado. La ajustó a sus hombros y rápidamente la cerró alrededor de su cintura con un delgado cinturón que hacía juego con el material. Obviamente era una túnica muy ligera, y definitivamente no era algo con lo que Harry se sintiera cómodo, aunque apenas sentía la seda contra su piel. -Impactante- murmuró Draco. -Es un poco... corta- Harry vaciló. -Sí- convino Draco. -¿Er...? -¿Si? -¿Puedo... puedo ponerme algo debajo? -No, -¡Draco! -Eso estropearía el efecto. ¿No deseas lucir hermoso para mí?- ronroneó Draco, acercándose. Harry se estremeció, sintiendo el deseo de su esposo a través de su enlace. .Sí- susurró ronco. -¿Lo usarás para mí?- insistió Draco, luciendo inocente. Harry dudó. -¿No podrías reconsiderar la túnica? ¿O dejarme usar una más larga? -Oh, Harry- musitó Draco, sacudiendo la cabeza. -¿Qué? -Me temo que no has captado el punto de la túnica. -¿Qué es...? -Que ahora podré tomarte sin necesidad que te desvistas- Draco sonrió, acercándose aún más. Harry captó la mirada y frunció el ceño. -¿Podríamos sólo... abrazarnos?- sugirió tentativamente. Instantáneamente el rostro de Draco se llenó con una expresión de horror absoluto. Se adelantó, tomando a Harry entre sus brazos. -Por supuesto, amor, ¡yo sólo estaba bromeando! ¡Nunca te obligaría a hacer nada! Harry se relajó. -Lo sé- murmuró. -¿Si no quieres, me prometes que me lo dirás?- preguntó Draco, acariciando la mejilla de Harry. -Te lo prometo. -Bien. Quiero que cada vez sea especial- susurró el rubio, ayudando a Harry a recostarse en la cama. -No es que no quiera- aclaró Harry, ruborizándose con fuerza. Draco frunció el ceño. -¿Entonces qué es? -Estoy... estoy cansado- barbotó el moreno, ocultando su rostro. Una sonrisa malvada apareció en el rostro de Draco. -Entonces descansaremos, amor- profundizó la sonrisa. -Gracias. Te amo, Draco. -Yo también te amo, ahora relájate- le ordenó. -¿Relajarme? -Sobre tu estómago. Mirando a Draco con sospecha, Harry se dio la vuelta. El Veela peleó por contener un gemido, pero fue inútil. -Estás bien?- le preguntó Harry, preocupado. -¡Sí! Sí, estoy bien- trató de calmarse, cerrando los ojos. Los abrió nuevamente una vez recuperado el control. “Quienquiera que haya diseñado esa bata, merece una medalla” pensó Draco, excitado. La túnica se había subido mientras Harry se giraba, el ligero material blanco apenas lo cubría. Las mejillas de Harry se encendieron estando al máximo de la vergüenza. Era obvio que lo había notado, y una vez más se alegró de la ingenuidad de su chico. -Estoy bien- repitió, inclinándose sobre la mesita de noche, de donde sacó un pequeño recipiente. Lo abrió y dejó caer sobre su mano unas gotas del líquido claro. Dejó la botella y froto el aceite entre sus manos. En el salón se extendió un fuerte olor a lilas. Harry suspiró al apreciarlo. -Eso huele bien. Draco no contestó, en lugar de eso trepó sobre la cama y se montó a horcajadas sobre las caderas de Harry, haciendo que el otro muchacho saltara. -¡Draco! -Relájate. Disfrútalo- bromeó, sentándose cómodamente. -¿Qué estás...? Harry se calló cuando Draco comenzó a deslizar sus manos bajo su cuerpo, desatando la bata con mano experta y deslizándola de los hombros y caderas para dejar al descubierto, su espalda. Harry estaba a punto de protestar cuando sintió que la suave tela aún cubría la parte baja de su cuerpo. Se relajó. Draco se inclinó hacia delante y besó su nuca. -Masaje- explicó, poniéndose a trabajar. -Oh... Harry gimió ante la sensación, que nunca antes había experimentado. -Eso se siente bien- jadeó. Harry suspiró contento, sintiendo como las manos de Draco frotaban el cansancio y dolor de su cuerpo. Sentía el amor del rubio a través de sus manos, en el modo en que casi parecía golpearlo, pero con tanta suavidad que Harry sentía que se derretía. -Eres tan hermoso- murmuró Draco, inclinándose para besar la mejilla de Harry. El otro no respondió. -¿Harry? Sin respuesta. Frunciendo el ceño, Draco se acercó al rostro medio oculto de Harry. Sonrió al darse cuenta del por qué no había contestado. Harry estaba dormido. °°°°°°°° Harry pronto se acostumbró a la túnica plateada, y encontró en su guardarropa varias más con el mismo corte y diseño pero en diferente color. Draco, por lo visto, había pedido al sastre varias túnicas para él, en una variedad de colores pastel: verde menta, azul claro, durazno cálido, crema pálido...pero la favorita de Draco era la túnica blanca que vestía el día de su boda. El rubio también le había dejado unas pantuflas de seda a juego, y aunque Harry se sentía completamente avergonzado del costo y de la forma casi femenina de las mismas, se las puso para complacerlo. Al parecer Draco necesitaba pocas razones para guiarlo a la cama y juguetear con él sin misericordia. Antes de su matrimonio, con frecuencia se preguntaba si Draco lo obligaría a probar diferentes posiciones y otras cosas que hubiera experimentado con sus parejas anteriores, pero su esposo era tan tierno y gentil que a veces sentía que podría llorar de alegría. Harry todavía era novato en el sexo, y encontraba emocionante cada nueva etapa en su relación. Amaba el modo en que Draco le hacía el amor... y aún cuando la primera vez había sido ligeramente dolorosa al principio, pronto lo había olvidado y el placer había tomado su lugar. Draco había sido extremadamente cuidadoso, y lo preparaba cada vez. Nunca lo obligaba a nada y siempre esperaba hasta que estuviera listo antes de entrar en él. Si Harry lucía cansado simplemente lo abrazaba muy cerca hasta que ambos caían dormidos. Pero Draco había desaparecido completamente. Esa era la razón del por qué Harry estaba deambulando por La Mansión vistiendo solamente la túnica blanca. -¿Draco? Harry había dejado su reloj en su habitación esa mañana, y no quería ir al otro extremo de la Mansión para buscarlo. En lugar de eso, se dedicó a vagabundear por los alrededores buscando a su esposo que había estado ausente casi todo el día, para gran confusión de Harry. -¿Draco? -¡Harry! Harry se giró, sobresaltado, para enfrentar a su acalorado amado. Los ojos de Draco estaban brillantes, debido a la travesura que relucía en ellos. Ésta fue reemplazada pronto, cuando los ojos del Veela se movieron hambrientos sobre su cuerpo casi desnudo. -¿Qué estás haciendo?- preguntó Harry, curioso. -Nada- mintió Draco suavemente. -Mientes- Harry sonrió, sin estar ni un poco preocupado porque Draco le estuviera mintiendo. Confiaba en él. Nunca le haría daño intencionalmente. -Estaba planeando una sorpresa- confesó Draco sencillamente, mientras sus ojos le decían que cualquier intento de persuadirlo para que le dijera de qué se trataba sería inútil. -Oh... ¿para mí? -Por supuesto. Harry le sonrió apenado. -¿Cuándo me la vas a dar? -Ahora. Harry abrió la boca para expresar su sorpresa cuando Draco extendió la mano y sintió la familiar jalada en su estómago, ocasionada por el traslador. °°°°°°° Harry fue atajado con facilidad por Draco cuando aterrizaron, su rostro enterrado en el rostro del rubio. Respiró profundamente, antes de apartarse ligeramente para mirar alrededor. Sus ojos se abrieron al darse cuenta de donde estaban.
Estaban en una playa. En realidad era la primera vez en su vida que estaba en una playa. -Oh, Draco- murmuró Harry, volviendo sus ojos a su esposo quien lo miraba con nerviosismo. -¿Te gusta? -Me encanta- lo corrigió Harry, reclinándose más en el abrazo. -Bien. Harry se vio conducido hacia una palmera, donde una manta estaba estirada sobre el terreno. Había también una cesta de picnic a un lado. Enterró sus pies en la arena mientras caminaba, excitado al sentir la arena bajo sus zapatillas. Era cálida, y podía escuchar el mar salpicando a la distancia. -Siéntate- Draco sonrió, invitándolo a sentarse sobre la manta. Harry obedeció, quitándose las zapatillas al mismo tiempo, y estirando sus pies de forma que descansaran fuera de la manta, jugueteando con la arena. -Esto es asombroso, Draco. No sé qué decir. -Nunca habías estado en una playa- replicó sencillamente Draco. Harry abrió los ojos sorprendido. -¿Recuerdas eso? -Por supuesto- respondió Draco, mirándolo como si estuviera loco por sugerir que podría ser de otra forma. -Me gusta la arena- dijo Harry, enterrando aún más sus pies en la masa dorada. La túnica, que apenas le cubría hasta los muslos, subió aún más. -¿De veras?- consiguió decir Draco, contento de que su voz no temblara. -Sí...¿dónde estamos? -Isla Malfoy... no es original, lo sé- Draco sonrió. -¿De verás? ¿Tienes tu propia isla? -Sí. -Es encantadora- Harry sonrió. -Vendremos siempre que quieras. Nadie nos molestará aquí- le informó Draco. -Gracias... Harry se movió para acercarse aún más a la arena, sacando los granos con la punta de sus dedos. Los examinó de cerca, pues nunca antes había visto arena verdadera. Oh, una vez había visto a Dudley jugar en su cajón de arena, pero sólo había sido por unos cuantos minutos mientras lo dejaban solo. Draco se movió hasta acostarse a su lado, retirando la túnica de su hombro para poder besar la piel cremosa. Harry se estremeció de deseo, mientras sus ojos verdes se oscurecían. -¿Draco? -¿Si?- la voz de Draco se había convertido en el ronco sonido que Harry amaba escuchar. -Hazme el amor. Draco rió, divertido. -¿Aquí afuera?- bromeó. Harry rió para ocultar su vergüenza. -¿No quieres?- preguntó finalmente. Draco lo miró de una manera extraña. -No todavía- contestó finalmente. -¿Por qué no?- Harry frunció el ceño. -Porque primero quiero tomar algunas fotos- le informó Draco, moviéndose hacia la cesta. Hurgó en el interior y finalmente sacó una pequeña cámara. La colocó sobre la manta y luego sacó una botella de champagne y dos copas de cristal. Utilizó su varita para abrir la botella mágicamente y vertió el burbujeante líquido en las copas. Le entregó una a Harry. -¿Tratas de emborracharme?- Harry rió, divertido. Draco sonrió, pero sacudió la cabeza. Harry tomó un sorbo, pues ya estaba acostumbrado al sabor. Draco lo había introducido en el arte de catar diversos vinos y otros alcoholes, pero hasta la fecha el champagne era su favorito. -¿A qué le quieres tomar fotos? Harry gateó sobre Draco, la copa cuidadosamente sostenida en una mano. -A ti. -¿A mí? ¿Por qué a mí?- Harry jadeó. -Porque te quiero... porque te amo... porque eres tan hermoso... intento tener portarretratos con tu foto... en cada ángulo...- ronroneó, acariciando la mejilla de Harry. El moreno tragó. -Vale- replicó inseguro. Draco sonrió. -Sólo relájate. Acuéstate en la arena y mira el mar. Harry obedeció, saliendo de la manta para acostarse sobre la arena. Se retorció hasta conseguir una posición cómoda, la arena moldeando por debajo de su cuerpo. Aunque satisfecho con su posición, mientras estaba acostado todavía miraba a Draco con nerviosismo. El rubio rió. -Parece como si acabaran de dictar tu sentencia de muerte- bromeó. -Algo así- gruñó Harry. -¿No te gusta que te tomen fotos? Harry se encogió, claramente incómodo. Draco frunció el ceño. -¿Y cuando eras niño? Seguro debes tener montones de fotografías de cuando eras pequeño? Una expresión de profunda tristeza atravesó las facciones de Harry y Draco se maldijo en silencio por hurgar en lo que, obviamente, era una parte sensible del pasado de Harry. Una sospecha creció en él, pero no habló. Harry se lo diría cuando estuviera listo. -Mi tía y mi tío siempre tomaban fotografías- dijo finalmente. Draco esperó, sabiendo que vendría algo más. -Se las tomaban a Dudley- Harry se encogió de hombros. -¿Y a ti?- preguntó Draco con suavidad. -¿Por qué habrían de tomarme fotografías?- preguntó, claramente pasmado por la idea. -Eres su familia- señaló el rubio. -Draco, sabes que ellos nunca se preocuparon por mí- musitó finalmente, su tono advirtiéndole claramente que no siguiera con el tema. -Lo siento- Draco sonrió. Harry le devolvió una débil sonrisa. -No importa- mintió. Pero Harry no podía engañar a Draco, sin importar con cuanta convicción lo hiciera. “¿Como te sentirías” se preguntaba, “si no tuvieras nada en tu niñez... solo malos recuerdos... ni amor... ni ninguna preocupación por ti?” -¿Vas a tomar la foto?- preguntó Harry, medio acongojado. -Por supuesto. Draco tomo varias fotos de su esposo, cuidando de colocar la cámara para mostrar los mejores ángulos de Harry, en su opinión: las largas piernas, la piel cremosa de su pecho que asomaba por debajo de la bata floja, y los tristes ojos verdes. Regresó la cámara a la cesta y tragó el resto del champagne. Sonrió y luego se acercó a Harry, estirando la mano perezosamente para juguetear con el cinturón que ataba su túnica blanca. Lo deshizo y dejó que se abriera, reteniendo el aire en la garganta como si fuera la primera vez que viera a su pareja desnudo. Harry ya estaba acostumbrado a su modo de reaccionar y no dijo nada, solo sonrió mientras sus ojos verdes brillaban. -¿No estás tú un poco... demasiado vestido- preguntó Harry, abriendo la camisa de Draco. -¿Ansioso?- bromeó El rostro de Harry asumió una expresión de pura inocencia. -¿No es esto lo que querías?- bromeó, alejando su mano, mientras rozaba ligeramente con los dedos la clavícula de Draco. A estas alturas sabía que el más breve toque de su parte podía hacer que el Veela perdiera el control con más rapidez aún que una caricia más larga. -Era broma- Draco sonrió. Harry rió. -Si tú lo dices- replicó. Draco se deshizo rápidamente de sus pantalones, zapatos y medias. Se quitó los boxers con facilidad, mientras su rostro no se apartó ni un momento del de Harry. Amaba el modo en que el rostro de su pareja se iluminaba con esa extraña e interminable inocencia. Era como si cada vez que lo tomaba regresara a su estatus de virgen. Esto era más atrayente que lo que sintió hacia sus amantes más apasionados y experimentados del pasado. Empujó a Harry sobre la arena, y el otro inmediatamente enroscó sus brazos alrededor de su cuello, sus ojos verdes sonrientes. Draco balanceó sus caderas. -¡Oh! Lamió los labios de Harry, jugueteando con ellos antes de retirarse cuando su esposo gimió. -Draco- se quejó el moreno. -¿Me deseas? -¿Draco... qué estás...?- jadeó cuando las ardientes manos del Veela deslizaron la túnica de sus hombros, los dedos expertos delineando la tela, jugueteando hasta dejarlo sin aliento. -¿Lo haces? -Sí- murmuró Harry impotente, con ojos suplicantes. -Dímelo- bromeó Draco, tironeando del pezón. -¡Yo... te... deseo... oh! -¿Ahora? -¡Sí! Draco rió ante la impaciencia en su voz, que hacía juego con la propia. Hizo un camino de besos bajando por la garganta de Harry, chupando el atenuado moretón de esa mañana. Harry jadeó, su cuerpo retorciéndose con placer. -Te amo- jadeó Harry. Draco sonrió, inclinándose para capturar los labios de Harry con los propios. -Yo también te amo, mi ángel.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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