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FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS
ATOMISTAS
Leucipo y Demócrito
Sobre la vida de Leucipo ( de Elea o Mileto ) las
opiniones son muy divergentes. Los textos, a la hora de señalar su lugar de
nacimiento, manifiestan contradiciones ya que, según unos, era de Elea
y, según otros, habría nacido en Mileto. Se afirma tambien
que sistema filosófico consistía en una respuesta al reto de
Parménides; sin embargo, el hecho de que con sus teorías hiciera
revivir doctrinas de los jónicos nos hace pensar que sus crítica fueron
dirigidas, más bien, en contra de Meliso, que tambien era Jonio, y no
contra Parménides. De todas formas es evidente que debió conocer el
pensamiento de Parménides en alguna visita que realizó a Elea. Sea lo
que sea, lo cierto es que sabemos muy poco sobre la vida de Leucipo de
tal forma que Epicuro llega, incluso, a negar su existencia. Lo que
sucede es que Epicuro, que solo perseguía demostrar su propia
originalidad, es muy posible que lo que quisiera decir (según la
interpretación de Burnett) es que Leucipo no existió como filósofo,
es decir, que, al estarle negando esa cualidad, no habría realmente existido,
pero, como representante de la filosofía.
Lo que sucede es que tanto Aristóteles como Teofrasto dejan
establecido claramente que Leucipo habría sido el inventor del
atomismo con lo que se puede afirmar que no solo existió como filósofo,
sino que fue el autor principal de la teoría atomista y que Demócrito
habría sido un seguidor que habría introducido detalles nuevos en el sistema.
En cuanto a los escritos de Leucipo existe tambien un gran
problema de identificación ya que todas las obras atomistas se encuentran
atribuidas al corpus de Demócrito. Existía, sin embargo, una tradición
que le atribuía a Leucipo una obra titulada La Gran ordenación
del Cosmos asi como otra que llevaba como título Sobre la mente y
que podría haber consistido en una crítica a la concepción de la Mente
de Anaxágoras.
Por lo que se refiere a Demócrito de Abdera sabemos
que era más joven que Leucipo y que siguió sus teorías. En la Pequeña
ordenación del Cosmos ( obra atribuida a Demócrito ) se nos dice que
tenía 40 años menos que Anaxágoras por lo que su acmé podría
situarse hacia el 440/435 a de Cristo. Parece que fue uno de los
escritores más prolíficos de la antigüedad. Trásilo ordenó sus
escritos por tetralogías ( conjunto de cuatro obras ) y le asignó 13
que comprenden 52 escritos divididos en los siguientes epígrafes generales: Etica
(2 tetralogías), Fisíca (4), Matemáticas (3), Música
(incluyendo literatura y lenguaje) (2), Temas técnicos (2). Existen
tambien textos en donde se nos dice que escribió obras que se ocupaban de
viajes.
Dado que es muy dificil establecer, en relación con la
filosofía atomista, que partes pertenecen a Leucipo y que partes a Demócrito,
es por lo que estudiaremos el pensamiento de ambos bajo de nombre de FILOSOFÍA
DE LOS ATOMISTAS.
FILOSOFIA DE LOS ATOMISTAS
La filosofía atomista es en realidad
el desarrollo lógico de la filosofía iniciada con Parménides y Meliso
para ser continuada, aunque añadiendo novedades, por Empédocles
y Anaxágoras. Empédocles había tratado de conciliar el principio
parmenídeo de la negación del paso del ser al no-ser ( y
viceversa ) con el hecho evidente de la existencia del cambio y del movimiento.
Lo que sucede es que, Empédocles, no habría llevado a cabo hasta sus
últimas consecuencias su doctrina ya que - tal como tambien lo había visto
Aristóteles - no habría explicado de modo suficiente el problema de las
diferencias cualitativas. Y aunque el sistema de Anaxagoras si era más
coherente y completo, lo cierto es que la introducción de las fuerzas
motrizes ( es decir el Amor-Odio de Empédocles y la Mente de Anaxágoras )
resultataban ser unos poderes metafóricos que deberían ser eliminados
en una filosofía natural y mecanicista, algo que harán efectivamente
los atomistas.
El punto de partida de la filosofía
atomista es la existencia de partículos invisibles e indivisibles
que se mueven eternamente en el vacío. Están de acuerdo con los eleatas
en que estas partículas no nacen ni perecen y que son eternas y
denominan a tales particulas como Atomos (A-tomos=indivisible). Vemos,
por tanto, que los atomistas, ya desde el principio, no solo se sitúan en
contra de Parménides sino tambien frente a Empédocles y Anaxagóras.
Y es que, los atomistas, aunque aceptan que los átomos son eternos,
es decir, ingénitos e imperecederos, ( en este sentido no
habrían pasado del no - ser al ser y viceversa ), al mismo
tiempo, defienden tambien que los átomos (ser) son móviles ( se
mueven desde toda eternidad ) y que existe el vacío, algo que, antes de
la formación del mundo, negaban tanto Empédocles como Anaxágoras. La
existencia del vacío - como veremos - les permitirá a los atomistas hacer
frente al problema de la identificación del no-ser con la nada en
Parménides.
En definitiva la características
principales de la filosofía atomista serían las siguientes:
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Los primeros principios (atomos)
son seres corporeos y homogeneos. En este sentido cada átomo se
parecería a la Esfera de Parménides ya que los átomos (
aunque infinitos en número ) cada uno, en sí mismo, no tendría intersticios
( cada átomo, en sí mismo, serían finito y, en él no existiría el
vacío ) por lo que no podrían ser divididos ( indivisibles ).
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Los átomos serían tan pequeños
que son invisibles aunque en este punto es muy posible que Leucipo
y Demócrito no pensaran lo mismo.
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Los átomos eran, por tanto, indivisibles,
sólidos, homogeneos, infinitos en número y figura
(aunque finitos en sí mismos) y estarían dispersos ( moviéndose ) por
todo un vacío infinito (aunque en sí mismos no existiría el vacío).
Recuérdese que Parménides había negado el vacío y que los
pitagóricos lo habían identificado con el aire atmosférico.
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Los atomistas identificaban el vacío con
el no-ser pero no en el sentido que fuera sinónimo de la nada
sino en el de que el vacío no-era el ser, es decir, los
átomos. Y el vacio no es identificable con la nada ya que juega una función
( por lo tanto es algo ) que sería la de permitir que los átomos se
muevan desde toda la eternidad y estén separados unos de otros.
El vacío, por tanto, como sinónimo del no-ser sería algo
totalmente distinto de la plena existencia corporea de los átomos.
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Aristóteles, se engaña cuando identifica
el vacío de los atomistas con el espacio ya que éstos no
tenían la concepción de que los cuerpos ocupan espacio. Para ellos,
el vacío solo existen allí donde hay átomos, es decir, es
el hiato existente entre ellos.
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Los átomos difieren unos de otros, no por
su materia, sino por su forma (A-N), por su orden (AN-NA) y
por su posición (Z-N) por lo que las diferencias cualitativas de los
objetos ( que no son otra cosa que conglomerados de átomos ) dependen
unicamente por sus aspectos cualitativos y locales.
FORMACIÓN DEL MUNDO
La cosmogonía atomista parece
ser la siguiente:
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El primer estadío acontece cuando una gran
colección de átomos llega a aislarse en un gran trozo de vacío.
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A continuación esta colección del
átomos forma un gran remolino o vórtice, ( al que los
atomistas denominarán como necesidad ) . No se señala claramente el
como se produce. Parece que, tal como nos cuenta Diógenes Laercio,
sucede por necesidad ya que denominan al vórtice o remolino como necesidad.
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Al mismo tiempo pensaban que las colisiones
y las uniones entre átomos se producirían mecanicamente y por azar.
Aristóteles afirma tambien que estos sucesos son fortuitos y que no
siguen ninguna finalidad. Parece, por tanto, que los atomistas diferenciaban
entre necesidad (remolino) y azar (sucesos fortuitos). Esto
implicaría que, segun ellos, cada objeto que surge en el universo, o cada
suceso que se produce, sería siempre el resultado de una cadena de
colisiones y reacciones entre átomos y en donde, cada una de ellas,
(colisiones) se produciría por efecto del remolino o necesidad, y en
consonancia con la figura, el orden y la posición de cada uno de los
átomos ( razón - necesidad ). Podría decirse, por tanto, que del desorden
surgiría el orden, algo que horrorizaba a Platón tal como puede verse
en el Timeo.
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La acción del vortice hace que los
átomos iguales tiendan hacia sus iguales. Esta idea la ilustra
Demócrito con el ejemplo de las cosas tanto animadas como inanimadas.
Esta concepción de que los átomos, de forma y tamaño similares, tiendan a
juntarse entre sí, por efecto del movimiento rotatorio, es propia del
atomismo y subrepasa la ingenua idea de Homero de que dios lleva
siempre lo igual hacia lo igual. Es posible que exista aquí una
crítica consciente a la teoría de la Mente de Anaxágoras según la
cual ésta iniciaba un remolino o vórtice ( los atomisas prescinden de toda
clase eficiente ). Pero tambien hay una dependencia ya que, según
Anaxágoras, las particulas semejantes se juntaban con las semejantes con lo
que ya defendía la ley de lo igual con lo igual.
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Los átomos más grandes se
congregan en el centro, mientras que los más pequeños son
lanzados hacia fuera. Al mismo tiempo una especie de membrana parece
circundarlo todo. No se sabe con certeza si esa membrana ( o vestido
) estaba formada por átomos más pequeños, tal como sugiere Aecio, o si
éstos eran echados fuera desde el sistema hacia el vacío.
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Mientras tanto, otros átomos entrarían
en contacto con la parte extrema de la masa giratoria y serían lanzados
dentro de la membrana. Algunos llegan a inflamarse por efecto de la
velocidad de rotación y forman los cuerpos celestes; mientras que
los de mayor tamaño permanencen juntos en el centro y constituyen la tierra.
Es importante notar la influencia jónica en Leucipo cuando afirma que la
tierra era plana de forma similar a un pandero.
Los atomistas postularon tambien la existencia
de mundos innumerables que nacían y perecían a través del vacío ya
que al haber inumerables átomos y un vacío infinito no existe razón alguna
para que se formara solamente un mundo único. Es cierto que Teofrasto les
atribuye tambien esta idea a los jónicos aunque ya hemos visto que posiblemente
no fuera cierta. Parece que Demócrito adornó esta idea con la observación de
que no es necesario que cada mundo tenga un sol y una luna ya que el
caracter azaroso el proceso cosmogónico no tiene porque producir siempre el
mismo resultado.
ACERCA DE LA NATURALEZA DE LOS ATOMOS
Peso - Movimiento- Formación de los cuerpos
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En relación con el peso de los
átomos los textos presentan opiniones contradictorias. En tales textos,
además, nunca se menciona a Leucipo lo que hace pensar que este
filósofo no considerara este problema.
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De lo que nos transmite Aristóteles
se deduce con toda claridad que, para Demócrito, los átomos tenían peso y
éste dependía de su tamaño.
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Los atomistas entendían por peso
la tendencia a moverse firmemente en una dirección ( movimiento
hacia abajo ) y la resistencia al movimiento hacia arriba. Pues bien,
según Aristóteles, y en el sentido explicado, los atomistas defendían el peso
de los átomos.
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Aecio, sin embargo, nos dice que Demócrito
solo mencionada como propiedades de los átomos el tamaño y la figura y que
fue Epicuro quien añadió una tercera, a saber, el peso.
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¿Podrían hacerse compatibles las
opiniones de Aristóteles y Aecio?
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Burnet afirma que el peso absoluto,
como un atributo esencial de los cuerpos, no aparece en los primeros físicos.
Ahora bien, dentro de nuestro mundo, según muestra la experiencia, los
cuerpos parecen tener peso y seguro que Demócrito no se atrevería a negarlo.
¿Cómo explicaba estos hechos Demócrito?
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Según él, como los cuerpos constan de
átomos y de vacío, y, como el vacío no puede tener peso, éste debería
corresponderle, en nuestro mundo, a los átomos.
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Por su parte si los cuerpos varían de
peso según su tamaño ello sería debido al número de átomos que
contienen. Al mismo tiempo, los cuerpos, que tiene el mismo tamaño,
podrían diferir de peso debido a las diferencias en la cuantía de vacío
que contienen.
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En definitiva, para los atomistas los cuerpos
ya formados de nuestro mundo tienen algún tipo de peso (no existe la
ligereza absoluta, tal como piensa Aristóteles). Asi, por ejemplo,
las cosas que parecen moverse hacia arriba, (que tienen peso), como el
fuego, serían impulsados en dicha dirección por la comprensión de los
cuerpos de mayor tamaño.
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Ahora bien, una cosa son los cuerpos de
nuestro mundo (conglomeración de átomos) y otra distinta los átomos
que se mueven eternamente en el vacío antes de la constitución del mundo.
En este estado, según Demócrito, los átomos solo difieren en tamaño
y figura. Ambas serían sus cualidades primarias.
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La conexión de unos atomos contra otros
sería debido a sus colisiones y rebotes mutuos, efectos del movimiento
original y azaroso. No hay mención alguna al peso, es decir, a la tendencia
(o resistencia) a caer en una dirección determinada, tal como informa Aecio.
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Esta tendencia (peso) sería una propiedad
de los átomos que habría que atribuir a Epicuro y su problema del clinamen
y la libertad.
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Por lo tanto, hasta que no comienza el remolino
o vórtice, con lo que los atomos más pesados comienzan a moverse hacia el
centro, ningun átomo sería activado por el peso, es decir, por su
tendencia a dirigirse hacia un lugar determinado.
En relación con el MOVIMIENTO
de los átomos, de la protesta de Aristóteles, parece deducirse que ni Leucipo
ni Demócrito dieron una explicación completa del movimiento original de
los átomos. Y es que si los atomos se mueven eternamente en el vacio, parece
claro que debió existir siempre el movimiento.
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¿Como era el tipo de
movimiento existente antes de la formación del cosmos?
Movimiento original
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Los atomistas parece que definían a este tipo
de movimiento como movimiento original.
Tal movimiento sería producto del azar y, por lo tanto, sin ninguna tendencia a
moverse en una dirección más que otra. En el De Anima, Aristóteles,
parece estar refiriéndose a este tipo de movimiento cuando afirma que los
átomos se automovían, al igual que las partículas en un rayo de sol
que entra por una claraboya. Además, parece que el movimiento original
surgía - no sólo por la existencia de los átomos y el vacío - sino
porque la desemejanza existente entre los átomos afectaba al sistema
produciendo un desequilibrio que hacer mover al conjunto de los átomos.
Es muy posible, sin embargo, que el movimiento original no fuera tratado
en profundidad por los atomistas.
Posteriormente a ese movimiento original
sucedería otro tipo de movimiento producto de los choques, colisiones
y rebotes entre átomos. Es el:
Este tipo de movimiento surge debido a las colisiones
y los rebotes entre átomos lo que permite que se produzca, tal como
cuenta Aristóteles, una mutua ligazón (simploké) entre
diferentes tipos de átomos. Por su parte, Aecio, atribuye a Demócrito
un tipo especial de movimiento por vibración (palmós), aunque
tal idea parece pertenecer más bien a Epicuro el cual empleó dicho
término para describir la oscilación invisible que experimentan los
átomos cuando están confinados en un cuerpo compuesto.
Por lo que se refiere a la FORMACIÓN
DE LOS CUERPOS, los átomos serian los que formarían los cuerpos
compuestos visibles de nuestra experiencia. El proceso sería el
siguiente:
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Los átomos que, como resultado de las
colisiones, tienen una figura congruente no rebotan sino que siguen
momentanemante vinculados entre sí. Por ejemplo, un átomo ganchudo
puede llegar a introducirse en otro átomo cuya figura sea adaptable al
gancho. Posteriormente al colisionar otros átomos congruentes se
unen a él hasta llegar a formar un cuerpo visible de una índole
determinada.
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En el surgimiento del complejo no se
produce una verdadera fusión de átomos sino simplemente un contacto
entre los que tienen la misma forma o posición por lo que
cada átomo sigue manteniendo su propia figura e indivisibilidad.
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Puede suceder tambien que una complejo de
átomos colisione con otro complejo con lo que éste puede romperse en otros
complejos más pequeños o en sus átomos constitutivos con lo que reanudan
de nuevo el movimiento a través del vacío hasta que vuelven a colisionar o
rebotar formando nuevos complejos.
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¿Qué función representa en todo
este proceso la ley de la tendencia de lo igual hacia lo igual? |
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Hemos visto como Demócrito utilizaba esta
ley de la tendencia de lo igual hacia lo igual para explicar la
formación del universo. De todos modos parece que se refiere más a la
igualdad relacionada con el tamaño de los átomos más que por su
figura o posición ya que se afirma que lo igual tiende hacia lo igual
cuando los átomos grandes se dirigen hacia el centro y los pequeños hacia
la periferia por efecto del vórtice. Parece que en este punto se está
hablando de igualdad de tamaño más que de figura y que la
ordenación de tamaños solo tiene lugar dentro del vórtice.
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En definitiva, cuando los átomos están
bajo los efectos de vórtice, entonces los que tienen el mismo tamaño
tienden a juntarse con los de igual tamaño a partir de la ley de la
tendencia de lo igual hacia lo igual.
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Por su parte, aquellos átomos que no se
ven directamente afectados por un vórtice, entonces su ligazón
(simploké) tiene su base, no tanto en la ley de la igualdad, como en
la de la congruencia que implica no solo igualdad sino tambien
diferencia ya que los rebotes dispersan a los átomos en
derredor. Dicha congruencia opera de acuerdo con la figura, el tamaño, la
posición y el orden de los átomos más que sobre el principio de la ley de
la tendencia de lo igual hacia lo igual.
Los atomistas hablan tambien de atomos que
poseían una figura especial y que definen como átomos esféricos
de los que estaban compuestos el fuego y el alma. Estos átomos
eran esféricos porque tenían que ser móviles y penetrativos.
Téngase en cuenta que los átomos esféricos, considerados en sí
mismos, no son ni alma ni fuego sino simplemente átomos. Adquieren sus
propiedades unicamente cuando se asocian con otros átomos ( en es caso por la
tendencia de la igual hacia lo igual ) dando lugar, en la contextura de un
animal, a la aparición de su alma, mientras que en otras contexturas
aparecería el fuego.
SENSACIONES y PENSAMIENTOS
La concepción de los atomistas sobre las sensaciones
y los pensamientos podría resumirse del modo siguiente:
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Toda sensación debe explicarse bajo la forma del tacto
ya que todas las cosas se componen de átomos corporeos y vacío.
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El alma consta de átomos esféricos desparramados
por el cuerpo. Por su parte, la mente consiste en una
concentración de átomos-alma.
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El proceso de sentir (sensaciones) y de pensar
son análogos y tienen lugar cuando los átomos-alma o los átomos-mente
son puestos en movimiento por la percusión de átomos que proceden del
exterior.
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Los pensamientos aparentemente espontaneos se debe a la
automoción de los propios átomos esféricos presetes en el cuerpo del
sujeto.
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En De sensu, Teofrástro ofrece una
información detallada sobre los diferentes sentidos. Los atomistas
pensaban, por ejemplo, que la visión tenía su base en el hecho de que las
cosas emitían efluvios o imágenes (eidola) que afectaban a
los órganos sensoriales. Por ello, la imagen visual producida en la pupila
sería el resultado de efluvios procedentes del objeto visto y del vidente.
Ambos se encontrarían y formarían una impresión sólida en el aire
que se introduce en la pupila del ojo.
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Para explicar la naturaleza de los otros sentidos (
diferentes a la visión ) los atomistas ponían el énfasis en los efectos
diferentes de los distintos tamaños y formas del átomo. El sonido se
transmite cuando las particulas de la voz o del ruido se mezclan con
partículas semejantes en el aire y de este modo se constituye eidola.
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Es imposible aspirar a tener un conocimiento absoluto de
la realidad. Las cualidades de las cosas (color, sabor, etc) son
convencionales ya que unicamente existen los átomos y el vacío. Nuestra
percepción de las cualidades de las cosas resulta deformada por la
resistencia de medio de transmisión ( aire ) o por nuestras propias
limitaciones en la combinación de los átomos - alma.
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Diferencian entre dos formas de conocimiento: genuina
y oscura. La genuina es la intelectual y es la que nos permite
( aún sin verlos ) reflexionar sobre la naturaleza de los átomos. La oscura
gira sobre la percepción de las cualidades de las cosas y es convencional.
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Sobre la base de estos planteamientos escépticos
los atomista unicamente defendían para sus propias opiniones la
catalogación de probables ya que la la verdad no es la que se nos
muestra sino que habita escondida en lo profundo: pobre mente....
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