VISIÓN DE LAS FUERZAS BOLIVARIANAS DE LIBERACIÓN SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DEL PODER POPULAR PARA PROFUNDIZAR LA REVOLUCIÓN

  

                                

Habiendo transcurrido algunos años de la derrota histórica sufrida por los movimientos populares en el ámbito mundial y de la ofensiva del imperio y, en un marco de profundos cambios en casi todos los ámbitos de la vida, nos encontramos en un cruce histórico, en una crisis de alcance de global, que pone en cuestión los fundamentos mismos en los que se ha sustentado la civilización moderna. Disyuntiva que puede delimitar el rumbo de la historia por muchas décadas, hacia una vida digna o una guerra permanente que propician las elites centrales para seguir reproduciendo sus privilegios.

En medio de esta dicotomía histórica hemos decidido navegar a contracorriente, sin perder el horizonte utópico de construir una sociedad alternativa a la capitalista, resistiendo junto a nuestros pueblos a lo largo del continente el embate neoliberal. Transitando por momentos de grandes incertidumbres, como de intuiciones que hallamos en muchos otros compañeros, lo que denota el surgimiento de una nueva época. Tiempos en que observamos como fueron surgiendo experiencias potentes de resistencia y construcción de poder popular, las mismas que nos muestran caminos emancipatorios que responden a las exigencias actuales, superando los encorsetamientos de las experiencias y las ideologías. Largos ciclos de luchas contra dictaduras, programas de ajuste estructural, privatizaciones, destrucción del medio ambiente, saqueo de nuestras economías, militarizaciones y represiones en todo el continente.

Años, también, en que desde la profundidad de la historia han emergido con mas vigencia que nunca nuestros héroes y mártires (Bolívar, Sucre, Guacaipuro, Manuel Rodríguez, Tupac Amaru, Sandino, Zapata, Martí, Artigas, Mariatégui, Prestes, Manuelita Sáenz, Gregoria Apaza, Inti Peredo, Zamora, el Che, etc.) como parte de la revalorización de las tradiciones de lucha , resistencia y pensamiento propios en nuestra patria grande.

Periodo en el que la larga lucha de nuestros pueblos por su liberación se ha acelerado, las voces disidentes y rupturistas del sistema se han incrementado, en calidad como en cantidad, la crisis del modelo neoliberal y su estrategia neocolonizadora abrieron nuevos frentes y escenarios de lucha por todas partes del continente y del planeta.

No estamos al margen del contexto mundial, somos parte de él y particularmente representamos un espacio vital para su estrategia recolonizadora, no son gratuitas las presiones y políticas creadas y monitoreadas desde el centro del imperio destinadas a descabezar y cercenar el actual proceso que vive nuestro país, dirigido por el Presidente Chávez. El peligro es real: otros pueblos ya retomaron las espadas de Bolívar y el Che, perdieron el miedo, recrearon sus organizaciones e incrementaron su capacidad de resistencia y lucha. El horizonte es, pues, de profundización de la crisis y confrontación entre las políticas imperiales y las fuerzas del campo popular.

En ese sentido, como organización político-militar que forma parte del campo popular y revolucionario venezolano, queremos compartir algunas reflexiones trascendentales para la clarificación de nuestra conciencia y objetivos de lucha sin perder nuestros horizontes de clase en las confrontaciones coyunturales o en la espontaneidad del proceso. Consideramos de fundamental importancia abrir una discusión entre todos los actores populares y revolucionarios sobre el carácter del actual proceso, el papel de los movimientos populares, la unidad de las fuerzas populares y revolucionarias, la profundización del proceso y sobretodo la construcción de los Factores de Poder Popular, única garantía para profundizar la revolución y construir una nueva sociedad no capitalista.

Esta en manos del pueblo venezolano y sus organizaciones el hacer realidad la utopía socialista o el asistir como impotente testigo a la derrota de la primera revolución bolivariana y antiimperialista del siglo XXI

Queremos compartir con ese inmenso abanico de organizaciones sociales y políticas que esta revolución bonita ha despertado, a quienes convocamos y abrimos nuestros brazos revolucionarios, estas primeras reflexiones sobre los pasos a dar para Crear y Forjar el Poder Popular.

LOS CAMBIOS EN EL ORDEN MUNDIAL, LOS CAMBIOS TECNOLÓGICOS Y LA EXCLUSIÓN

Hay algunas características de cambios que han modificado la naturaleza del imperio y la dominación en el ámbito mundial y que afectan directamente a nuestros pueblos y esfuerzos por construir una sociedad a escala humana:

1. La naturaleza del cambio técnico, del paradigma basado en el petróleo al paradigma basado en el desarrollo de redes informáticas y tecnologías de la información, que ha determinado el surgimiento de nuevas ramas de producción y nuevas mercancías que se agrupan en la llamada ?nueva economía? (informática, microelectrónica, telecomunicaciones, robótica etc.) La expansión de las nuevas tecnologías a través de información en tiempo real y las actualizaciones en todo el mundo hacen que la competencia sea más rígida.

 

2. La desmaterialización (o miniaturización) de la producción. Hoy los bienes terminados son virtualmente miniaturas de las versiones originales: por ejemplo, micrófonos. Desde los micrófonos hechos de acero de pie usados por Elvis Presley a los nuevos, invisibles e inalámbricos usados por Madonna, hechos de plástico.

 

3. La desregulación de los movimientos internacionales de capital y la interconexión en tiempo real de las bolsas, mercados de cambio y plazas financieras, que ha configurado un mercado financiero global sin regulación ni control estatal alguno. El reino del capital-dinero ha conquistado una libertad de acción completa como jamás existió en la historia. Los estados nacionales han perdido casi por completo la capacidad de controlar y regular por medio de sus bancos centrales los gigantescos movimientos de capital que pueden desestabilizar los mercados de divisas, las tasas de interés y de cambio, etc. Todo esto genera una gran ?volatilidad? de las finanzas mundiales agravada por la inexistencia de una moneda mundial única y la erosión del dólar como moneda de refugio y referencia.

 

4. La mundialización de la producción con la conformación de oligopolios que dominan la economía mundial y la regionalización del intercambio con la plasmación de bloques comerciales. Las multinacionales y holding se organizan como empresas globales operando en el ámbito mundial y no para un mercado nacional, con estrategias de mercado globales y fuerte dimensión para resistir la competencia. Actualmente, 600 empresas monopólicas transnacionales controlan los Estados de las grandes potencias capitalistas y el mercado mundial. Mediante la ?deslocalización?, Toyota, por ejemplo, fabrica sus automóviles para el sudeste asiático en cuatro países distintos, cada uno de los cuales se encarga de una parte del automóvil. Al tiempo que la producción se mundializa, se regionaliza el intercambio con la estructuración de bloques comerciales regionales (NAFTA, UE, ASEAN) que a la vez que expolian a los países dependientes luchan y compiten entre sí.

 

5. La aparición de nuevas formas de explotación del trabajo y de gestión de la producción. Asistimos al relevo del sistema de organización del trabajo taylorista-fordista -basado en una rígida disciplina, en la jerarquización de responsabilidades y en el control de los ritmos de producción, en grandes unidades productivas con grandes masas de obreros- al sistema toyotista, en el que se intenta ?involucrar? a los trabajadores, se potencia la polivalencia del empleado, se trabaja en equipo, con cierta horizontalidad, en pequeñas y medianas unidades de producción con personal muy especializado y un alto grado de mecanización y robotización. Mientras que el primer sistema, siendo inhumano, potenciaba indirectamente la solidaridad de clase frente a la empresa; el segundo sistema potencia la rivalidad y competencia entre los propios empleados.

 

6. Presencia de un mundo unipolar, la correlación de fuerzas internacionales está hoy a favor de la reacción. EE.UU. potencia hegemónica está hoy gobernada por una facción neofascista, estrechamente vinculada al negocio petrolero y al complejo militar industrial.

 

7. La desprotección y apertura de las economías nacionales protegidas del llamado ?tercer mundo? que conduce a una recolonización de los países dependientes. Esa estrategia recolonizadora en el caso de América Latina, ha desarrollado instrumentos como el ALCA, la Iniciativa Regional Andina, el Plan Colombia y el Plan Puebla Panamá.

 

8. Estamos ante una recesión económica mundial, expresada en la crisis económica de EEUU, la crisis Asiática, Alemana y la crisis de los modelos neoliberales en Latinoamérica. A pesar de ello los fundamentalistas neoliberales insisten en vender este modelo como la única alternativa para nuestros pueblos.

 

9. Asistimos hoy a un nuevo reparto económico y territorial del mundo, a un reacomodo estratégico de fuerzas, donde el imperio desarrolla el proyecto 2020, destinado al control del espectro global y donde su teatro de operaciones pasa ha ser todo el mundo, el cual divide en comandos estratégicos.

 

10. Vienen creciendo aceleradamente los movimientos antiglobalización, las fuerzas progresistas avanzan en Brasil, Bolivia, Argentina, etc. En Colombia las fuerzas revolucionarias se fortalecen cada día (con excepciones en el caso del ELN quien ha venido decayendo en su avance y ha desviado su estrategia) obtienen importantes victorias político militares constituyendo el poder real en importantes áreas del territorio colombiano. La resistencia al imperio y su llamada globalización también se da en el propio seno de los países desarrollados, las cumbres del G-7, de la OMC etc. Tienen que desarrollarse en lugares cada vez más lejanos de la población y con el uso de la violencia represiva y fuerzas especiales.

 

11. Para el éxito del proyecto del Imperio, es fundamental el control de los recursos energéticos del Mundo, ya que en el caso de los EEUU, importan el 56% de sus necesidades de consumo y llegarán al 80 % en el 2020. Es lo único que puede asegurar su propia sobrevivencia y lo que garantizaría su papel como primera potencia económica, industrial, científica, tecnológica, militar, lo que constituye la base del modelo de acumulación neoliberal.

 

12. Las nuevas resistencias, particularmente la del Mundo islámico, representa la más aguda en el nuevo escenario de la Guerra del Siglo XXI. Con más de 1200 millones de habitantes, su fuerza cultural, ideológica, su dispersión geográfica y la importancia de sus recursos naturales. Será fundamental seguir con atención el desarrollo de este conflicto que bien marcará el devenir inmediato del acontecer internacional.

 

13. La nueva Doctrina militar yanqui, como expresión de su política global para este milenio.

 

Los elementos señalados arriba sirven para mejorar la productividad y han cambiado las relaciones económicas internacionales consolidando el poder del imperio y sus transnacionales que quieren abarcar su dominio en todo el mundo. El peso de África y América Latina está disminuido en este nuevo orden. El resultado del proceso requerido para mejorar la productividad de capital y la fuerza laboral es la exclusión social. Esto significa que, el desarrollo del capitalismo a principios del siglo XXI requiere que partes del Mundo y partes de la sociedad sean desechables. La fuerte exclusión social es vista en África, por ejemplo, donde la red que integró esas economías a la economía mundial ha colapsado. Otras exclusiones son el aumento de migración hacia Estados Unidos y a Europa desde el Medio Oriente, América Latina y África mientras que las personas quieran mejorar su nivel de vida pero enfrentando resistencias que aumentan de parte de las sociedades más ricas. El aumento del desempleo en Europa, los Estados Unidos y el Japón como el resultado de cambios estructurales que derivan de los nuevos procesos económicos. En todo hay un proceso de exclusión social en una escala mundial que define al Norte y al Sur muy bien y esta cada vez más diferenciada. Dentro de cada subgrupo de países crece un "norte" y un "sur". La globalización en este contexto es la integración del "norte" del norte y del "norte" del sur y la exclusión es el "sur" del norte y el "sur" del sur. La globalización es el nuevo orden mundial, hecho a través del aumento de la competencia en lo que se refiere a la productividad dentro de los "nortes" con información en tiempo real. Los que pueden competir ingresan, los que no, salen. La brecha entre los países está aumentando al igual que la brecha dentro de cada país.

 

Los cambios descritos señalan la exclusión de África y América Latina del nuevo orden mundial. Así tenemos que la globalización es la integración de economías interconectadas por más de 10.000 $ pér cápita y el proceso de exclusión global a través del comercio, para comenzar, es tan claro que la evidencia de los ingresos es igualmente clara ya que 4/5 de la población mundial no son incluidos como actores en la globalización sino como observadores. Los países pobres son más pobres en África y América Latina mientras que los países ricos se enriquecen más, en términos relativos y absolutos. Aquellos que no puedan ajustarse a los cambios en sus posiciones competitivas dado que, los cambios globales en la producción han perdido posiciones en términos de los países más ricos. En promedio los países más pobres han perdido 30% de sus ingresos en la década entre 1985 y 1994 mientras que el grupo más rico ha incrementado sus ingresos por 97% desde 1985. Este proceso de concentración de ingresos es el opuesto de la exclusión.

Esto indicaría que hay una creciente distancia entre el Norte y el Sur. Creemos que este proceso se reproduce dentro de las sociedades guiando hasta la promoción de ingresos domésticos y la consolidación de un "norte" en el sur y un "sur" en el sur. Igualmente, en el norte hay un "norte" y un "sur". El "sur" del norte es creado por los ciudadanos de la tercera edad afectados por la reducción de planes de pensión en Europa y los Estados Unidos, la aparición de desempleo estructural entre los jóvenes más capacitados y los menos capacitados, y el tratamiento dado a los emigrantes quienes están perdiendo sus derechos a los beneficios sociales en los Estados Unidos y Europa y también en el Japón. En este panorama, las diferencias de sexo, diferencias raciales, diferencias religiosas ayudan, todas, a excluir, a las mujeres, no blancas, no cristianas, aún más. Y a excluir dentro de las mujeres, a las no blancas, profesionales, cristianas, urbanas, heterosexuales, del resto.

 

El concepto de exclusión social se relaciona con la acción y el efecto de prevenir la participación de ciertos grupos sociales en los aspectos de la vida social considerados como importantes. Incluyen exclusiones económicas, políticas y culturales. La exclusión cultural es contraria a la integración social. En una escala global, el mecanismo de integración es el mercado. El comercio mundial ha integrado a diferentes regiones del mundo. El diseño del comercio ha cambiado, la estructura de demanda se ha trasladado y algunas regiones del mundo se han convertido en desechables. El impacto de los cambios tecnológicos en la demanda de materias primas ha resultado ser la estructura de comercio mundial donde algunas regiones ya no son relevantes, y están aún más excluidas y algunas más relevantes que nunca y están incluidas en la dinámica del sistema mundial, tal como los países del este asiático. Estos son los que tienen una productividad en aumento.

En resumen la actual tendencia del mundo unipolar es la consolidación y enriquecimiento sin limites de ciertos sectores de los países más ricos y sus intermediarios en los países del sur. La recolonización de amplias zonas del planeta forma parte de las necesidades vitales del sistema para garantizar, mediante el control de mercados, mano de obra barata y materia prima, su reproducción. La lógica del capital no encuentra fronteras, y, para saciar su voracidad cuenta con tecnología y armas de última generación las cuales no dudaran en usar en contra quienes se opongan o resistan a sus planes de dominio mundial.

¡A la globalización del capital y del imperio le oponemos la globalización de la resistencia!

 

LA SITUACIÓN POLÍTICA NACIONAL

 

La Revolución Bolivariana que encabeza Hugo Chávez en Venezuela marca un punto de inflexión en los procesos de repliegue y resistencia de nuestros pueblos a lo largo del continente en contra del capital y del imperio. No se explica de otro modo la ferocidad y diversidad de planes que aquí se vienen implementando con el fin de derrotar el proceso en marcha.

Para el imperio y sus lacayos locales el peligro es real: Que esta revolución se consolide y cunda el ?mal ejemplo? por todos los pueblos del continente. Estamos ubicados en el vórtice de la dinámica neocolonizadora del imperio. La derrota del actual proceso es condición básica para afirmar sus planes en curso (ALCA, IRA, Plan Colombia, etc.) y someter las resistencias de nuestros pueblos.

Asistimos, pues, a un proceso inédito de construcción social y política pero también a una de las más encarnizadas confrontaciones de clases que se han dado en el continente. Son tan prístinos los intereses en conflicto que no necesitan disfraces y, por el contrario el bloque dominante hace libre uso de todos sus mecanismos de poder para derrotar el actual proceso (medios de comunicación, iglesia, militares aliados, paramilitares y recursos económicos), ese uso raya con la impunidad y se sustenta en las propias contradicciones de clase que atraviesan al gobierno y el estado pues ambos constituyen espacios de disputa entre el bloque popular y el bloque dominante. La institucionalidad generada por la nueva Constitución aún no rompe con el viejo lastre burocrático de estar al servicio de las clases dominantes. Los fallos que absuelven a los militares golpistas, los procesos que frenan la implementación de las leyes habilitantes, los que protegen a los terratenientes y expulsan a los campesinos de las cooperativas y tierras recuperadas, el sicariato impune en contra de los dirigentes populares y más recientemente, ?el repentino rostro democrático? de la oposición política que quiere supuestamente hacer uso del referéndum. Todo eso, por no decir más, forma parte de la lucha de clases en el actual periodo pre-revolucionario, la institucionalidad del gobierno y del estado no puede estar al margen de esa confrontación: son parte de ella.

La contrarrevolución no bajo la guardia, a pesar de su dispersión en los últimos meses a logrado un alto nivel de unidad en torno al Referéndum, que es lo único que les puede unir, pero eso no se ve reflejado en las movilizaciones de masas que si lograron convocar en los momentos más altos de la confrontación como fue el golpe del 11 de abril y el paro petrolero. Existe pues un reflujo en esas masas confundidas y radicalizadas en extremo por la propaganda mediática y que recién meses después del paro petrolero pudieron darse cuenta de la manipulación de la cual eran objetos y las consecuencias que implicaron para ellas y sus familias embarcarse en aventuras golpistas. Los principales afectados fueron no sólo el gobierno y la economía nacional sino el conjunto de trabajadores a favor o en contra del proceso; los dueños de las empresas y las industrias no discriminaron cuando les tocó cerrar sus empresas y despedir sin ningún beneficio laboral a miles de sus empleados. El verdadero rostro de los dueños del capital emergió macabramente sin sentimiento ni solidaridad.

La continuidad de la estrategia desestabilizadora después del paro petrolero es el boicot económico y el ahogamiento económico-social del país, para propiciar el desgaste político y social del gobierno y en definitiva del liderazgo del Presidente Chávez. Por eso es que apostaron a cerrar fábricas, empresas, fuga de capitales, reducir empleos, despedir miles de trabajadores responsabilizando al gobierno, el acaparamiento de productos de primera necesidad y el sobreprecio forman parte del plan de estrangular al país, creando la sensación de ingobernabilidad y empujar a los sectores populares a una explosión social canalizada y conducida por ellos.

Hoy esos mismo sectores dueños del capital y testaferros de las transnacionales siguen embarcados en su aventura golpista disfrazada de ?salida democrática? vía referéndum. Al plan de estrangulamiento económico-social del país le suman las acciones de sabotaje y operaciones encubiertas destinadas a tipificar al Gobierno de Dictadura y violatorio de la Carta Democrática de la OEA. En ese sentido su supuesta vocación democrática y constitucional (Referéndum) sólo es una cortina de humo para presionar a una salida político-militar con apoyo de tropas nacionales e internacionales, principalmente estadounidenses. La desestabilización y neutralización de algunas instituciones fundamentales del estado forman parte del plan de desestabilización y derrocamiento del Gobierno Popular.

En este escenario es fundamental para la contrarrevolución resquebrajar y atomizar las FAN, quitarles iniciativa y neutralizarlas. Explotan y usan las contradicciones internas y cuando quieren apelan a la ?institucionalidad de las FAN?. Es fundamental para ellos aislar y golpear a los sectores patrióticos y nacionalistas de las FAN contra quienes han desplegado una campaña mediática de desprestigio. Para el Bloque Popular son estos sectores nuestros aliados naturales y con quienes forjaremos en la resistencia al intervensionismo imperial el nuevo ejercito popular. De allí la importancia de acercarnos y compartir nuestras visiones de país, de soberanía nacional y por sobretodo el derecho a nuestra autodeterminación como pueblo.

Si bien la respuesta del gobierno a esta estrategia ha sido pasiva y poco contundente, lo que le ha brindado espacio al enemigo, no menos cierto es que estos han contado con el oculto aval y apoyo de tendencias burocráticas y reformistas que apuestan por un ?Chavismo sin Chávez?. Son esos mismo sectores los que frenan o boicotean desde sus distintos espacios de poder la aplicación de las leyes habilitantes, retardan los créditos para los campesinos, la construcción de obras de bien social e infraestructura, los que se desvelan por los contratos y licitaciones, los que mantienen impunes los crímenes cometidos en contra de centenares de dirigentes populares, los que mantienen y reproducen la corrupción e ineficiencia en la administración pública, los que pretenden arrebatar al pueblo la esperanza despertada con la revolución, los que en definitiva quieren secuestrar la revolución y encasillarla en los fríos marcos palaciegos de brindis y cócteles del Hilton Caracas, Melia, Eurobulding etc. Los que en abril de este año privaron de voz al pueblo en los actos de solidaridad con la revolución. Son esos sectores los que quieren pactar una salida negociada y sin Chávez, la razón es muy sencilla no son revolucionarios ni creen en la heroicidad de nuestro pueblo, son los desclazados camaleones que siempre traficaron con los intereses de nuestro pueblo y la revolución. Para ellos sólo queda una respuesta: combatirlos y desenmascararlos.

Es en esta dinámica de la confrontación de clases que se ubican los esfuerzos tanto del gobierno como de nuestro pueblo por dar una salida rápida a la crisis en el plano económico y social. Llevamos más de dos años en confrontación abierta, se han probado casi todos los planes posibles para derrotar la revolución y en todos ellos han fracasado estrepitosamente. Para nuestro pueblo han significado heroicas jornadas de lucha y aprendizaje, se ha avanzado en conciencia y capacidad de resistencia; la resistencia es uno de los elementos que más se han probado en este periodo, a pesar del hambre, la falta de gas, transporte y desempleo el movimiento popular supo mantenerse en la primera fila de combate. Dos años y medio que atraparon al gobierno y al movimiento popular en el coyunturalismo político, en la respuesta urgente a las iniciativas de la contrarrevolución, se descuidaron y relajaron las políticas destinadas a reactivar la economía productiva, los programas sociales no tuvieron el impacto y cobertura pensados por sus creadores, mas allá de sus buenas intenciones. No mejoraron sustancialmente los servicios públicos y el propio movimiento popular percibe que a pesar de la vocación popular y nacionalista del gobierno, ellos no se han visto beneficiados por las políticas económicas y sociales.

 

Es desde hace unos pocos meses y después de la derrota del paro petrolero que se percibe en el gobierno señales claras de que empieza a gobernar con criterios estratégicos y con un carácter claramente popular. El plan de seguridad alimentaria, el reimpulso de los planes y proyectos de construcción de infraestructura, la reactivación de la economía agrícola principalmente la cooperativa, los esfuerzos por construir nodos de desarrollo en torno a las principales industrias nacionales como el hierro o el petróleo, así como la política destinada a darle valor agregado a esa misma materia prima, la recuperación de PDVSA y su nuevo rol como impulsora del sector cooperativista de la economía. Uno de los momentos más decisivos de esas señales constituye la implementación de la política de control de cambios que frenó la fuga de capitales y divisas, permitiendo al gobierno en pocos meses lograr un importante incremento de divisas que oxigena la saboteada economía nacional, garantiza la inversión social, la reactivación de la pequeña y mediana empresa, entre otras medidas. Lo fundamental que queremos señalar es que por fin se ven señales claras de querer organizar la economía con criterios productivos y sociales, existen desafíos grandes aún como el de seguir reduciendo la tasa de desempleo, combatir el empleo precario, reconvertir el aparato productivo, diversificar la economía, incorporación de los trabajadores en la gestión de las empresas y hacer mas equitativo la redistribución del ingreso.

Parte sustancial de este reciente esfuerzo por construir una economía nacional con carácter productivo y al servicio de las grandes mayorías, que rompa con la burguesía intermediaria, rentista e importadora, constituyen los recientes acuerdos comerciales y de inversión con el gobierno y empresarios brasileños, la búsqueda de integración comercial con bloques regionales como el MERCOSUR y el mercado andino. El fortalecimiento de las políticas de integración regional y el comercio justo constituyen algunos de los puntos más avanzados de la política económica del gobierno popular ya que cuestiona directamente los planes imperiales del llamado ALCA.

Estamos, pues, inmersos en uno de los momentos mas altos de la lucha de clases en el actual periodo prerrevolucionario, el bloque popular no sólo confronta a enemigos internos sino también externos. Esa confrontación se viene desarrollando en el plano político y militar, aunque este aún no es preponderante. De allí la urgencia de incrementar como pueblo nuestra disposición combativa, centralizar nuestras luchas, articular nuestras organizaciones, desarrollar nuestra conciencia de clase, educar y clarificar a los sectores menos avanzados, ampliar las ocupaciones de fabricas, construir milicias populares, fortalecer la alianza estratégica con las FAN, etc. en definitiva dar los pasos firmes para construir los factores del Poder Popular, única garantía de continuidad y profundización de la revolución.

 

LA ESTRATEGIA DEL PODER POPULAR: CON EL PUEBLO, POR LA PATRIA, LA LIBERACIÓN NACIONAL Y EL SOCIALISMO. EL CAPITALISMO: EL PODER COMO DOMINACIÓN

 

El capitalismo significa un orden de dominación omnívoro que se sustenta en la ruptura de los vínculos comunitarios-premisa del individualismo que la caracteriza- el desarraigo cultural de los sujetos, y su conversión en seres desvalidos y dependientes, cargados de necesidades que satisfacer mediante la producción y consumo incesante de mercancías.

Devora, absorbe e integra todo aquello que le es potencialmente contestatario; Aplasta y destruye aquello que no puede integrar en su lógica de vida. Hoy no podemos mantener el entusiasmo crédulo e ingenuo ante el avance del capitalismo como si fuera condición necesaria de la liberación y de modos superiores de vida. No existe ninguna razón para tal creencia que mantuvo atrapada a buena parte de las izquierdas, cegadas por la fe en el "progreso". Ahora conocemos mejor su potencial destructivo, su tendencia a arrasar con toda forma de vida y toda cultura y vínculo social que no sea funcional al imperio absoluto de la mercancía.         

                       

Precisamente, nuestra opción por un orden civilizatorio alternativo se sustenta en la convicción de que las tensiones que el capitalismo despliega, son síntoma de que contiene un potencial, tanto creativo como destructivo, de una magnitud desconocida en la historia previa, y que mientras su potencial creativo y liberador se halla más y más reprimido y pervertido, sus factores destructivos experimentan un acelerado aumento. En tal sentido, nuestra convicción en torno a la necesidad de un cambio profundo en las condiciones de vida, no se basa en un arbitrario acto de fé o en la voluntad ciega. Se sustenta en la plena conciencia de que el capitalismo contemporáneo contiene un enorme potencial, sin parangón en la historia, y que si no se actúa para liberar el potencial creativo que contiene, cosa que implica cambiar la esencia misma de este sistema, recobrando nuestra autonomía y control sobre el poder, su destructividad irá en aumento y con el la puesta en riesgo, incluso, nuestra continuidad como especie.

Decimos esto por que resulta imposible mantener el actual modelo de vida dominante que es intrínsecamente excluyente, pues mientras las expectativas de consumo según el modelo de los "ricos y famosos" prácticamente se han universalizado, su materialización para todos es imposible en un mundo con recursos agotables y equilibrio biótico absolutamente precario; La inmensa mayoría de seres humanos jamás tendrá acceso a un ritmo de consumo que, de universalizarse, traería consigo el definitivo colapso ecológico.

 

Es en esa voracidad que el capitalismo absolutisa la búsqueda de ganancia -plusvalía- sobre la base de la creencia injustificable de que es posible y deseable una acumulación incesante del capital y el crecimiento infinito de la productividad y el consumo. Ello expresa una condición fundamental del capitalismo: Se sustenta en el culto del poder, entendido como "dominio" tanto de la naturaleza como del hombre, que se pretende ensanchar al infinito. Sin embargo, cuando el poder se convierte en un fin en sí mismo, termina desplegando una lógica "autónoma" que escapa al control de quienes desataron su potencial; somete y gobierna la vida de los hombres.

Hoy sabemos que el acceso al poder entendido como capacidad de dominio, conduce a la pérdida de autonomía; sabemos que, en el fondo, es una ilusión; que si soltamos las ataduras del poder-dominación nos ocurrirá lo que a Pandora, escapará inevitablemente a nuestro control y terminará envolviéndonos; que si rendimos culto al poder terminaremos siendo esclavos de su lógica. Entonces lo que hay que controlar es al poder mismo, para evitar su conversión en dominio. Nosotros no podemos reproducir igual o mayor obsesión por el poder-dominación. El "poder popular" que buscamos construir es en realidad un modo de desmontar el poder centralizado-privatizado, de socializarlo, de devolverlo a su fuente que radica en el trabajo humano y los lazos sociales, evitando con ello que se sitúe otra vez por encima de nosotros, decidiendo el curso de nuestra vida y nuestra muerte. Por ello rechazamos también aquel presuntuoso dogma que supone que "salvo el poder todo es ilusión".

 

PODER POPULAR ALTERNATIVO: CONSTRUCCIÓN Y SOCIALIZACIÓN

 

Nuestra opción por un orden civilizatorio alternativo se sustenta en una doble convicción: ni habitamos el mejor de los mundos posibles, ni hay nada que garantice que vamos necesariamente hacia un mundo mejor. No siempre las contradicciones que un orden social contiene estallan por sí mismas, y si lo hacen bien podrían arrasar con su estallido las posibilidades de una vida mejor. Nuestra opción por el cambio tampoco pretende tener un sustento determinista como el de la vieja izquierda, para la cual la nueva sociedad llegaría como resultado de las leyes inexorables de la historia.

Nuestra opción por construir poder popular y una sociedad alternativa es precisamente eso: una opción, libremente tomada, una afirmación de nuestra condición de hombres libres, capaces de comprometer nuestras vidas en una apuesta libertaria, porque así justificamos el privilegio de vivir, no porque haya nada que nos asegure de antemano el éxito.

 

Reivindicamos la estrategia de construir poder popular y socialismo porque rechaza la neutralidad política -y ética- en una sociedad dividida en clases, denuncia el orden de dominación que esta actitud sustenta, y asume una neta opción por los oprimidos. Ser socialista es tomar partido por los "humillados y ofendidos" como un modo de tomar partido por la vida. No sólo porque no aceptamos aquella condición de existencia, sino porque los oprimidos son portadores del mayor potencial de negatividad -potencial liberador- con relación al orden vigente, potencial directamente proporcional a su grado de organización y conciencia. Concebimos nuestra estrategia de construcción de poder popular como desarrollo consciente y autónomo del potencial libertario de los oprimidos, asumiendo:

1. Que el poder popular surge de la capacidad de actuar colectivamente, pues la acción colectiva es fuente de poder.

2. Que el número de los oprimidos se traduce en poder popular sólo cuando estos coordinan entre sí, actúan colectivamente y rechazan la lógica del poder-dominación que tiende al centralismo; de otro modo, por más ultra que sea nuestra acción sólo volverá a reinstaurar la lógica de la dominación.

3. Que el poder se sustenta y reproduce en todas las esferas y niveles de la acción, tanto individual como colectiva.

4. Que las relaciones horizontales socializan y multiplican el poder popular.

5. Que la autonomía -autodecisión- consolida el poder popular.

No creemos en la visión del poder como objeto al cual hay que tomar por asalto, en lenguaje de la izquierda de los 70, creemos que es fundamentalmente una relación social, es una realidad propia del ámbito de las relaciones humanas que, de una u otra manera, siempre son sociales y políticas. No existe, no es igual que los sujetos. Se hace, se construye de la misma manera en que se construyen los sujetos. Crear nuevo poder, crear poder popular, significa entonces crear nuevas relaciones sociales. Socializar el poder en todos sus ámbitos. Y eso simplemente se llama socialismo.

Reivindicamos, entonces, el socialismo en tanto constituye una opción por la democratización radical de las relaciones sociales, desde abajo y en todo terreno. Por que buscamos profundizar la democracia, convencidos de que la democracia burguesa no puede ir más allá de ciertos límites: aquellos que impone la manutención de un orden basado en la dominación. Radicalizar la democracia supone hoy construir mecanismos efectivos de participación y control ciudadano en todas las esferas de la actividad pública: desde la asignación y uso de recursos, hasta el acceso a las fuentes y mecanismos de información; y ello parece exigir la descentralización de las decisiones y el fortalecimiento de las pequeñas y medianas comunidades, comunicándolas mediante redes de apoyo solidario, pero también construyendo sus elementos de autodefensa.

 

PODER POPULAR Y PENSAMIENTO BOLIVARIANO

 

Así como reivindicamos, dentro de nuestra estrategia de construcción de poder popular, la socialización del poder en todas sus esferas, también con la misma convicción asumimos el pensamiento bolivariano; el cual creemos significa un gran aporte a la teoría y práctica revolucionaria mundial desde nuestra propia especificidad como pueblo latinoamericano.

La fuentes ideológicas de la revolución Bolivariana se nutren de las ideas patrióticas y democráticas en el contexto histórico y en las condiciones peculiares de nuestro país. Tomamos lo peculiar y concreto de la realidad Venezolana como base de nuestra política, ideas y acción.

Las leyes para ser respetadas deben beneficiar a los pueblos, los gobiernos para ser acatados deben ser justos. El sistema de gobierno debe fundamentarse en la democracia popular y participativa, la justicia social, la erradicación de la corrupción y la anarquía; el imperio de los principios humanitarios la paz, la ley, la igualdad y la libertad.

El trabajo productivo y el conocimiento tecnológico y científico son las fuerzas matrices del desarrollo.

Las bases de la Revolución y la Republica Bolivariana la constituyen una elevada conciencia social, el dominio del conocimiento y la guía de los valores patrióticos.

El poder popular se sustenta en la soberanía del pueblo, la igualdad, la libertad y la abolición de toda opresión y privilegios. Se reivindica el principio de autodeterminación de los pueblos y la integración de América Latina en un solo bloque.

Este pensamiento de Bolívar se ha enriquecido con la practica revolucionaria de nuestro pueblo en el transcurso de más de un siglo de lucha por la libertad, la igualdad y la democracia.

Es en el rescate de nuestra propia historia y pensamiento que forjaremos nuestra identidad como pueblos y revolucionarios. Nos alejamos entonces de todo tipo de modelos de revolución a los cuales imitar, criticamos la visión euro centrista de la revolución y el pensamiento revolucionario. La estrategia de construcción del poder popular en Venezuela si bien se alimenta y nutre de todas las luchas humanistas, revolucionarias, étnico y libertarias que se han dado en el planeta, se enraíza en lo mas profundo de nuestra historia como nación y continente. La revolución, que queremos, no será ni calco ni copia sino creación heroica. Por eso es que rescatamos y asumimos a Bolívar y con él decimos: todo el poder para el pueblo.

 

PODER POPULAR Y REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

 

Líneas arriba decíamos que asistimos a un proceso inédito de construcción social y política pero también a una de las más encarnizadas confrontaciones de clases que se han dado en el continente. Y es que el periodo prerrevolucionario abierto con el Caracazo en 1989 a significado grandes avances para la estrategia de construcción de poder popular en Venezuela. De un lado el desarrollo y auge en las movilizaciones de masas y de otro la instauración de un gobierno popular como expresión del grado de acumulación política que sustenta nuestro pueblo.

Ese auge popular ya se había presentado en épocas como la guerra de independencia, la guerra federal, los años 1936, 1945 y 1958, pero es ahora cuando tiene posibilidades reales de convertirse en un movimiento revolucionario que objete las relaciones de dominación que el capitalismo mundial impuso en el país desde la época colonial.

Poseemos un gobierno que por primera vez en la historia intenta representar los intereses del pueblo y que se ha colocado fuera de la influencia del capital multinacional y de los grandes centros del poder mundial. Estamos ante la posibilidad de una verdadera revolución popular como nunca antes en nuestra historia. Pero ese camino sólo podrá transitarse si trabajamos con fuerza en la organización y concientización de nuestro pueblo, a la vez que presionamos al gobierno para que vaya asumiendo progresivamente una rectificación revolucionaria en todos los ámbitos de su gestión en la administración pública.

Pensamos que el proceso bolivariano ha constituido un avance importante en términos de configurar nuevas relaciones sociales, políticas y económicas. Hasta ahora, con ciertas dificultades, se han podido crear escenarios formales y legales para propiciar la participación directa en las decisiones (aún no materializada del todo), la democratización del capital y la revalorización del trabajo, el reconocimiento de la pluriculturalidad existente, los derechos de los indígenas y los derechos ambientales; pero esta fase evidencia cierta fatiga que amerita una reoxigenación y pasar por tanto a una fase nueva. Existen todavía demasiados intermediarios entre el pueblo y el poder, lo cual permite al viejo modelo pretender sobrevivir. El Estado y sus estructuras tienen mucha materia vieja, mucho tejido senil, y la posibilidad de superarlo está en la superación del marco meramente normativo y formal de la democracia participativa construyendo mecanismos efectivos de participación y control ciudadano en todas las esferas de la actividad pública.

No creemos que se trate de rechazar los avances, lo que importa es darles el valor correspondiente al grado de desarrollo que la revolución ha alcanzado y no pretender cerrar el círculo y llegar a un momento estático, lo cual negaría el carácter revolucionario del proceso. En tal sentido valoramos profundamente muchas instancias planteadas hasta ahora: mesas de diálogo, asambleas de ciudadanos, consejos regionales y locales de planificación, comités de tierra urbana, cooperativas etc. Estos espacios se instituirán en factores de poder popular en la medida que adopten un carácter vinculante y sean expresión real, entonces, de la socialización del poder. De lo que se trata es de confiar más en el poder popular, disminuir las intermediaciones y aceptar el co-gobierno con el pueblo.

Consideramos que la sola existencia de muchas instituciones y mecanismos constitucionales cuyo espíritu es el traslado de la soberanía al pueblo, no es garantía de real democratización del poder, ese rol estará marcado por las fuerzas sociales que de ellas se apropien y el sentido que le otorguen. Volviendo a insistir decimos: por el carácter vinculante que adopten.

Es en el posicionamiento frente a estas concepciones las que han ido prefigurando al interior de la revolución bolivariana dos tendencias, las que expresan dos modos de plantear el ejercicio de la soberanía popular y la construcción del poder popular. Por un lado la burocrática, siempre temerosa de entregar demasiado poder al pueblo y que más bien pretende encauzar todo tipo de expresión de poder popular en los marcos institucionales limitando o mutilando sus potencialidades antisistémicas. Busca una participación popular supeditada al marco estatal, direccionada de arriba hacia abajo. Beneficia, aunque sea sin proponérselo, a las estructuras partidarias participantes del gobierno. La única experiencia distinta, y por eso la más exitosa, la constituyen los Círculos Bolivarianos, sobre los cuales no existe un mucho control de mediación, aunque todavía no han pasado a una etapa mayor de desarrollo.

Por otro lado la corriente del poder popular alternativo expresado en diversas organizaciones populares y políticas que desde distintas instancias vienen construyendo embriones de poder popular, no supeditándose solamente a los espacios que le da la institucionalidad gubernamental. Se asume la Constitución y el Gobierno Popular no como un fin en sí mismos sino como un momento y un plano de la confrontación de clases. Debate mucho sobre cómo resolver la coordinación de acciones sin perder autonomía y sin caer en los vicios que se le critican a los partidos, la burocratización de sus cuadros, el secuestro de los poderes y el uso utilitarista de sus proyectos y esfuerzos comunitarios. Se busca formas de eliminar las mediaciones y generar respuestas políticas en áreas que van desde el desarrollo local hasta la construcción de milicias populares. Uno de los elementos centrales es su articulación a través de asambleas populares y por sobretodo ha ido construyendo su identidad al calor de las propias movilizaciones de masas.

En los momentos cuando ese movimiento logro romper con los patrones de organización y movilización que desde las esferas gubernamentales se habían establecido, cuyo resultado inmediato fue el sometimiento o ablandamiento del movimiento popular y su encauce defensivo, asistimos al más profundo despliegue de las capacidades creadoras de nuestro pueblo que ?espontáneamente? o de manera natural confrontó la contrarrevolución, su capacidad de combate e iniciativa política se potenció radicalmente y sus planteamientos rebasaron incluso al propio gobierno como por ejemplo sucedió durante la insurrección del 13 de abril y la resistencia al paro petrolero de diciembre-enero.

En la propia dinámica de movilización política se constituyeron en instancias de poder real, elevaron su capacidad de combate y conciencia prefigurando en muchos casos situaciones preinsurreccionales, favorables a la profundización del proceso con un claro contenido de clase.

Entonces dentro del propio proceso que vive nuestra patria vienen surgiendo embriones de poder popular, pese a no estar articulados en el ámbito nacional y no contar con demasiada incidencia en el gobierno vienen prefigurando un modo distinto de hacer revolución, desde abajo, construyendo poder alternativo; Buscamos su ampliación y profundización por medio del impulso de procesos de centralización y articulación de las organizaciones y luchas populares, de su constitución como sujeto histórico, independiente y con conciencia de clase claramente diferenciada de las dinámicas que la burguesía quiere imprimir. En el mismo sentido decimos que los intereses históricos de las clases populares tampoco pueden hipotecarse a los cálculos ambivalentes del gobierno.

Se trata de construir desde la base una propuesta colectiva del poder, donde la democracia, sea el norte de hacer política, que se expanda por todos los barrios y urbanizaciones de las ciudades, por los caseríos del campo, en los cuarteles, en las fabricas y empresas, en los liceos y universidades, en los círculos de intelectuales y profesionales. Este es todo el andamiaje social que se debe tejer como una red social que tenga objetivo estratégico. Se trata de darle mayor protagonismo al pueblo, que debe ir aprendiendo a construir, desarrollar y consolidar en forma soberana su propia organización, sus propios espacios que le permitan tomar decisiones económicas, políticas, culturales y de defensa, de manera propia y democrática.

Para ir construyendo este poder popular alterno, creemos que es necesario, diseñar una amplia política de alianzas democráticas, populares y revolucionarias que se vayan articulando con unos objetivos estratégicos bien definidos que trasciendan de la lucha reivindicativa a la lucha política, Como no nos consideramos ? la vanguardia? de la revolución creemos que esta tarea sólo será posible en la medida que el movimiento popular y las organizaciones revolucionarias asuman con madurez este enorme desafío histórico. Desafío que no es otra cosa que traducir en expresiones concretas de unidad y solidaridad de clase los avances organizativos, el acumulado de conciencia y la capacidad de combate de las organizaciones populares.

En ese sentido creemos que debemos comenzar desde ya a configurar:

1.- Una nueva sociedad que ante la crisis de valores y de identidad, ante la corrupción galopante y la perdida de valor de la palabra, construya los valores de honradez, cooperación, solidaridad, unidad, humanismo, lealtad, nacionalismo, patriotismo. Que estos sean promovidos en instituciones como la familia, la escuela y formas asociadas de organización colectiva, culturales, gremiales y ecológicas, que junto a la recuperación de la memoria histórica como pueblo nos permitan ganar identidad.

2.- Generar situaciones o formas nuevas de control y participación en las actuales instituciones de gobierno, teniendo en cuenta que la opción de potenciar lo extrainstitucional implica prefigurar la sociedad alternativa que queremos construir y por tanto una nueva juridicidad basada en nuevas relaciones sociales. En este periodo creemos que se debe desarrollar lo siguiente:

1. Proponemos como necesidad urgente articular a las diversas corrientes populares en un proceso de confluencia política, que permita construir y levantar una propuesta nacional que irrumpa ?desde abajo? sintetizando los avances políticos, ideológicos, culturales, sociales y orgánicos que el movimiento popular venezolano ha venido desarrollando silenciosamente a lo largo de estos años. Que en sus métodos y estilos de trabajo, en su praxis política, en sus valores y ética se diferencia radicalmente de las expresiones burocráticas que también hacen parte del proceso. Que combata con firmeza la fiebre electorera que empieza a regarse en los diversos factores políticos que apoyan la Revolución, sin desmerecer la importancia de la coyuntura electoral.

2. El sector social de la economía, mediante la implementación de formas autogestionarias de trabajo y producción. Ampliación de las cooperativas e introducción de la cogestión en las empresas ocupadas por los trabajadores. En todos estos casos se deben superar el criterio de rentabilidad y eficiencia propias de las empresas capitalistas introduciendo otros valores ajenos al lucro y beneficio individual.

3. Desarrollar redes de "economía" solidaria -de producción, distribución y consumo- alternativa.

4. Desarrollar redes de autogestión y autogobierno, "achicando" el espacio de lo estatal.

5. Formas políticas de control popular en la administración pública de justicia , de salud (centros) de obras sociales, etc. En todos los casos es fundamental el rol de las comunidades en el ejercicio de la contraloría social.

Crear instancias de representación popular mediante Asambleas de Ciudadanos o Asambleas Populares, como una forma de poder alternativo. Esa organización asambleística debe partir de cada comunidad. Designando representantes electos democráticamente en asambleas para integrar instancias parroquiales, luego municipales, hasta llegar a Asambleas o Consejos de toda la ciudad. En un primer momento puede servir como mecanismo de expresión del sentir popular, para hacer llegar a las respectivas instituciones del Estado. Se debe buscar que sus opiniones y acuerdos tengan carácter vinculante en los diversos organismos públicos.

Desarrollo e implementación de los Concejos Locales de Planificación.

Formas de defensa con la construcción de organismos del poder del pueblo, con milicias y autodefensa de masas. Un objetivo inmediato de su construcción es como mecanismo de defensa de los dirigentes populares y seguridad de las organizaciones de base.

Vincular a las organizaciones populares con sectores patrióticos y progresistas de las FAN, discutir y diseñar espacios de encuentro y reflexión sobre el país que queremos construir y fundamentalmente elaborar una política de Defensa Nacional con base popular.

La construcción de organizaciones sociales y políticas clasistas, autónomas, independientes y propias de las clases populares. Estas estructuras deben ser lo más amplias posible, pero a la vez deben definir un claro programa político de transformación e interrelacionarse con el gobierno en términos de contribuir significativamente a la definición de las líneas fundamentales de la acción gubernamental y de la administración directa del aparato del Estado.

La creación de instituciones contrahegemónicas como periódicos populares, radios comunitarias, cadenas de información alternativa, canales de televisión comunitarios o clandestinos, editoriales, etc.

Desarrollar planes pilotos o referenciales en las zonas donde los sectores de esta corriente revolucionaria tengan construcciones consolidadas para convertirlos en ejemplo de construcción del Poder Popular. De alguna manera pretendemos recoger la experiencia desarrollada por el Movimiento de ?los Sin Tierra? y los ?Sin Techo? en Brasil.

Garantizar el Plan de Soberanía Alimentaría, que trascienda la capacidad de abastecimiento de la Población, vía concreción de las ayudas comprometidas a los campesinos para concretar la siembra, cosecha, la ganadería, la avicultura, la cría de porcinos y pavos, etc y la distribución de productos.

Garantizar el acceso a la educación superior, comités preingreso a las universidades.

Alto al sicariato y a la política de aniquilamiento selectivo de dirigente y luchadores sociales, sobre todo en el sector campesino. Proponemos la conformación de Comités de Autodefensa Popular

Contra el desempleo proponemos la implementación de un Plan Nacional de Cultivos Organopónicos, creemos que en una primera etapa se deberían organizar cooperativas de 15 personas por cada hectárea, teniendo como meta cultivar 100,000 Has. garantizando empleo a 1`500,000 personas y productos de primera necesidad al mercado interno.

Exigir al gobierno nacional que la política agroalimentaria no privilegie al gran productor nacional en desmedro de las cooperativas y pequeños campesinos.

Introducir a mediana escala la cría de Búfalos como una alternativa de producción de carne y lácteos para el mercado interno a menor costo y mayor rentabilidad. Las condiciones geográficas de nuestros llanos favorecen altamente la cría de este tipo de animal a diferencia del ganado tradicional.

Control de silos de almacenamiento por los productores organizados.

Defender y ampliar la aplicación de las leyes habilitantes.

Control social de los mercados populares y las ayudas alimentarias.

Rendición de cuentas de las autoridades municipales y estadales, electas popularmente y participantes del proceso.

Democratización de las discusiones sobre el ALCA y realización de un Referéndum para consultar al pueblo antes de tomar cualquier decisión al respecto.

Ejercer presión constante sobre el Estado y el mercado.

Construir múltiples referentes (experiencias exitosas de gestión, producción etc.), destacando el potencial creativo de la solidaridad, y el valor de la confianza.

Crear redes de comunicación y apoyo solidario (grupos de apoyo técnico) para socializar saberes (ciencias, técnicas) y experiencias alternativas, dialogar de continuo y resistir en conjunto.

Levantar la consigna de que los candidatos a cargos públicos de los sectores patrióticos deben ser electos por sus comunidades, rendirle periódicamente cuentas a sus electores y que representen sectores sociales específicos. Es decir dirigentes barriales, sindicales, estudiantiles, profesionales, campesinos e indígenas. Debemos erradicar a los dirigentes de oficio. E incluso proponer una reducción de los salarios de los elegidos, consustancial a la realidad en las cual se desenvuelven y de quienes representan.

Elaborar una estrategia energética nacional que rompa con la burocratización que hasta ahora ha dejado en manos de ?nuestros meritocráticos? la transformación de la nueva PDVSA. Esta política debe trascender el ámbito petrolero, conjugando en un todo coherente las diversas fuentes y recursos energéticos que posee la Nación.

La Industrialización del País. Abordando por ejemplo la construcción naval y de Plataformas marítimas como elemento sólido para el desarrollo de la Venezuela Bolivariana. La potencialidades en el ámbito del acero y de otros metales, nos obliga a desarrollar la capacidad técnica, profesional y de infraestructura para ello.

Una Política de Defensa y Seguridad Nacional que tenga como sustento la alianza Pueblo - FAN, avanzando en el diseño de una Doctrina de ?Guerra de Todo el Pueblo?, que integre a las amplias masas en la responsabilidad de la defensa nacional. Para ello además de la multiplicación de las Reservas activas, debieran concebirse planes que movilicen en estas actividades a las comunidades organizadas. Adelantar un Plan de entrenamiento premilitar en todos los Liceos que esté orientado por la Estrategia de defensa y que se curse desde primer año. Todo en el entendido que la confrontación con el Imperio ya está en curso y que sin la incorporación del Pueblo conciente a las tareas de la defensa de la Patria todo estará perdido.

 

Impulsar una política internacional agresiva y audaz, que permita tejer un amplio arco de alianzas tanto en función de ir configurando una estrategia regional para la Revolución en el continente, que permita la interrelación y el aprendizaje mutuo de los movimientos populares latinoamericanos y mundiales, como para blindar la actividad que en esta ámbito desarrolla el imperio y sus lacayos en contra de la Revolución Bolivariana. Para ello la práctica de la Solidaridad activa es fundamental.

Reflexionar de continuo sobre cada logro y dificultad.

En suma, se trata de recuperar el protagonismo y la decisión sobre nuestro destino, pues de nosotros y no de otros dependerá en lo fundamental lo que sea nuestro destino. Las orejas de lo nuevo recién asoman.

 

¡CREAR, FORJAR EL PODER POPULAR BOLIVARIANO!

¡CON BOLÍVAR DECIMOS: TODO EL PODER PARA EL PUEBLO!

 

O original está em www.fbl-el.org.

 

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