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Cerré‚ los ojos del pánico,
al creer que iba a atacar;
pero no pude evitar
sentir como un sacudón.
Ya no estaba en suspensión,
y a mi lado fue a saltar !!.
Mi interés por el engendro
al momento se esfumó.
Solo mi cuerpo saltó,
sin pensarlo yo siquiera;
pues lo dejé que siguiera,
y ahí nomás se las tomó.
Salvar el pellejo era
la prioridad absoluta;
por más que la lluvia puta
me mojaba hasta las bolas,
yo no quería más lola,
sino llegar a la ruta.
Del cagazo que tenía,
caca chirle me brotaba;
por las patas se chorreaba
flojita como mostaza.
Ya iban como tres tazas,
cuatro, cinco..., y no paraba.
= = = = = = = =
" Ya pasaron muchas décadas
desde aquel encuentro horrible.
Sé que te suena imposible
y que pensás que es mentira.
Mas por el Dios que me mira,
y aunque parezca increíble,...
... yo estoy convencido, hermano,
que no fue cosa de azar;
justo ahí, irme a encontrar
ese bicho del que hablo ??,
ahí supe que era el Diablo,
que me había ido a buscar.
Yo fui más piola que él,
al salir más que cagando.
Lo dejé al Malo pagando,
sin mortal para llevarse.
Que a otro vaya a buscarse,
no a este vikingo normando !!. "
= = = = = = = =
Así te la cuenta Vikiing,
más infláu que un presupuesto,
sin hablarte, por supuesto,
de su pánico y su miedo.
Qué cagón !, se espantó al pedo,
pues lo que pasó fue esto:
ese "bicho" era un yobaca,
con semanas ya de fiambre.
Tres pendejos, con alambre,
todo el cuerpo le enrollaron;
del hocico lo colgaron
como si fuera un matambre.
La lengua que él le veía,
pues el mismo alambre era,
que le asomaba pa'fuera
por la boca, entre los dientes,
dado que estaba pendiente
de la rama de una higuera.
Con esa bruta tormenta,
y cuando el viento sopló,
el alambre no aguantó
semejante sacudida:
la mortadela, podrida,
al lado se le cayó.
(Casi me olvido un detalle,
pensando en el pobre mulo).
Sin el menor disimulo,
los guachos desfachatados,
lo habían engalanado
con un plumero en el culo.
Vikiing