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LA SOCIEDAD PITAGORICA. PITÁGORAS – PITAGÓRICOS – Respecto
a Pitágoras cuesta averiguar qué fue leyenda y qué realidad. Nació en Jonia
(en la isla de Samos) hacia el 572 a.C. Conoció probablemente a Anaximandro de
Mileto. Fue un gran viajero, y se supone que conoció Egipto, Babilonia (y allí
a Zoroastro, fundador de la religión dualista persa) y la India. Abandonó
Samos cuando bajo la tiranía de Polícrates, se trasladó a Italia y estableció
en Crotona. Allí fundó una secta filosófico-religiosa: hombres, mujeres y niños
vivían en comunidad de bienes, manteniendo una disciplina y ascesis rigurosa y
guardando en secreto las doctrinas que aprendían. Fue enormemente célebre e
influyente. Se le llegaron a atribuir incluso milagros. Pero la secta, con
enorme poder e influencia en la ciudad, despertó envidias y recelos, hasta que
una revolución popular les expulsó. Se refugió Pitágoras en Metaponto, donde
poco después murió. Pero la secta volvió a ganar adeptos y consiguió hacerse
muy fuerte entre las ciudades de la Magna Grecia, hasta que otro movimiento
popular la mermó. Cuesta mucho averiguar qué doctrinas eran del fundador y cuáles
de sus discípulos, porque todas se las atribuían a él. Discípulos célebres:
Alcmeón (s. VI-V), Filolao (s. V) y Eurito (s. V), todos de Crotona. El
pitagorismo tiene un contenido místico-religioso: sostiene la doctrina de la
transmigración de las almas (» orfismo) y el parentesco entre todos los seres
vivos. Creían también en un eterno retorno de los mismos acontecimientos en
ciclos cerrados. Sus normas de abstinencia eran rígidas, así como sus rituales
y costumbres morales. Naturaleza
y matemáticas: Fueron sobre todo matemáticos, y recurrieron a sus
conocimientos matemáticos para elaborar sus teorías sobre la naturaleza de lo
real. Observaron que muchas propiedades y comportamientos de los objetos pueden
ser formulados matemáticamente, y supusieron que todos los seres del universo
son formulables matemáticamente [De esta intuición se nutre la ciencia
actual]. Diversas experiencias les convencieron de que los números son los
principios de todas las cosas (p.ej.: los intervalos entre las notas musicales
de la lira pueden expresarse numéricamente). Y entendieron los números
espacialmente, confundiendo el punto geométrico con la unidad aritmética. Las
cosas se componen de números porque son agregaciones de unidades-puntos. Los
seres del universo se acomodan a las previsiones y explicaciones matemáticas
porque los principios de las matemáticas son también los principios de los
seres reales. Puesto que la esencia de las matemáticas son números, afirmaron
que los números constituyen la naturaleza del universo. Intentaron asignar un número
a cada cosa e indagaron sobre el origen de los números y nuestro sistema
decimal. Para
ello, los números proceden de la oposición par-impar, y propusieron
explicaciones dualistas de la naturaleza, estableciendo oposiciones entre términos
como par-impar, limitado-ilimitado, bueno-malo, luz-oscuridad, recto-curvo,
cuadrado-oblongo, etc., como concreciones de esos dos principios fundamentales.
El dualismo como rasgo más característico del pitagorismo puede tener origen
en los contactos de Pitágoras con Zoroastro. El dualismo no era sino una versión
más de la doctrina de los opuestos que hallamos en los filósofos jonios. De ahí
que consideren importante la noción de armonía, entendida como la unión de
cosas disímiles y diferentes, como la concordancia de cosas discordantes. Creían
que primero existió la Unidad (= lo limitado), rodeada por lo ilimitado. Después,
la unidad se escindió en dos: en medio se introduce el vacío de los ilimitado
y surgen así el número 2 y la línea. Después se generan el 3 y el triángulo
(la figura plana más simple) y el 4 y el tetraedro (el sólido más simple)[1]. Los
pitagóricos tenían como figura sagrada la tetraktys . .
. .
. . .
. .
. Esta
figura nos muestra que el 10 resulta de sumar 1+2+3+4, o sea, que es la suma de
los cuatro primeros números enteros. Cada
cuerpo material es una expresión del numero cuatro. Cuando se trato de asignar
un numero determinado a cada cosa concreta, quedó campo abierto para toda
suerte de fantásticas arbitrariedades. Por ejemplo el matrimonio es el numero 5
porque es la suma de tres – el primer numero impar, masculino- y el 2 – el
primer par femenino -. Para los pitagóricos, no sólo la tierra era esférica,
sino que no ocupaba el centro del universo. La tierra y los planetas giraban, a
la vez que el sol, en torno al fuego central o corazón del cosmos. •
Describen el mundo como un cosmos en armonía, anticipando en algunos aspectos
las doctrinas de Copérnico: el cosmos es una esfera en cuyo centro hay un fuego
originario. Después están los cuerpos celestes (Tierra, Luna, Sol, los cinco
planetas y el cielo de las estrellas fijas, más la Anti-tierra, para completar
el número 10 de los planetas). Todo este conjunto está envuelto por una esfera
de fuego. El movimiento de los astros y estrellas produce una música
maravillosa que no oímos por estar acostumbrados a ella desde el nacimiento. Música
y armonía, traducibles en números, son los principios del universo pitagórico [1] La unidad es el punto, el dos la línea, el tres la superficie, el cuatro el volumen. Decir, pues, que todas las cosas son números significaría que “ todos los cuerpos constan de puntos o unidades en el espacio, los cuales, cuando se los toma en conjunto constituyen un numero. |