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Primeros apuntes sobre la oralidad posmediática:
Escuchando a "Wang-Fo" en el lenguaje de la masa

Ponencia preparada para Unicuento 2005

Alexander Diaz Gómez


"...el reino de Han no es el más hermoso de los reinos y yo no soy el emperador. El único imperio sobre el que vale la pena reinar es aquel donde tú penetras, viejo, por el camino de las Mil Curvas y de los Diez Mil Colores. Sólo tú reinas en paz sobre unas montañas cubiertas sobre una nieve que no puede derretirse y sobre unos campos de narcisos que nunca se marchitan". (…)

"No temas nada, Maestro" murmuró el discípulo. "Pronto se hallarán a pie enjuto, y ni siquiera recordarán haberse mojado las mangas. Tan sólo el Emperador conservará en su corazón un poco de amargor marino. Estas gentes no están hechas para perderse por el interior de una pintura". 

Desde que soy narrador oral, he querido contar el cuento "Cómo se salvó Wang - Fo". La primera vez que lo escuché fue en la Universidad Javeriana en 1990, cuando el fenómeno de la narración oral universitaria no convocaba multitudes sino porciones. El texto me sugirió un tipo de imágenes y de ensoñación tan profundas, que pregunté si tal relato era del narrador que lo contaba y supe que la historia provenía de la literatura, que a su vez había rescatado un texto de tradición oral. Algunos cuenteros aseguran que, cuando "puedes contar Wang Fo", has logrado un gran nivel de narrativa oral. El tema del texto es impactante: El más grandioso pintor en la antigua China (el reino de Han) tenía un talento tan grande en su arte, que sus cuadros cobraban vida. El emperador del reino de Han, envidioso de los bocetos y dibujos del virtuoso maestro porque eran más bellos que la realidad de su reino, lo condena a la muerte pero antes el pintor debe por orden imperial, terminar una "obra inacabada de su juventud". Este último cuadro salva de la muerte al viejo pintor, porque se sumerge dentro de su propia obra. 

Sumergirse en una obra de arte puede ser un hecho narrativo significativo, más cuando sirve no solo como metáfora inicial de la presente exposición, sino porque es sin más una de las formas de recepción de la obra del arte que argumenta Walter Benjamín en "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica". 

La obra de arte tiene un aura determinada, una existencia irrepetible; un aquí y ahora que la vuelven autentica con un autor específico y una presencia espacio temporal determinada. La obra contiene en si el secreto que sólo puede ser dado al afortunado observador, pero aún así conserva su halo de distancia y misterio, haciéndola perdurable. Por medio del relato del cuento de Wang-Fo, me transporte por medio de las imágenes insinuadas a un lugar casi mágico. Era un momento de comunidad selecta y privada que consideré en su momento "irrepetible": fue tan bien contada que el final del cuento, parecía realmente una pintura. Tal vez la comparación presente en el texto pondrá de manifiesto la intención de considerar a la narración oral como un arte. Puedo argumentar en este momento que surge la oralidad como una manifestación propia de los conglomerados, que ahora mismo puede revitalizarse y elaborar por medio de la figura del narrador oral buenas piezas que recuerden las historias bien contadas, en un mundo que esta inmerso en unas transformaciones sociales y simbólicas proporcionadas por el surgimiento de nuevas tecnologías donde existe un posible desgaste del aura en la obra artística. Por medio de la repetición presente en tales transformaciones, pone el carácter de lo masivo en la obra, pudiendo así llegar a cada destinatario de una comunidad: acercando, cotidiano, develando. Se observa el cambio de una imagen singular y perdurable a una reproducción plural y fugaz. En este punto recalco que se reaparecen historias en plazas o universidades de Bogotá y otras ciudades del país comenzando en 1988. Este hecho puede ser el cumplimiento de lo que Benjamín había argumentado en otro texto suyo: El Narrador.(*) 

Las narraciones orales vuelven en un primer momento para el rescate de la tradición. Prueba de ello es el origen del movimiento de nueva oralidad generado en 1988 por universitarios; tal vez existió entonces desde el punto de vista de la "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica" de volver a los relatos que no eran instantáneos, inmediatos, abiertos; surge en la cotidianidad una necesidad de volver a alejar, a sacralizar. Pero ocurre aquí una serie de innovaciones en el interior de esta propuesta original transformándola; la oralidad universitaria muta se convierte en lo que se ve en las plazas públicas hoy en día y en las universidades que apoyan el fenómeno de la narración oral. 

A beneficio de inventario, argumentaré en este punto que la narración oral en sus espacios formales e informales de la ciudad de Bogotá, utiliza elementos de narrativas mediáticas y ello puede ser el resultado de una posible adaptación y diversas entremezclas de la tradición oral con el actual mundo mediatizado, combinando así el aura de las obras narrativas en su quehacer diario. Veamos: Desde que se llega a un espacio de cuentería, nos encontramos con hechos particulares. Cuando aguardamos en un espacio formal, estudiantes de distintas carreras, no importa en que universidad se encuentren, se sientan a "esperar" que de inicio el espacio. En plazoleta del U de la universidad de los Andes de Bogotá, o en la "Perola"de la universidad Nacional de Colombia, en la plaza de arquitectura de la Pontificia universidad Javeriana, ocurre lo que viene: Un presentador o conductor del espacio, convoca a la gente circundante que aun no ha tomado asiento, invitándola a participar de la cuentería; Se presenta a los invitados de turno, en ocaciones la gente que aguarda la cuentería se emociona al escuchar el nombre del que viene a contar en su espacio que tiene una duración entre una hora y tres horas, dependiendo de la gente que desea contar o de los espontáneos que llegan a narrar ese día. Lo que cuentan conserva la estructura narrativa clásica: inicio, situación problemática a resolver (conflicto), resolución del conflicto, moraleja. En algunas ocasiones el público que escucha cuentos tradicionales, no se "siente" a gusto con lo que escucha: la tradición oral narrada por el cuentero universitario puede no lograr el efecto sugerente de "atrapar" al publico en la historia. Pero en algunas ocasiones (resalto en algunas) los cuentos narrados contienen una serie de referentes cotidianos y urbanos, fruto de la propuesta narrativa elaborada por Andrés López a finales de los ochentas y principios de los noventas. Historias cotidianas y relatos que combinan lo tradicional con lo actual; estas narraciones en algunas ocasiones son del gusto de los universitarios que ven el espacio narrativo como un momento de distensión y "escape de la realidad". 

La observación que se tiene de los espacios no formales es esta: existe un grito generalizado que rompe con la rutina del lugar donde se ha escogido contar ya sea en la plazoleta de Usaquén o al frente de Maloka, se convoca al publico transeúnte. Aquí a diferencia de los espacios formales, la edad del publico varia desde los adolescentes de 12 años, hasta sujetos de 40 años con sus familias. Los espacios no formales en Bogotá se realizan durante el fin de semana (con excepción del Espacio de Lourdes que es todos los días). En estos espacios no hay apoyo institucional y se "recoge la mochila" o "sombrero". La mochila varia de lugar y dependiendo del publico pero oscila entre los 40 mil y los 360 mil pesos. Los temas que se tratan y cuentan en los espacios no formales pueden configurase como en los formales, es decir cuentos de tradición o cuentos de literatura adaptados al lenguaje oral. Pero es aquí en estos espacios itinerantes donde el humor y las historias cotidianas son el tenor del repertorio narrativo. 

Los nuevos narradores orales que cuentan tienen orígenes diversos: su mayoria son universitarios (espacios formales) o gentes del común con educacion secundaria (espacios no formales) que desean preservar y entrelazar la cuentería actual con la tracion urbana clasica o tienen una motivación netamente económica. En este contexto, algunas capas de la sociedad colombiana que provienen de una cultura netamente escrita, se sitúan en la formación de un fenómeno propio que rescata el lenguaje oral, pero dotándolo o mezclándolo de herramientas que extraen de lo mediático. 

Volviendo a la metáfora de Wang-Fo, fui un día a observar la denominada "cuentería de calle" en el centro de la ciudad. Hacía mucho no era espectador y deseaba recordar la experiencia de un buen cuento escuchado. El narrador dice a los 40 transeúntes desprevenidos que contaría un cuento sobre tradición oriental pero con <lenguaje nuevo y cotidiano>. Empieza el cuento de Wang-Fo en una versión lejos de la tradición y con una serie de elementos comunes a los presentes, paréntesis o apartes en el relato para mencionar el cotidiano que producía mucha diversión en los presentes; el narrador no terminó el relato y me dio pánico escuchar tal versión. Estaba observan el declive de mi vieja manera de escuchar las historias; todos degustaron la función y le pregunte la opinión a los que me acompañaban: que cuentero tan chistoso, no es aburrido. El público se sintió identificado y observó en el relato una cercanía que los cuenteros tradicionales no les manifestaban con sus historias. El público tomó una posición y un pacto de lectura frente al género que ve, de la misma manera que los entiende Guillermo Sunkel en Chile. (*) 

Por todo, es posible que la sensibilidad haya variado en la recepción de las historias y se vuelva cotidiano lo que antes era exclusivo y degustado por unos cuantos. Los nuevos narradores incluyeron el lenguaje cotidiano en los relatos, e hicieron un esfuerzo por bajar y acercar de nuevo la experiencia de la narración oral entendida como experiencia usual. La oralidad regresa pero también se somete a las modificaciones de la colectividad moderna, presa de percepciones y sensaciones particulares de una manera de ver y sentir las manifestaciones artísticas. 

Sumando otro ejemplo de lo que ocurre con la sensibilidad en medio del fenómeno de la narración, además de ser ahora cotidiana y plural también cae en la repetición. Pero no como en el contexto tradicional de escuchar algo y después de revitalizarlo por un nuevo relato, sino "copiando", "reproduciendo" de manera análoga todos los movimientos palabras y "puesta" del narrador original. 

Ya dentro de la Oralidad Secundaria (la que es afectada por los medios de comunicación y la cultura de masa) existe una posible trasgresión de su aura de lejanía, que se tenía en la Oralidad Primaria: lo sacro, lo mágico, el secreto; el valor cultural-ritual. Ahora en medio del movimiento hay facciones que consideran a la narración mercancía y repetición que designa posiblemente un valor de exhibición donde todas las historias son cercanas. 

Lo inquietante del fenómeno es que aún conserva dentro de sí la originalidad de autor y el discurso que brinda el valor de lo tradicional. Hay un arrojo en "bajar" la tradición al mismo lenguaje de la masa que desea divertirse; una tradición dotada de un matiz que todos puedan entender. ¿Estaría allí el detrimento del aura de las obras de narración oral?. Muchos narradores han adoptado el bajar y desacralizar la tradición en sus relatos "por su público", utilizando para ello elementos nuevos que están dentro de la cotidianidad de los medios masivos de comunicación: es sin más, contar con un aura distinta, ver una historia clásica (VG. como porque el amor es ciego y siempre va acompañado de la locura) están salpicados de relatos adolescentes; hablar de lo que pasa en el Transmilenio y compararlo con el Guernica de Picasso; comentar sin más sobre el entorno del público e improvisar en el momento dejando así una sensación de el aquí y el ahora. ¿Entonces realmente el aura de una obra por medio de la repetición, fenece? El punto a considerar es que seguramente el aura no fenece, tal vez cambia de brillo un brillo que no gusta a algunos. 

Se organiza a finales de 2004 el décimo aniversario del Festival internacional de Oralidad ABRAPALABRA 2004 y por primera vez en la historia de dicho evento se organizó un concurso entre cuenteros. De los 100 cuenteros presentes en el evento se elegían 12 por jurados que calificaban algunos parámetros específicos. El resto (ocho en total) fueron elegidos por el público participante en jornadas eliminatorias. En estas correrías dentro de las universidades y lugares públicos, ocurre un hecho particular: se presentan dos estilos demarcados: cuenteros que contaban relatos tradicionales y los que contaban cuentos urbanos. El público en un 90 por ciento (es decir siete de ocho narradores) eligió al cuentero que relataba la cotidianidad universitaria y/o urbana, con un gran debate en el interior del evento por lo denominados "puristas". Incluso en la noche final uno de los ganadores tuvo un reconocimiento por combinar los cuentos tradicionales sacros y de tradición, con el lenguaje actual, volviendo los hechos normales como dignos de ser narrador en funciones de oralidad. Ya no existía una tradición de importancia en los narradores de antaño, sino que además surgía transformando la concepción social del movimiento de narradores como algo masivo a los cuenteros Urbanos: los privilegios del viejo narrador habían desaparecido, cualquiera con una historia cotidiana podría contarla a un público cautivo, es esto una novedosa apreciación del movimiento. 
Sabemos, sumándole a lo anterior, que las narraciones y los géneros, convocadores y restauradores de la oralidad pueden llevar a formular puntos de encuentro entre estilos, en la tendencia actual de algunos cuenteros que narran los cuentos tradicionales con el lenguaje que el público escucha y se siente cómodo. Una serie de mezclas propias del lenguaje televisivo o cinematográfico, presentes en las cuenterías que entran a formar parte de las manifestaciones de la joven comunidad Dramedy/back-stage. Formas que aparecen en los nuevos programas de MTv por ejemplo y que son efectivas en las narraciones de las plazas de Usaquén o de Lourdes. Una cuentería "ágil", de construcciones de un imaginario racional y cotidiano es un reflejo de la mezcla sin dejar de ser también una contradicción en lo que podría ser "tradicional". 

Lo cotidiano, como ya he mencionado, se vuelve repetitivo en los relatos y espacios callejeros; existen muy pocas alternativas creativas. Algunos han experimentado propuestas narrativas diferentes a lo cotidiano y han deseado utilizar la literatura o la misma vieja y buena oralidad primaria. Pero no nos llamemos a engaño, si recordamos a Wong, estamos en la época de la oralidad secundaria, esa oralidad mezclada y salpicada de lo mediado; una oralidad posmediatica puede ser una etapa posterior a la oralidad secundaria, porque llevaría las mezclas al terreno de las sociedades informáticas y el Mc mundo, o es simplemente un punto donde la oralidad ha alcanzado la articulación de las herramientas mediáticas posibles para la elaboración de relatos. 

Las dinámicas de la Oralidad que se están manteniendo "reproducen" y sólo después de un tiempo comprometido con el movimiento, saltan a la creación o al intento de nuevas propuestas. Este hecho no es un impedimento para que se intente elaborar un "archivo de la memoria", por la exigencia de indagar en las historias que se están narrando o revigorizando, la experiencia de cambio de las sociedades actuales; averiguar nuestros más profundos diques de identidad propia.

En el futuro de los entrecruces y la hibridación, los multi - relatos pueden encontrar eco en la oralidad terciaria (tal vez estamos en este tipo de oralidad, para que se convierta en una verdadera alternativa de significados simbólicos). La interpretación polisémica de las narraciones que rescatan la tradición y la dotan de un aura mediática, seguirá generando historias con un alto contenido de herramientas actuales, que deben tener una "memoria oral participante" es decir, que algunos cuenteros además de escuchar y elaborar relatos, mantenerlos y repetirlos, deberían tener la preocupación de un registro audiovisual de la Obra de cuentería que elaboran. Pero para que tal acto no se convierta simplemente en el rescate del mero hecho anecdótico, el narrador debería organizar un registro de las diferentes formas en que él esta narrando una misma historia, o cómo sus iguales elaboran interpretaciones de los mismos textos narrativos o los suyos propios. Tal memoria oral participante, ensancharía la dinámica de la cuentería, además dotarla de un aura dinámica y creadora. Se podrían encontrar los elementos comunes de los relatos que actualmente se cuentan, y se identificarían con mayor claridad los utensilios mediáticos que se utilizan en un conglomerado social determinado, y sus significaciones en sus "mundos de la vida". 

Este sería un verdadero esfuerzo para recuperar materiales orales que se encuentran ahora esparcidos, tanto en los espacios formales de narración oral universitaria, como en los informales. La dificultad fundamental de tal empresa es que los narradores orales universitarios se deben a su "público" y en muchas ocasiones "no se escuchan entre pares": siempre están pendientes de los espacios de cuentería en cuanto hecho individual. Allí radica otra gran contradicción: los narradores no se escuchan entre sí, y tal vez esto se deba a que están inmersos en círculos semánticos del individualismo actual. 

Durante más de cuatro años sorprendido por la aceptación que el público brindaba a los relatos cotidianos, me refugie en ellos, alejándome de mi objetivo de contar mitología o Wang -Fo. Después de un proceso personal decidí dejar de lado el método "urbano" de contar cuentos y anduve en el otro extremo. Al fin tomé la opción del equilibrio de fuerzas con la reflexión constante que el aura de una obra se adquiere si es bien contada y con un gran sentido de la sugerencia. Me explico: la palabra dicha adquiere un gran sentido si sugiere posturas o "percepciones de mundo". 

Con todo, los espectáculos de Oralidad poco a poco han cambiado la manera de recepción y en ocasiones han dejado el fondo del relato y la sensación de totalidad por las múltiples voces que dispersan la obra requiriendo por tanto de las dos maneras recepción del publico-espectador: la del recogimiento (personal) y la de la dispersión (colectiva). No sé cómo el público escuchará en una función de narración cuando por fin pueda contar ese texto de Wang-Fó. Seguramente, después de disiparlos un rato, escucharan el cuento que desea ser contado: …(…)"La frágil embarcación, agrandada por las pinceladas del pintor, ocupaba ahora todo el primer plano del rollo de seda. El ruido acompasado de los remos se elevó de repente en la distancia, rápido y ágil como un batir de alas. El ruido se fue acercando, llenó suavemente toda la sala y luego cesó; unas gotas temblaban, inmóviles, suspendidas de los remos del barquero. Hacía mucho tiempo que el hierro al rojo vivo destinado a quemar los ojos de Wang se había apagado en el brasero del verdugo. Con el agua hasta los hombros, los cortesanos, inmovilizados por la etiqueta, se alzaban sobre la punta de los pies. El agua llegó por fin a nivel del corazón imperial. El silencio era tan profundo que hubiera podido oírse caer las lágrimas... (...) Era Ling, en efecto. Llevaba puesto su traje viejo de diario, y su manga derecha aún llevaba la huella de un enganchón que no había tenido tiempo de coser aquella mañana, antes de la llegada de los soldados. Pero lucía alrededor del cuello una extraña bufanda roja. Wang-Fó le dijo dulcemente, mientras continuaba pintando: "Te creía muerto".

"Estando vos vivo dijo respetuosamente Ling, ¿cómo podría yo morir?"
…(…) 

El punto es que aún espero que la historia desee que yo la cuente. Mientras, he tomado la actitud extraña entre mis pares narradores de escuchar los cuentos y a los que hacía tiempo no escuchaba; oír sin murmurar, no es una costumbre utilizada en la nueva narración oral. Que grandes dificultades se zanjarían si las voces y criticas se atenuaran y se convirtieran en oidoras de las nuevas historias que se proponen. Si no existe tal postura, seguramente todavía pensaremos que las historias y los que las cuentan no pueden cambiar. Si la oralidad varía y transforma su estética y aura, es posible que los relatos y los narradores cambien también para bien del "movimiento".

Bogotá Mayo 5 de 2005.



NOTAS. 

Yourcenar, Marguerite. "Cómo se Salvó Wang-Fo" en Cuentos Orientales. Editorial Alfaguara, Madrid. 1985.

Benjamín, Walter "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica" en, Discursos Interrumpidos I, Taurus, Madrid, 1982. Parágrafo 3 p 24. 
Cfr.Benjamin, Walter. El narrador 1936. Traducción de Roberto Blatt Taurus. Ed., Madrid 1991. Parágrafo I.

Un concepto para observar, en el estudio que hace Sunkel, es el de contrato de lectura que ejemplifica con el estudio del diario popular La cuarta de Chile con sus lectores. Este contrato es una especie de identidad reconocida entre el que produce y el que consume, teniendo así un vínculo de reconocimiento. Una lectura negociada, porque los lectores de la cuarta saben con que se van a encontrar en el interior de su diario: textos que contienen un grado de "verdad" (desde el interior de los lectores, ellos exponen que el diario mantiene una independencia con lo político, y por ende mantiene un grado alto de veracidad no distorsionada de la realidad), muestran el verdadero cotidiano que rodea a los lectores ( en ocasiones piden más, la realidad aún es más cruel y dura que lo que puede mostrar el periódico) y mantiene el discurso de lo oral más cercano a los lectores que lo audiovisual. (Claro!, Refiriéndonos a los sectores populares). En tal contrato de lectura, existe un determinado manejo del humor, donde por medio de un lenguaje espontáneo y de risa popular, se mantiene una identificación directa con el lector. Aquí el vínculo con los pactos de escucha que se tiene entre el público asistente a los espacios de cuentería y el narrador puede reflexionarse, pero este será tema de futuras investigaciones. Cfr Guillermo Sunkel "la prensa Sensacionalista y los Sectores populares" grupo Editorial Norma. Bogotá Marzo 2002.pp102 y ss

Benjamín, Walter "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica" Ibíd. Ob. Cit. pp34-35

Se valora especialmente la gran diversidad de relatos, estilos y formas estéticas. Se subraya la amplia participación internacional Se registraba la forma como coexisten modernidad y tradición, y por ende los imaginarios procedentes de ámbitos míticos, rurales y urbanos, de tal manera que el cuentero cobra valor como un artista capaz de lograr que su palabra establezca un punto de encuentro entre diferentes tiempos y lugares con el público de hoy. Cfr. Versión del Resultado del jurado del Concurso internacional de narración Oral. Bucaramanga. Agosto 2004.

Cfr. Mazzioti, Nora en RINCÓN, Omar (comp.) (2001). "Televisión pública: del consumidor al ciudadano". Bogotá :, Fes/ secab, p192.
Ibídem Ob. Cit. 
Ibídem Ob. Cit. 
Ibídem Pb. Cit. p194.
Yourcenar, Marguerite. "Cómo se Salvó Wang-Fo" en Cuentos Orientales. 

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