Camino de Santiago por la Vía de La Plata

Peregrinos Canarios


Cuarta Etapa

GRIMALDO - GALISTEO - PLASENCIA - CARCABOSO

10/08/01 - 60 km

Velocidad media : 17,81 km/h

Tiempo empleado : 3 h , 47 min, 09 seg.

Velocidad máx : 66 km/h


Nos levantamos a las siete de la mañana, pero no se preocupen ya que entre el desayuno, la preparación de las bicis, dejar constancia de nuestro paso en el Libro del Peregrino y llenar los depósitos de agua en la fuente del pueblo, salimos a nuestra hora, vamos, la de siempre: las diez de la mañana.

Jesús en pleno pedaleo

Al iniciar la etapa otra vez se plantea el dilema: coger la carretera de área de servicio que trascurre junto al canal, o arrancar campo a través abriendo y cerrando portillos. Fernan y Óscar optan por la primera alternativa, mientras que Jesús y Rubén que inicialmente pensaban realizar la segunda, se achican al escuchar a un lugareño: "pero si casi no se puede hacer a pie imagínense en bicicleta".
Volviendo sobre nuestros pasos cogemos la carretera que va hacia Holguera, y una vez encontrado el canal despreciamos el primer tramo de área de servicio, y a unos setecientos metros, siguiendo la carretera, cogemos a la derecha por la pista de tierra que indica "en mal estado". Llegamos al canal y disfrutamos de una hermosa contrareloj por cemento, desoyendo  dubitativamente, la taimada voz del duende de la pradera que nos animaba a detenernos para que nos diéramos un chapuzón pese  al sucio estado del agua.
A unos 11 km de Grimaldo nos incorporamos a la carretera que conduce a Riolobos, y en sentido contrario al pueblo vamos subiendo hasta que al vislumbar la entrada de una finca, en el margen izquierdo de la calzada, dejamos el asfalto, para proseguir por tierra hasta Galisteo. A mitad del recorrido Jesús vuelve a pinchar, se queda sólo ( con el móvil como recurso) mientras los restantes componentes nos adelantamos en busca de una tienda de repuestos de bicicletas, donde poder adquirir cámaras y poner a punto nuestras máquinas. Seguía pegando el sol fuerte, y aprovechamos par darnos un gratificante remojón en una acequia al borde del camino.
Al llegar a Galisteo nuestro gozo en un pozo. No hay ni tiendas de bici ni posibilidad de repuestos, ni allí ni en el próximo pueblo de San Gil.
Esperamos a Jesús tomando unos refrescos, y una vez que llegó decidimos que debíamos acercarnos a Plasencia desviándonos de la Ruta de La Plata. El hambre aprieta, y tras una breve visita a las bonitas murallas de la ciudad, donde se encuentra la Torre de la Picota, nos acercamos al Restaurante Rustiniana, donde coincidimos por última vez con Maritxell y David. El menú nos costó 1.600 ptas, pero vale la pena. Mary Cruz nos atiende formidablemente y comparte con nosotros la tertulia de sobremesa.

Descanso en Galisteo

Prosigue el relato de la Cuarta Etapa

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