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CAPÍTULO 4
Los siguientes días pasaron tranquilamente (si uno no tomaba en cuenta a los
bebés gritando a las tres de la mañana o los sonidos hechos en la agonía de la
pasión, cuando los encantamientos silenciadores necesarios eran '
tranquilamente' olvidados). Harry pasó gran parte de su tiempo al aire libre,
poniendo a punto sus habilidades de Quidditch, o simplemente caminando alrededor
de la extensa propiedad de su padrino. No se preocupaba de los ataques de
Voldemort o de los Mortífagos, pues Dumbledore había puesto los encantamientos
de protección necesarios alrededor del terreno. Draco, por otra parte, pasaba
mucho de su tiempo confinado en su cuarto; sólo salía durante las horas de las
comidas o para ir a la biblioteca.
Draco caminaba lentamente a lo largo del ancho, brillantemente iluminado pasillo
del segundo piso, su nariz enterrada en un grueso libro que había conseguido de
la extensa biblioteca de la mansión. De hecho, estaba tan absorto en su libro
que no notó que Harry salía de su cuarto hasta que ambos chocaron, haciendo caer
a Draco.
- Malfoy, uno pensaría que tú, de entre toddas las personas, deberías saber que
no se lee mientras caminas- se mofó Harry, mientras extendía una mano hacia
Draco-. Hay una razón por la que la biblioteca tiene sillas, sabes.
- Cállate, Potter- contestó Draco mientras se ponía de pie, con la cara
levemente roja-. No habría caído si no estuvieras bloqueando el maldito camino.
- Lo que sea. ¿Cuál es la lectura que es taan interesante, de todas formas?-
preguntó Harry mientras tomaba el libro del piso-. Pociones Olvidadas, ¿huh?
¿Planeas adquirir el trabajo de Snape algún día?
- Hmm, no realmente- contestó Draco evasivaamente-. Apenas repasando los
conocimientos de pociones, ¿sabes? Tengo una reputación que mantener como el
mejor estudiante de pociones desde Severus Snape.
- Aún eres un insufrible charlatán, ¿verdadd?- comentó Harry alegremente-. Oye,
¿tienes hambre? Podríamos ir y atacar la cocina por algunos bocados, a Sirius y
Remus no les importará. Fueron al doctor para el chequeo mensual de los bebés,
así que no se enterarán.
-Mi vida se ha convertido en así de patéticca- dijo dramáticamente Draco,
mientras recuperaba su libro y lo golpeaba ligeramente sobre su cabeza-. Ahora
me he hundido al nivel de Harry Potter, y voy a atacar una cocina con él.
Harry bufó.
- Me siento muy honrado por tu estimada preesencia. ¿Qué he hecho para merecer
tal compañía?- exclamó Harry, fingiendo estar impactado por una estrella. Ambos
pusieron los ojos en blanco y se rieron entre dientes. Pronto se encontraron
mascando algunas palomitas de maíz, y bebiendo coca- cola muggle. Harry rió
hasta que su cara se puso azul cuando Draco tomó un sorbo de coca-cola, y se
ahogó.
- ¡Potter!- jadeó- ¿Qué carajo es esta bebiida?
Harry lo miro desconcertado.
- Coca-cola muggle. ¿Por qué? ¿No te gusta??
- ¿Qué cola muggle? Esto no es ninguna cocaa-cola muggle, ¡esto es veneno!
¡Esto no es veneno, Malfoy! ¿De donde demonios sacas esas ideas?
- ¡Esto es veneno! ¿No puedes sentir las buurbujas bajando por tu garganta? ¡Ésa
es la marca de un veneno!
Harry miró fijamente a su frenético compañero por un momento, luego empezó a
reír histéricamente. Draco le miro sospechosamente y comento:
- Estás intentando envenenarme, ¿no es así??
- Malfoy- resolló Harry- si intentara envennenarte, ¿por qué bebí la maldita
coca-cola también? Vamos. Supuse que te gustaría esto. Si no te gusta, puedo
conseguirte un poco de jugo naranja.- Draco solicitó que su bebida fuera
sustituida por el jugo de naranja, y los dos reasumieron su comida en silencio.
Después de un largo rato, Harry rompió el silencio preguntando -. Así pues ¿qué
te trajo aquí, Malfoy?
Draco lucía sorprendido por la pregunta. Harry tomó esto como muestra de que su
compañero no quería contarle nada, así que se disculpó.
- Lo siento, no quería fisgonear.
El rubio miró al joven hombre de pelo oscuro delante de él y contestó.
- No, está bien. Creo que mejor te diré; deespués de todo, tienes derecho de
saber por qué estoy aquí, puesto que comparto la vivienda contigo y los demás.
Pero primero, por favor llámame Draco. Ni siquiera deseo oír mi apellido en este
momento.
- Bien por mí, pero tú debes llamarme por mmi nombre también, Draco- contestó
Harry.
- Bastante justo...Harry. Bien, realmente nno sé por dónde comenzar, pero creo
que debo decir que tiene algo que ver con ese bastardo de Voldemort-. Harry
asintió, animando a Draco a continuar-. Pues, como ya probablemente sabes, mi
padre es un Mortífago...
- A juzgar por lo que parece, sí- interrumppió Harry. Draco levantó una ceja
dorada.
- De acuerdo. Al principio del verano, mis padres y yo fuimos de vacaciones a
nuestra casa en Sicilia, en donde Voldemort y sus legiones estaban reunidos. Mi
padre arregló un encuentro privado con el bastardo, y fue durante esa reunión
que me dijo que podría comenzar mi servicio como Mortífago. Lo rechacé; no
quería estar sometido a ésa patética y monstruosa criatura. Es innecesario
decirlo, los dos estaban furiosos. Y...- Draco se interrumpió, inseguro de cómo
iba a decir a Harry la parte amarga de su dura prueba. Harry, por otra parte,
estaba sorprendido.
- Vaya, ¿entonces es verdad que has cambiaddo de lado?
- Sí. Me tomó bastante tiempo darme cuenta en qué lado quería ser, aunque- Harry
cabeceó una vez más, animando nuevamente al rubio a continuar-. Cuando era más
joven, pensé que servir a Voldemort era un plan fantástico; y apenas ahora me di
cuenta que no deseo ser sumiso y besar el dobladillo de los trajes de esa
asquerosa criatura.
Harry asintió, escuchando profundamente absorto.
-Pero... ¿qué sucedió cuando rechazaste connvertirte en Mortífago, y qué tiene
eso que ver con que te encuentres aquí?
Draco suspiró. Éste era el temido momento.
- No sé si pueda decirte eso, Harry- susurrró Draco vacilante.
- ¿Por qué no? No puede ser tan malo, ¿verddad? Y me dijiste que tenía derecho de
conocer qué está sucediendo- contestó Harry, un poco confuso. Parpadeó varias
veces antes de exclamar-. Oh. ¿Estás preocupado por que derramaré las habas
sobre ti cuando lleguemos a Hogwarts?
Draco parecía culpable. Harry levantó una ceja.
- Guardo muy bien los secretos, sabes- conccluyó.
- Realmente me preocupo más de tu reacción.. Estoy enterado que Dumbledore quiere
mantener las cosas reservadas, así que sé que no dirás nada, ni siquiera a
Granger o a Weasley.
- Está bien, prometo que no diré nada a naddie. Por tu protección. ¿Pero no
puedes confiarme eso? Quiero decir, Sirius y Remus lo saben, obviamente, así
como los otros profesores y Dumbledore.
- Lo saben porque me encontraron medio muerrto en los terrenos de Hogwarts-
explicó Draco, agitado-. No tenía la opción de mantenerlo en secreto. ¿Y quién
sabe de todos modos si te aprovecharías de la información que voy a darte?
Después de todo, estuvimos peleándonos por un tiempo absolutamente largo.
Harry miraba al rubio preocupado. Por algunos minutos ni uno ni el otro
hablaron. Entonces el Gryffindor rompió el silencio diciendo:
- Sé que nuestra historia no es muy agradabble, pero cuando hablamos
civilizadamente por primera vez luego de que llegaste aquí, creo que desapareció
algo de la mala voluntad entre nosotros. Y continuará desapareciendo a medida
que nos familiaricemos más. No me rebajaré como Wormtail, que se aprovecha de la
información secreta para destruir a la gente...
- Lo siento. Es sólo que...es tan difícil pponer tu confianza en la gente,
y.......
- Sé como te sientes- contestó Harry.
Draco suspiró otra vez.
- De acuerdo. Sé que puedo confiar en ti, ppero todavía temo que puedas
estar...no se, disgustado, cuando te diga qué me sucedió.
-¿Es tan malo?-
Draco asintió.
- ¿Te gustaría decirme? Lo entenderé si dicces no- lo animó Harry amablemente.
- Creo...Creo que puedo decirte- musitó Draaco reservado, aún un poco vacilante-.
Cuando rechacé la marca oscura, Voldemort... mi padre...ellos...- Draco se
interrumpió y alejó la mirada de Harry, lágrimas formándose en los ojos grises
azulados.
- Draco, lo siento por empujarte a decirme esto. No tienes que continuar- musitó
Harry inseguro, mirando a Draco.
El rubio limpió sus lágrimas en la manga de su camisa y contestó:
- No, está muy bien, no necesitas disculparrte. Es sólo que...no estoy seguro de
cómo voy a decirte esto. Te disgustarías conmigo si supieras.
Harry parecía preocupado. No sabía que cosas eran malas para Draco, pero sabía
que lo que fuera, era bastante grande, si no, no lo afectaría tanto.
- Harry- comenzó Draco, interrumpiendo los pensamientos de Harry-, no te
disgustarás conmigo, ¿verdad?- el otro denegó-. Bien...después...después de que
rechazara la marca oscura, ellos...ellos...me tocaron. Me violaron, Harry; ¡me
torturaron! No pude hacer nada- ahora se convulsionaba, y cerraba y abría su
puño sobre la mesa. El moreno parecía horrorizado; ‘no puede referirse a que lo
violaron, ¿verdad?' pensó. Luego alargó el brazo a través de la mesa y aferró
una de las temblorosas manos de Draco.
- Draco- susurró-, está bien. No te encontrrarán. He oído decir a Sirius y Remus
que Dumbledore ha puesto encantamientos adicionales de protección a la casa. Y
no estoy disgustado contigo, ¿bien?
- Yo...yo sé. Gracias- murmuró Draco.
- ¿Por qué?
- Por escuchar. Por no estar disgustado. Poor perdonarme- dijo cansadamente
Draco.
- No es nada. Gracias por confiar en mi lo bastante como para decirme- contestó
Harry. Se sentaron en silencio por algunos minutos, con Harry todavía
aferrándose a la mano de Draco. Después de un rato, le preguntó-. ¿Qué es lo que
vas a hacer ahora que estás en nuestro lado?
Draco pensó fuertemente. No podría espiar; Voldemort y su padre le lanzarían el
avada kedavra en el instante que lo vieran. Ni siquiera podía ofrecer
información; no sabía más de lo qué Dumbledore sabía.
- Puedo hacer quizá alguna investigación....- tanteó él cautelosamente.
- Hm, podrías ayudar a Remus con eso- comenntó Harry.
Draco asintió.
- O quizá podría ayudar al profesor Snape een la elaboración de pociones que
podrían ser necesarias en caso de que explote la guerra, ya sabes, las pociones
y materias curativas. No sé. Dumbledore dijo que hablaría conmigo sobre ello
cuando la escuela comience.
- ¿Qué sobre tus compañeros?
- Realmente no sé. Puedo pedir quizá un re--sorteo, si eso es posible. No sé.
Veremos cuando lleguemos allí. Estoy realmente cansado ahora. ¿Te importaría si
voy a mi cuarto a tomar una siesta?
- Seguro. Llámame cuando necesites cualquieer cosa.
Draco miró a Harry y sonrió levemente.
- Lo recordaré, gracias- murmuró él, luego caminó fuera de la cocina, dejando a
Harry terminar con las últimas palomitas.
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°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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