Camino de Santiago por la Vía de La Plata

Peregrinos Canarios

Tercera Etapa ( continuación )

Casar de Cáceres - Grimaldo


Lástima que a la entrada de Cañaveral - al final de otro corto ascenso - la basura se encarga nuevamente de recordarnos la falta de conciencia ecológica que preside el comportamiento humano.

Una vez en Cañaveral hicimos acopio de vitaminas en el restaurante " Villa del Cañaveral ", degustando por 1.100 ptas un buen menú. Afuera el sol sigue implacable: ¡ 40 grados a la sombra,  madre mía ! quien pudiera estar tumbado en la playa de Las Canteras en Gran Canaria donde la temperatura se mueve entre los 20 y 28 grados todo el año. Pero el Camino esperaba, así que, sin pensárselo mucho, otra buena untada de crema protectora y a cabalgar de nuevo sobre nuestras fieles bicicletas. Nos dispusimos llegar a la ermita de San Cristobal para atravesar el cortafuegos; pero pobres ilusos, Jesús y Rubén pinchan al unísono ( Jesús dos ruedas y Rubén una ), y además en una zona donde buscar una sombra era pura utopía.

Aspecto del duro e ingrato cortafuegos.
Tras solucionar las averías pedaleamos hacia el cortafuegos, desechando la alternativa de ir por la carretera general;. si alguien ha conseguido atravesar el cortafuegos sin bajarse de la montura metálica, que lo acredite ante notario, porque nos resistimos a creerlo. Eso sí, esta opción vale la pena ya que la bajada del Puerto de Los Castaños ( por asfalto ) merecía ser disfrutada. Al llegar al cruce, cogemos hacia la derecha en sentido contrario a Torrejoncillo, hasta llegar a una nueva bifurcación en la que se encuentra un hostal. Aquí giramos a la izquierda siguiendo las flechas amarillas, abandonando el asfalto y adentrándonos en un bosque de alcornoques que atravesamos bajo la mirada indiferente de un grupo de vacas que pacen ajenas a las locuras de los peregrinos.

Jesús vuelve a pinchar y se queda con Rubén, mientras Fernando y Óscar se adelantan abriendo camino. Cerca de una charca el intestino grueso de Fernando se resiste a seguir sin el necesitado desahogo; la proximidad de una encina facilita el abonado de emergencia y Fernan descarga a su gusto.
Sugerimos, a los futuros ruteros, que un poco más adelante hagan caso de una flecha que invita a traspasar una valla y así evitarán el rodeo que nosotros dimos para llegar a Grimaldo, donde por suerte acababan de habilitar un pequeño refugio-albergue para peregrinos.
Nosotros, cuando iniciamos horas antes la etapa, nos proponíamos llegar hasta Galisteo, pero debido a los múltiples pinchazos sufridos optamos por quedarnos en Grimaldo, y esta vez, sin que sirva de precedente, acertamos de pleno.
La gente del pueblo nos atendió a las mil maravillas y Ángel y su mujer, encargados del bar junto al albergue, nos sorprendieron con un refrescante gazpacho previo a la cena, y para rematar la faena, nos dejaron un termo con café con leche y unos dulces para poder desayunar cuando quisiéramos. El albergue dispone de ocho camas y baño, un lujo para el peregrino. Antes de acostarnos dedicamos el tiempo necesario a reparar las cámaras, maltrechas por la dura batalla del día, así como a hacer la obligada colada.

¡¡ Un millón de gracias a la estupenda gente de Grimaldo por el exquisito trato otorgado a los peregrinos !!

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CUARTA ETAPA

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