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Los Orígenes de la
Asociación (cont.)
En 1993 empieza el tercer período de estas apariciones que son todas para
vivirlas.
Después
de veintidós años de ocultamiento y de silencio, Dios ha querido que estas
apariciones fuesen abiertas a todos, conocidas por todos como resultado del
mensaje del 20 de junio de 1993.
Cuando
Don Claudio y Marisa recibieron este mensaje les asaltó el miedo y la
turbación. Se han sintieron solos, débiles, indefensos y se preguntaron
angustiados: Cómo podremos sostener la acometida y el peso que las
apariciones públicas comportan?.
Aún
una vez más la Palabra de Dios infundió en ellos paz y seguridad: El Espíritu
viene en ayuda de nuestra debilidad (Rm. 8, 26) Cuando soy débil, es cuando
soy fuerte (2 Co 12, 10).
Jesús
y la Virgen les han ayudado a abandonarse a Dios y los han invitado a decir:
Es voluntad de Dios. Así sea (Men. Del 27 de junio de 1993).
Antes
que las apariciones se hicieran públicas, se informaba previamente a la
autoridad eclesiástica.
Ha
sucedido por primera vez en la historia de la Iglesia que la autoridad
eclesiástica haya sido informada del comienzo de las apariciones públicas,
es decir, en presencia de todos, antes que a ellas fuesen admitidas las
personas.
De
hecho, Don Claudio el 24 de septiembre de 1993 habló larga y detalladamente
de estas presuntas apariciones con el Obispo Auxiliar S.E. Cesare Nosiglia.
En
la misma circunstancia dejó al Obispo el manuscrito de los mensajes La
catequesis de Dios y le invitó a leerlo y a señalarle, en el caso que
fuese necesario, sus observaciones.
También
expuso al Obispo Auxiliar el programa que había sido elaborado: catequesis,
oración, aparición, Santa Misa, y el estilo que había sido decidido:
silencio, recogimiento, escucha, participación, en un clima privado de
fanatismo, de búsqueda de sensacionalismos, de culto de la persona.
Desde
el inicio habíamos querido trabajar en estrecha unión y dependencia con la
autoridad eclesiástica, remitiéndonos a su juicio sobre el origen
sobrenatural de las presuntas apariciones y esto ha sido públicamente y
frecuentemente repetido.
Nos
hemos comportado como María y José después del nacimiento de Jesús;
ellos no han dicho a ninguno que Jesús había nacido, pero no han impedido
a los pastores que difundieran la noticia de su nacimiento.
Nosotros
no hemos hecho nunca propaganda de estas presuntas apariciones, pero tampoco
hemos impedido a quienes han venido, a los que han sido invitados de los
miembros externos de la comunidad, que hablaran y difundieran la noticia.
Durante
la aparición no se ve ni se oye a la Virgen, pero se oye a través de la
voz de Marisa lo que la Virgen le comunica.
La
Madre de la Eucaristía habla en arameo a Marisa que solo durante los éxtasis
tiene el don de conocer esta lengua, traduce al italiano contextualmente lo
que la Virgen dice en arameo.
Todos
los presentes pueden escuchar, por medio de Marisa, el mensaje y a veces el
diálogo que se desarrolla entre la Virgen y Marisa, entre Jesús y Marisa.
A
veces la Virgen da mensajes personales o secretos que deben ser conocidos
solo por los interesados o por todos en un segundo momento. En estos casos sólo
Marisa oye lo que la Virgen dicta en un silencio total. La vidente escribe
en una taquigrafía enseñada por la Virgen y que ninguno está en grado de
descifrar.
Estos
mensajes son transcritos sucesivamente en italiano y consignados a Don
Claudio que los conserva y refiere, si están de acuerdo, a los interesados.
Una
vez consignados los mensajes personales Marisa los olvida, porque incumbe
solo al sacerdote conocer los secretos de las almas para guiarlas.
La
Virgen ha dado también mensajes para sacerdotes, para las hermanas y para
los videntes. Por el momento son todos secretos, ha sido solo, por orden de
la Virgen, publicado el primero de los mensajes a los sacerdotes que ella ha
llamado el decálogo para los sacerdotes porque contiene diez maravillosos
reclamos maternos.
Ha
sido ultimado el primer volumen de la vida de la Virgen. La Virgen ha
dictado y continúa dictando su vida a Marisa. Expondremos al comienzo del
libro de la vida la modalidad con que ha sido compuesto y comentaremos también
las diversas etapas de esta composición.
Han
venido para participar en las presuntas apariciones peregrinos de Roma y de
fuera de Roma, de Italia y fuera de Italia, de Europa y fuera de Europa.
Los
folletos de los mensajes han sido, tras petición, enviados a todas partes.
La
Virgen ha consignado a Marisa una serie de secretos que se refieren a los
sucesos del mundo, de la Iglesia y de Italia. Nos ha enseñado a no tener
miedo de los secretos, sino a tener miedo de no vivir en gracia: Los
secretos son duros solo para los que no está en gracia, los que están con
mi Hijo Jesús, no deben temer nada (Men. 3 de Octubre de 1992).
Estas
apariciones han sido definidas por Jesús y la Virgen Las más difíciles,
las más combatidas y las más importantes (Mens. 12 de junio de 1994 y 17
de julio de 1994). La Virgen ha repetido frecuentemente: Si, la Eucaristía
triunfará (Men,. 31 de agosto de 1994).
Este
anuncio encuentra todavía rechazo y oposición. Nosotros somos pequeños, débiles,
pobres criaturas que, por quererlo Dios así, nos limitamos a prestarle voz,
mente y corazón a la Virgen para hacer conocer la divina voluntad.
Por
consiguiente compartimos con la Virgen el rechazo y la oposición que
provoca este anuncio.
La
Eucaristía que hoy no es amada, es rechazada, es olvidada, llegará al
Corazón de la iglesia y del mundo.
Finalmente
el hombre amará, porque recibirá amor de la Eucaristía, esperará porque
recibirá la esperanza de la Eucaristía, creerá porque recibirá la fe de
la Eucaristía, el hombre vivirá en gracia porque aceptará recibir la vida
de Dios, el hombre volverá a Dios y estará unido a Dios.
De
esta unión alcanzada entre Dios y el hombre, obtendrán beneficios
maravillosos los individuos, la familia, la comunidad, la Iglesia y el
mundo.
Todo
girará en torno a la Eucaristía y de la Eucaristía todo recibirá luz,
fuerza y calor.
Como
conclusión de cuanto se ha expuesto referimos las palabras de la Virgen:
Estas son las apariciones que Dios Padre ha querido, en este pequeño lugar,
para hacer triunfar a mi Hijo Jesús (Men. 16 de octubre de 1994)
Han
lanzado en contra nuestra maldad y calumnias; hemos recibido críticas
feroces y duros juicios. Hemos estado a punto de renunciar a luchar para
volver a vivir una vida menos atormentada, también porque nos han dado
serias preocupaciones graves problemas de salud.
Pero
con la gracia de Dios y con la ayuda de los miembros de la comunidad y de
muchos hermanos y hermanas hemos superado cansancio, desilusión, desánimo
y miedo a sufrir.
Hemos
seguido el consejo de la Virgen: Cuando estéis verdaderamente postrados,
cansados, alargad los brazos, alzad los ojos al cielo y gritad: Padre
nuestro...Ñ (Men. 5 de marzo de 1994).
Hemos
encontrado protección, guía, fuerza y sostén en la Eucaristía: nos hemos
apretado, como pulguitas, bajo el manto de la Madre de la Eucaristía.
Humanamente
hablando, somos conscientes de la superioridad de quien nos hostiga, igual
que somos conscientes de nuestra debilidad y poquedad, pero en el corazón
resuenan las palabras proféticas de la Madre de la Eucaristía: Combatid la
dura batalla, la larga batalla y después será el triunfo de la Eucaristía
y será también vuestro triunfo (Men, 31 de julio de 1994).
El
14 de Septiembre de 1995 en el jardín de nuestra sede de la Vía delle
Benedettine ha ocurrido el primer gran milagro eucarístico que se ha
repetido muchas otras veces en presencia de miles de personas. Bien se puede
afirmar que lo extraordinario se ha vuelto normalidad y que estas milagrosas
apariciones deberán, en el futuro, ser recordadas sobretodo como
apariciones eucarísticas.
Nosotros,
miembros del Movimento Impegno e Testimonianza - Madre dell'Eucaristia hemos
visto y hemos creído junto a muchas otras personas; tenemos derecho a
creer.
El
milagro eucarístico del 14 de septiembre de 1995 ocurrió durante la
procesión. Del costado de Jesús, se volvió visible la sagrada hostia que
se colocó en las manos recogidas de la señorita Marisa Rossi.
Donde
ocurrió el primer gran milagro Eucarístico se puso una cruz como recuerdo.
Aquel
fue el día en que el Señor comenzó a manifestarse y a ser visible para
todos los presentes apareciendo solo las especies del pan eucarístico.
Se
ha colocado más veces también sobre el cáliz puesto en la mano izquierda
de la estatua de la Madre de la Eucaristía, situada en la pequeña capilla.
Tal estatua es el símbolo de nuestro Movimiento, pero sobre todo símbolo
de la unión que debe haber entre Dios y nosotros. Con estas apariciones, la
Virgen nos invita a ir a su Hijo para estar en unión con El y para poder
llegar a la santidad, meta de cada uno de nosotros. Además los milagros
eucarísticos han ocurrido sobre una tercera estatua. La del Niño Jesús,
puesto sobre el altar de la capillita.
La
Eucaristía ha sido encontrada más veces sobre la estatua del Niñito que
alarga los brazos: uno hacia el cielo y el otro hacia los hombres de la
tierra, de modo que nos haga comprender que El está presente allí y puede
y quiere en cualquier modo estar cercano a nosotros.
La
cruz y las dos estatuas son importantes para el Movimiento, para la
Comunidad, para todos nosotros y para los que desean amar la Eucaristía.
Estas estatuas han sido declaradas, por voluntad de Dios, taumatúrgicas. La
cruz recuerda el sacrificio de Jesús y su infinito amor en nuestras
confrontaciones; la estatua del Niño Jesús recuerda la alegría de estar
unido a Dios para crecer siempre más en la santidad: la estatua de la madre
de la Eucaristía recuerda aquella dulce unión entre el Padre y los hijos.
Su mirada es particular porque se dirige simultanemente a los hijos, al
cielo y a la Eucaristía que tiene en la mano. Fue esculpida en 1980 por el
Sr. Adolfo Insam de Ortisei (BZ). La misma Virgen indicó a Marisa y a Don
Claudio el escultor a quien dirigirse. El escultor hacia varios años que no
ejercía por su avanzada edad. A pesar de todo aceptó, pero no consiguió
representar perfectamente la triple mirada de la que se habla arriba. Una
vez llegada a Roma la estatua cambió mucho la expresión, hasta el punto de
no ser reconocida por el mismo escultor, al que le fueron enviadas
sucesivamente las fotos.
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Estos
textos han sido tomados del sitio internacional sobre las apariciones de la
Madre de La Eucaristía. Allí también se pueden leer los mensajes que El
Padre, Jesús y María le han revelado a la vidente. El link es el que
ofrecemos a continuación:
www.madredelleucaristia.it/esp/mensajes.htm
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