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Mientras las mentes bufonas
de los restantes doctores
piensan en sus mejores
terapias de metro y rima,
el vikingo se te arrima
para aliviar tus dolores.
Esto, si mal no recuerdo,
fue allá en el '71;
y ojalá nunca ninguno
pase por esta experiencia,
que obnubila la conciencia
y acaba, por fin, con uno.
La vieja Caja de Ahorro
fue esta vez protagonista
de algo que a todas vistas
fue una burla del Demonio,
quien coronó, con un moño,
su trabajo como artista.
Un buen día la IBM
empezó a hacer boludeces.
Acontecía que, a veces,
el sistema se colgaba;
la máquina se paraba
y se emperraba en sus trece,...
... pues no había forma alguna
de poderla hacer andar.
Y no había vuelta que dar:
el CICS muerto y recolgado,
los procesos cancelados...
ni se podía butear !!.
Vienen entonces los técnicos
y revisan el sistema.
En sus rostros el emblema
de terrible desazón
les oprime el corazón
pues no encuentran el problema.
Llega así la decisión
de quitarle la corriente,
y ajustarle hasta los dientes
del tractor de la impresora,
para ver si así ahora
volvía a ser obediente.
[ Otra vez es necesario
que te aclare una cuestión:
era rara la ocasión
en que se las apagaba;
de día se programaba,
y de noche, ejecución.
Era muy normal entonces
que anduvieran sin parar;
sólo había que cortar
en los casos necesarios,
cuando un service rutinario
te la obligaba a apagar.
Y a veces durante meses
no se las interrumpía,
pues casi todos los días
se precisaba algo urgente,
siendo entonces permanentes
los procesos que corrían. ]
Para chequearla completa
tuvieron que laburar
todo un día, sin parar,
dándole duro y parejo...
y frunciendo el entrecejo,
tuvieron que claudicar.
Volvieron a conectarla,
y arrancó perfectamente.
Se la chequeó nuevamente
y todo andaba 10 puntos.
Todos los técnicos juntos
maquinaban febrilmente...
No había allí problema alguno,
todo era una joyita.
De pronto una lucecita
distendió las caras duras:
"Tal vez por temperatura
da problemas la maldita ??".
Decidieron pues lo lógico:
esperar a que fallara.
Dos horas depués la tara
volvió a agarrarle al equipo;
chochos estaban los tipos
con sonrisas en las caras.
Para evitar más demoras,
recambiaron las tarjetas
de la máquina completa.
Memoria, controladores,
y hasta los ventiladores
que enfriaban las plaquetas; ...
las interfases de cintas,
multiplexers y hasta cables;
todo lo que era probable
de joderse por calor
fue a parar al asador
de las cosas recambiables.
Armaron todo de nuevo
y empezaron a probar.
Con un suave ronronear
el engendro revivió,
aunque el service decidió,
con buen criterio, esperar.
Y por supuesto, falló.
Se empezaron a mirar,
y alguno hasta sollozar;
los tipos, con caras largas,
con expresiones amargas,
se querían suicidar.
Dos meses así pasaron
sin hallarse solución.
No existía explicación
del problema tan jodido,
y a esa altura del partido,
sobrevino la explosión: ...
... entre IBM y la Caja
hubo una bruta pelea;
la cosa se puso fea
y se empezó a hablar de juicio.
Y en el medio del bullicio
alguien dio una buena idea.
IBM llamó a USA
con la soga ya en el cuello,
solicitándole a ellos
mandar sus mejores cráneos.
Don ingenieros foráneos
vinieron a ver aquello.
Los yanquis de cuello duro
por tres días laburaron.
La verdad que se mataron,
pues mientras uno almorzaba,
el otro se recostaba;
casi nada descansaron.
Fue creer o reventar:
no encontraron nada errado,
ni componentes dañados,
ni ningún otro elemento
que al normal funcionamiento
pudiera haber afectado.
Los dos yonis hechos mierda
por el desgaste sufrido,
se miraron doloridos
como tordos ante un muerto.
Pero a llegar a buen puerto
se habían comprometido.
Como último recurso
pensaron una locura.
Era una cosa muy dura
lo que iban a chequear:
empezar a revisar
contactos y soldaduras.
Miles de cables y puentes,
zócalos y conectores,
plaquetas con extensores,
pines, caminos de cobre;
hasta chequearon, los pobres,
enchufes y contactores.
"Jesus Christ !!. Look here, I've got it !!",
uno de ellos exclamó.
En un peine que sacó,
encganchada entre dos patas,
una viruta de lata
fue lo que el tipo encontró.
Con la forma de una "V",
al rato de calentarse
comenzaba a dilatarse,
y al separar las puntitas
ponía en corto las patitas
al terminar de ensancharse.