Poetas Libres
Jaime Sabines
Pablo Neruda
Roque Dalton
Mario Benedetti
Jimmy Dueñas
Claudia Lars
     
 
- Jimmy Dueñas -
 
 

 

Jaime Duenas - El Salvador

 
 

 

Aquí vengo ahora

Aquí vengo ahora
con este pretexto de describir al mundo,
logrando simplemente, aproximarme con la intención.
Mi boca no lo dice todo,
alguien va a entenderlo de una manera diferente;
siempre fue igual desde que existen las palabras.

Brisa puedo decir y toda la frescura descodifica mi memoria;
sin embargo para ti,
es el frío que detestas a veces,
peor si es de noche,
más, si despeina tu vanidad.

 

Dibujo por Jaime Dueñas
 

Cuando te encuentre

(Canción -1981)

Renacerán las flores en tu nombre,
serás la novia más amada, vida mía, cuando te encuentre.
Un nuevo canto nacerá de tu sonrisa
y tus caricias van a ser gotas de lluvia,
en fin, la brisa.

En esos días volveremos a las tardes
para entregarnos sin temor, a la intemperie,
con el afán conspirador eternizado de los amantes

Cuando te encuentre ya no serás clandestina,
cuando te encuentre, cuando te encuentre.

Vendrás a ser la espera larga de un orgasmo,
el sollozar de un abril en su primer día,
aquel regreso tan violento de los vientos en pleno octubre.

Yo volveré en un vuelo azul de golondrinas,
de un largo viaje de buscarte entre mis sueños,
para arrancarte de tu beso adolescente,
el más ardiente.

Cuando te encuentre ya no serás clandestina,
cuando te encuentre, cuando te encuentre.

Jimmy Dueñas

 
 

 

Aunque ronde la muerte

(Canción – 1979)

Quién se atreva a decir que este día no puede ser.
Quien me advierta de lo prohibido,
o si a caso de algún peligro;
¡Les diré que no!

Quien se atreva a exigir que este día es el deber,
le propondré irse al exilio al santuario de los delirios;
pero mi amor,
esta noche he de verte aunque ronde la muerte;
es que quiero perderme en tu nido de amores, mujer.

Quien proponga la duda y riegue la cizaña en mi amor,
mejor que se de a la fuga, porque aquí ganó la ternura
y somos dos.

Si me quieren prohibir cuanto digo en esta canción,
culparé a Claudia y a Neruda;
a Roque Dalton y sus locuras,
pero mi amor,
esta noche he de verte aunque ronde la muerte,
es que quiero perderme en tu nido de amores, mujer.

 

 
 

 

Fragmentos de un sueño

-1979-

Pasa el espanto frente a nosotros.
Es de noche,
hay un golpe aquí,
un golpe allá.
Hay odio
y un deseo de matar
ha llegado a nuestra casa.

Hoy, las estrellas se escondieron,
las sonrisas,
los colores y las caricias;
los abrazos,
las miradas inocentes de los niños
y la tranquilidad de los abuelos;
todo lo que fue nuestro ha desaparecido;
Se ha perdido ya.

¿Adonde se ha ido
el alegre despertar de nuestros viejos?

La oscuridad
terrible y espantosa.
La soledad
tremendamente fría.
La confusión
comprometedoramente astuta.

Todos han desaparecido, no los veo;
no sé adonde se han ido, de verdad, no los veo.

Tócame,
Despiértame,
sálvame de esta pesadilla,
o mátame antes que ellos asesinen a mi inocencia.
¡Por favor, abrázame!

Una voz me dice, “no respires.”
Ya nada siento,
ni tu ternura,
ni mi existencia.
Ya nada siento,
es inútil.
“No respires.”

La oscuridad
terrible y espantosa.
La soledad
tremendamente fría.
La confusión
comprometedoramente astuta.
Pero al final, pero al final,
aparece la esperanza
con su pequeñísimo
rostro de colibrí.

 

 

 

 
Dibujo por Jaime Dueñas
 
     
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Pablo Neruda
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