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Un bon pacte

MARGA SANZ - SECRETÀRIA GENERAL DEL PARTIT COMUNISTA DEL PAÍS VALENCIÀ

[publicat al LEVANTE-EMV l'1 de setembre de 2006]


La dreta creu haver trobat la manera de perpetuar-se en el poder. Una vegada guanyades les eleccions tan sols ha d'apoderar-se dels mitjans públics i comprar la voluntat d'alguns privats per a mutar la comunicació en publicitat i la comunicació política en propaganda. Una transformació que passa per convertir la informació en desinformació, fent pràcticament impossible contrastar la realitat falsificada que ens inunda diàriament.

D'aquesta forma, en poc més d'una dècada el Partit Popular ha aconseguit maquillar una crisi industrial galopant, el desastre ecològic de la fonamentació, la descomposició dels serveis públics, la corrupció i, ara, les mentides sobre el sinistre del metre.

No obstant això, les tècniques mediàtiques no són infal·libles. Catorze partits italians van unir les seues forces per a enderrocar a Berlusconi -emperador de la comunicació a Itàlia-. I a Espanya, Aznar va haver d'eixir de La Moncloa per la porta falsa fugint d'una rebel·lió democràtica sense precedents.

Però sens dubte, el canvi polític -necessari- s'ha de sostenir sobre els sòlids fonaments de l'anàlisi de la realitat. La imprescindible derrota de Camps en 2007 solament serà possible a partir d'aquesta premissa.

Hi ha qui prediu que la justícia li passarà factura a Camps en les pròximes eleccions; no obstant això, aquesta no entén de legislatures i, desgraciadament, ni tan sols les imputacions de càrrecs públics del PP provocaren per si soles un canvi en la Generalitat. El fem espenta a la ciutadania cap a l'escepticisme que acaba generalitzant la falta de credibilitat dels polítics.

D'altra banda, l'executiu valencià ja ha calculat l'efecte Zapatero i per a contrarestar-lo utilitza el vell, però infal·lible, discurs del greuge comparatiu.

Les denúncies de corrupció i el passeig incessant de ministres no són bagatge suficient per al principal partit de l'oposició. Cap socialista, ni fora ni dins de Blanquerías, confia a derrotar a la dreta per les seues pròpies forces. Són conscients que necessiten a l'esquerra real. Però per a això haurien de virar decididament a babord i no sembla un bon inici començar la precampanya des del símbol zaplanista de Terra Mítica. La seua ambigüitat frena a més electors d'esquerres que qualsevol propaganda institucional des de la Generalitat .

Si no hi ha mobilització no haurà canvi de govern. I ja sabem que la gent d'esquerres no es mou si l'alternativa no és creïble. Amuntonar sigles i sumar tots els naufragis d'anteriors comicis per a derrotar a la dreta, és tan solament una fugida desesperada. L'anacrònic eslògan de junts podem rep, per part de l'electorat, idèntica indiferència eleccions després d'eleccions.

Haurà pacte a l'esquerra del PSOE i un nou govern, tan sols , si existeix projecte. Si hi ha respostes per als usuaris del metro que exigeixen inversions perquè no torne a succeir, per als joves que veuen conculcat el seu dret constitucional a un habitatge digne, per a les dones víctimes de la violència masclista, per als treballadors i les treballadores que mereixen ocupacions estables amb garanties, per als nostres majors desatesos en geriàtrics inflamables, per als xiquets i xiquetes que estudien en barracots, per a la sanitat presa del negoci fàcil, per als pobles i ciutats franquejats per camps de golf i per a la cultura que ens és pròpia, bandejada del circuit institucional.

Aqueixa és la nostra obstinació i ací ens trobarem, en el carrer i en les institucions, amb qui ho desitge. Perquè, sens dubte, és molt important que ens posem d'acord, però sobre la base d'un programa transformador i creïble on tots aportem la nostra trajectòria i la nostra força. I, també, en un escenari electoral en el qual totes les parts guanyen i ningú exigisca a ningú que perda posicions amb la generositat com excusa.

 

NO A LA REFORMA LABORAL

El Partido Comunista de España rechaza las propuestas del Gobierno y de la CEOE sobre la reforma laboral y llama a toda su militancia a dar una respuesta amplia y unitaria.


refolaboral  
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Tras varios meses de negociaciones en el seno de la Mesa de diálogo sobre el mercado de trabajo, Gobierno y Patronal han presentado sendos documentos con sus propuestas de reforma laboral que lejos de suponer un avance en la consecución de un empleo estable y de calidad, suponen un nuevo recorte de derechos laborales.

El método de negociación utilizado hasta la fecha en dicha Mesa basado en la falta de transparencia, en la no concreción por escrito de las propuestas del Gobierno y de la CEOE, así como la nula información hacia la sociedad sólo perjudica y debilita a la clase obrera. El Partido Comunista de España considera que la información y la movilización de los trabajadores y trabajadoras son componentes fundamentales del diálogo social en defensa de sus derechos laborales y por la consecución de futuras mejoras. Es por ello que hacemos un llamamiento a los sindicatos de clase para que pongan en marcha campañas de información y debate entre sus afiliados y en el conjunto de los trabajadores sobre las propuestas planteadas en la Mesa y la necesidad de dar una respuesta contundente a las mismas.

Mientras asistimos al continuo deterioro de las condiciones laborales en nuestro país: altas tasas de precariedad y siniestralidad, prolongación de jornadas y bajos salarios, despidos continuos y masivos, fraudes en la contratación y un largo etcétera, la patronal sigue acumulando escandalosos beneficios en sus cuentas de resultados.

El Partido Socialista que tras 18 meses en el gobierno sigue practicando la misma política económica neoliberal del anterior gobierno del Partido Popular, se presenta en la Mesa de diálogo con un documento que supone un fuerte espaldarazo a las posiciones del empresariado y un abandono de trabajadores y trabajadoras, traicionando sus ya insuficientes promesas sobre políticas sociales y laborales.

Las propuestas que presenta la CEOE pretenden recortar y sacar un mayor provecho empresarial de esta reforma, son un auténtico cúmulo de despropósitos y un insulto para los miles y miles de trabajadores en situaciones laborales precarias. Su principal empeño es abaratar los costes laborales, reducir cuotas empresariales y recibir mayores bonificaciones. Todo un alarde de desregulación y desprotección laboral con el único objetivo de seguir acumulando beneficios a costa de la salud y el bienestar de la clase obrera.

Así pues, las reformas que pretenden empresarios y gobierno supone seguir transitando por la vía de los constantes y continuos recortes laborales que se han venido realizando a lo largo de las dos últimas décadas y que responden a la aplicación de la lógica del sistema económico imperante, el neoliberalismo. Tanto las diferentes reformas del Estatuto de los Trabajadores como sus reformas parciales han conseguido liberalizar y flexibilizar la legislación laboral, mejorando y trasladando rentas del trabajo al capital. A pesar de que España es el país que más ha recortado los costes del despido en aras a reducir la alta tasa de temporalidad, la práctica ha demostrado que lejos de reducirla, ésta se ha disparado hasta porcentajes escandalosamente altos que superan el 34%, en el 3er. trimestre de 2005. De nuevo, bajo el pretexto de mejorar la productividad, bajar la tasa de temporalidad y asegurar mejores condiciones laborales, pretenden imponer nuevos recortes que llevarán, con toda seguridad, a una situación futura de mayor precariedad.

Los aspectos más negativos de las propuestas planteadas por gobierno y patronal, entre otros, son:

El abaratamiento de los costes del despido y aumento de bonificaciones empresariales.- Proponen extender a todas las nuevas contrataciones el “contrato de fomento de la contratación indefinida” pactado en 1996 y que tiene un despido de 33 días por año con un máximo de 24 mensualidades, frente a los 45 días y 42 mensualidades que tiene el contrato fijo ordinario. Además, proponen aumentar los actuales incentivos (de 24 a 48 meses) que tiene esta modalidad de contrato para las empresas. Los empresarios quieren también una mayor rebaja y que las bonificaciones se financien con impuestos generales y no con cotizaciones.

La reducción de las cuotas empresariales.- Proponen la reducción de las cuotas de los empresarios al desempleo (el gobierno en 0,50 puntos hasta el año 2008 y la patronal en 3 puntos en 3 años). Reducción de la cotización del FOGASA (el gobierno en 0,1 puntos y la patronal en 0,3). La CEOE propone también una mayor reducción de cotizaciones por contingencias comunes.

La descausalización del empleo.- Proponen cambiar lo recogido en el art. 51 del Estatuto de los Trabajadores como “despido colectivo” para ser considerado como “despido individual”, suprimiendo su autorización administrativa y judicial y rebajando las indemnizaciones actuales.

Políticas de igualdad entre hombres y mujeres y conciliación de la vida laboral y familiar.- La patronal rechaza frontalmente la aplicación de planes de igualdad en las empresas y sugiere que las medidas orientadas a la conciliación de la vida laboral y familiar sean financiadas con presupuestos públicos.

El fomento de las Empresas de Trabajo Temporal.- Proponen reforzar su papel a través de la eliminación de los sobrecostes en la indemnización por finalización de contrato y en las cotizaciones por desempleo. Además de ello, propone el gobierno estudiar y la patronal eliminar las actuales prohibiciones de actuación de las ETTs en actividades peligrosas y administraciones públicas.

Ante la magnitud de las agresiones laborales que se proponen desde el gobierno y la patronal urge que demos una respuesta rápida y unitaria. Los continuos recortes laborales a lo largo de estos años pasados se han mostrado ineficaces para atajar los males endémicos del mercado laboral Es preciso poner freno a esta ofensiva que pretende recortas las leyes sociales e invertir la tendencia hacia la recuperación y mejora de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras.

En este sentido, desde el Partido Comunista de España hacemos un llamamiento al conjunto de su militancia para preparar una campaña lo más amplia y unitaria posible de información, sensibilización y finalmente movilización social contra las medidas propuestas y a favor de alternativas de progreso que mejoren el mercado de trabajo. Las propuestas que se necesitan son: una reducción drástica de la precariedad en el empleo recuperando la causalidad en la contratación; mayor protección laboral frente al despido; un aumento de la cobertura y prestaciones a los parados; acabar con la siniestralidad laboral y las ETTs; regular la subcontratación y la descentralización productiva; democratizar la vida en las empresas con una mayor participación de los trabajadores y trabajadoras; y avanzar en temas de igualdad de género.

NUESTRAS PROPUESTAS

- Una reducción drástica de la precariedad en el empleo recuperando la causalidad en la contratación.

- Mayor protección laboral frente al despido.

- Un aumento de la cobertura y prestaciones a los parados.

- Acabar con la siniestralidad laboral y las ETTs.

- Regular y limitar la subcontratación y la descentralización productiva.

- Democratizar la vida en las empresas con una mayor participación de los trabajadores y trabajadoras.

- Avanzar en temas de género.

- 35 horas de trabajo semanales.

 

Manifiesto - 19 de Marzo : ¡Salgamos a la calle contra la ocupación de Iraq!

PCE junto a varias organizaciones / 01 marzo 06


El 19 de marzo de 2003 comenzaban los bombardeos contra las principales ciudades iraquíes. Los pueblos del mundo asistían, horrorizados, al pretendido acto final de una agresión imperialista que había venido gestándose y realizándose desde hacía más de una década. La primera agresión contra Iraq, en el año 91, los continuos y diarios bombardeos posteriores, el bloqueo y la prohibición de la venta de su petróleo, que se calcula supusieron la muerte de un millón de iraquíes… habían dejado un país agotado y exhausto. Una fantasmagórica “coalición internacional”, expresada en aquella patética “foto de las Azores” en la que Aznar compartía escena con Bush y Blair, pero claramente liderada por los Estados Unidos y el Reino Unido, decidía que había llegado el momento de llevar a cabo el asalto final contra Iraq.

El capitalismo nos volvía así a mostrar su verdadero rostro, su auténtica esencia de explotación y opresión de pueblos y clases, de imperialismo y de guerra, llevando a cabo sobre Iraq un brutal saqueo de sus recursos naturales y bienes culturales, todo ello acompañado de una sistemática violación de los derechos humanos (secuestros, torturas, cárceles secretas…), de las que Abu Graib y Guantánamo son solo una “punta del iceberg”. Desde aquel 19 de marzo, la rapiña capitalista ha acabado con la vida de miles de iraquíes más, en una nueva masacre al servicio de los intereses geoestratégicos del eje EEUU-Israel y con la complicidad vergonzante y apenas si disimulada, de la Unión Europea.

Sin embargo, hoy podemos afirmar que esta guerra no ha terminado tan fácilmente como el imperio hubiera querido. La lucha de resistencia del pueblo iraquí está impidiendo al imperialismo norteamericano y británico conseguir sus objetivos económicos y geoestratégicos. La lucha de los pueblos del mundo contra el capitalismo tiene hoy en Iraq uno de sus principales frentes. Por ello, el apoyo a la Resistencia del pueblo iraquí es ahora una obligación ineludible para todos aquellos que nos consideramos anticapitalistas. Porque la lucha armada contra la ocupación militar es justa y el pueblo iraquí tiene derecho a su soberanía y a resistir a las fuerzas militares que están allí por intereses colonialistas Y por ello no debe ser éste un momento de desmovilización…

Hace ahora tres años las calles de todas las ciudades del mundo se llenaron de millones de manifestantes que protestaban contra aquella mal llamada “guerra”, en la que fue una de las más grandes movilizaciones mundiales que hasta hoy hemos conocido. En el Estado Español no menos de 7 millones de personas salieron a la calle, unidas en ese grito de “¡NO A LA GUERRA!”, expresión de la rabia de nuestro pueblo ante las mentiras y el colaboracionismo del gobierno del PP y de Aznar con las estrategias imperialistas de Bush y de Blair.

Hoy las cosas “parecen” haber cambiado. Cierto es que el PP y Aznar perdieron el gobierno como consecuencia de aquellas movilizaciones. Movilizaciones que también son la causa de la decisión del gobierno de Zapatero de hacer regresar las tropas españolas de Iraq. Bien está y todos debemos felicitarnos por ello… ¡Pero de ningún modo debemos desmovilizarnos!. Porque en Iraq se sigue luchando y sigue, por lo tanto, siendo imprescindible, salir a la calle en todo el mundo para volver a exigir el final de la ocupación militar imperialista, en solidaridad con la justa lucha del pueblo iraquí.

Pero también porque sigue habiendo tropas españolas en Afganistán, en Haití… Y porque la guerra sigue viva en muchas zonas del planeta, como medio de aniquilar cualquier disidencia frente al imperialismo, como amenaza constante para el sometimiento de los pueblos. Una estrategia de guerra global permanente de la que es cómplice el gobierno Zapatero, implicando al Estado Español en aventuras imperiales al servicio de las multinacionales españolas, que no de nuestro pueblo.

Pues la anunciada retirada de las tropas españolas de Haití encubre una implicación acelerada en la “Operación Libertad Duradera” a través del escenario afgano, dado que Zapatero ha decidido apoyar la propuesta estadounidense -formulada por el Jefe militar de la OTAN- de unificar los mandos y las “misiones” en Afganistán de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (operación de la Alianza Atlántica en la que ya participaba España), y la Operación Libertad Duradera que fijaba las tareas a las unidades invasoras de los EEUU. Tal hecho supone la determinación de implicarse totalmente en la “guerra antiterrorista” de Bush.

La misma guerra global, cuya característica esencial es que viene determinada por los intereses económicos y geoestratégicos de los EEUU, que ahora amenaza al pueblo iraní, mientras continua el criminal bloqueo contra Cuba y amenaza con el terror y la delincuencia organizada a Venezuela, al pueblo de Colombia… y a todos aquellos que luchan por romper el yugo imperialista norteamericano, como el heróico pueblo de Palestina.

Hoy, como hace tres años, seguimos teniendo la obligación de manifestarnos para exigir el fin de las agresiones imperialistas contra todos los pueblos que en el mundo las sufren. Y en este momento, en el Estado Español, ello pasa por exigir el inmediato regreso de nuestras tropas de ocupación en Afganistán y en Haití.

Sobran los motivos para que este 19 de Marzo, como en años anteriores, salgamos a la calle. Por ello, respondamos al llamamiento que desde el Foro de Caracas se realizó para la realización de una jornada internacional de lucha contra la guerra y ocupación de Iraq, manifestándonos en Madrid, al igual que en Barcelona y en tantas ciudades de Europa y de todo el mundo. Gritando unidos un “¡no a la guerra!” radicalmente enfrentado a la globalización capitalista y al imperialismo.

¡NO A LA GUERRA IMPERIALISTA!
¡FUERA DE IRAQ LAS TROPAS DE OCUPACIÓN!
¡VIVA LA RESISTENCIA DEL PUEBLO IRAQUÍ!
¡POR LA RETIRADA INMEDIATA DE LAS TROPAS ESPAÑOLAS EN AFGANISTAN Y EN HAITI!

 

Análisis del acuerdo sobre la Directiva Bolkestein sometido al Parlamento Europeo

La presión social es la única vía para que sea retirada definitivamente la Directiva Bolkestein

Matteo Guainazzi, Attac Madrid / 24 febrero 06, para www.pce.es


ANÁLISIS DEL PRINCIPIO DE ACUERDO
ENTRE GRUPO POPULAR [PPE] Y SOCIALISTA EUROPEOS [PSE] SOBRE LA PROPUESTA DE DIRECTIVA BOLKESTEIN A SOMETER AL PARLAMENTO EUROPEO [PE]


Para entender el análisis que sigue, se debe tener en cuenta que las enmiendas de este nuevo “compromiso Gebhardt” representan un añadido al conjunto de enmiendas que salieron de la Comisión del Mercado Interior (CMI) del Parlamento Europeo – aprobadas con el voto de los Grupos Popular y Liberal – y que ya suavizaban bastante (aunque no suficientemente) el texto de la Directiva, sobre todo en cuanto se refiere al campo de aplicación y a potenciales conflictos con la legislación laboral.

1. Se confirma la afirmación retórica que la Directiva no busca privatizar los Servicios Económicos de Interés General (SEIG), su definición u organización, y las ayudas estatales correspondientes. Estas afirmaciones ya estaban en las enmiendas al preámbulo aprobadas por la CMI , y entonces no hay nada de verdaderamente nuevo aquí.

2. Se excluyen algunas nuevas clases de servicios del campo de aplicación de la Directiva: servicios que persiguen “ objetivos de bienestar social” (en particular servicios para la ayuda a la familia, el cuidado de los niños, y los jóvenes), vivienda social, servicios de seguridad, agencias de trabajo temporal (“en la fase actual”), transportes locales (taxi, autobuses) y ambulancias, además de los servicios portuarios (habría sido un sin sentido mantenerlos, después que el parlamento rechazó hace dos semanas la Directiva para la liberalización de estos servicios, gracias a la movilización de los trabajadores del sector en toda Europa).

3. Gran debate han generado las modificaciones al principio del país de origen. Aquí, creemos, ha habido un poco de confusión en el análisis de las enmiendas del compromiso. Este principio ya había desaparecido como tal del texto de la Directiva con las enmiendas de la CMI. Resulta entonces falso afirmar que el acuerdo PPE-PPE hace desaparecer este principio. De hecho se trata de una reformulación del mismo principio bajo otro nombre (“libertad de circulación de servicios"). Aquí, creemos, ha habido un poco de confusión en el análisis de las enmiendas del compromiso. Este principio ya había desaparecido como tal del texto de la Directiva con las enmiendas de la CMI. .La definición de este “novedoso” principio en las enmiendas del compromiso es:

– Cualquier limitación a la libertad de ofrecimiento de un servicio debe ser: “necesaria”, “proporcional” y “no-discriminatoria” con relación a la nacionalidadde la empresa.

– Los Estados Miembros no tienen el poder de imponer requerimientos en ninguno de los siguientes campos:

ø Existencia de una sede social en su territorio
ø Consecución de una autorización previa por parte de las autoridades locales
ø Aplicación de determinadas formas contractuales a sus trabajadores, si son autónomos
ø Necesidad de un documento de “identificación”, emitido por las autoridades del país de origen, que certifique el derecho a ejercer dicha actividad
ø Utilización de determinadas herramientas o aparatos, que no vengan impuestas por las leyes de salud y seguridad del trabajo
ø Limites sobre deducciones fiscales o “impuestos desproporcionados” sobre los equipos

– En los próximos cinco años la Comisión evaluará si es oportuno emprender acciones para garantizar la armonización de la legislación que se refiere a provisión de servicios – incluidos, subrayamos, los servicios públicos (SEIG).

4. Se indica ahora explícitamente que la Directiva no afecta a las leyes laborales (convenios, condiciones laborales, seguridad e higiene en el trabajo, legislación de seguridad social). Esto es un avance importante, en cuanto antes se hacía solo referencia a la no-contradicción con las Directivas europeas en la materia.

5. Se hace explicita referencia al hecho de que la Directiva no modifica los derechos establecidos en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, cosa que debería resultar obvia.

6. Las enmiendas de la CMI excluían por completo los servicios de salud del ámbito de aplicación de la Directiva. Ahora esta exclusión se matiza, fijando unos criterios a los que los servicios de salud deben adherirse para que no pertenezcan al marco de aplicación de la Directiva: a) prestados por profesionales, b) prestados a los pacientes; c) regulados por la legislación del país. Esto significa en la practica que servicios de tipo “empresa a empresa” quedan dentro del ámbito de aplicación de la Directiva, y esto seguirá permitiendo, por ejemplo, a los hospitales externalizar servicios no sanitarios según las condiciones fijadas en la Directiva. Esto está en contra de lo que ATTAC y los profesionales comprometidos en el sector de la salud desean quedan dentro del ámbito de aplicación de la Directiva, y esto seguirá permitiendo, por ejemplo, a los hospitales externalizar servicios no sanitarios según las condiciones fijadas en la Directiva. Esto está en contra de lo que ATTAC y los profesionales comprometidos en el sector de la salud desean.

7. Se añaden las siguientes condiciones a la definición de “razones primordiales de interés general”: la preservación del equilibrio de las cuentas de los sistemas de seguridad social, la equidad de las transacciones comerciales, la protección del medioambiente y del ambiente urbano.

8. Se impone a los proveedores de servicios, que hayan violado las leyes del país de destino, que paguen una fianza antes que se complete el procedimiento administrativo o penal sobre esta violación.


A CONTINUACIÓN SE EXPONE LAS RAZONES POLÍTICAS POR LAS QUE, EN NUESTRA OPINIÓN,
EL ACUERDO RESULTA TOTALMENTE INSUFICIENTE



- La lista de servicios que no están explícitamente excluidos del ámbito de aplicación de la Directiva es demasiado larga todavía: agua, educación, cultura, y servicios sociales (la inclusión de la palabra “bienestar” en la definición de los servicios sociales resulta una trampa) en la definición de los servicios sociales resulta una trampa).

- ATTAC no desea ni el principio del país de destino, ni la libertad de establecimiento de servicios pura y dura, sino la armonización al alza de los servicios y sus condiciones de prestación en la UEde los servicios y sus condiciones de prestación en la UE.

- Se debería paralizar cualquier legislación que pueda afectar a los servicios públicos, antes de la publicación del Libro Blanco de la Comisión Europea sobre Servicios de Interés General, y el debate sobre los principios reguladores de los servicios públicos, que se prevé finalice en julio 2006.

- Se discrimina a los trabajadores autónomos, cuyas condiciones para prestación de servicios (sueldos, condiciones laborales, etc.) siguen dependiendo de las reglas del país de origen.

- El acuerdo no está todavía cerrado. La batalla entre los Socialistas – que quieren la exclusión de todos los servicios sociales del ámbito de aplicación de la Directiva – y los Populares permanece abierta. Muchos diputados conservadores – y el Presidente mismo de la Comisión Europea – piensan que “se ha ido demasiado lejos”. Entonces, sería por nuestra parte improcedente dar nuestra aprobación a un acuerdo, que probablemente sus proponentes no respetarán en la votación del 16 de febrero.

- La terminología adoptada en materia de la capacidad de regulación del Estado (el denominado “espacio político” ) sigue la misma formulación del Acuerdo General de Comercios y Servicios, que nosotros rechazamos como una limitación inaceptable de las facultades de redistribución económica, reequilibrio social y vertebración territorial de los poderes públicos.

- No se modifican de forma substancial los artículos 9 (abolición de las autorizaciones previas), 14 (prohibición de requisitos legales), 15 (evaluación mutua de requisitos legales), 31 y 38 (estándares de calidad).


Este análisis nos lleva a la conclusión que la Directiva seguiría siendo extremadamente peligrosa y dañina para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras y ciudadanos de la Unión Europea, aún cúando estas enmiendas fueran aprobadas como lo están en este momento. La presión social para la retirada incondicional en este momento es la única vía que nos parece viable, y daría gran impulso a la lucha pan-europea en defensa de los servicios públicos y en contra de las políticas neo-liberales. Los sindicatos europeos, los grupos de izquierda en el Parlamento Europeo, y la mayoría de las organizaciones sociales están en esta línea.

[ .../... ATTAC Madrid ]

 

Detengamos la Directiva Bolkestein : ¡STOP BOLKESTEIN!


stop  
El 14 de febrero 2006, la Directiva Bolkestein será pues examinada por el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, con fuertes riesgos de ser aprobada.

Varias iniciativas están organizadas por las fuerzas sindicales, particularmente la CES, y por los movimientos sociales y altermundistas :

-
sábado 11 febrero a las 14 h en Estrasburgo : manifestación unitaria.

-
martes 14 febrero en Estrasburgo : iniciativa de la CES [con participación de una delegación de movimientos sociales y altermundistas].

La movilización en contra de la Directiva Bolkestein es esencial. En particular por la participación a la manifestación de Estrasburgo del 11 de febrero. Esta puede influenciar la decisión parlamentaria del día 14.



1. CONTRA EL PROYECTO DE DIRECTIVA BOLKESTEIN
¡MOVILIZACIÓN UNITARIA!


El proyecto de “directiva sobre servicios en el mercado interno” debe ser debatido en primera lectura en el Parlamento Europeo el martes 14 de febrero en Estrasburgo. Basado en el Principio del País de Origen, convertido por una argucia retórica “cláusula del mercado interno”, este texto, en el espíritu del Acuerdo general sobre el comercio de servicios (AGCS) de la OMC, es una incitación a la competencia entre Estados y pueblos. Organiza el dumping social, una menor protección de los consumidores, una negación de la cultura, una merma de las normas ambientales y de salud pública. Este texto hace, de hecho, imposible el control del poder público sobre las empresas de servicio.
Los servicios públicos siguen siendo considerados como mercancías. El proyecto de directiva pretende liberalizar el conjunto de los servicios sin tener en cuenta su diversidad. Con excepción de las funciones reales del Estado (fuerzas armadas, policía, ...), los diferentes servicios públicos estarían sometidos al Principio del país de origen. El texto sigue conteniendo una lista larga de medidas juzgadas incompatibles con la libertad de emprender y que sin embargo están en el fundamento de las políticas públicas.
Este proyecto había provocado una reprobación unánime de la opinión pública. Sin embargo, lejos de ser abandonado, será debatido en el Parlamento Europeo, después trasmitido al Consejo de la Unión Europea en el cual se sientan los diferentes gobiernos de la Unión. Una convergencia de los movimientos sociales, asociaciones, organizaciones sindicales, partidos políticos, es necesaria para hacer fracasar este proyecto, tanto a escala nacional como europea. Nos movilizaremos en todas las etapas y a todos los niveles para hacer fracasar este proyecto de directiva.


2. DIRECTIVA “BOLKESTEIN”. ¡PARAR UN PROYECTO ULTRA LIBERAL!

El proyecto de “directiva sobre servicios en el mercado interno”, o directiva Bolkestein, es una verdadera máquina de guerra contra los sistemas de solidaridad y protección social (derecho de trabajo, protección social, sistema de salud, servicios públicos, protección del consumidor o del medio ambiente, profesiones reglamentadas) de los 25 países miembros de la UE.
El principio de país de origen: libertad total para las empresas

- Incitación a las deslocalizaciones

La disposición con más controversia del proyecto de directiva está contenida en el artículo 16. Estipula que los prestadores de servicios, en el seno de la UE, estarían “sometidos únicamente a las disposiciones nacionales de su Estado miembro de origen”. Es el “principio de país de origen” (PPO). Propuesto en el momento de la ampliación de la UE a 25, aparece como una incitación legal a la deslocalización de las empresas de servicios hacia los países de la Unión donde las reglas en materias sociales, fiscales, de protección de los consumidores o del medio ambiente, son lo menos elevadas. Toda empresa puede así crear una sencilla sede social en el país de su elección, para ejercer su actividad en toda la Unión, sobre la sola base de reglas de ese país.

- No dichos

Con el propósito de simplificar los trámites administrativos, los artículos 16 y 24 suprimen la declaración previa de actividad a la administración del país de acogida. Por ejemplo, una empresa española puede suministrar una prestación, temporal o no, en Francia sin declararla a las autoridades administrativas francesas. Además, está precisado que desde que no se trate de reglas sobre condiciones de trabajo o de empleo, el principio de origen se aplica. Así, “el comportamiento del prestador, la cualidad o el contenido del servicio, la publicidad y la responsabilidad del prestador” están exclusivamente regidos por el país de origen. Además, es “el Estado miembro de origen [quien] se hace cargo del control des prestador y de los servicios que suministra, incluido cuando ofrece servicios en otro Estado miembro” (artículo 16). ¡Nos imaginamos el ardor de un gobierno en asegurar el control de las empresas de su país que obren en el extranjero!
Es cierto, el artículo 35 precisa que, por lo que incumbe al país de origen, “los Estados miembros se prestan mutua asistencia con el fin de asegurar el control de los prestadores y de sus servicios”. Pero esta asistencia mutua, ya trabada por la no obligación de declaración, encuentra el obstáculo del artículo 36 que impone a los Estados que quieran establecer un control sobre una empresa extranjera sobre su territorio, bien que el Estado de origen de esta empresa se lo pida, bien que ciertas condiciones sean verificadas entre las cuales la “justificación objetiva por razón imperiosa de interés general”...

- Amenaza sobre los derechos sociales

La directiva pide, dentro de los límites precisados en la de “destacamento de los trabajadores asalariados” (directiva 96/71/CE) , aplicar las condiciones de trabajo (higiene, salud, seguridad... en el lugar de trabajo) y de empleo (salario, vacaciones, tiempo de trabajo...) del país de ejecución del contrato de trabajo. Se trata teóricamente de una derogación del PPO. Pero mientras, la supresión de la obligación legal hecha a las empresas de someterse al registro o de entregar las informaciones sociales, vale para el destacamento de trabajadores. Es más, según el artículo 25, esta no-obligación se aplica a trabajadores de un país tercero (no miembro de la UE), a condición de que sean asalariados de una empresa de un país del espacio Schengen. Pero, siendo competencia del país de origen, el control de la ejecución del contrato de trabajo es en la práctica ¡imposible!

- ¡Una aberración jurídica para los consumidores!


El proyecto prevé que los contratos firmados por los consumidores estén excluidos del PPO. Pero no hay obligación de traducción del contrato en la lengua del consumidor.
En cuanto a las relaciones no incluidas en el contrato, obedecen al PPO. Los consumidores se verán de hecho privados de una parte de la protección que les ofrece su derecho nacional. Esto conducirá inevitablemente, en ausencia de armonización, a una nivelación por lo bajo. Además, ¿quién, incluso jurista, es capaz de conocer los derechos de los 25 Estados miembros, y más en sus idiomas de origen? Los contenciosos serán largos, costosos, inextricables. Incluyendo, para las empresas, con los subcontratistas.


Puesta en tela de juicio de los servicios públicos

- “Todo debe ser liberalizado menos...

”La Directiva Bolkestein es “trasversal”. Ya no se discute la liberalización sector por sector, ¡se considera que “todo está abierto a la liberalización salvo derogación”! Así, la directiva cubre todos los servicios, con excepción de esos gratuitos (sin contraparte financiera) y de sectores (finanzas, comunicación electrónica y transporte) ya liberalizados en el conjunto de la UE, o en curso de liberalización (artículo 4.1 y 2.2). Una derogación al PPO está igualmente admitida para los servicios postales y de distribución de agua y energía (artículo 17). En consecuencia, los servicios públicos mercantes (agua, cantinas, guarderías...), las asociaciones hoy subvencionadas (cultura, solidaridad...), o las profesiones todavía reglamentadas (salud, derecho...) están en el punto de mira.

- Liquidación del interés general

Según el artículo 15, toda reglamentación o medida que permita la realización de misiones específicas, serán sometidas a verificación por la UE, siguiendo tres condiciones: no discriminación nacional, necesidad objetiva por razón imperiosa de interés general, proporcionalidad (no ir más allá de lo necesario y no ser reemplazable por algo menos apremiante). En otros términos, la Comisión tendrá el poder de invalidar las reglamentaciones del sector de la salud (normas de implantación de farmacias en función de la población, tarifas obligatorias, etc...) o del sector judicial... O más, de invalidar medidas o reglamentaciones en favor de los servicios públicos. ¿Cómo seguir manteniendo disposiciones de interés general? ¿Qué autonomía quedará a los poderes nacionales, regionales y locales?
En fin, añadamos que, según el artículo 29, la comunicación comercial sería autorizada para todas las profesiones...
El conjunto de los instrumentos de planificación de la oferta de salud, de fijación de precios, de reglamentación del acceso a las profesiones médicas, de instalación de estructuras de cuidados médicos, podrían ser contestadas por la Comisión Europea. La perennidad del sistema de cobertura de los cuidados médicos por la seguridad social, hoy ya muy amenazada y atacada, estaría finalmente sometida al capricho de la Comisión.


Cómo se encuentra la UE

Desde 1957 el Tratado de Roma pretendía la “libre circulación de las mercancías, de las personas, de los servicios y los capitales” (artículo 2). Por razones tanto históricas como políticas, la libre circulación de los servicios fue diferida hasta la entrada en vigor del Acta Único Europeo, en 1986. Este abrió el camino a la puesta en competencia de los servicios públicos en redes (transporte aéreo, telecomunicaciones, energía, transporte ferroviario...). Pero el debate sobre la terminación del mercado único queda abierto con, en tela de fondo, la presión de las empresas multinacionales por la apertura de sectores con fuertes beneficios potenciales, y un conflicto de método para armonizar las condiciones de actividades.

- Ampliar el mercado mundial

Los servicios representan hoy una media del 70% del empleo y del valor añadido en los países de la OCDE y juegan un papel mayor en la actividad económica, pero sólo pesan un 20% de los intercambios intracomunitarios. La UE es por otra parte el primer exportador mundial de servicios (22,7% del total mundial en 2003), seguida por Estados Unidos (20,2%), lejos delante de Japón (6,8%), la China (3,7%) y Canadá (3,4%). Pero los servicios sólo ocupan una plaza restringida en los intercambios internacionales : a penas más del 20% del mercado mundial. Para los defensores del libre intercambio, el levantamiento de los “obstáculos” a los intercambios transfronterizos de los servicios, daría lugar a una reactivación de la dinámica económica en Europa y a un fuerte potencial de empleo.
Sin embargo, la experiencia muestra que la liberalización de los intercambios no permite en sí lograr esos objetivos. En cambio, está seguro que las firmas multinacionales que acaparan lo esencial de ese comercio ven ahí una extensión de sus mercados y una nueva fuente de beneficios, si no de poder. Los lobbies patronales, particularmente la UNICE (que agrupa las patronales europeas), están significativamente activos en las campañas por la liberalización del comercio de servicios, tanto a nivel europeo como a nivel de la OMC donde presionan por un compromiso basado en concesiones en el ámbito agrícola para obtener ventajas en el cuadro de la liberalización de los servicios (AGCS).

- Entre “Estrategia de Lisboa” y AGCS, Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios


Presentado por la Comisión Europea el 13 enero de 2004, el proyecto de directiva Bolkestein se inscribe en la “Estrategia de Lisboa”, adoptada en 2000 y que pretende hacer de la UE, al horizonte 2010, “la economía del saber más competitivo y la más dinámica del mundo”. En plena burbuja especulativa entorno a las nuevas tecnologías, la “economía del saber” fundada sobre los servicios aparecía como la clave de la competición internacional. “Europa no tiene otra opción que mejorar de manera radical su economía del saber y sus resultados económicos si quiere alcanzar los desafíos propuestos por Asia y Estados Unidos”, afirmaba el ex-primer ministro holandés Wim Kok.
La relación con las negociaciones del AGCS está clara, en particular con el modo 4 de este acuerdo, que pretende especialmente desarrollar, por etapas, un mercado internacional del trabajo. Sobre este tema el texto de la directiva afirma “la necesidad para la UE de establecer rápidamente un mercado interior de servicios para reforzar su posición de negociación”. Las ofertas de liberalización que la UE se propone hacer a los demás miembros de la OMC tratan sobre los servicios que caen todos bajo el marco de aplicación de la directiva. Finalmente, más que el desarrollo del mercado interno europeo, es el del mercado mundial que es objetivo de la Directiva Bolkestein.

- Ruptura con los principios de armonización


Con excepción de los servicios suministrados a distancia, la prestación de servicio implica la proximidad física entre el suministrador y el consumidor. O la empresa se desplaza y se establece en el país donde quiere ofrecer el servicio. O es el cliente quien se desplaza, o la empresa quien destaca -temporalmente o no- empleados en el país de ejecución. Esto pone en competencia las condiciones de actividad de las empresas. Frente a esa situación, la doctrina oficial de la Unión era hasta ahora, teóricamente, la armonización (reglamentaria, administrativa, legislativa, etc...). Es cierto, esta doctrina ya se había visto sacudida por el reconocimiento de excepciones, como en materia fiscal y de derechos económicos y sociales de los asalariados; o había conducido a un alineamiento “por lo bajo”, el conjunto de las reglas de todos los países se calaban sobre la menos apremiante. Pero mientras, ese principio de armonización permitía esperar imponer, gracias a una relación de fuerzas, una convergencia de los derechos hacia arriba.
Con el principio del país de origen, la directiva rompe de hecho con la lógica de armonización. La UE se convertiría así en un espacio ultra liberal de mercantilización e hipercompetencial entre las empresas de los diferentes Estados, entre sus territorios y entre sus trabajadores. La apertura a la competencia programada por la directiva provocaría una intensificación extrema de los dumpings social y fiscal, más aún cuando la última ampliación de la UE ha ahondado fuertemente las diferencias entre Estados miembros. Se puede pues esperar, además de un embrollo jurídico, una degradación de las condiciones de vida y de trabajo de los asalariados, así como una reducción de los presupuestos públicos, y por lo tanto del financiamiento de actividades de interés general (medio ambiente, cultura, ...).


Perspectivas


Sobre el plano institucional, la Directiva Bolkestein es objeto del proceso de “codecisión”, que prevé la posibilidad de dos lecturas sucesivas, cada una por el Parlamento Europeo y por el Consejo. Si estos no acaban de acuerdo, un “comité de conciliación”, compuesto por representantes del Consejo y del Parlamento y asistidos por la Comisión, busca lograr un acuerdo, que es sometido, en ese caso, a una tercera lectura del Parlamento y del Consejo con vista en su adopción final.
La primera lectura de la directiva en el Parlamento está en curso. La Comisión Mercado Interior y Protección del Consumidor (IMCO) tiene a cargo la elaboración del borrador final para voto en sesión plenaria.

 

Balance del XVII Congreso del PCE y alternativas

Juanjo Llorente y Jorge LLácer : <[email protected]>

Como era previsible [ver “¿Congreso o conclave comunista?”], el XVII Congreso del PCE funcionó como una convocatoria de “aparato” con dos principales resultados. Primero, una cierta recomposición del grupo dirigente que aglutinó en la lista de Frutos un 80% de delegados/as y, en segundo lugar, el mantenimiento–refuerzo de la orientación adoptada por la Conferencia organizativa del PCE de hace un año para desplazar a Llamazares de la secretaria general de IU y ocupar su lugar. Una orientación que condujo, en la posterior Asamblea extraordinaria de IU, a la división de esta organización, hoy regida por una mayoría de electos y dirigentes institucionales sin otro horizonte que la supeditación política al PSOE gobernante y a las instituciones.

Esta recomposición de la dirección del partido, que aísla a los llamazaristas del PCE prefigurando el próximo conflicto interno de IU, se ha producido mediante la negociación [entre bambalinas] de una jefatura bicéfala, trinitaria, basada en el reparto de ámbitos internos de poder e incidencia. Así, Frutos reforzará la conexión con el Partido de la Izquierda Europea, Felipe Alcaraz disputará el destino final de IU a Llamazares [quizás muy próximo, puesto que seguramente éste no va a quedarse cruzado de brazos y forzará la deriva hacia izquierda Verde] y, por último, Anguita gestionará la elaboración “consultada” de un futuro Manifiesto-Programa. Elaboración cuyo nombre despierta amplias reminiscencias en la cultura del PCE anterior a la “transición” pero que, a juzgar por la resolución aprobada en el XVII Congreso, pretende ser mucho más [y otra cosa] que una propuesta política a la sociedad como fue la anterior. Pretende, como dice literalmente la resolución congresual aprobada: “… reformular el ideario emancipatorio, [y] repensar la estrategia y los modos de intervenir y de organizar la política de los comunistas”.

Con respecto a los contenidos del XVII Congreso, como afirma el propio y escueto balance de la secretaria federal de comunicación del PCE, se va a seguir priorizando… “… la recuperación de IU, la construcción de un análisis y una posición común en el movimiento obrero, y las formas de contribuir a la articulación de la izquierda transformadora en un primer nivel a escala europea y globalmente con el movimiento altermundialista”. Es decir, que salvo por la mayor incidencia deseable en el movimiento obrero [ ¿y el sindical, qué?] que suele ponerse siempre en los papeles, este Congreso continua la orientación seguida en los últimos años, aunque apostando por una mayor presencia pública como partido.

A la luz de estos dos principales resultados puede decirse, entonces, que el XVII Congreso se ha decantado por una “transición” de la organización del PCE que conocemos hacia otra cosa, como única salida de nuestros actuales [y anteriores] dirigentes para la supervivencia en las instituciones. Precisamente, si esta vez ha sido posible una mayor cohesión orgánica del “aparato” y los grupos internos de presión es por las generalizadas expectativas existentes sobre los cambios políticos y sociales que pueden pronto producirse en nuestro país y continente, ambos inmersos en una honda crisis de representación política y de legitimidad institucional, tal como muestran contundentemente las sucesivas convocatorias electorales y las amplias e incesantes movilizaciones de masas, a su vez desencadenantes de procesos de crisis y quiebras internas dentro de los principales partidos políticos y organizaciones reformistas de Europa.

Pero este interés de las cúpulas por la supervivencia institucional y su espera oportunista ante lo que puede ocurrir con IU, el partido de la Izquierda Europea e incluso los foros sociales, no ha pasado desapercibida para casi nadie y por ello el nivel de motivación e ilusión de la militancia continúan bajo mínimos.

Porque para resignado desaliento de muchos y muchas y la exasperación de algunos camaradas más inquietos de Corriente Roja [que pusieron la nota de color anunciando públicamente su dimisión o abandono de la organización], este XVII Congreso no supone avances, ni en términos de orientación y propuesta política [para parecerse más a un partido de clase y marxista, por ejemplo, capaz de ponerse a la cabeza de las movilizaciones sociales] ni en materia siquiera de cohesión real del conjunto de la organización. De hecho, la precaria confluencia de intereses entre Frutos-Alcaraz-Anguita parece no responder a una visión común de la situación política y del papel del partido, al tiempo que constituye o puede suponer una seria amenaza de dislocación de las débiles agrupaciones de base del partido en aras del secular juego de escalamiento de puestos en otras organizaciones y entes, como IU o el PIE.

En definitiva, que desde la dirección del PCE se sigue sin asumir la necesidad de una propuesta política independiente a la sociedad, en la línea de retomar la lucha por la “ruptura democrática” y de construir un referente político de los trabajadores y la juventud en nuestro país, un partido de clase.

En lugar de esto y en continuidad con la deriva asumida por las anteriores direcciones, ahora lo que se sigue pretendiendo es una “recuperación” de IU basada en nuevos “brindis al sol”. Es decir, ignorando, silenciando, por ejemplo, que la estrategia adoptada por el PCE hace décadas, de construcción de un movimiento político y social alternativo [Izquierda Unida], nunca ha pasado de la mera formulación en el papel, fuera quien fuese el coordinador general.

“Recuperar IU” del modo como se pretende implica también, incluso, favorecer la deriva de los actuales dirigentes de IU hacia el PSOE y no al contrario. Y en definitiva y lo más importante, implica seguir dando la espalda a los intereses y aspiraciones de los trabajadores y los pueblos de España que, como muestran todas las movilizaciones, [además de no confiar en IU por motivos sobrados] siguen sin disponer de un referente político para cambiar la sociedad y acabar de una vez con el vigente régimen de monarquía heredero del franquista.

En consecuencia, la principal responsabilidad política ante el presente momento histórico de nuestro partido no puede ser otra que “aterrizar”, que insertar el trabajo y la acción política de la militancia en la lucha de clases realmente existente, como única y más eficaz forma de poner en cuestión y acabar con los “aparatos” y las estructuras burocratizadas que siguen rigiendo los destinos de los supuestos partidos y sindicatos que dicen [y todos saben que mienten] hablar en nombre de la clase trabajadora.

Esta es, igualmente, la única orientación para “rescatar” a muchos colectivos y adscritos a Izquierda Unida del institucionalismo vergonzante a que se les viene abocando e incluso, si fuese el caso, para incorporarles a la lucha concreta por el cambio social.

El fracaso político patente de este XVII Congreso del PCE, su otra vez reafirmado y deliberado alejamiento de las masas, para quienes se consideran comunistas y aun militan en el partido debe conllevar antes que una derrota la apertura de una nueva fase de compromiso militante y de trabajo político, pero de cara a la sociedad y con quienes se reclaman comunistas consecuentes bajo unas siglas u otras.

Ante el cada vez más evidente fracaso de los “aparatos” para hacer otra cosa que tratar de perpetuarse, es la unidad de los trabajadores y de sus organizaciones de clase [independientes del poder y no financiadas por él] por el cambio social lo que debe preocuparnos más y concitar nuestras mejores energías. Y esta unidad se forja en la calle, en la lucha concreta y cotidiana, aparcando las siglas o cuanto menos evitando que interfieran o nos desvíen como vienen haciendo de este objetivo central.

Ciertamente, las consideraciones que anteceden tienen varias consecuencias prácticas para el aquí y ahora. Con respecto al actual momento político español y el papel que está jugando IU, en lugar de persistir en el cainismo y las luchas de poder entre dirigentes bajo la excusa de “recuperar IU”, debemos plantear a la sociedad y a esta organización en la que aun militan muchos comunistas una orientación clara: la necesidad de decantarse por una línea de ruptura [no de reforma] con el vigente régimen constitucional y por la apertura de un proceso constituyente que entronque con el potente movimiento por la democracia y las libertades levantado tras la muerte de Franco.

Si algo nos muestran los años transcurridos desde los pactos de la Moncloa, la burocratización y vaciamiento sufridos por las organizaciones de clase, así como el desarrollo de IU desde su creación [como movimiento político social alternativo nunca realizado] es lo erróneo de la estrategia de convergencia de la izquierda autodenominada, que nos ha llevado a la disolución y al callejón sin salida del institucionalismo en que nos encontramos.

Con respecto al propio PCE, a diferencia de cómo se nos quiere vender, la única posibilidad de recomposición a estas alturas no pasa ni por la revisión ideológica ni por las cosméticas sugeridas en el proyecto de elaboración del manifiesto-programa salido del XVII Congreso. Hace mucho tiempo que el partido viene necesitando una reflexión [reorientación estratégica], pero fundada en el esfuerzo colectivo y militante por construir un partido que sea necesario para la clase trabajadora y útil para avanzar hacia el socialismo. Aunque esta sigue siendo la cuestión, sin embargo nuestros dirigentes acaban de acordar en el XVII Congreso continuar mirando para otro lado.

 

Marta Harnecker

LA POLÍTICA COMO EL ARTE DE CONSTRUIR UNA FUERZA SOCIAL ANTISISTÉMICA

Ponencia de Marta Harnecker [investigadora chilena. Directora del MEPLA]


Finalizando el Siglo XX tenemos que reconocer que vivimos tiempos angustiosos, plenos de confusión e incertidumbre. El deterioro del nivel de vida de la mayoría de la población del planeta, incluyendo a sectores cada vez más amplios de las capas medias, es alarmante; la amenaza del desempleo es una precupación presente tanto en los países desarrollados como en los países pobres; la fragmentación social y organizativa ha llegado a grados extremos; el deterioro del medio ambiente amenaza la supervivencia de las futuras generaciones; la corrupción generalizada produce un amplio efecto desmoralizador; sigue estando presente el peligro de guerra, incluso nuclear. Frente a esta realidad una opción alternativa socialista (o como se la quiera llamar) se hace más urgente que nunca, si no estamos dispuestos a aceptar esta cultura integral del desperdicio, material y humano, que como dice el sociólogo cubano Juan Antonio Blanco no sólo genera basura no reciclable por la ecología, sino también desechos humanos difíciles de reciclar socialmente al empujar a grupos sociales y naciones enteras al desamparo colectivo. Son enormes los desafíos que esta situación plantea a la izquierda y ésta no está en las mejores condiciones para enfrentarlos. La derrota del socialismo en Europa del Este y la URSS no sólo cambia drásticamente la correlación de fuerzas en favor de las fuerzas más reaccionarias, transformando a los Estados Unidos en la potencia hegemónica sin contrapesos, sino que, al mismo tiempo, hace desaparecer del horizonte al principal referente práctico en la lucha por el socialismo. Su quehacer político está huérfano de modelos explicativos y orientadores: la mayoría de los viejos modelos se ha derrumbado y los nuevos no logran demostrar su efectividad. Existe un exceso de diagnóstico y una ausencia de terapéutica.


Rechazo a la concepción de la política como el arte de lo posible

Una parte de la izquierda, y en algunos países, por desgracia, la mayoritaria, al constatar la imposibilidad
inmediata de cambiar las cosas debido a la tan desfavorable correlación de fuerzas hoy existente en su propio país y en el mundo, consideran que no le queda otro camino que ser realista, reconocer esa imposibilidad y limitarse a adaptarse oportunista-mente a la situación existente. Adopta, al decir de Gramsci , la actitud de los diplomáticos, quienes deben buscar la mejor forma de desempeñarse dentro de los marcos estatuidos, sin buscar cambiar la situación. La política así concebida excluye, de hecho, todo intento por levantar una alternativa frente al capitalismo neoliberal.

Considero que la izquierda, si quiere ser tal, no puede instalarse en lo ya estatuido, como si las correlaciones
de fuerzas y las reglas del juego fuesen inmodificables; no puede, por lo tanto, concebir la política como el arte de lo posible. Todo su accionar debe ir dirigido justamente a cambiar esta situación. Pero a la concepción de la política como arte de lo posible no se debe oponer una política voluntarista, que ignore las circunstancias concretas en las que hay que actuar, que pretenda crear de la nada. La izquierda debe partir de la realidad efectiva, pero al mismo tiempo debe aplicar su voluntad a la creación de una nueva correlación de fuerzas, partiendo de lo que en esa realidad hay de progresista para reforzarlo y de limitante o freno para combatirlo. Se trata de partir de la realidad efectiva, no para someterse a ella, como lo hace la izquierda «diplomática», sino elaborar una estrategia que le permita dominarla y superarla o al menos contribuir a ello.

Para la izquierda consecuente, la política debe consistir, entonces, en el arte de descubrir las potencialidades que existen en la situación concreta de hoy, para hacer posible mañana lo que en el presente aparece como imposible. De lo que se trata es de construir una correlación de fuerzas favorable al movimiento popular, a partir de aquello que dentro de sus debilidades constituye sus puntos fuertes. Y ¿cuáles son los puntos fuertes del movimiento popular? La respuesta a esta pregunta depende de cada época histórica y de la situación de cada país. Para los trabajadores de la revolución industrial, su fortaleza radicaba en su fuerza núme-rica, la existencia de grandes concentraciones obreras, su capacidad de organización, su identidad como clase oprimida. La organización y la unidad de los trabajadores, cuantitativamente mucho más numerosos que sus enemigos de clase, era su fuerza, pero era una fuerza que había que construir, y sólo tomando ese camino se volvió posible aquello que inicialmente parecía imposible: doblegar a los capitalistas obligándoles a reconocer jornadas de trabajo cada vez más cortas, a aceptar su organización sindical, a otorgarles salarios más altos y en general mejores condiciones de trabajo y de vida. Hoy, esa situación ha variado mucho, es necesario hacer un diagnóstico y determinar en la situación actual
cuáles son estos puntos fuertes que el movimiento popular debe potenciar, para que se pueda construir realmente una fuerza antisistema. No basta ya la unidad de trabajadores directamente explotados por el capital, es necesario construir lazos entre todos los sectores sociales perjudicados por el sistema neoliberal, que cada día son más.


La política como construcción de una fuerza social antisistémica


Concebir la política como construcción de fuerzas, implica abandonar la visión tradicional de la política que tiende a reducirla exclusivamente a lo relacionado con las instituciones jurídico políticas y a exagerar el papel del estado; en esta visión caen tanto los sectores más radicales de la izquierda, como los más moderados: los primeros centran toda la acción política en la toma del poder político y la destrucción del estado y los más reformistas en la administración del poder político o ejercicio de gobierno. Todo se concentra en los partidos políticos y en la disputa en torno al control y la orientación de los instrumentos formales de poder; los sectores populares y sus luchas son los grandes ignorados.

Pensar en construcción de fuerzas es también superar la estrecha visión que reduce el poder a los aspectos represivos del Estado. El poder enemigo no es sólo represivo sino también, como dice el sociólogo chileno Carlos Ruiz, constructor, moldeador, disciplinante. Si el poder de las clases dominantes sólo actuase como censura, exclusión, como instalación de obstáculos o represión, sería más frágil. Si es más fuerte es porque además de evitar lo que no quiere, es capaz de construir lo que quiere, de moldear conductas, de producir saberes, racionalidades, conciencias, de forjar una forma de ver el mundo y de verlo a él mismo. Pensar en construcción de fuerzas es también superar el antiguo y arraigado error de pretender construir fuerza política sin construir fuerza social.

Ahora bien, lo que más temen y, por eso, lo que más combaten las clases dominantes es justamente el surgimiento de una fuerza social antisistema: que los sectores populares se unan y se organicen para reivindicar sus derechos y rechazar el sistema imperante. Los pobres dispersos y con una actitud mendicante no le producen problemas, de ahí su prédica a favor de soluciones individuales, y su restricción de la política al escenario jurídico político institucional. Y si esto ha sido siempre válido, lo es más aún hoy, bajo el neoliberalismo, cuando un elemento clave de la estrategia de poder de las clases dominantes es conseguir la máxima fragmentación de la sociedad, porque una sociedad dividida en diferentes grupos sociales minoritarios, aislados unos de otros, impide que surja una mayoría cuestionadora de la hegemonía vigente. La clave para mantener a estos grupos aislados unos de otros es buscar concientemente desorientarlos respecto a sus posibles objetivos comunes, estimular las contradicciones que puedan existir entre ellos, para que no asuman luchas colectivas e impedir que se creen espacios en que se puedan proyectar objetivos que vayan más allá de cada grupo particular, es decir, que puedan ser compartidos por otros grupos, dando paso a potenciales acuerdos y alianzas.

De ahí que una de las tareas más fundamentales de la izquierda sea la superación de la dispersión y atomización del pueblo explotado y dominado; la construcción de su unidad. Y para lograrlo debe tener en cuenta los obstáculos creados por la estrategia de las clases dominantes. Esto implica no dejarse llevar por la situación, sino actuar sobre ella seleccionando, a través de un análisis político global, los espacios y conflictos donde debe concentrar sus energías en función del objetivo central: la construcción de fuerza popular. Concibo entonces la política como el arte de la construcción de una fuerza social antisistema y pongo el acento en la palabra «construcción», porque no se la puede concebir como algo ya dado sino como algo que hay que construir. No basta la suma de grupos y movimientos sociales: coincido con Erich Hobsbawm en que si sólo se suman minorías, especialmente si se trata de grupos heterogéneos, no se obtienen mayorías.


La organización política en la construcción de esa fuerza

Pero para construir esta fuerza social, se requiere de un sujeto constructor, de un instrumento político capaz de orientar su acción a esa construcción, en base a un análisis de la totalidad de la dinámica política; un instrumento político volcado a la sociedad, cuya fortaleza no esté tanto en la cantidad de militantes que posea y las actividades internas que realice, sino en la influencia social que tenga. Y para ello debe tener muy presente las características específicas de ese sujeto popular, muy diferente del de décadas anteriores. Debe tener en la mira no sólo la explotación económica de los trabajadores, sino también las diversas formas de opresión y de destrucción del hombre y la naturaleza que genera el sistema opresor y que van más allá de la relación entre el capital y la fuerza de trabajo. Debe, por lo tanto, abandonar el reduccionismo clasista, asumiendo la defensa de todos los sectores sociales discriminados y excluidos económica, política, social y culturalmente. Además de los problemas de clase, deben preocuparle los problemas étnico-culturales, de raza, de género, de sexo, de medio ambiente. No debe tener presente sólo la lucha de los trabajadores organizados, sino también la de los trabajadores no organizados, la lucha de las mujeres, de los indígenas, negros, jóvenes, niños, jubilados, minusválidos, homosexuales, etcétera.

La preocupación fundamental de la organización política no debería ser la de buscar contener en su seno a los representantes legítimos de todos los que luchan por la emancipación, sino esforzarse por articular sus prácticas en un único proyecto político, generando espacios de encuentro para que los diversos malestares sociales puedan reconocerse y crecer en conciencia y en luchas específicas, que cada uno tiene que dar en su área determinada: barrio, universidad, escuela, fábrica, etcétera. La organización política debe respetar al movimiento popular, dejando atrás todo intento de manipulación, y contribuyendo a su desarrollo autónomo. Debe partir de la base de que ella no es la única que tiene ideas y propuestas y que, por el contrario, el movimiento popular tiene mucho que ofrecerle, porque en su práctica cotidiana de lucha va también aprendiendo, descubriendo caminos, encontrando respuestas, inventando métodos, que pueden ser muy enriquecedores. Imbuida de una profunda vocación democrática debe promover, allí donde actúe, espacios de participación popular, incorporando a las bases al proceso de toma de decisiones. Eso quiere decir que debe abandonar el método de llegar con esquemas prehechos. Debe fomentar la iniciativa creadora, la búsqueda de respuestas. Tiene que luchar por eliminar todo vertica-lismo que anule la iniciativa de la gente. Su papel es orientar, no suplantar.

Por otra parte, tiene que aprender a hablar con la gente, a escuchar: poner oído atento a todas las soluciones que el propio pueblo gesta para defenderse o para luchar por sus reivindicaciones; y luego debe ser capaz de hacer un diagnóstico correcto de su estado de ánimo, recogiendo todo aquello que puede unir y generar acción, al mismo tiempo que se combate el pensamiento pesimista, derrotista, que también existe. Sólo entonces, las orientaciones que se lancen no se sentirán como directivas externas al movimiento, y permitirán construir un proceso organizativo capaz de llevar, si no a todo el pueblo, al menos a una parte importante de éste a incorporarse a la lucha y, a partir de ahí, se podrá ir ganando a los sectores más atrasados, más pesimistas. Cuando estos últimos sectores sientan que los objetivos por los que se lucha no sólo son necesarios, sino que son posibles de conseguir, se unirán a la lucha, como decía el Che.

Cuando, por otra parte, la gente compruebe que son sus ideas, sus iniciativas, las que están siendo implementadas, se sentirá protagonista de los hechos, y su capacidad de lucha crecerá enormemente. Los cuadros políticos de esta organización deben ser fundamentalmente pedagogos populares, capaces de potenciar toda la sabiduría que existe en el pueblo, tanto la que proviene de sus tradiciones culturales y de
lucha, como la que adquiere en su diario bregar por la subsistencia, a través de la fusión de ésta con los conocimientos más globales que la organización política pueda aportar.


Combatir el hegemonismo

Estas reflexiones nos plantean también el tema de la hegemonía. Debemos empezar diciendo que la hegemonía es lo opuesto al hegemonismo. Nada tiene que ver con la política de aplanadora que algunas organizaciones revolucionarias, aprovechándose de ser las más fuertes, han pretendido emplear para sumar fuerzas a su política. Nada tiene que ver con pretender imponer la dirección desde arriba, acaparando cargos e instrumentalizando a los demás. Nada tiene que ver con la actitud de pretender cobrar derechos de autor a las organizaciones que osan levantar sus banderas. No se trata de ins-trumentalizar, sino, por el contrario, de sumar a todos los que estén convencidos y atraídos por el proyecto que se pretende realizar. Y sólo se suma si se respeta a los demás, si se es capaz de compartir responsabilidades con otras fuerzas.


Por supuesto que esto es más fácil de decir que de practicar. Suele ocurrir que cuando una organización es fuerte, se tiende a minusvalorar el aporte que puedan hacer otras organizaciones. Esto es algo que hay que combatir. Una actitud hegemonista en lugar de sumar fuerzas produce el efecto contrario. Por una parte, crea malestar en los movimientos sociales y otras organizaciones de izquierda que se sienten manipulados y obligados a aceptar decisiones en las que no han tenido participación alguna, y por otra, reduce el campo de los aliados, ya que una organización que asume una posición de este tipo es incapaz de detectar los reales intereses de todos los sectores populares y crea en muchos de ellos desconfianza y escepticismo. Por otra parte, el concepto de hegemonía es un concepto dinámico, la hegemonía no se gana de una vez y para siempre. Mantenerla es un proceso que tiene que ser recreado permanentemente. La vida sigue su curso, aparecen nuevos problemas, y con ellos nuevos retos. Hoy, sectores importantes de la izquierda, han llegado a la comprensión de que nuestra hegemonía será mayor cuando logremos que más gente siga nuestra línea política, aún si ésta no aparece bajo nuestro sello. Y lo más conveniente es lograr conquistar para esas ideas al mayor número, no sólo de organizaciones políticas y de masas, y a sus líderes naturales, sino también de personalidades destacadas en el ámbito nacional.

El grado de hegemonía alcanzado no puede medirse entonces por la cantidad de cargos que se logre conquistar. Lo fundamental es que quienes están en cargos de dirección, hagan suya e imple-menten nuestra línea, aunque no sean de nuestra organización. Por otra parte, si se ha logrado conquistar muchos cargos en una determinada organización se debe estar atento a no caer en desviaciones hegemonistas. Es más fácil para quien tiene un cargo imponer sus ideas, que arriesgarse al desafío que significa ganar la conciencia de la gente.


Una izquierda a la altura de los desafíos que le plantea el mundo de hoy

Para terminar, quisiera decir que nuestros pue-blos se merecen una nueva izquierda, que esté a la altura de los desafíos que le plantea el mundo de hoy, un mundo muy diferente al que existía cuando yo me iniciaba en la política: lleno de obstáculos, pero también de oportunidades. Tener presente los primeros, para elaborar una estrategia que permita superarlos, y conocer las segundas, para construir a partir de ellas propuestas alternativas solidarias, es esencial. Estoy convencida de que el único camino para avanzar en la lucha por crear las condiciones de una profunda transformación social, es evitar caer en una actitud nostálgica hacia el pasado y decidirse a construir creadoramente el porvenir.

       
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