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2º
carta de Plinio a Tacito
Me
dice usted que la carta en la que a instancias suyas le relate la muerte de
mi tio, le llevo a desear conocer que temores e incluso que peligros atravese
yo, a quien el habia dejado en Misenas (en efecto yo habia llegado alli cuando
me interrumpi).
Aunque mi corazon se estremece con el recuerdo comenzare.
Despues
de partir mi tio, pase todo el resto del tiempo trabajando (ya que habia permanecido
con esa intencion); pronto fue la hora del baño, la cena y la del sueño,
que transcurrio agitado y corto.
Durante muchos dias, signo precursor, habiamos tenido temblores teluricos
menos terribles porque estabamos habituados a ellos en Campania.
Pero esa noche alcanzaron tal fuerza que todo parecia no ya temblar, sino
darse la vuelta.
Mi madre se precipito en mi habitacion, donde por mi parte me levantaba decidido
a despertarla si dormia.
Nos sentamos en el patio de la casa, espacio exiguo que separaba los edificios
del mar.
Vacilo en hablar de mi inseguridad o de mi imprudencia (en efecto tenia yo
dieciocho años); pedi un libro de Tito Livio y como si contara tranquilidad
para ello lei e incluso hice resumenes.
Llego un amigo de mi tio que acababa de regresar de España para verle.
Cuando me vio sentado con mi madre leyendo, critico mi pasividad y mi despreocupacion
con tanto ardor como atencion prestaba yo a mi lectura.
Ya
era la primera hora del dia y la luz aun era dudosa y casi enfermiza; los
edicios se agrietaban y aunque estabamos al aire libre, la estrechez del lugar
nos hacia temer grandes e inevitables peligros, en caso de derrumbamiento.
Fue entonces cuando nos decidimos a abandonar la ciudad; el gentio seguia
consternado y en el temor se hallaba una especie de sabiduria -preferia la
decision de los demas a la propia-; una inmensa columna empujaba a los que
partian.
Una vez pasada la zona de los edificios, nos detuvimos y alli experimentamos
muchas sorpresas y muchos temores.
En efecto, los coches que habiamos hecho llevar, aunque el terreno era perfectamente
llano, se veian arrastrados en direcciones opuestas e incluso encajados con
piedras.
Ademas veiamos como se retiraba el mar, como si se viera rechazado por las
sacudidas. En todo caso la orilla habia ganado terreno al mar y retenia sobre
la arena seca muchos animales marinos.
Del otro lado, una nube roja y terrible desgarrada por los zig-zag rapidos
y dslumbrantes de un soplo de fuego, se abria formando largas cintas de llamas
semejantes a los rayos, pero mayores.
Pero
entonces el mismos amigo de España se torno mas energico e insistente.
«Si -dijo- vuestro tio vive querra que os salveis; si ha muerto habra
querido que sobrevivais. ¿Por que tardais entonces en huir?»
Le respondimos que no podiamos preocuparnos por nuestra salvacion cuando no
sabiamos nada de la suya.
Sin detenerse mas, se alejo de nosotros y en una carrera desenfrenada escapo
al peligro.
Poco tiempo despues, la nube descendia sobre la tierra y cubria el mar: habia
envuelto a Capri ocultandola a nuestra vista y ahora ocultaba el promontorio
de Misenas.
Entonces mi madre me rogo, me exhorto, me ordeno, que huyeramos por todos
los medios; ella, embotada por la edad y por el peso, moriria contenta si
no era causa de mi muerte. Yo, por el contrario, le respondi que solo me salvaria
con ella.
Entonces la cogi de la mano y la force a apresurar el paso. Obedecio a regañadientes
y se acuso de retrasarme.
"Finalmente
la bruma negra se atenuo y se desvanecio como lo hace el humo; muy pronto
la verdadera luz del sol brillo; sin embargo, era livido, igual que cuando
se produce un eclipse. A los ojos aun temblorosos, todo se ofrecia bajo un
aspecto nuevo, cubierto como de nieve por una espesa capa de cenizas.
De regreso a Misenas reparamos nuestras fuerzas como pudimos y pasamos una
noche inquieta, divididos entre la esperanza y el temor.
El temor vencia: en efecto, la tierra continuaba temblando y la mayor parte,
con el espiritu extraviado por las predicciones aterrorizantes, se burlaban
de sus desgracias y de las de los demas.
Pero tampoco en ese peligro y lo esperabamos nuevamente, tuvimos la idea de
partir antes de tener noticias de mi tio"
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