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La Revoluci�n Francesa
Francia en la segunda mitad del siglo XVIII
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, las situaci�n pol�tica y econ�mica en Francia no eran muy favorables particularmente para los miembros del tercer estado. El lujo de la corte y el despilfarro del erario p�blico a favor de los de los cortesanos, de los favoritos y favoritas llev� al Rey Luis XV a decretar una alza en los impuestos, con lo que consiguientemente aument� la miseria del pueblo, el �nico sector de la sociedad obligado a pagarlos. Recordemos que durante el Antiguo R�gimen, la poblaci�n se hallaba dividida en tres grupos o estamentos sociales: la nobleza, el clero y el llano o pueblo. Los dos primeros eran las privilegiados, viv�an en la opulencia y no pagaban impuestos, en tanto que la burgues�a, integrada por los artesanos, abogados, comerciantes, m�dicos, escribanos, profesores y campesinos en general, no se hallaban amparados por ning�n derecho y soportaban todo el peso de los impuestos. El fisco solo acumulaba d�ficits y el pueblo viv�a en la extrema pobreza, los obreros estaban desocupados, los campesinos no pod�an cultivar, las villas se llenaron de bandas dedicadas al saqueo y varios delitos para poder subsistir. Esta situaci�n sumada a un r�gimen pol�tico basado en el absolutismo mon�rquico, llevar�a a una anarqu�a debido a la existencia de privilegiados y de una detestable e injusta distribuci�n de la riqueza nacional. Miseria y desesperaci�n en las clases populares que indefectiblemente marchaban hacia la revoluci�n. (Gr�fica alusiva. Ep�grafe: Miembro del Tercer Estado aplastado por los impuestos que pagaba para sostener a los miembros de los otros dos Estados Generales, los privilegiados la nobleza y el Clero. Sociales 8, p�g. 5)
Factores impulsores de la Revoluci�n Entre los factores determinantes de la Revoluci�n podemos mencionar: La extraordinaria influencia que ejercieron los fil�sofos y enciclopedistas, representantes de la Ilustraci�n, como Montesquieu, Voltaire y Rosseau quienes impulsaron un nuevo orden pol�tico � social, basado en las siguientes condiciones: a) La soberan�a de la naci�n reflejada en un gobierno constitucional o parlamentario. b) La igualdad, la libertad y la justicia, principios fundamentales de la organizaci�n social. La inmensa desigualdad socio- econ�mica hab�a desencadenado un profundo resentimiento hacia el absolutismo mon�rquico. La burgues�a deseaba intervenir en el gobierno, y para ello era preciso convertir la monarqu�a absoluta en constitucional.
1) La necesidad de imponer la igualdad entre los ciudadanos, anulando la divisi�n en clases, a fin que todos los miembros de la sociedad paguen los impuestos en forma equitativa. Todo el fervoroso ambiente franc�s tuvo un extraordinario impulso por el �xito obtenido por colonos norteamericanos en su lucha por independizarse de Inglaterra. Muy Interesante . Se denominaba Estados Generales a la convocatoria de los representantes de las tres clases sociales: Miembros del Clero, Nobleza y Llano, los que no se reun�an desde 1614. La votaci�n se hac�a por Estado, correspondiendo a cada uno, un voto. Los Estados privilegiados al sumar los suyos se impon�an dos a uno, aunque s�lo representaban el 2,5 % de la poblaci�n total de Francia.
Reuni�n de los Estados Generales (Gr�fica. Ep�grafe: Sesi�n inaugural de los Estados Generales, el 5 de mayo de 1789. Al fondo puede verse al Rey sentado en su trono, a su derecha se ubican los miembros del clero, a la izquierda los de la nobleza y en frente los representantes del Tercer Estado) Sociales 8 p�g. 15). La grave crisis socio - econ�mica no tard� en repercutir en el escenario pol�tico. El Rey Luis XVI se vio forzado a convocar la reuni�n de los Estados Generales para mayo de 1789. La burgues�a, exigi� que el tercer Estado, que representaba m�s del 97 % de la naci�n, tuviese doble representatividad. De los 1,130 diputados, 578 fueron representantes del tercer estado, constituido en su mayor�a por burgueses. Por esos d�as se propag� una publicaci�n denominada �Que es el Tercer Estado�, escrita por el abate Sieyes, el cual planteaba lo siguiente: �Que es el Tercer Estado? TODO; �Qu� ha sido hasta ahora? NADA. Qu� quiere ser? ALGO La Asamblea se inaugur� el 5 de mayo, en el Palacio de Versalles, y a ella llegaron los tres estamentos sociales con tres posiciones bien distintas: el clero, representando a la monarqu�a, solo quer�a consolidar el absolutismo, la nobleza buscaba defender sus privilegios y el pueblo, esperaba la abolici�n de los privilegios y la completa igualdad civil. Iniciada las deliberaciones, los dos primeros estados pretendieron que las reuniones se celebraran por separado y que el voto se hiciese por estamentos como era la costumbre. Por otra parte, los representantes del pueblo pidieron que la reuni�n se realizase en forma conjunta en una Asamblea Nacional y que el voto fuese por personas y no por estamentos. Esto se�alaba que los tres estamentos deb�an reunirse y votar conjuntamente, pero la mayor�a de los diputados del clero y la nobleza se negaron, sin embargo, los del llano se mantuvieron firmes en su posici�n.
La Asamblea Constituyente
Las negativas por parte del clero y la nobleza, los diputados del Tercer Estado apoyados por algunos miembros de la nobleza y del bajo clero se proclamaron el 17 de junio en una Asamblea Nacional. Ante esta situaci�n, el Rey Luis XVI clausur� el local, pues quer�a evitar las sesiones, los miembros de la Asamblea decidieron reunirse en el sal�n del juego de la Pelota y juraron no disolverse hasta declarar una Constituci�n para Francia. La revoluci�n se hab�a iniciado. El Rey de car�cter d�bil se vio obligado a aceptar los hechos y con su consentimiento la Asamblea Nacional, pas� a llamarse Constituyente
La ca�da del absolutismo mon�rquico Mientras tanto en Par�s se organizaban motines callejeros y el Rey con el prop�sito de reprimir a los manifestantes orden� la movilizaci�n de tropas al tiempo que los sectores populares urbanos, urgidos por la miseria en que viv�an fueron dirigidos por agitadores como el periodista Camilo Desmoulins, quien los inst� a amotinarse y a tomar el odiado reducto de la Bastilla (prisi�n nacional) el 14 de julio de 1789. No encontraron presos pol�ticos ni armas, pero la toma de la Bastilla, qued� como s�mbolo de la ca�da del absolutismo mon�rquico. En consecuencia, se difundi� por todo Par�s una ola de terror. El marques de Lafayette, quien hab�a luchado en la revoluci�n norteamericana, fue nombrado jefe de la Guardia Nacional y logr� dominar el desorden, la nobleza y el alto clero comprendieron que hab�a llegado el momento de un cambio fundamental y en la memorable noche del 4 de agosto de 1789 renunciaron a sus privilegios se�oriales. De pronto se hab�a abolido el antiguo r�gimen. Despu�s de esto la Asamblea Nacional Constituyente tom� una de las decisiones m�s trascendentales aprobando la "Declaraci�n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano" el 26 de agosto de 1789. Documento que preconizaba la libertad, igualdad y fraternidad y. marcaba el cambio de una sociedad regida por el absolutismo a una democr�tica. Francia llev� la revoluci�n a los estados absolutistas obteniendo sendos triunfos; aunque internamente no pudo superar la anarqu�a, que desemboc� en el golpe de Estado del 9 de noviembre de 1799, en donde se instaur� un nuevo gobierno: El Consulado, con Napole�n Bonaparte como C�nsul principal. En aspecto econ�mico las revoluci�n frabmcesa no tuvo consecuencias beneficiosas para todos los secrores de la poblaci�n, pues s�lamente burguesa obtuvo ventajas, en tanto que los agricultores y la clase obrera sufrieron los embates de la aguda crisis econ�mica desatada.
La obra de la revoluci�n La Revoluci�n Francesa produjo tres principales cambios en la sociedad. Estos fueron. a) sociales: se abolieron los estamentos sociales y los privilegios de clase; se intent� establecer una sociedad igualitaria, en la cual todos los habitantes eran considerados iguales ante las ley. Sin embargo, la clase social que result� m�s beneficiada por las consecuencias de la Revoluci�n Francesa fue la burgues�a, poseedora de dinero y cultura para intervenir en la vida pol�tica |
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