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INTRODUCCION
Cuando se quiere adelgazar, lo más natural es
perder esos kilos de más de la misma forma que se han puesto,
es decir, lentamente, durante meses e incluso años. Y es que está comprobado
que no hay dietas ni remedios mágicos para adelgazar. La única
dieta segura de adelgazamiento es la que supone un cambio
de hábitos
alimentarios de por vida, para no caer en la trampa del ahora adelgazo
y después engordo para luego volver a adelgazar.
El problema no reside tanto en ignorar estas ideas básicas como
en la dificultad de ponerlas en práctica. Quizá por eso
tanta gente sucumbe ante la presión social de la figura esbelta
y se agarra con urgencia a un clavo ardiendo. Y así es como se
crean cuentos como el de las cremas que disuelven la grasa como si fuera
un lavavajillas, cuando la grasa del cuerpo solo se gasta como combustible.
O confía en perder un kilo diario de grasa con determinada dieta
mágica, cuando ni con un ayuno completo se consigue quemar este
peso.
Publicidad engañosa
Todos los remedios mágicos prometen dos cosas: rápida pérdida
de peso y mínimo esfuerzo. Pero las prisas son el peor enemigo
del adelgazamiento pues inducen a consumir productos que prometen lo
imposible o a seguir dietas estrafalarias. Como han denunciado las asociaciones
de consumidores, la espirulina, la lecitina, la jalea real, los chicles
mágicos y tantos otros productos sencillamente no funcionan. Una de las nociones básicas para quien quiere perder peso es
que no hay alimentos adelgazantes. Los únicos alimentos que adelgazan
son los que se quedan en el plato. Los alimentos "light' y los platos
ligeros pueden ayudar a adelgazar, pero solo cuando reemplazan a otros
de mayor contenido calórico. Porque lo que de verdad importa para
adelgazar es que la dieta aporte menos calorías de las consumidas
con la actividad física. Y para conseguirlo no hace falta seguir
ninguna dieta estrafalaria, como esas monográficas a base de sopa,
fruta o carne, sino simplemente tomar una dieta hipocalórica,
reduciendo las grasas y asegurando un aporte adecuado del resto de
los nutrientes. Las dietas más estrafalarias son las menos recomendables
porque son las menos equilibradas.
La vía más segura
Al margen de las dietas estrafalarias y del ayuno total, hay una tercera
vía, la más recomendable por su seguridad y eficacia a
la larga, que es adelgazar sin prisas, aprender nuevos hábitos
alimentarios y procurar mantenerlos de por vida. Se trata de aprender
a comer menos, especialmente menos grasas, pero sin especiales restricciones.
Siguiendo esta tercera vía uno aprende a que no tiene que renunciar
al placer de la mesa, porque es posible disfrutar de todos los alimentos
en su justa proporción; que el sabor de las grasas no es el único
placer posible; que la cocina ofrece infinitas posibilidades de satisfacer
el paladar sin llenarse de calorías.
Para adentrarse por este camino hay que cogerle el gusto a la cocina
sana y aprender unos hábitos de vida saludables que pasan obligatoriamente
por el ejercicio físico cotidiano. Las posibilidades de ejercitar
el cuerpo son tantas que no es difícil encontrar la que mejor
se adapta a los gustos de cada cual. Esta vía es sin duda la mejor
manera de acabar para siempre con la obsesión del régimen.
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