IV- Desarrollo de las necesidades
V- La creatividad como necesidad
VII- La agresividad como necesidad
VIII- La sociedad y las necesidades
IX- Correlación de necesidades
X- La falsificación de necesidades
II- La clasificación de las necesidades y de su forma de creatividad
III- Infinitización de las necesidades
V- Lo de arriba igual a lo de abajo
VI- La relación hombre-naturaleza
VII- La sociedad y las necesidades
"El animal
-decía Hegel- tiene un círculo limitado
de medios y de modos de satisfacción de sus necesidades, que igualmente
son limitadas. El hombre, en la misma dependencia, presenta, a la vez, la superación de la misma y su universalidad,
sobre todo mediante la multiplicación de las necesidades y de los medios,
y luego, por medio de la descomposición y distinción de la necesidad concreta
en partes singulares y aspectos específicos que llegan a ser necesidades
diversas particularizadas y, por lo tanto, más abstractas."
[1]
§3- La necesidad exige que la naturaleza enfrentada sea
recuperada de algún modo. En el animal este reencuentro se verifíca de modo
inmediato en presencia del objeto de satisfacción, por medio de una actividad
que une sólidamente los polos y en la que predomina lo consumitivo sobre
lo productivo. El modo humano de la necesidad implica, en cambio, una acentuación
de las separaciones y mediaciones.
En toda satisfacción física, cuando es humana, hay algo
de estético y afectivo, hay elementos emocionales, intelectuales, míticos
y de orden social. El acto de comer (en plenitud) implica también goce estético
(sabor, olor, colores, forma), relación afectiva (familiar, amistosa, etc.),
elementos intelectuales que ubican el comer en un marco teórico general
(creencias, mitos, opiniones comunes, dichos y proverbios), aplicaciones
del intelecto práctico en el uso y combinación de utensillos, sustancias
y condimentos, implicaciones de orden social en los intercambios de la conversación.
Así se explica más claramente el proceso descripto en
la primera parte: allí vimos cómo la dialéctica de la repetición, propia
del animal, se transforma en el hombre en dialéctica del cambio
[32]
, y esto nos
lleva a lo que llamaremos infinitización de las necesidades. En efecto, en el enfoque
naturalista las necesidades primarias se abren hacia lo contextual desde
varias perspectivas:
En esa perpectiva no puede haber síntesis entre polis
ideal y polis real; entre una
y otra siempre habrá una distancia infinita (como tampoco la hay entre armonía
estética y armonía social; entre fin de la historia y proceso histórico;
entre ética del deber ser y ética relativista). No se puede hablar,
en este sentido, de superioridad
de un polo sobre el otro o de un orden jerárquico cualquiera que introduzca
relaciones de subordinación entre ellos.
[1]
Hegel, Filosofía del Derecho, n. 190.
[2]
"toda persistencia de una situación anhelada por el principio de placer
sólo proporciona una sensación de tibio bienestar, pues nuestra disposición
no nos permite gozar intensamente sino el contraste, pero sólo en muy
escasa medida lo estable.", S. Freud, El
malestar en la cultura, Alianza, Madrid, 1970, pg. 20.
[4]
F. Schiller, La educación estética
del hombre, Espasa-Calpe, Bs. As., México, 1941, Carta XXVII,
pg. 149.
[6]
Hegel, Filosofía del derecho, n. 192.
[7]
Schiller, Op. Cit., Carta XIV, pg.
78.
[14]
F. Schiller, Op.Cit, Carta XIV, pg.78
[22]
Ver, S.L.Washburn e Irven De Vore, The social life of baboona,
Scientific American, vol.205. junio de
1961.
[25]
cf. Heidegger, El Ser y el Tiempo,
§ 26.
[26]
A la luz de los Upanishads,
las facultades humanas (las cinco puertas)
no se cierran en el individuo, sino que tienen un sentido socio-cósmico:
en todo el universo y en todo lo que existe están las facultades psico-físicas
en distintos niveles y grados como emanaciones de un solo principio universal.
Ver Katha Upanishad, 2º Adhgaya, 4º
Valli; Taittiriyaka Upanishad,
2º Valli. Ver R. Guenon, L'homme
et son devenir selon le vedanta, Cap. VIII, Ed. Traditionnelles, París, 1982. Ver
también J. Böehme, La Aurora.
[27]
también S. Pablo menciona una división antropológica tripartita
en I Tes., 5,23.
[33]
Chuang Tzu, Nan Hua Ching,
I, III, 1, trad. C. Elorduy, Editora Nacional, Madrid, 1977.
[42]
véa por ej. el Cármides
de Platón y el discurso de Erixímaco en
el Banquete.
[44]
cf. supra, § 31.
[45]
cf. N. Berdiaeff, Essai de métaphysique
eschatologique, Aubier, Paris, 1946.
[46]
cf. Fragmentos 51 y 54.