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La
muerte de Plinio |
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Cayo
Plinio Secundo, poigrafo latino, habia nacido en Como en el año 23. Estudio
en Roma y a los veintidos años se unio al ejercito que luchaba en Germania
con el grado de comandante de caballeria, hecho que le permitio recorrer los
paises del Norte y recoger datos para su Historia de la guerra de los romanos
en Germania.
Mas tarde fue proconsul en España y despues Tito lo nombro jefe de la
flota romana encargada de vigilar el Mediterraneo occidental. Alli le sorprendio
la erupcion del Vesubio que devasto a Pompeya y Herculano.
Plinio se apresiro a prestar auxilio a las muchedumbrse aterradas que se dirigian
al mar y, ademas, examinar, en su afan de naturalista, de cerca el fenomeno
pereciendo ahogado por las emanaciones sulfurosas del volcan.
Su Historia Natural, a pesar de sus graves errores, fue hasta el siglo XVI casi
la unica autoridad en materia de medicina.
Es obra que excede los limites del titulo, pues comprende astronomia, fisica,
geografia, comercio, medicina, bellas artes, zoologia, botanica, etc. y esta
integrada por treinta y siete libros. Es una monumental enciclopedia, carente
de rigor cientifico, pero mina inagotable de documentos y de sugestiones. En
su estilo, a veces declamatorio y a veces noble y energico, condena el vicio
y el lujo, y maldice la navegacion que los llevo a Roma. El estudio dedicado
a los perfumes le inspira una satira violenta contra la sensualidad de sus compatriotas.
Plinio
el Joven, escritor y orador latino nacio en Como en el año 62 falleciendo
en el 114. Cayo Cecilio Secundo, quedo huerfano a los ocho años, haciendose
cargo de su crianza su tio Plinio el Viejo, quien le dio esmerada educacion
y le instituyo heredero de su nombre y de su fortuna.
Sirvio un año en Siria como tribuno militar y mas tarde fue cuestor,
tribuno del pueblo y pretor.
A los treinta y un años, era ya famoso y temido, y no oculto su simpatia
por varios ciudadanos ilustres, victimas de Domiciano. Muerto este, Trajano
lo colmo de honores y lo nombro consul en Bitinia, donde se distinguio por
su prudente administracion. Como abogado y orador forense alcanzao fama y
exito muy joven, principalmente en sus acusaciones contra los malos gobernadores
de provincias. Las obras que se han conservado de Plinio el Joven son el Panegirico
de Trajano y un volumen de Epistolas, donde corre pareja con la delicadeza
de sus sentimientos la correccion y brillantez de sue stilo.
La correspondencia con Trajano es de capital importancia para conocer la administracion
romana en tiempos del imperio, y el Panegirico «es tal vez el arsenal
mas completo de figuras de retorica». Todos sus escritos estan engalanados
con bellisimas descripciones y llenos de interesantes pormenores acerca de
los hombres y de las cosas de su epoca.
Circunstancialmente
se encontraba en Miseno, junto a su tio, y fue, a traves de la cronica de
la muerte de este, un verdadero "periodista" que lego a la humanidad
su testimonio directo de la catastrofe reflejandola en sus cartas a Tacito
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"Se
encontraba en Misenas y dirigia la flota personalmente.
El noveno dia antes de la calendas de septiembre (24 de agosto) cerca de la
septima hora (13 horas), mi madre le hizo saber que aparecia una nube de tamaño
y aspecto excepcionales; habia tomado su baño de sol, luego su baño
frio y tras haber comido frugalmente, y descansar, se dispuso a trabajar; pidio
sus zapatos y subio al lugar desde donde se podia ver mejor el prodigio.
Se elevaba una nube (desde lejos no se podia saber de que montaña; luego
se supo que se trataba del Vesuvio). Se parecia mucho a un pino.
De hecho, estirada con la forma de una especie de tronco muy largo, se desplegaba
por los aires en distintos ramales; creo que habia sido elevada por una reciente
corriente de aire y luego, cuando esta paso, la nube sola o vencida por su propio
peso, se desvanecia estirandose, ora blanca, ora gris y manchada segun estuviera
cargada de tierra o de cenizas.
El
fenomeno le parecio a mi tio importante y digno de ser estudiado desde mas
cerca: era la actitud natural de un sabio.
Hizo
equipar una galera livurniana (crucero ligero con dos filas de remos) y me
dio la posiblidad de acompañarlo si lo deseaba; le respondi que preferia
trabajar y que el mismo me habia dado el tema que debia tratar.
Salia de su casa cuando recibio un mensaje de Rectina, mujer de Cascus, asustada
por el peligro que la amenazaba: de hecho su villa estaba situada mas abajo
del volcan y solo podia huir a traves del mar; le suplicaba la apartara de
una suerte tan funesta.
Mi tio cambio de opinion y lo que habia comenzado por amor a la ciencia lo
ralizo por el elevado sentimiento del deber. Hizo zarpar a los cuadrirremes
y se embarco decidido a socorrer, no solo a Rectina sino a mucha gente (en
efecto, los encantos de la zona atraian a muchos).
Se dirigio apresuradamente hacia la region de la que otros huian y conservo
en linea recta su timon hacia el peligro, hasta tal punto exento de temor,
que todas las fases de la catastrofe, todos sus aspectos desde que los habia
captado con la mirada, los dictaba o los escribia personalmente.
La
ceniza caia sobre los navios; a medida que se aproximaban se hacia mas calida
y mas densa; se veian tambien piedras pomez; guijarros negros quemados que
estallaban por el fuego; acababa de surgir un bajio y las rocas fundidas impedian
llegar a la orilla. Vacilo un instante: ¿Seria mejor volver hacia atras?
A su piloto, que se lo aconsejaba, le respondio: «La fortuna favorece
al valor; dirigete hacia donde mora Pomponianus». Este ultimo estaba
en Estabias separado de el por la mitad del golfo (de hecho el litoral se
redondeo en una curva insensible que lleno el mar).
En este lugar el peligro, aunque aun no era muy proximo, era evidente e iba
en aumento. Pomponianus habia hecho cargar con su equipaje los navios, decidido
a huir cuando comenzo a soplar viento contrario; ese viento, muy favorable,
llevo a mi tio que abrazo a su amigo tembloroso, lo consolo y animo.
Para
que su seguridad calmara sus temores bajo a tomar un baño; una vez
bañado, se sento a la mesa, comio con alegria o lo que tambien suponia
un gran sentimiento, afectando alegria.
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"...mi madre le hizo saber que aparecia una nube de tamaño y aspecto
excepcionales
la que se parecia mucho a un pino.
De hecho, estirada con la forma de una especie de tronco muy largo, se desplegaba
por los aires en distintos ramales; creo que habia sido elevada por una reciente
corriente de aire y luego, cuando esta paso, la nube sola o vencida por su
propio peso, se desvanecia estirandose, ora blanca, ora gris y manchada segun
estuviera cargada de tierra o de cenizas. "
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Mientras
tanto el Vesuvio brillaba en varios puntos con llamas y columnas de fuego de
gran resplandor. La claridad se avivaba con las tinieblas de la noche. No obstante,
mi tio, para calmar el temor, repetia que eran fuegos abandonados por los campesinos
que se precipitaban o de villas que ardian. Se entrego entonces al descanso
y durmio un reconfortante sueño.
Su respiracion que era bastante fuerte y sonora, a causa de su corpulencia,
la escuchaban todos los que pasaban delante de su puerta. Pero el patio desde
donde se accedia a su habitacion ya estaba lleno de cenizas y de piedras pomez
que habian elevado su nivel, hasta el punto de que si mi tio permanecia mas
tiempo en su habitacion, ya no podria salir.
Fue despertado, se levanto y se unio a Pomponianus y a los demas que habian
velado durante toda la noche. Deliberaron en comun: ¿Habia que permanecer
en la casa o irse?
Los
edificios se tambaleaban como consecuencia de los frecuentes y serios temblores
de tierra; sacudidos en sus cimientos parecian oscilar en un sentido o en
el otro. Por otra parte, al aire libre se temia la caida de piedras pomez
que sin embargo eran livianas y porosas.
Fue
esto ultimo lo que se prefirio despues de comparar los peligros. En casa de
mi tio triunfo la opinion mas razonable; en la de los demas reinaba el miedo.
Se colocaron almohadas sobre la cabeza y las ataron con cintas: eso les sirvio
de proteccion contra lo que caia.
En
todas partes se habia levantado el dia, pero aqui reinaba la noche mas tenebrosa
y mas densa; sin embargo los numerosos rugidos y las luces variadas la suavizaban.
Se decidio ir a la orilla y ver desde mas cerca si era posible hacerse a la
mar; seguia estando agitada y poco favorable.
Alli, mientras descansaba sobre una tela extendida, en varias ocasiones mi
tio pidio agua fresca para beber.
Luego las llamas, y el olor a azufre que las anunciaban, hicieron huir a sus
compañeros y le despertaron.
Apoyandose en dos jovenes esclavos se levanto y volvio a caer inmediatamente.
Yo supongo que el humo demasiado denso le obstruyo la respiracion y le
cerro la laringe que por naturaleza era debil en el, estrecha y frecuentemente
oprimida.
Cuando volvio a ser de dia (el tercero despues del que habia visto por ultima
vez) se encontro su cuerpo en perfecto estado cubierto con las ropas que se
habia puesto al partir.
Su actitud era mas semejante a la de un hombre que descansa que a la de un
muerto.
Mientras
tanto, en Misenas, mi madre y yo... pero eso no tiene nada que ver con la
historia y usted solo queria saber como habia sido el final de mi tio. Asi
termino.
Añadire solamente que le he contado todo a lo que asisti o lo que se
me refirio directamente en el momento en el que los relatos son mas exactos.
Usted tomara los trozos que prefiera.
Escribir una carta es una cosa y otra redactar una pagina de la Historia;
escribir a un amigo es muy diferente a escribir para el publico.
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Plinio
en Miseno. Si desea seguir leyendo la descripcion de Plinio el Joven, testigo
directo de la catastrofe, por favor, haga clic en la imagen o aca
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