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Órgano de discusión, análisis y difusión del PDPR-EPR-TDR
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Año 1, nº4
Junio/Julio de 2001.
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Editorial. |
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Frente a
dicho deterioro, diversos sectores de la clase política se
encuentran tratando de impulsar un “acuerdo político” destinado a
conjurar una posible crisis de gobernabilidad o crisis política
nacional, cuya profundización pudiese derivar en una crisis
revolucionaria. Desde luego, dicha preocupación no es
gratuita, dada la acentuada polarización y el cada vez mayor
desencanto y descontento que ha traído consigo la estrategia
neoliberal y la gestión foxista al seno de la sociedad mexicana. |
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Nuestro país se encuentra en un nuevo
“atorón” económico, desencadenado por la recesión económica
norteamericana. Dicho atorón se manifiesta en la drástica caída
(registrada estadísticamente) de la producción, del consumo, de la
importación y exportación, etc., que dejan ver, una vez más, el
subdesarrollo, la postura subordinada y la crisis estructural en que
se encuentra la economía mexicana. |
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La administración foxista
está tratando de usar dicho “atorón” económico para justificar la
continuidad de la estrategia neoliberal, es decir, para justificar
la privatización de la economía y los bienes de la nación, instando
al poder legislativo a aprobar las iniciativas presidenciales, bajo
el supuesto de que el neoliberalismo es el único camino que podrá
sacar adelante al país.
Las giras presidenciales,
la puesta en marcha del Plan Puebla Panamá (PPP), la maniobra
presidencial para privatizar la industria eléctrica, la aprobación
de la venta de Banamex a Citigroup, el reforzamiento y la
reestructuración de los cuerpos policíacos y de inteligencia para
combatir supuestamente al crimen organizado, etc., son algunas de
las medidas por medio de las cuales la administración foxista
pretende incrementar la participación de capitales extranjeros en
nuestro país y, por esta vía, amortiguar los efectos de la recesión
económica norteamericana, tratando de ocultar que el “atorón”
económico de nuestro país y la recesión norteamericana constituyen
una expresión de la crisis estructural del capitalismo global
totalitario.
No obstante, el “atorón”
economico, el incumplimiento de las promesas políticas de campaña
(como resolver el problema de los desaparecidos políticos,
esclarecer la masacre del 68, abrir las listas del fobaproa, etc.),
el incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, la represión contra
diversos movimientos sociales de protesta, etc., han deteriorado
aceleradamente la figura presidencial.
En efecto, bastaron poco
más de seis meses para poner de manifiesto la demagogia de Fox y su
“gabinetazo”, así como la corrupción, sacada a flote por el
escandaloso “toallagate”. |
Pero en lugar de ver
inscrita en esta coyuntura la posibilidad de ampliar y
conquistar nuevos espacios para fortalecer la representación y
participación del pueblo, en la lucha por el establecimiento de un
gobierno y de un régimen económico-político verdaderamente
democráticos, algunos sectores y personalidades de izquierda parecen
más preocupados por la ‘investidura presidencial’ que por el
deterioro económico-social de todo el pueblo y, por consiguiente,
más preocupados por consolidar sus posiciones políticas y granjearse
la confianza de los capitales nacionales y extranjeros, con vistas a
los próximos comicios electorales y, por supuesto, a la elección
presidencial, desvinculando la lucha electoral de la lucha por la
solución de las necesidades populares y por la defensa de los
verdaderos intereses de todo el pueblo.
Asimismo, pero en el otro
extremo, en lugar de ver en esta coyuntura la posibilidad de crear
condiciones para la unidad del movimiento democrático revolucionario
y la construcción del poder popular, la dirección del actual
PDPR-EPR no acaba de asimilar el proceso político que fragmentó el
proyecto originalmente constituido, ni de asumir su propia
responsabilidad, como lo prueban sus documentos, pretendiendo
imponer su concepción, “ajustar cuentas” y poner en tela de juicio
la legitimidad revolucionaria de nuestro agrupamiento y demás
agrupamientos que provenimos, al igual que ellos, del mismo tronco
común.
Sin embargo, esta es la
realidad que, a título de ejemplo, priva en la izquierda y que
habremos de superar, criticándola teóricamente y transformándola
prácticamente, si estamos dispuestos a impulsar la transformación
revolucionaria de nuestra sociedad. |

Publicación bimestral del
PDPR-EPR-TDR

Correo electrónico:
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Editorial del Pueblo
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