Las lágrimas de San Pedro
 
Pedro, la negación que se hizo roca
de noche lúgubre a mañana clara;
el principio sin fin de la tiara,
la palabra dogmática en la boca.
 
Pescador que, ecuménico, convoca
a sus redes las almas, las ampara,
pastor también, y las declara
su grey, y a un solo aprisco las aboca.
 
Qué azaroso camino, galileo,
de la caduca barca de tu empleo,
a nave de alto bordo y de poder.
 
Como Cristo también crucificado,
casi ciego de tanto haber llorado
la deserción de aquel amanecer.

Los Angeles, 28 de julio de 2004

Soneto N° 1119 de:...

 

 

 

 

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Ficha  técnica
 
Titulo:                            Las lágrimas de San Pedro 1605
Autor:                            El Greco (Domenikos Theotokopoulos)
Museo:                          Hospital Tavera (Toledo)
Características:            Óleo sobre lienzo  102 x 84 cm
 
Una vez más, es el tema sacro el que mayormente ocupa a Doménikos en la última fase de su actividad. Aunque no faltará quien recurra a él para hacerse un retrato –que en estos años adquiere un carácter de particular investigación introspectiva-, el tema sacro se revela, en mayor medida, recurrente, ya sea en la selección de iconografías como en la realización de “series” organizadas de pinturas. Entre éstas, los apóstoles presididos por la figura de Cristo, son una constante. El artista vuelve sobre la representación de arrepentimiento y éxtasis, según la sensibilidad tridentina. En la pintura de Toledo, El Greco revela caracteres estilísticos de su plena madurez, la firma aparece abajo a la izquierda, “doménikos theotokópolus epoiei” típico ejemplo de la repetición de un tema a casi 20 años de la primera versión: se estima que la composición había sido ejecutada, por vez primera, en el lienzo también firmado, existente actualmente en Barnard Castle. hacia 1585, algo diferente en el fondo y con la figura menos alargada.
La figura aparece en el interior de una cueva -lugar tradicional de penitencia- vistiendo una túnica oscura y manto amarillo, según los convencionalismos del arte italiano de esa época (renacimiento). La cueva, lugar tradicional de penitencia, lleva sus manos cruzadas a la altura del pecho, y la mirada la tiene elevada al cielo, suplicando perdón, en sus ojos se ven las lágrimas, otro símbolo de su arrepentimiento, es tan natural ésta figura que a las claras se ve un pescador. Lo único que se ve a la derecha es un tronco con hojas verdes y a la izquierda podemos ver a un  ángel guardando el sepulcro y a la Magdalena huyendo. El ángel proyecta una enorme luz y la Magdalena une ambos episodios. Los detalles de sus venas y músculos nos recuerdan las esculturas de Miguel Angel, cuya influencia nunca olvidaría El Greco.
 

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de las siguientes obras:
 
"Historia del Arte", Salvat Editores (Madrid)

 

    "100 Obras maestras de la pintura". Textos de Alfredo Crespo. Edición especial para el Círculo de lectores,     Editorial Shorewood N.Y.

 

    "Art Book". Textos de Rosa Giorgi. Editorial Electa Bolsillo(Barcelona)

 

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