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EL USO TEORICO Y EL USO PRACTICO DE LA RAZON Introducción: Kant
representa un intento original de superar las dos corrientes filosóficas
fundamentales de la modernidad, el racionalismo y el empirismo. La obra de Kant
no se limita a una síntesis superadora sino que en ella confluyen todos los
siglos más importantes de la trama de la época moderna. Puede por ello ser
considerado como la culminación filosófica del s. XVIII. En
efecto, Kant, no puede ser comprendido adecuadamente a no ser desde una
perspectiva compleja de los intereses e ideales de la ilustración. Al
ocuparnos de la filosofía de Kant atenderemos a los más importantes núcleos
temáticos: ·
La
concepción Kantiana de la filosofía y el sentido que para él adquiere la
tarea de realizar una órbita de la razón en conexión con los intereses de
filosóficos de la ilustración. ·
La
crítica que hace Kant a la razón teórica en su relación esencial con el
conocimiento de la naturaleza. ·
La
razón práctica en su relación fundamental con el conocimiento moral y la
tarea moral. ·
Biografía: ·
Nació
en 1724-1804 en Königsberg. Hombre de profunda religiosidad que se deja
traslucir a través de su obra formalmente árida. Sobrio de costumbres y de
vida metódica. ·
Kant
encarna las virtudes de una vida dedicada por entero la estudio y la enseñanza,
profundamente integrado de los ideales de la ilustración, Kant profesó una
simpatía profunda por los ideales de la Independencia Americana y de la
Revolución Francesa. Fue pacifista convencido, antimilitarista y ajeno a todo
tipo de patriotismo. ·
Las
obras de Kant suelen distribuirse en tres periodos que usualmente se denominan:
precrítico, crítico y postcrítico. ·
El
primer periodo corresponde a su filosofía dogmática, a su aceptación de la
metafísica racionalista siguiendo a Leibniz y a Wolff. ·
Sus
obras más conocidas e influyentes fueron escritas en el segundo periodo: ·
“La
crítica de la razón pura”. ·
“La
crítica del juicio”. ·
Además
de estas obras Kant produjo una notable cantidad de escritos que con su vigor y
la influencia de su pensamiento nos obligan a considerarlo como uno de los filósofos
más notables de la cultura occidental. ·
Obras: ·
Periodo precrítico: (en este periodo es racionalista) ·
Se
manifiesta su doble interés científico y filosófico. ·
“Historia
general de la naturaleza y teoría del cielo”. En ella expone su teoría sobre
el universo. ·
“El
único argumento posible para la demostración de la existencia de Dios”. En
ella critica el argumento ontológico. ·
“Disertación
acerca de la fama y los principios del mundo sensible e inteligible”. Es la
obra más importante de esta etapa. En ella aparecen las contraposiciones entre
conocimiento sensible y conocimiento intelectual, así como entre mundo sensible
e inteligible, es decir, el problema de los límites del conocimiento. ·
“Los
sueños de un misionario”. Periodo
crítico: Lo va a
emplear en intentar solucionar el problema de la metafísica. Llega a la madurez
de su propio pensamiento con “La crítica de la razón pura”. Cuatro
preguntas que van a traspasar toda la filosofía: ¿qué puedo saber? ¿qué
puedo hacer? ¿qué puedo esperar? ¿qué es el hombre?. La
diversidad de interpretaciones de la razón es vivida agudamente por Kant. La
expresión “qué significa orientarse en el pensamiento” encierra la
exigencia de someter a juicio la razón. ¿para qué? Para resolver si es
posible el antagonismo entre las distintas interpretaciones que se han dado
hasta ahora, racionalismo, empirismo, irracionalismo (entendido como
supervaloración del sentimiento de la fe mística o del entusiasmo subjetivo y
por tanto como negación de la fe misma). Tres interpretaciones antagónicas e
irreconciliables de la razón que imponen según Kant la necesidad de llevar a
cabo una crítica de la misma. El
juicio de la razón (a que está sometida; objetivo) significa para Kant un
ejercicio crítico de la razón (es decir, realizado por ella misma; subjetivo).
Juicio que es necesario no solo por la diversidad en las interpretaciones de la
razón sino también por el modo en que los hombres de su época viven su vida:
de modo no ilustrado de minoría de edad. La tarea
de la crítica de la razón en su sentido más pleno tendrá como objetivo
principal la realización de la libertad. El
remedio a tal situación solo puede ser la crítica de la razón, que esta
atreva a buscar en sí misma la piedra de toque de la verdad. “La máxima de
pensar por sí mismo, eso es la ilustración”. La crítica de la razón será
pues la exigencia de clarificación que el ser humano se impone sobre lo que es,
y sobre sus íntimos fines e intereses. La
filosofía Kantiana incluye pues un doble elemento: ·
a)
Crítica de las desnaturalizaciones de la razón. ·
b)
Proyecto de un estado nuevo de la humanidad en libertad. Según este
proyecto “razón pura” significa en un sentido muy preciso la esencia de la
razón en tanto que es una facultad que estable de sí misma: ·
i)
Los principios que rigen el conocimiento de la naturaleza. ·
ii)
Las leyes que regula el comportamiento en cuanto a opción moral o libre. ·
iii)
Los fines últimos de esta razón así como las condiciones en que podrán
ser almacenadas. A partir
de esto, toda su filosofía girará en torno a las cuatro preguntas: ·
¿qué
puedo saber o conocer? La metafísica, contesta Kant con “La crítica de la
razón pura” y con “Prolegómenos a cualquier metafísica que quiera
presentarse como ciencia”. ·
¿qué
debo hacer? Que da respuesta a la moral. Contesta con la “critica a la razón
práctica” y con “Fundamento de la metafísica y de las costumbres”. ·
¿qué
puedo esperar? A la que responde la religión. Contesta con “La religión en
los límites de la razón pura” y “La critica del juicio”. ·
¿qué
es el hombre? A la que responde la antropología. Contesta con “La antropología”. El hecho
de que Kant se haga estas preguntas implica que se está preguntando por los límites
y por las posibilidades del hombre. Empleará un método transcendental o crítico. Periodo
postcrítico: Es la última
etapa de su vida en la que intenta realizar una síntesis de las tres críticas,
“Crítica de la razón pura”, “crítica de la razón práctica” y “crítica
del juicio”. También posee unas notas recogidas en el “opus postumun”. 1.
El uso teórico de la razón 1.1. El problema del
conocimiento Lo
primero que ha de hacer una crítica es responder a la pregunta ¿qué puedo
saber? Tema que tratará Kant en la “crítica de la razón pura”. La
doctrina Kantiana del conocimiento se basa en la distinción fundamental entre
dos facultades o fuentes del conocer: sensibilidad y entendimiento que poseen
características distintas y opuestas entre sí. La sensibilidad es pasiva, se
limita a recibir expresiones provenientes del exterior. El entendimiento es
activo. Tal actividad, consiste primordialmente en que el entendimiento produce
de forma espontánea ciertos conceptos e ideas sin derivarlos de la experiencia,
por ejemplo, causa, existencia, sustancia, necesidad, etc. Esta
distinción entre sensibilidad y entendimiento puede utilizarse para fundamentar
filosofías muy distintas: en primer lugar, puede dar como resultado el
racionalismo (puesto que el entendimiento produce ciertos conceptos sin
derivarlos de la experiencia. Este podrá conocer la realidad sin recurrir a los
datos de la experiencia). En segundo lugar y bajo la influencia de Hume, Kant
llegó a la conclusión de que nuestro conocimiento no puede pretender ir más
allá de la existencia. ¿qué
ocurre entonces con los conceptos que no proceden de los sentidos o que el
entendimiento produce espontáneamente?. La contestación de Kant será la
siguiente: “es cierto que existen en
el entendimiento conceptos que no proceden de la experiencia en el ámbito de
los datos sensoriales, por ejemplo, el concepto de sustancia”. Aunque
por medio de los sentido solo percibimos figuras, todo el mundo habla de
“huele, admira, quiere,...” Para
Kant sustancia es un concepto que el entendimiento posee y utiliza para unificar
los datos sensibles. Bajo la
influencia de Hume, llegó Kant por tanto a las siguientes conclusiones acerca
de los objetos no derivados de la experiencia: ·
que
el entendimiento los utiliza ara conocer los objetos dado por los sentidos para
ordenarlos y unificarlos. ·
Que
no pueden ser legítimamente utilizados para referirse a algo de lo que no
tengamos experiencia sensible. 1.2.
Posibilidad de la metafísica como ciencia En la
introducción a la crítica de la razón pura, Kant se muestra interesado por el
problema de la posibilidad de la metafísica, es decir, si es posible un
conocimiento científico acerca de Dios, la libertad, la inmortalidad del alma,
etc. Es
perfectamente comprensible la pretensión de Kant, teniendo en cuenta la evolución
de su pensamiento. Kant fue, en principio racionalista y estuvo convencido de
que el entendimiento puede rebasar las fronteras de la experiencia, y alcanzar
su conocimiento auténtico sobre realidades que está más allá de ella, tales
como Dios, el alma, etc. La influencia de Hume, sin embargo, hizo que esta fe
Kantiana en la posibilidad de la metafísica se tambaleara. Kant no
acepta ni el dogmatismo (racionalismo) ni el escepticismo (empirismo), y busca
una vía inmediata: el método crítico, y define esa crítica como “un
tribunal que garantice las pretensiones legítimas” de la razón pura, de tal
manera que se pueda, mediante la crítica de la razón hecha por la razón misma
“decidir acerca de la posibilidad o imposibilidad de la metafísica... sus
fuentes, su extensión y sus límites”. Dos son
a juicio de Kant las deficiencias que han caracterizado tradicionalmente a la
metafísica, colocándola en clara desventaja respecto de la ciencia: en primer
lugar, la ciencia progresa mientras que la metafísica continua debatiendo las
mismas cuestiones que debatían Platón y Aristóteles; en segundo lugar, los
científicos se ponen de acuerdo en
sus teorías y conclusiones, mientras que el
más escandaloso desacuerdo venía entre los metafísicos. Urge
pues plantearse el problema de si la metafísica puede constituirse como se
construyen las ciencias matemáticas y físicas. El
problema fundamental consiste, pues, en delimitar si es posible metafísica como
ciencia. Los soluciona este problema exige que nos planteemos una cuestión
previa: ¿cómo es posible la ciencia? El planteamiento es sencillo y podemos
formularlo así: “la ciencia es posible bajo ciertas condiciones”. ¿de qué
condiciones y cómo investigarlas? Condiciones
que posibilitan la ciencia: Para
comprender el planteamiento de Kant, hemos de distinguir dos tipos de
condiciones: ·
Empíricas
aumentan nuestros conocimientos. ·
Condiciones
a priori poseen validez universal y necesarias. Si esto
es así, ni con el racionalismo, ni con el empirismo es posible la ciencia. No
con el primero, porque para él la única fuente válida es la razón, capaz de
engendrar un conocimiento universal y necesario. La experiencia, para el
racionalismo, no puede engendrar un conocimiento válido: con ello, el
racionalismo salvaría la universalidad y la necesidad del conocimiento científico,
pero no su carácter empírico. Tampoco
con el empirismo, ya que a nuestra ideas surgen siempre en relación con los
hechos de experiencia. Con ello, el empirismo salvaría el carácter empírico,
pero no la universalidad ni la necesidad. La
pregunta por las condiciones que
hacen posible el conocimiento científico (la primera vista, general), puede
completarse si tenemos en cuenta que una ciencia es un conjunto de juicios o
proposiciones. Este hecho hizo pensar a Kant. Que la pregunta por las
condiciones que hacen posible la ciencia podrían concretarse de la siguiente
manera: ¿cuáles son las condiciones que
hacen posibles los juicios de la ciencia? Los juicios sintéticos a priori. Bastará,
piensa Kant, con observar cuidadosamente qué tipo de juicios utiliza el saber
científico o investigar las condiciones que los hacen posible. 1.3. Tipos de
Juicios: ¿qué tipos de juicios son característicos de la ciencia? 1.3.1. Juicios
analíticos Un
juicio es analítico cuando el predicado está comprendido en el sujeto, y por
tanto, basta con analizar el sujeto para comprender que el predicado le conviene
necesariamente. Ej. “el todo es mayor que las partes”. Este juicio no amplía
nuestro conocimiento. 1.3.2. Juicios
sintéticos Un
juicio es sintético cuando el predicado no esta comprendido en la noción del
sujeto. Ej. “todos los nativos del pueblo X miden más de 1’90”. Estos
juicios sí amplían nuestro conocimiento. 1.3.3. Juicios
a priori y a posteriori Juicios
a priori son aquellos cuya verdad puede ser conocida independientemente de la
experiencia ya que su fundamento no se halla en esta. Juicios
a posteriori cuya verdad es conocida a través de los datos aportados por la
experiencia. 1.3.4. Juicios
sintéticos a priori Hasta el
momento, Kant no es excesivamente original (en la exposición de los tipos de
juicios, expuestos ya por Hume). Su originalidad empieza a partir del momento en
que compara sus conclusiones con las de Hume. Hume
hubiera aceptado esta doble clasificación de los juicios, considerándola
coincidente con la suya entre relaciones de ideas y juicios de hecho. Ambas
clasificaciones coinciden y se superponen: por una parte hay juicios analíticos
que son a priori (estrictamente universales); y por otra, están los juicios
sintéticos que son a posteriori (contingentes y no estrictamente universales).
Todo juicio analítico es a priori y viceversa; todo juicio sintético es a
posteriori y viceversa. Kant,
sin embargo, tiene otra visión. Tomemos la siguiente proposición: “la recta
es la distancia más corta entre dos puntos”. En este juicio el predicado no
está contenido en la noción del sujeto: en el concepto de línea recta no
entra para nada el concepto de distancias. Es por tanto un juicio sintético,
luego no es analítico. Tampoco es un juicio a posteriori, ya que: ·
Nos
consta su verdad sin tener que medir distancias entre dos puntos, sin necesidad
de recurrir a ninguna experiencia comprobatoria. ·
Es
estrictamente universal y necesario, carece de posibles excepciones. Es por
tanto, a priori. Como consecuencia, Kant admite juicios sintético a priori
contrariamente a Hume. Ej. “todo lo que existe tiene una causa”. Todos
los principios fundamentales de la matemática y la física se basan en los
juicios sintéticos a priori. También
en la metafísica se dan tales juicios: de este tipo son los que utilizaron Sto.
Tomás y Descartes para demostrar la existencia de Dios o la inmortalidad del
alma. De ello no tuvieron experiencia alguna y además, sintético (no llegaron
a descubrir a Dios ni al alma como inmortal mediante el análisis del sujeto). 1.3.5. Resumen
de los tipos de juicios según Kant ·
1-
) Además
de los juicios analíticos que son a priori, y los juicios sintéticos que son a
posteriori; existen juicios sintéticos a priori. ·
2-
) Estos
juicios sintéticos a priori son extensivos y son estrictamente universales por
ser a priori. ·
3-
) Puesto
que son a priori su validez se establece y es conocida independientemente de la
experiencia. ·
4-
) Las
matemáticas y la física poseen juicios sintéticos a priori; es más, los
principios fundamentales de la ciencia son sintéticos a priori. ·
5-
) Por
tanto, las preguntas por las condiciones que
hacen posible la ciencia equivalen a esta pregunta: “¿cuáles son las
condiciones trascendentales que hacen posibles los juicios sintéticos a
priori?”. 1.4.
Teoría del conocimiento en la crítica de la razón pura La crítica
de la razón pura consta de tres partes denominadas: estética transcendental,
analítica transcendental y dialéctica transcendental. Estas tres partes no
corresponden a las tres facultades que Kant encuentra en el ser humano:
sensibilidad entendimiento y razón. Nota Posiblemente hablando, solo existen dos facultades cognoscitivas:
sensibilidad y entendimiento, pero dentro de este, Kant distingue dos tipos de
facultad intelectual: la formulación de juicios, realizada por el entendimiento
propiamente dicho, y la facultad de razonar, enlazar juicios formando
razonamientos a la que denominamos razón. Estas
tres partes se corresponden también con los tres tipos de conocimiento cuyo
estudio interesa fundamentalmente a Kant: el matemático, el físico y el metafísico
(sensibilidad = matemático, entendimiento = físico, razón = metafísico). ·
en
la estética transcendental, Kant estudia la sensibilidad, y muestra las
condiciones que hacen posible que en las matemáticas existan juicios sintético
a priori. ·
En
la analítica transcendental se estudia el entendimiento y las condiciones que
hacen posible que haya juicios sintéticos a priori en la física. ·
-
tab) En la dialéctica transcendental, Kant estudia la razón,
y se ocupa del problema de la posibilidad o imposibilidad de la metafísica, es
decir, de si la metafísica satisface las condiciones que hacen posible la formulación de juicios sintéticos a
priori. Si hay
posibilidad de construir juicios sintéticos a priori es porque no todo procede
de la experiencia. Hay elementos no empíricos, que hay que descubrir y hay que
justificar su uso. Este es el trabajo de la crítica de la razón pura. Kant, en
su intento de síntesis entre racionalismo y empirismo, procede del siguiente
modo: ·
Algo
es dado desde el exterior nosotros lo recibimos como impresiones o sensaciones,
gracias las cuales tenemos una relación inmediata con el objeto a través de
los sentidos (intuición empírica). ·
Algo
es puesto por el sujeto cognoscente y que unifica, ordena y elabora la materia
de las sensaciones, este algo ya no es empírico por tanto es un elemento a
priori. Esta
relación entre lo dado y lo puesto es una relación que Kant llama de materia y
forma. Se ve en Kant algo del empirismo (materia del conocimiento que es dada) y
algo del racionalismo (la forma expuesta por el sujeto, por tanto es a priori). Por eso
el objeto que conocemos procede de la elaboración del material empírico que
proporcionan los sentidos mediante las formas o estructuras cognoscitivas del
sujeto. Conclusión:
que nosotros conocemos es el producto de una adición de materia y forma, de
datos empíricos y formados a priori, de lo dado y lo puesto. Se alejó
Kant así del empirismo que considera el conocimiento como un recibir simples
copias de los objetos sin contar para nada con la reelaboración del sujeto. 1.4.1. Estética
transcendental. Crítica de la sensibilidad Con este
término de estética viene a designar no a una teoría del arte o de la
belleza, sino más bien a su teoría de a sensibilidad, con la facultad de tener
percepciones sensibles. “Llamo transcendental a
todo conocimiento que se ocupe en general no tanto de objetos como de nuestro
modo de conocerlos, en cuanto éste, ha de ser posible a priori”. Ley del
espíritu concretada en nuestra facultad de conocer. Estética transcendental no
significa otra cosa que conocimiento sensible. Condiciones
sensibles del conocimiento: A partir
del ejemplo de la visión, está depende de condiciones particulares y empíricas,
pero también depende de dos condiciones absolutamente universales, generales,
necesarias: el espacio y el tiempo. No se puede ver algo sin verlo en lugar del
espacio y en un momento del tiempo. Para
comprender la teoría Kantiana de la sensibilidad, basta con generalizar y decir
que el espacio y el tiempo son condiciones generales y necesarias
(transcendentales), no solo de la visión, sino de toda la sensibilidad. Kant
las denomina “formas a priori de la sensibilidad” y también “intuiciones
puras”. Espacio
y tiempo. Formas a priori de la sensibilidad: Que el
espacio y el tiempo son formas significa que no son impresiones sensibles
(olores, colores,...), sino la forma o el modo de cómo percibimos todas las
impresiones particulares: los sentidos son percibidos en el espacio y el tiempo. A priori
significa para Kant, que no procede de los sentidos. El espacio y el tiempo no
proceden de la experiencia, sino que la preceden como condiciones para que esta
(la experiencia) sea posible, es decir, son formas y son a priori del
conocimiento. Kant
distingue entre sensibilidad externa y sensibilidad interna. La primera está
sometida a ambas formas del espacio y tiempo. La segunda está sometida solo a
la forma del tiempo. Espacio
y tiempo. Intuiciones puras: Como
intuiciones, Kant quiere subrayar que no son conceptos del entendimiento. Kant
piensa que los conceptos se caracterizan porque pueden ser aplicadas a una
multitud de individuos. Sin embargo, el espacio y el tiempo son únicos: no hay
más que un espacio y un tiempo. Y además
una segunda razón para negar que el espacio y el tiempo sean conceptos: el
concepto hombre es el resultado de la abstracción de ciertos rasgos a partir de
la observación empírica de diversos individuos humanos, es decir, se forma con
posterioridad a la experiencia. Esto no
puede ser el caso del espacio y del tiempo, que son condiciones de toda
experiencia, y por tanto, son anteriores a ella (son a priori transcendentales). El término
“puro” significa en Kant vacío en contenido empírico: el espacio y el
tiempo son como dos coordenadas vacías en las cuales se ordenan las impresiones
sensibles (olores, colores,...). Los
juicios sintéticos a priori en matemáticas: Además
de exponer las condiciones sensibles del conocimiento, Kant se ocupa en la estética
transcendental del conocimiento matemático. A
primera vista, puede parecer extraño, pues las matemáticas no se hacen con los
sentidos, sino con el entendimiento. Si lo trata ahora, es porque piensa que la
posibilidad de los juicios sintéticos a priori en matemáticas, dependen
precisamente de que el espacio y el tiempo sean introducciones puras. El
razonamiento de Kant puede resumirse del siguiente modo: La
geometría y la aritmética se ocupan respectivamente del espacio y del tiempo:
que se ocupe la geometría de las propiedades del espacio no nos resulta difícil
de comprender. Que la aritmética tenga que ver con el tiempo, resulta una
afirmación extraña que Kant explica del siguiente modo: ·
La
aritmética se ocupa de la serie numérica, y ésta a su vez se basa en la
sucesión temporal. El tiempo es, pues, según Kant, fundamento último de la
aritmética, ya que el número surge por la adición sucesiva de la unidad en el
tiempo. ·
Las
matemáticas pueden formular juicios sintéticos a priori, porque el espacio y
el tiempo son intuiciones puras a priori. ·
Las
matemáticas formulan juicios acerca del espacio y del tiempo: ahora bien, el
espacio y el tiempo son condiciones previas independientes de los datos
sensibles particulares; luego los juicios de las matemáticas son independientes
de toda experiencia particular, a priori. ·
Las
matemáticas formulan juicios acera del espacio y del tiempo, pero todos los
objetos de nuestra experiencia se dan en el espacio y en el tiempo; en todos los
objetos de nuestra experiencia se cumplirán los juicios de las matemáticas, es
decir, son estrictamente universales y necesarios sin excepción. 1.4.2. Analítica
transcendental La
sensibilidad nos sitúa frente a una multiplicidad de impresiones en el espacio
y el tiempo. Ahora bien, percibir esos fenómenos no es sin más comprenderlos,
si el percibir es la función propia de la sensibilidad, entonces comprender es
la función propia del entendimiento. La
función de comprender se realiza mediante conceptos: Estos
dos ejemplos muestran que el conocimiento incluye conceptos además de
percepciones sensibles. Muestran además que comprender los fenómenos es poder
referirlos a un concepto. Cuando
no podemos hacer esto, nuestra comprensión queda bloqueada y resulta imposible
comprender. Observamos que esta actividad de referir los fenómenos a los
conceptos se realiza a través del juicio. El
entendimiento puede ser considerado, pues, como la facultad de los conceptos
como la facultad de los juicios. Distinción
entre conceptos. Empíricos y los puros o categorías: Conceptos
empíricos son los que proceden de los datos de los sentidos, son a posteriori,
son extraídos de la experiencia. Además de estos conceptos, el entendimiento
posee, según Kant, conceptos a priori, es decir, que no proceden de la
experiencia. El entendimiento se caracteriza por que produce espontáneamente
ciertos conceptos sin derivarlos de los datos sensibles. Al mismo
tiempo señalábamos que el entendimiento los aplica a las impresiones
sensibles, a los fenómenos para unificarlos y coordinarlos. Según Kant los
conceptos puros o categorías son trece. Se había dicho anteriormente que eran
cuatro. Kant estaba seguro de su hallazgo, porque había descubierto los
conceptos puros o categorías por un procedimiento riguroso e infalible. La
función fundamental del entendimiento es formular juicios. Unificar y coordinar
los datos de la experiencia por medios de juicios. Kant pensaba que habría
tantas maneras de unificar los datos de la experiencia, como formas posibles de
juicio. Con esta
idea en la mente, Kant recurrió a la lógica aristotélica, y encontró que los
juicios pueden ser: ·
a)
) Atendiendo
a la cantidad. Universales, particulares y singulares. ·
b)
) Según
la cualidad. Afirmativas, negativos e indefinidos. ·
c)
) Atendiendo
a la relación. Categóricos, hipotéticos y disyuntivos. ·
d)
) Según
la modalidad. Problemáticos, asertóricos y apodiáticos. Los
conceptos puros son condiciones transcendentales necesarias de nuestro
conocimiento de los fenómenos: Esto
significa que el entendimiento no puede pensar los fenómenos si no aplicándoles
esta categorías y viceversa, los fenómenos no pueden ser pensados sino de
acuerdo con las categorías. El
conocimiento sensible nos ofrece una pluralidad, dolores, formas, etc. El
entendimiento al formular este juicio coordina estas impresiones sensibles,
aplicando ciertas categorías: puesto que es un juicio general, el entendimiento
aplica la categoría de unidad; como es un juicio afirmativo según su cualidad,
el entendimiento aplica la categoría de realidad. Nota Asertórico: se dice del juicio que no excluye la posibilidad lógica
de una contradicción. Apodíctico: también pude ser demostrativo, convincente,
que no admite contradicción. En un
juicio asertórico (según su modalidad) el entendimiento, aplica la categoría
de existencia. La
justificación de la función que desempeñan las categorías en el conocimiento
es denominada por Kant “deducción transcendental de las categorías”. Si
eliminamos la función unificadora del entendimiento a través de las categorías
no nos quedamos sino con un conjunto de impresiones sensibles desarticuladas e
inconexas. Los
conceptos puros son vacíos: Así
como el espacio y el tiempo han de llenarse con las impresiones sensibles, las
categorías han de llenarse con los datos procedentes del conocimiento sensible. Esto
implica que las categorías solo son fuente de conocimiento aplicadas a los fenómenos,
es decir, a las impresiones sensibles que se dan en el espacio y el tiempo. Las
categorías no tienen aplicación válida más allá de los fenómenos, no
tienen validez con realidades que están más allá de la experiencia. Los
juicios sintéticos a priori en la física: Kant en
su analítica transcendental se ocupa de dos cuestiones: el estudio del
entendimiento y de la posibilidad de los juicios a priori en la física. La
primera puede resumirse en las dos proposiciones siguientes: ·
el
entendimiento conoce aplicando los conceptos puros de los fenómenos a los datos
de los sentidos. ·
Las
categorías o conceptos puros solo
tienen validez cuando son aplicados a los fenómenos, a lo dado en la
experiencia. La
segunda cuestión es que los principios fundamentales en los que se basa la física
son según Kant juicios sintéticos a priori. Tenemos el ejemplo de principio de
causalidad y veremos como siendo sintético puede ser a priori: El
principio de causalidad esta basado en la categoría de causa, ahora bien, la
causa, como todas las categorías es un concepto puro que no procede de los
sentidos, sino que es previo a la experiencia a la cual se aplica; luego la
validez del principio de causalidad no depende de la experiencia sino que la
precede. Es por tanto a priori. La
distinción entre fenómenos y ,
permite comprender porqué Kant denomina a su doctrina idealismo transcendental:
porque el espacio y el tiempo y la categoría son condiciones de posibilidad de
la experiencia, de los fenómenos, y no propiedades o rasgos de las cosas en si
mismas. 1.4.3. Dialéctica
transcendental “todo nuestro conocimiento
comienza por los sentidos, pasa de estos al entendimiento y termina en la razón.
No hay en nosotros nada superior a ésta para elaborar la materia de la intuición
y someterla a la suprema unidad del pensar”. En la
dialéctica transcendental se ocupa Kant de la naturaleza y funcionamiento de la
razón, así como de la posibilidad de la metafísica. La
razón: El
conocimiento intelectual no se limita a formular juicios, sino también conecta
unos juicios con otros formando razonamientos. Ej. “todos los hombres son
mortales, todos los hombres son investigadores, luego, todos los investigadores
son mortales”. Este
silogismo nos muestra como la conclusión, tiene su fundamento en un juicio más
general que las premisas. Nuestro
razonamiento puede ir sin embargo más lejos. La razón
busca juicios cada vez más generales que abarquen
y sirvan a una multiplicidad de juicios particulares. La razón no se
refiere nunca a la experiencia, sino al entendimiento. La razón
es pues de tal naturaleza que tiende a encontrar juicios, leyes e hipótesis
cada vez más generales que abarquen y expliquen un mayor número de fenómenos. Este es
el funcionamiento de la razón como consecuencia de su tendencia general a
buscar más condiciones más generales y en último término lo incondicionado,
es decir, la razón unifica los conocimientos del entendimiento refiriéndolos a
algo absolutamente primero e incondicionado, en lo que hay que detenerse. A
estos incondicionados les llama Kant ideas, que son conceptos puros a priori de
la razón; ideas transcendentales. La
razón y la metafísica: La razón
nos impulsa pues a buscar leyes cada vez más generales y capaces de explicar
cada vez un número mayor de fenómenos. Mientras esta búsqueda se mantiene
dentro de los límites de la experiencia, tal tendencia es eficaz y se amplía
en nuestro conocimiento. Pero esta tendencia de la razón lleva inevitablemente
a traspasar la barrera de los datos sensibles en busca de lo incondicionado: los
fenómenos físicos se pretenden unificar y explicar por medio de teorías metafísicas
acerca del mundo, lo que da lugar a antinomias; los fenómenos psíquicos se
pretenden unificar y explicar por medio de teorías metafísicas acerca del
alma, lo que da lugar a paralogismos; unos y otros se intentan explicar por
medio de teorías metafísicas acerca de una causa suprema de ambos. Lo que
constituye el ideal de la razón. Dios,
alma y mundo, son según Kant tres ideas de la razón que juegan un papel muy
peculiar dentro de nuestro sistema cognoscitivo. Si bien, no nos proporcionan
conocimiento alguno, expresan sin embargo, el ideal de la razón de encontrar
leyes y principios más generales: como el horizonte que nunca se alcanza, pero
que nos indica continuamente que hay que seguir avanzando. Imposibilidad
de la metafísica como ciencia: La
pregunta de la posibilidad de la metafísica es contestada por Kant
negativamente en la dialéctica transcendental. La metafísica entendida como un
conjunto de proposiciones acerca de realidades que están más allá de la
experiencia, es imposible ya que las categorías solo pueden aplicarse legítimamente
a los fenómenos, a los datos de los sentidos. La
aplicación de las categorías fuera de la experiencia es lógicamente ilegítima
y da lugar a errores e ilusiones. La misión de la dialéctica consiste en
mostrar que tales errores provienen de pasar por alto la distinción entre fenómeno
y causa. La dialéctica transcendental es pues una crítica del entendimiento y
de la razón en su pretensión de alcanzar el conocimiento de las cosas
sensibles de los que está más allá de la experiencia. Pero si
esta aplicación e las categorías es lógicamente ilegítima, es también una
tendencia inevitable de acuerdo con la naturaleza de la razón. La razón tiende
inevitablemente a la búsqueda de lo incondicionado, a extender su conocimiento
más allá de la experiencia, a hacerse preguntas y formular respuesta acerca de
Dios, del alma, y del mundo como totalidad. 2.
El uso práctico de la razón La
razón práctica y el conocimiento moral: En la crítica
de la razón pura Kant hizo un notable esfuerzo para explicar como es posible el
conocimiento de los hechos (gracias a la conjunción de varios elementos): las
impresiones sensibles procedentes del exterior y ciertas estructuras a priori
que el sujeto impone a tales expresiones, a saber, el espacio, las formas del
espacio y tiempo y las categorías, y hasta dónde es posible el conocimiento de
los objetos (solo tiene en la aplicación de las categorías a los fenómenos),
y la metafísica (al aplicar los conceptos puros más allá de los fenómenos). Ahora
bien, la actividad racional no se limita al conocimiento de los objetos. El ser
humano necesita saber cómo ha de obrar, cómo ha de ser su conducta: la razón
posee también una función moral, en correspondencia con la segunda pregunta
que hacíamos al principio, que era “¿qué debo hacer?”. Esta
doble vertiente puede expresarse por medio de la distinción entre razón teórica
y práctica, no se trata de dos razones, sino de dos funciones de la razón,
perfectamente diferenciadas. La razón teórica se ocupa de conocer cómo son
las cosas. La razón práctica de cómo debe de ser la conducta humana. A la razón
práctica no le corresponde conocer cómo es de hecho la conducta humana, sino cómo
debe ser: no le interesan los motivos que determinan empíricamente y psicológicamente
a los hombres, sino los principios que han de moverse a obrar para que su
conducta sea racional y por tanto moral. Esta separación entre ambas esferas
suele expresarse diciendo que la ciencia (razón teórica) se ocupa del ser,
mientras que la moral (razón práctica) se ocupa del deber ser. La
diferencia entre estas actividades racionales, se manifiesta según Kant en el
modo, totalmente distinto entre una y otra. Expresan sus principios y leyes: la
razón teórica formula juicios, mientras que la razón práctica formula
imperativos. 2.1. El formalismo
moral La teoría
moral de Kant o ética Kantiana, representa una cantidad dentro de la historia
de la filosofía: si antes de el todas las éticas habían sido material la de
él es formal. 2.1.1. Las
éticas materiales Para
comprender esto es necesario comprender la ética material. En primer lugar no
hay que confundir ética material con ética materialista; lo contrario de una
ética materialista es una ética empirista y lo contrario de una materia es una
formal. De modo
general podemos decir, que son materiales las éticas que fijan un bien supremo
para el ser humano como criterio de bondad o cualidad de su conducta, por lo
tanto, actos serán buenos cuando se acerquen a la consecución del bien, y
malos cuando se alejen de el. De
acuerdo con esta definición, en toda ética material encontramos estos dos
elementos: ·
La
noción de que hay bienes. Cosas buenas para el hombre. ·
Una
vez establecido el bien supremo, la ética estable unas normas encaminadas a
alcanzarlo. ·
La
ética material, pues, es una ética que tiene contenido y lo tiene en el doble
sentido que acabamos de señalar, en cuanto que tiene el bien supremo, y en
cuanto que dice qué hay que hacer para conseguirlo. ·
Crítica de Kant a las éticas materiales: ·
Kant
criticó a las éticas materiales porque a su juicio presenta las siguientes
deficiencias. En primer lugar, las éticas materiales son empíricas, son a
posteriori, está extraído de la experiencia. Se trata pues de generalización
a partir de la experiencia. A Kant le preocupa que su ética sea empírica: ·
Porque
pretende formular una ética cuyos imperativos sean universales y que en su
opinión de la experiencia no se puedan extraer principios universales. ·
En
segundo lugar los preceptos de las ideas materiales son hipotéticos o
condicionales: no valen absolutamente si no es de un modo condicional para
conseguir un fin. ·
En
tercer lugar, las éticas materiales heterónimas. Si
autonomía consiste en determinarse a si mismo a obrar, heteronomía consiste en
recibir la ley desde fuera de la propia razón. Para Kant tiene que ser heterónima,
porque la voluntad es determinada a obrar por el deseo. 2.2. La ética
formal de Kant Sentido de una ética formal: Las éticas
materiales se encuentran inevitablemente aquejadas por estas tres deficiencias.
A partir de esta crítica, el razonamiento Kantiano es sencillo: todas las éticas
materiales son empíricas, y por tanto incapaces de ofrecer principios
estrictamente universales, son hipotéticas en sus imperativos y heterónimos. Una ética
estrictamente universal y racional, no debe de ser empírica, sino a priori; ni
heterónima, sino autónoma; el sujeto ha de determinarse a si mismo a obrar; ni
hipotética en sus imperativos, sino absolutos y categóricos; por tanto una ética
estrictamente universal y racional no puede ser material sino formal. ¿qué
es entonces un ética formal? Es una ética vacía de contenido, que no tiene
contenido en ninguno de los dos sentidos como la ética material, es decir, no
establece ningún bien o fin que haya de ser perseguido por el ser humano y no
nos dice los que hemos de hacer. Kant
aspira a una ética racional y universal, es decir, que valga para todos los
hombres y sea necesaria. La ley tiene que ser de tal forma que no quede la menor
duda sobre ella, que se imponga por sí misma a todos los hombres, y que tenga
vigencia necesaria; para que una moral sea universal tiene que apoyarse en
imperativos que provienen no solo de la razón, sino de la voluntad que tienen
todos los hombres. Lo que
proviene de la razón, es decir, no lo que es, sino lo que debe de ser, no puede
venir de la experiencia porque ésta es concreta y particular, además, antes de
la experiencia no tenemos una noción de lo bueno y lo malo: haz el bien y evita
el mal. Las
leyes naturales no mandan ni prohiben, solo se limitan a describir lo ocurre. La
ley moral, por el contrario, se expresa siempre con un mandato. Lo que viene de
la voluntad, es decir, los imperativos. La voluntad es buena por sí misma y no
por lo que honra, o porque consigue el fin que se propone; la buena voluntad es
autónoma y por tanto, cuando se mueve para seguir bienes deja de ser autónoma
y se concierte en heterónima. La ley que la voluntad se dicta a sí misma la
denomina imperativo categórico, no condicionado para nada, es decir, es
absoluto: el deber por el deber. El
deber: La ética
formal no establece pues lo que hemos de hacer, se limita a señalar cómo hemos
de obrar. Una hombre actúa moralmente cuando actúa por deber. El deber es
“la necesidad de una acción por respeto a la ley”, es decir, el
sometimiento a una ley, no por la utilidad o satisfacción que su cumplimiento
pueda producirnos, sino por respeto a la misma ley. Kant
distingue tres tipos de acciones: contrarias al deber, conformes al deber, y
hechas por deber. Sólo estas últimas poseen valor moral. El valor
moral de una acción no radica en el fin o propósito a conseguir, sino en la máxima,
en el móvil que determina su realización. Cuando este móvil es el deber:
“una acción hecha por deber tiene su valor moral, no en el propósito que por
medio de ella se quiera alcanzar, sino en la máxima por la cual ha sido
resuelta”; no depende pues de la realidad del objeto de la acción, sino
meramente del principio del querer. El
imperativo categórico: La
exigencia de obrar moralmente se expresa en un imperativo que no es ni puede ser
hipotético, sino categórico. Kant ha ofrecido diversas formulaciones del
imperativo categórico: “obra solo según una máxima que puedas querer, al
mismo tiempo que se torne en ley universal”. Esta fórmula
muestra claramente su carácter formal, no establece ninguna norma completa,
sino la forma que han de poseer las normas que determinan la conducta de cada
uno (máximas). Kant
ofrece otra fórmula del imperativo categórico: “obra de tal forma que uses
la humanidad tanto en tu persona como en cualquier orto siempre como un fin, y
nunca meramente como un medio. Muestra
también su carácter formal y su exigencia de universalidad. A diferencia del
anterior, en esta se incluye la idea de fin; sólo el hombre, en tanto que ser
racional es fin en sí mismo. No ha de ser utilizado nunca como simple medio. La
libertad. Inmortalidad del alma y existencia de Dios: La crítica
de la razón pura había puesto de manifiesto la imposibilidad de la metafísica
como ciencia, es decir, como conocimiento objetivo del alma del mundo y de Dios. Ahora
bien, el alma, su inmortalidad y la existencia de Dios, constituyen
interrogantes de interés fundamental para el destino del hombre. Kant
nunca creyó en la inmortalidad del alma o en la existencia de Dios. En la crítica
de la razón pura, se limito a establecer que el alma y Dios, no son fenómenos
que se den en la experiencia, por lo que no son asequibles al conocimiento científico,
que sólo tiene lugar en la aplicación de las categorías a los fenómenos. Dios y
la inmortalidad del alma no son pues cognoscibles por la razón teórica, se nos
imponen en el análisis de la razón práctica. La
inmortalidad, la inmortalidad del alma la
existencia de Dios son según Kant postulados de la razón práctica. El término
postulado ha de entenderse aquí en sentido estricto., como algo que no es
demostrable pero que es supuesto necesariamente como condición de la moral
misma. En efecto, la experiencia de obrar por respeto al deber, supone la
libertad, la posibilidad de obrar por respeto al mismo deber venciendo las
inclinaciones contrarias. También
la inmortalidad del alma y la existencia de Dios son postulados de la moral, según
Kant, aunque en estos casos su razonamiento es más complicado. La
inmortalidad se argumenta así: la razón nos ordena a aspirar a la virtud, es
decir, a la concordancia perfecta y total de nuestra voluntad con la ley moral. Esta
percepción es inalcanzable en una existencia limitada. Solo se realiza en un
proceso identificado, que por tanto, exige una duración ilimitada, es decir, la
inmortalidad. Por lo
que se refiere a la existencia de Dios, Kant afirma que la disconformidad que
encontramos en el mundo entre el ser y el deber ser, exige la existencia de Dios
como realidad en que el ser, y el deber ser se identifican y en quienes se da
una unión perfecta de virtud y felicidad. La moral
que en absoluto se sustenta en el recurso a la felicidad, se enlaza también de
la felicidad, pues ella resulta de la realización del bien moral, por eso, la
moral no es la doctrina de cómo nos hacemos felices, sino de cómo debemos
llegar a ser dignos de la felicidad. |