| Sincronicidad | |||||||||||||
| Al margen de lo que pudimos haber le�do de C.Jung o de las nociones de metaf�sica que tengamos, quiero compartir con ustedes algunas experiencias. Sin pretender lograr la tan mentada sincronicidad, hace un tiempo comenc� a probar unos ejercicios sencillos, intentando vaciar mi mente de problemas y pensamientos, dejando adem�s, partir las emociones, afinando mi percepci�n y permitiendo al coraz�n latir de manera m�s serena y confiada. Durante aquella entrega colm� mi espacio interno s�lo con luz y conciencia y durante unos d�as, pocos minutos; viv� el Presente Eterno; entend� (al ir puliendo mis sentidos) que casi todo lo que existe se compon�a de notas y colores de diversas vibraciones ejecutando una exquisita sinfon�a que podr�a captar toda persona que tuviese la cualidad de un silencioso estado de alerta. Escuchando el "tempo que marca el ritmo del Universo'' , me fu� incorporando suave y fluidamente con todo mi cuerpo (postura, voz, leve respiraci�n y mirada blanda dentro del instante ) . Palpitando en cada comp�s de vida y flotando en un oc�ano de m�sica y esplendor. Estaba atenta, desde el despertar, a sentir cu�ndo era el momento justo del acorde para que el acto de levantarme correspondiera a la nota que debia ser; de ese modo no habia sonidos discordantes ni empujaba con mi deseo la normal naturaleza de la Existencia, sino simplemente la acompa�aba y durante el d�a, antes de realizar un acto de menor o mayor importancia, me deten�a a fin de asegurarme seguir en armon�a con el ritmo. As� fue que por meses alcanc� una sincronicidad perfecta, desde los actos m�s simples como conseguir mesa en un restaurante atestado o tener el dinero exacto hasta la �ltima monedita para comprar algo imprevisto; pasando por cosas m�s profundas, tales como la de pensar en la necesidad de clarificar determinada idea y encontrar la respuesta casi de inmediato. Incluso: que un problema sin soluci�n aparente se resolviera en cuesti�n de minutos, si ten�a la sensaci�n de que se trataba de algo incorrecto. A raiz de ello, tuve la certeza de que todo es como una danza encantada y que con sutil criterio podemos aprender a sintonizarla y asombrarnos de lo f�cil y maravilloso que resulta movernos, inmersos en ella. La sensaci�n es estar envueltos dentro de una trama fina y vaporosa; que quiz� no se ve, pero pueden percibirse los tonos que emanan de nuestros sentimientos y los colores que vuelan pintando el espacio. Cada gesto, cada matiz de nuestra voz se recibe y se entrega con id�ntica calidad. Es m�gico dejarnos guiar por esa armonia y seguirla con el alma abierta, sum�ndonos a la gran Orquesta C�smica. Entoces comprend� porque casi nunca tienen �xito las elecciones apresuradas de quienes, siguiendo un deseo ciego, no se escuchan ni escuchan... O de los que corren tras los impulsos, sin poseer a�n el conocimiento necesario para darse cuenta que el concierto lo ejecutamos juntos, con mayor o menor medida pero todos unidos y al mismo "tempo". Maitri |
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