ESCOLÁSTICA. SINTESIS HISTORICA
- 1. La Alta Escolástica.
- 2. La Gran Escolástica
- 3. Decadencia de la escolástica
Sinónimo de artificio verbal, de sutileza lingüística o de gran
tecnicismo dialéctico, la escolástica asimiló la filosofía pagana al
cristianismo y preparó el camino para la autonomía que la filosofía y la
ciencia conquistarían a partir del Renacimiento.
Aunque se suele identificar a la escolástica con la filosofía medieval, ésta
no abarca todas las corrientes y movimientos teológicos y filosóficos que se
desarrollaron en este período, como por ejemplo la filosofía árabe y judía o
las corrientes místicas.
El término escolástica proviene de la palabra latina "scholasticus"
y se aplicaba a los que se ejercitaban en la enseñanza en las escuelas
monacales. Cronológicamente se desarrolló en el período que abarca los siglos
XI al XIV, aunque como sistema perduró hasta el Renacimiento y el siglo XVII,
aunque ya sin vigencia. En el siglo XIX se produce un resurgimiento de la escolástica
denominado "neoescolástica" y en el XX surgirá un
"neotomismo", cuyas figuras más representativas fueron J. Maritain
y E. Gilson.
Los antecedentes inmediatos de la escolástica los encontramos en el final de la
patrística, momento en el que se estableció definitivamente una conciliación
entre la filosofía griega, fundamentalmente el platonismo y el neoplatonismo, y
el pensamiento cristiano. La diferencia fundamental entre ambos estriba en que
si la síntesis entre filosofía y cristianismo en los últimos padres de la
Iglesia se llevó a cabo a través del platonismo, los escolásticos se apoyarán
en Aristóteles,
filósofo que presentaba muchas más dificultades para armonizarse con los
dogmas de la Iglesia y que produjo una seria discusión en torno a la relación
que debía establecerse entre la fe (creencias cristianas) y la razón (filosofía)
al cabo de la cual, al final del siglo XIV, ambos ámbitos del conocimiento
terminaron por independizarse definitivamente.
En la síntesis entre aristotelismo y cristianismo se halla la causa de que para
muchos historiadores la escolástica no sea concebida como una filosofía
propiamente dicha, sino como una teología desarrollada filosóficamente, es
decir, una "sierva de la teología". Sea como fuere, la escolástica
se convirtió en el movimiento teológico-filosófico más importante de la Edad
Media, pudiendo distinguirse tres fases en su desarrollo:
1. La Alta Escolástica.
Tuvo lugar durante los siglos XI y XII, período caracterizado por las grandes
cruzadas, el resurgimiento de las ciudades y por un centralismo del poder papal
que desembocó en una lucha por las investiduras.
La figura más descollante de esta época fue Anselmo de Canterbury
(1033-1109). Considerado el primer escolástico, sus obras Monologion y Proslogion
tendrán una gran repercusión posterior. En ellas se lleva a cabo una
demostración de la existencia de Dios a partir de las ideas que tenemos sobre
Él. Esta prueba, denominada por Kant
"argumento ontológico", será duramente criticada por Tomás
de Aquino y reelaborada por Descartes
en sus Meditaciones metafísicas.
La figura de Pedro Abelardo (1079-1142) destacará por la renovación de
la lógica y la dialéctica y por crear el método escolástico de la quaestio,
un "problema dialecticum" a partir del cual se podría construir un
sistema coherente sobre el mundo y la vida. Su obra Sic et Non,
desarrolla las quaestiones disputatae, en las cuales se abordaba un tema
determinado al que se añadía una presentación sistemática de argumentos
contrarios y su solución.
En el siglo XII, la escuela de Chartres se renueva con las figuras de San
Bernardo (muerto en 1124), Thierry de Chartres, Bernardo Silvestre y
Juan de Salisbury. Influenciados por el platonismo, el estoicismo
y la ciencia árabe y judía, su interés se centró fundamentalmente en el
estudio de la naturaleza y en el desarrollo de un humanismo que entrará en
conflicto con las tendencias místicas de la época representadas por Berrnardo
de Claraval (1091-1153). Hugo de San Victor, sin embargo, llevará a
cabo una conciliación entre misticismo y escolasticismo, siendo además el
primero que escribió una Summa teológica en la Edad Media.
2. La Gran Escolástica
El apogeo de la escolástica coincide con el siglo XIII, momento de auge de la
Europa medieval en la que se empiezan a configurar sus Estados, siendo Francia
el país hegemónico. En este siglo se fundan las universidades y surgen las órdenes
mendicantes (dominicos y franciscanos), de donde procederán la mayoría de los
teólogos y filósofos de la época. Fueron precisamente los dominicos los que
asimilaron la filosofía de Aristóteles a partir de las traducciones e
interpretaciones árabes de Avicena y Averroes. Los franciscanos
seguirán la línea abierta por la patrística, y asimilarán el
platonismo, que era mucho más armonizable con los dogmas cristianos. Entre los franciscanos
destacan Alejandro de Hales, San Buenaventura (1221-1274) y Roberto
Grosseteste, aunque este último perteneció también a la Escuela de
Oxford, mucho más centrada en investigaciones científicas y en el estudio de
la naturaleza y una de cuyas principales figuras fue Rogerio Bacon
(1210-1292), defensor de la ciencia experimental y de la matemática.
El autor más importante de este período y de toda la escolástica en general,
fue Tomás
de Aquino (1225-1274). Fraile dominico, discípulo de Alberto Magno,
llevó a cabo la más sistemática síntesis entre pensamiento cristiano y
aristotelismo, aunque integró también muchos aspectos del platonismo. Sus dos
mayores obras, la Summa theologica y la Summa contra gentiles, delimitaron el
campo de la filosofía y la teología a partir de la diferenciación entre los
preámbulos de la fe y los artículos de fe. Tomás de Aquino aceptó el
empirismo aristotélico, su teoría hilemórfica y la distinción entre dos
clases de intelectos. De la filosofía árabe tomó la distinción ajena a los
griegos entre la esencia y la existencia, a partir de la cual elaboró sus
argumentos cosmológicos para demostrar la existencia de Dios: las cinco vías
tomistas.
La demarcación entre filosofía y creencia religiosa llevada a cabo por Tomás
de Aquino será el inicio de un proceso de independización de la razón que
empezará en el siglo siguiente y que representará el fin de la filosofía
medieval y el comienzo de la filosofía moderna.
3. Decadencia de la escolástica
El siglo XIV es una época de profunda crisis económica, política y social.
Las hambrunas, la peste y una crisis económica agravada por la guerra de los
Cien Años anunciarán el final de la Edad media, donde se produce la definitiva
separación entre Iglesia y Estado.
Coincidente con este período, la escolástica comenzará su decadencia, rompiéndose
definitivamente el acuerdo entre la razón y la fe o la teología y la filosofía:
ambas han de ir por caminos separados.
Los máximos representantes de esta etapa son J. Duns Escoto (1266-1308)
y Guillermo de Ockham (1290-1349).
Para Duns Escoto, franciscano de origen escocés, autor de dos comentarios a las
Sentencias de Pedro Lombardo, el tema central de la filosofía ya no es
Dios, sino el ser en cuanto ente (ens). Se produce una ruptura entre la
fe y la razón necesaria para permitir la independización de la filosofia y la
ciencia.
Sin embargo, será Guillermo de Ockham el que lleve a cabo la mayor crítica
del escolasticismo y a sus conceptos metafísicos fundamentales. Su famoso
principio de economía, denominado "la navaja de Ockham", postulaba
que era necesario eliminar todo aquello que no fuera evidente y dado en la
intuición sensible: "el número de entes no debe ser multiplicado sin
necesidad". En el acto de conocer hemos de dar prioridad a la experiencia o
"conocimiento intuitivo", que es un conocimiento inmediato de la
realidad (particular).
Si todo lo que existe es singular y concreto, no existen entidades abstractas
(formas, esencias) separadas de las cosas o inherentes a ellas. Los universales
son únicamente nombres (nomen) y existen sólo en el alma (in anima).
Esta postura, conocida como nominalismo, se opone a la tradición aristotélico-escolástica,
que era fundamentalmente realista. Los conceptos universales, para Ockham, no
son más que procesos mentales mediante los cuales el entendimiento aúna una
multiplicidad de individuos semejantes mediante un término. El nominalismo
conduce a afirmar el primado de la voluntad sobre la inteligencia. La voluntad
de Dios no está limitada por nada (voluntarismo), ni siquiera las ideas
divinas pueden interferir la omnipotencia de Dios. El mundo es absolutamente
contingente y no ha de adecuarse a orden racional alguno. El único conocimiento
posible ha de basarse en la experiencia (intuición sensible). La teología no
es una ciencia, ya que sobrepasa los límites de la razón: la experiencia.
Después de Ockham, la filosofía se liberará de la teología y la ciencia
comenzará su andadura autónoma