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A pesar de que esta historia
es de tiempos ya olvidados,
aún hoy río asombrado
ante estas narraciones.
Aquí están las oraciones
de los hechos que han pasado.
A fines de los '70,
para ubicarte mejor.
Se yugaba con dolor
en máquinas espantosas,
con tarjetas y otras cosas
que el pensarlas da pavor.
Perfoverificador;
tenés idea quién era ?,
no me tires con madera,
ni con nada parecido !!,
era alguien exigido
que laburaba de veras.
Las tarjetas perforadas
eran el medio de ingreso
de los datos a proceso.
Con las hojas de trabajo
(siempre armadas pa'l carajo),
comienza el laburo espeso:
perforar primero el lote
y luego verificar,
para poder detectar
los errores de tipeo
(muy pocas veces, yo creo,
se llegaban a escapar).
Al lote ya perforado
otra vez se lo cargaba.
Y toooodo se retipeaba,
esta vez, verificando;
la tarjeta iba pasando
y los errores saltaban.
Se tiraba a la basura
la tarjeta mal tipeada;
la nueva, re-perforada,
se volvía a acomodar
para poder entregar
la tarea terminada.
El bagayo de tarjetas
iba luego a la lectora:
era una locomotora
enorme y escandalosa;
una máquina horrorosa,
grande y ensordecedora.
Los "perfos" eran muy hábiles
con sus dedos milagrosos.
Era algo maravilloso
verlos tipear a lo loco,
y no creas que eran poco,
sino más bien algo grosso,...
... pues cualquier empresa rasca
muchas cosas les pedían;
conocimientos al día
y, entre otras condiciones,
12.000 digitaciones
por hora les exigían.
Y aquí llega pues el nudo
de la historia que te cuento.
Enorme cual monumento,
una "perfo" entró a un laburo,
para trabajar muy duro,
sin desmayos ni lamentos.
La gorda era un tanque Sherman,
Dios me libre, qué animal !!;
un culazo sin igual,
los brazos como sandías;
mostraba su anatomía
un busto FE-NO-ME-NAL.
Su tonelaje excesivo
no le era impedimento
para hacer en un momento
los laburos más pesados;
sacudiéndole al teclado
era veloz como el viento.
[ Paro aquí para detalles
que hay que saber al dedillo:
una especie de rodillo,
en la parte superior,
tenía forma de tambor,
con un pequeño pestillo...
... te inclinabas pa'adelante,
levantabas algo el brazo,
y el certero manotazo
las tarjetas ahí calzaba,
cosa que se realizaba
cuando se acababa el mazo ].
A los 3 ó 4 días
de empezar a laburar,
su máquina fue a fallar
durante un laburo urgente,
y decidió, prestamente,
al service telefonear.
Vino el tipo enseguidita
y se puso a revisar.
Mas nada pudo encontrar,
pues todo andaba de una.
No había allí falla ninguna
ni nada para arreglar.
El problema era esporádico;
cada tanto sucedía
que las tarjetas salían
con bytes de más perforados.
Púas, tambor y teclado,
todo normal parecía.
"A ver, pruebe", dijo el flaco,
con el rostro preocupado;
la ursa cazó el teclado
y lo empezó a fustigar.
Y como es de imaginar,
no hubo nada inesperado.
Ni un solo error tan siquiera,
ni tarjeta a repetir.
Se intentó reproducir
la falla tan remaldita,
y con la frente marchita
se tuvo el service que ir...
... para volverlo a llamar,
ahí nomás, al día siguiente.
Era entonces evidente
que algo raro sucedía;
y así fue que TODO UN DIA
quedó el flaco penitente.
La gorda ya echaba espuma,
y resoplaba bufando,
ya que muy de cuando en cuando
la máquina se rayaba,
y una tarjeta cagaba
con algunos bytes sobrando.
El flaco ya estaba loco
porque no sabía qué hacer;
es que no podía entender
qué cuernos allí pasaba.
Todo normal funcionaba
(al menos, al parecer).
Una sabia decisión
resolvió por fin tomar:
se iba a poner a la par
de la vaca en su trabajo,
para ver cómo carajo
hacía pa'laburar.
Se calmó y cazó una silla
y se le sentó a un costado,
viendo con mucho cuidado
a la gorda trabajar.
Estaba ya por dejar
un gran lote perforado...
... cuando se vació el tambor.
La osa ni se inmutó:
las tarjetas agarró
y las colocó con calma.
Por poco se rompe el alma
el flaco cuando saltó...
... porque pudo ver clarito,
ahora que estaba de lado:
con el pecho adelantado,
al colocar las tarjetas,
la gorda, con sus dos tetas,
presionaba en el teclado... :) :)
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