HISTORIA DEL SIGLO XX - continuaci�n
El campo cient�fico
En  la medicina y en la biolog�a tambi�n se realizaron m�ltiples descubrimientos que hicieron avanzar notablemente ambas ciencias. Roberto Koch aisl� la vacuna de la tuberculosis, haciendo posible la lucha contra una de las enfermedades m�s propagadas por todas las comunidades de aquellos a�os, con lo que consigui� un descenso bastante pronunciado en la mortalidad.
En 1857, Luis Pasteur, inici� los estudios sobre la fermentaci�n y adem�s descubri� los principios de las vacunas y en 1885 aisl� la vacuna de la rabia.
No menos importantes para la medicina fueron los descubrimientos, en 1893, del matrimonio Pierre y Marie Curie, el radio y el polonio; en 1895 Wilhelm Conrad R�ntgen, los rayos X; y en 1896 Henri Becnuerel, la radiactividad.
Las nuevas fuentes de energ�a
El carb�n mineral: Recordemos que en remotas eras geol�gicas, nuestro planeta estaba cubierto por una copiosa vegetaci�n. Con el tiempo estas plantas, fueron descomponi�ndose y quedaron hundidas en las profundidades de la tierra. La presi�n de las capas superiores, as� como los movimientos de la corteza terrestre comprimieron y endurecieron esos dep�sitos hasta formar el carb�n. Seg�n su calidad el carb�n mineral, se clasifica, en hulla, obtenido de los restos m�s antiguos; lignito el carb�n de baja calidad y antracita es el carb�n con el m�ximo poder calor�fico.

Otros de los grandes adelantos de la Revoluci�n industrial, fueron las fuentes de energ�a, indispensable para el desarrollo de las industrias, las comunicaciones y los  transportes. Una de esas fuentes fue carb�n mineral, elemento esencial para alimentar las m�quinas a vapor. Este material b�sico y barato, de gran potencia calor�fica se hallaba profusamente en Inglaterra, Escocia, B�lgica, Francia, Alemania, Estados Unidos y otros pa�ses del centro y este europeo. Para su obtenci�n se tuvieron que cavar minas y alrededor de ellas se levantaron los principales centros industriales, regiones denominadas zonas negras, por el polvo negro del carb�n y el humo que desped�an las chimeneas de las f�bricas cuando entraban en funcionamiento los altos hornos o se activaban  las maquinarias.
Una importante fuente de energ�a que vino a revolucionar la sociedad de entonces fue  la electricidad. Esta era m�s limpia que el carb�n e igualmente  econ�mica. Hac�a a�os que los cient�ficos ven�an realizando varios experimentos con la electricidad, pero gracias a varios inventos tecnol�gicos como la d�namo, los transformadores y la fuerza de la ca�da del agua, llamada hulla blanca, reci�n se la pudo utilizar como fuente de energ�a a gran escala. As� se  crearon motores el�ctricos, capaces de transformar la corriente el�ctrica en energ�a mec�nica, necesaria para la industria y los transportes. Mediante la bombilla el�ctrica, invenci�n de Thomas  Edison, la electricidad empez� a utilizarse primero, en el alumbrado de las calles y en los transportes p�blicos como en los tranv�as, que anteriormente eran tirados por mulas y, luego su uso se extendi� a los hogares.
Otra fuente de energ�a descubierta en 1859 en Pennsylvania (Estados Unidos), fue el petr�leo, extra�do de pozos subterr�neos mediante torres de perforaci�n.  Primero se lo utiliz� como alumbrado domestico, y se pens� que s�lo servir�a para ese fin, pero en 1891, en el campo de la mec�nica se invent� el motor de explosi�n de cuatro cilindros y un a�o m�s tarde el alem�n Rudolf Diesel patent� el motor de aceites pesados. La gasolina,  un derivado del nuevo producto,  en el  siglo XX, movi� camiones, barcos, centrales el�ctricas, motores, etc.
Por otra parte, aparecieron tambi�n algunos inventos de car�cter pol�mico como la dinamita, patentada en 1866 por el sueco Alfred Nobel, que junto con el hierro y el acero, sirvi� para potenciar la industria de la guerra. Los ca�ones, rev�lveres, fusiles y la ametralladora, creada en 1885, hicieron cambiar la estrategia b�lica.
                                             
MOVIMIENTOS SOCIALES
Las innovaciones tecnol�gicas y cient�ficas de la Revoluci�n Industrial,  permitieron la estructuraci�n de una nueva sociedad, determinada m�s por la riqueza que por el nacimiento. As� b�sicamente  se destacan dos clases sociales: ricos y pobres. La primera se hallaba constituida por la burgues�a y la nobleza aunque la nobleza segu�a poseyendo sus tierras, hab�a perdido importancia social. Sin embargo, la burgues�a, integrada por industriales, banqueros, navieros, comerciantes, a la que se le sumaron los profesionales como notarios, m�dicos, abogados etc., fue la clase dirigente desde la segunda mitad del siglo XIX. Por debajo de la burgues�a, se hallaba la clase proletaria, compuesta en su mayor�a por una gran masa de personas de bajos recursos  econ�micos como los obreros y obreras que trabajaban en las f�bricas y, la poblaci�n campesina, que atra�da por los adelantos de la Revoluci�n Industrial hab�a emigrado a las ciudades.
Burgues�a y proletariado
Recordemos que durante la primera mitad del siglo XIX,  la burgues�a juntamente con la clase obrera eran los representantes del liberalismo revolucionario y unidas las dos clases  combatieron al absolutismo del Antiguo R�gimen. Estas luchas tuvieron como consecuencia  las revoluciones liberales. Pero, cuando la burgues�a tom� conciencia de la enorme fuerza que ten�a el conjunto de la clase obrera, sinti�  sus intereses amenazados y, desde entonces,  los antiguos liberales revolucionarios poco a poco se fueron convirtiendo en conservadores y la burgues�a dej� de ser una fuerza revolucionaria, de tal manera que la clase trabajadora qued� sola frente a la  uni�n de la aristocracia y la burgues�a conservadora.
La clase trabajadora hab�a luchado no s�lo por el derecho al voto para todos los ciudadanos varones, sino tambi�n por reformas en la organizaci�n econ�mica y social  para mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, la burgues�a no dej� de defender la libertad, pero como medio para llevar a cabo sus actividades econ�micas como la libertad en la contrataci�n de obreros, libertad en la asignaci�n de salarios, libertad en la compra y venta de productos, etc. sin la intervenci�n del Estado. Adem�s, durante la Revoluci�n Industrial a la burgues�a se la llam� tambi�n clase capitalista, porque hab�a puesto en marcha las empresas mediante la inversi�n de sus capitales.
Por otra parte la clase trabajadora o  proletaria, gran parte de ella inmigrante procedente de �reas rurales, tuvo que enfrentar varios aspectos negativos en la nueva estructuraci�n social como las extensas y duras jornadas de trabajo, la adaptaci�n al funcionamiento de las m�quinas industriales y los bajos salarios. Raz�n por la que el proletariado,  fue el grupo m�s d�bil de la poblaci�n, tanto econ�mica como pol�ticamente.
Este documento tiene el prop�sito de esclarecer nuestros conceptos acerca de la vida de la clase obrera durante el siglo XIX. Le�moslo con atenci�n.
El proletariado Las personas que recurr�an a solicitar trabajo en las f�bricas carec�an de formaci�n espec�fica para ponerse al frente de una m�quina, pero la sencillez de su funcionamiento hizo que, incluso las mujeres, los ni�os y las ni�as, trabajasen en diversas industrias con salarios m�s bajos que los hombres. Generalmente a la edad de 10 a�os, o antes, la ni�ez iniciaba su vida laboral  en un taller o una f�brica.Las viviendas obreras se  hallaban ubicadas en las proximidades  de las f�bricas o en las zonas menos sanas de la ciudad. Estas eran peque�as, poco ventiladas y con falta de servicios sanitarios y de luz. La aglomeraci�n de obreros y obreras que buscaban donde vivir hac�a que los alquileres fuesen elevados por lo que generalmente en un mismo piso o casa viviesen hacinadas muchas familias.  La vida miserable que llevaba la mayor�a de estas personas se agravaba ante la amenaza permanente de la desocupaci�n.Igualmente, la aglomeraci�n en los suburbios industriales, llev� a la mayor�a de los miembros del proletariado a recurrir al alcoholismo como �nico medio de olvidar su miserable existencia. Este flagelo unido a las epidemias provocadas por la falta de higiene y de servicios sanitarios, a m�s de la prostituci�n y la criminalidad, seg� innumerables muertes en los barrios obreros.

Socialismo y anarquismo
Ante su m�sera situaci�n  la clase proletaria decidi� organizarse para conseguir mejores salarios, disminuci�n en la carga horaria, mayor seguridad en el trabajo y defender colectivamente sus intereses, ya que el Estado no planteaba leyes laborales que favoreciera su condici�n de vida. De esta manera comenzaron a surgir asociaciones obreras para protegerse ante la clase capitalista. Unos de los medios para presionar a los due�os de las grandes empresas industriales fue la huelga.
Los sindicatos
Los sindicatos surgieron como respuesta de los trabajadores a los efectos m�s perjudiciales de la industrializaci�n. Los primeros sindicatos se crearon como reacci�n ante el desarrollo del capitalismo. A medida que se iba incrementando el sistema fabril, numerosas personas abandonaban el campo para buscar los escasos puestos de trabajo de los grandes centros urbanos. Este exceso de oferta de mano de obra aument� la dependencia de la clase trabajadora. Para reducir esta dependencia se crearon los primeros sindicatos.  Estos grupos tuvieron que enfrentarse a la oposici�n de gobiernos y patronos, que los consideraban asociaciones ilegales o conspiradores que pretend�an restringir el desarrollo econ�mico.

Igualmente, el  problema obrero tambi�n preocup� a pensadores y pol�ticos de ese tiempo y
as� naci�  una corriente ideol�gica denominada socialismo.  Sus creadores pretend�an
reformar la sociedad originada por la era industrial a la que consideraban muy injusta. Varias fueron las corrientes socialistas surgidas en las revoluciones de 1830 y 1848, las que posteriormente se llamaron socialismos ut�picos porque sus teor�as eran irrealizables.  El socialismo ut�pico se caracteriz� por la defensa de una sociedad cooperativista, sin ricos ni pobres, todas las personas deb�an tener la misma igualdad de oportunidades, sin injusticias ni ego�smos. Para alcanzar esta clase de sociedad  era preciso eliminar la propiedad privada de los medios de producci�n como los campos de cultivo, materias primas, f�bricas, maquinarias, etc. Obreros y obreras trabajar�an en comunidades autosuficientes y los medios de producci�n ser�an de propiedad com�n. Los hombres y mujeres vivir�an c�modos en estas comunidades.
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