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CORRIENTES POLITICAS
El liberalismo No obstante, a lo estipulado en el congreso de Viena y a la pol�tica sostenida por las potencias europeas de mantener el absolutismo mon�rquico y de evitar la propagaci�n de los principios liberales, estos no desaparecieron, sino por el contrario se desarrollaron posteriormente en ideolog�as sostenidas por las clases burguesas y conocidas como el Liberalismo y el Nacionalismo. En la mayor�a de los Estados europeos, algunos grupos de intelectuales y burgueses, gran parte de ellos periodistas, abogados, m�dicos, comerciantes y artistas lucharon contra la opresi�n, la injusticia y los abusos de poder, al tiempo que defend�an la necesidad de que las personas ejercieran su libertad de forma pr�ctica, concreta y material, raz�n por la que se los llam� liberales. Hacia mediados del siglo XIX, muchos liberales desarrollaron un programa m�s ordenado que abogaba por una actividad constructiva del Estado en el campo social, manteniendo la defensa de los intereses individuales. Los defensores y seguidores del liberalismo pretend�an establecer las monarqu�as parlamentarias en las cuales se ejercer�a la soberan�a nacional mediante una Constituci�n y de esta manera se controlar�a la autoridad absoluta de los monarcas a trav�s de la divisi�n de los poderes del Estado. Sin embargo, esta ideolog�a presentaba dos facetas contradictorias por un lado el liberalismo revolucionario, que pretend�a la abolici�n total del absolutismo real y por el otro el liberalismo conservador, sostenido por la burgues�a que trataba de defender sus derechos, especialmente el de la propiedad, frente a las clases trabajadoras. Por otra parte, juntamente con el liberalismo pol�tico y econ�mico se extendi� por todo el continente europeo un movimiento cultural conocido como el romanticismo. El mismo exaltaba la libertad del individuo y de los pueblos a trav�s de la literatura y del arte. El Nacionalismo Antes del siglo XVIII, las entidades pol�ticas estaban basadas en v�nculos religiosos o din�sticos. Los habitantes de cada pa�s o comunidad, deb�an lealtad s�lo a la Iglesia o a la familia gobernante y por lo tanto, los sentimientos nacionales se encarnaban en la figura de su rey. Pero despu�s de la Revoluci�n Francesa, la lealtad al monarca fue sustituido por la lealtad hacia la patria. Ejemplo de eso constatamos en una de las canciones m�s populares entonadas por el todo el pueblo franc�s durante el periodo revolucionario: �La Marsellesa�, que luego ser�a el himno de la naci�n, empieza con las palabras �Allons enfants de la patrie� (�Marchemos, hijos de la patria�). Las tropas francesas transmitieron este esp�ritu nacional derivado de la Ilustraci�n a otros pa�ses y �reas geogr�ficas, como Latinoam�rica, que impregnada de los ideales de liberaci�n e independencia iniciaron en los inicios del siglo XIX su proceso de emancipaci�n. La aparici�n del nacionalismo coincidi� cronol�gicamente con el inicio de la Revoluci�n Industrial, que favorec�a el desarrollo econ�mico nacional y, ligado a �ste, la aparici�n de una clase burguesa que no tardar�a en reclamar gobiernos representativos sancionados por constituciones liberales. Asociadas al romanticismo surgieron literaturas nacionales que expresaban las tradiciones y el esp�ritu com�n de cada pueblo. Se concedi� nueva importancia a los s�mbolos nacionales de todo tipo, y de esta forma se crearon las festividades nacionales conmemorativas de los diferentes sucesos de la historia nacional. No obstante la difusi�n de la corriente nacionalista, constitu�a un peligro para las monarqu�as absolutas porque pod�a provocar la fragmentaci�n de los grandes imperios restaurados y la uni�n de los peque�os grupos alemanes o italianos en poderosos Estados centralizados. Raz�n por la que el liberalismo y el nacionalismo cobraron fuerzas en sociedades secretas propiciadas por los intelectuales y burgueses que desencadenaron los movimientos revolucionarios en los diferentes pa�ses europeos entre 1820 y 1848.
Movimientos revolucionarios burgueses Los movimientos revolucionarios de 1820. Estos se iniciaron cuando la burgues�a logr� sancionar Constituciones liberales en Espa�a, Portugal y el Reino de las Dos Sicilias. Pero la intervenci�n militar de Austria y Francia en ayuda de los monarcas absolutos afectados en acuerdo a lo estipulado en el Tratado de la Santa Alianza, derrot� estas experiencias revolucionarias. El objetivo pol�tico de estos movimientos fue asegurar el funcionamiento de los parlamentos, ya que, frente al absolutismo mon�rquico, esta instituci�n permit�a la participaci�n de los burgueses en el gobierno, que cada vez ten�an mayor poder econ�mico. Los turcos otomanos: Los turcos durante en su proceso expansionista hacia Europa, en 1389, derrotaron a los serbios en la batalla de Kosovo, tomaron Tracia, Macedonia y gran parte de Bulgaria y Serbia. Posteriormente, los turcos invadieron la pen�nsula Balc�nica y toda la regi�n qued� bajo su dominio. Un a�o m�s tarde, en 1821 el movimiento revolucionario intent� la independencia de Grecia. Este pa�s se hallaba dominado por el imperio turco desde 1460. Los rebeldes iniciaron la sublevaci�n con el apoyo de los comerciantes griegos que se hallaban influenciados por la ideolog�a liberal. Sin embargo, el levantamiento fue duramente reprimido por las fuerzas turcas. Ante esta situaci�n, la intervenci�n de las fuerzas de la Santa Alianza fue decisiva. Gran Breta�a, Francia y Rusia vencieron a los turcos y declararon la soberan�a nacional de Grecia, pero al mismo tiempo derrotaron al movimiento liberal griego y favorecieron al establecimiento de una monarqu�a absoluta. Rusia y Austria divergieron sobre la pol�tica establecida en Grecia, conocida como �la cuesti�n de oriente�. Estas contrariedades ocasionaron la disoluci�n de la Santa Alianza. La guerra de la independencia griega fue motivo de exaltaci�n del nacionalismo en obras de los literatos y artistas liberales, incluso muchos de ellos se alistaron al ejercito de emancipaci�n. Las revoluciones de 1830. Durante ese a�o la mayor�a de los pa�ses europeos se vieron involucrados en las revueltas propiciadas por la burgues�a liberal. En los Estados situados al oeste del r�o Rin, los liberales moderados derrotaron a la alianza de los gobiernos absolutistas. A partir de 1830, en esos pa�ses, el gobierno estuvo a cargo los representantes de la alta burgues�a de industriales y banqueros, que desplazaron a los miembros de la aristocracia terrateniente. El r�gimen pol�tico basado en monarqu�as constitucionales que garantizaba la vigencia de las libertades individuales, econ�micas y pol�ticas se consolid� en Inglaterra, Francia y B�lgica. Sin embargo, la participaci�n pol�tica se abr�a exclusivamente a una parte de la poblaci�n mediante el sufragio restringido. S�lo aquellos ciudadanos que eran propietarios con determinado nivel de ingresos o cierto grado de instrucci�n escolar, tuvieron derecho al voto y a ser elegidos representantes parlamentarios. Pero es de advertir que s�lo los varones ten�an derecho al sufragio y las mujeres no pod�an votar ni emitir sus opiniones en p�blico. En cambio, en los dem�s Estados ubicados en el este europeo las revoluciones fueron reprimidas y la situaci�n se mantuvo como antes de 1830. En esas regiones, la mayor parte de la poblaci�n estaba compuesta por la clase campesina que todav�a viv�a sometida a una organizaci�n econ�mica de tipo feudal Las revoluciones de 1848. Diversas fueron las causas que motivaron los movimientos de 1848. Entre ellas encontramos que las revoluciones anteriores dieron el triunfo a la burgues�a moderada, pero las clases populares acompa�adas de la peque�a burgues�a revolucionaria exig�an mejores condiciones de vida y el derecho al voto de todos los varones mayores de edad. Posteriormente, acontecimientos socio �econ�micos sucedidos en gran parte de Europa, fueron aprovechados por los liberales. Malas cosechas y cierres de f�bricas y talleres por la disminuci�n en las ventas que provocaron a partir de 1845, hambre y miseria en las clases campesinas y obreras. Durante todo el a�o de 1848, los movimientos revolucionarios se extendieron r�pidamente por el continente europeo, sin embargo, fueron las revoluciones que menos �xito tuvieron, porque la nobleza, los militares y al alta burgues�a ayudaron a los monarcas a evitar que los representantes liberales tomasen el poder. Una excepci�n fue Francia, en donde se proclam� la Rep�blica, la cual dur� algo m�s de dos a�os. En los otros pa�ses los antiguos gobiernos recuperaron el poder en muy poco tiempo y los revolucionarios fueron encarcelados o exiliados. Pero probablemente el balance m�s positivo fue que estas revoluciones marcaron el despertar de la conciencia nacional de distintos pueblos europeos. Ese a�o, alemanes, italianos y otros grupos sometidos a otros estados, como los imperios austr�aco, ruso y otomano, iniciaron sus primeros pasos hacia la unidad y el establecimiento de sus respectivos estados nacionales. Aunque las experiencias revolucionarias de 1848 fracasaron, sus ideales y objetivos se afianzaron en la mentalidad de los pueblos con el paso de los a�os.
Consecuencia de las revoluciones burguesas Despu�s de 1830, las preceptos emanados del Congreso de Viena fueron resquebraj�ndose lentamente y pese al fracaso de los movimientos revolucionarios, las ideas liberales se fueron imponiendo con m�s energ�a en las comunidades europeas. A fines del siglo XIX, Rusia era el �nico Estado que segu�a manteniendo la monarqu�a absoluta y la situaci�n socio �econ�mica del Antiguo R�gimen. A partir de 1850, los pol�ticos liberales iniciaron una serie de reformas pol�ticas, llegando a un sistema de gobierno llamado democracia liberal parlamentaria cuyos mecanismos se fundamentaban principalmente en la divisi�n de los poderes del Estado, derecho al sufragio universal, la agrupaci�n de los ciudadanos en partidos pol�ticos y la existencia de una Ley Fundamental o Constituci�n. El sistema democr�tico liberal parlamentario fue organizado de acuerdo al modelo ingl�s basado fundamentalmente en la divisi�n de los Poderes del Estado. En cada naci�n el Poder Ejecutivo estaba representado por un rey o presidente de la Rep�blica y los ministros de diferentes �reas, pero todos con atribuciones limitadas. El Poder Legislativo lo formaba un Parlamento que controlaba al Ejecutivo y se hallaba integrado por diputados, quienes representaban a la ciudadan�a. Simult�neamente se eligieron jueces de carrera, depositarios del Poder Judicial, que trabajaron en forma independiente de los dos poderes anteriormente citados.
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