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El éxito de The
Verve, cuarteto inglés especializado en un pop de guitarras
psicodélico, no fue inmediato. A la banda más exitosa de la
temporada 1997/98 le llevó 8 años alcanzar el éxito comercial y el
respeto de la crítica; y entonces, cuando estaba en la cima,
confirmando su fragilidad, se separó.
Richard Ashcroft (voz), Simon Jones (bajo), Peter Salisbury
(batería) y Nick McCabe (guitarra), eran todavía adolescentes
-compañeros de colegio en Wigan que compartían su amor por la
psicodelia, los Beatles, Funkadelic y el rock alemán de los '70-
cuando debutaron en la fiesta de cumpleaños de un amigo en agosto
de 1991.
Un tiempo atrás, mirando su ciudad natal desde una colina,
Ashcroft había reflexionado: De esos millones de luces, ninguna
me conoce, y nosotros nos estamos pudriendo acá sin hacer nada.
"Esa fue la primera chispa", asegura. "Después de eso, todo lo que
Simon [Jones] y yo teníamos que hacer eran dos llamados
telefónicos a nuestros viejos amigos de la escuela [Salisbury y
McCabe] y arreglar unas jam sessions, y teníamos una banda."
Empezaron a tocar
desde que se ponía el sol hasta el amanecer para divertirse, en
los estudios Spash, una pequeña y húmeda sala de ensayo de Wigan.
"Había cortinas negras en las cuatro paredes, un cielo raso
bajo de poliestireno estilo años '70, una alfombra húmeda y
raída", recuerda Jones. "Lo que hacíamos era agarrar nuestros
instrumentos y, sin decir una palabra, tocar lo que fuera.
Improvisábamos.
Nunca nos sentamos y
dijimos, Queremos ser una cruza entre los Beatles y tal cosa o
tal otra. Nunca hicimos covers. Tocábamos lo que surgía".
"Sé que Wigan nos
formó", asegura Ashcroft, "recuerdo haber sacado todo lo que pude
de esa ciudad durante veinte años. Un amigo que vivía allá fue muy
importante para nosotros. Se llamaba Wayne y a él le debemos
nuestra educación musical. Mientras nosotros tratábamos de hacer
música, él se encargaba de alimentar nuestra cultura. Nos la
pasábamos fumando porro y escuchando sus discos. En vez de andar
peleando por ahí, como el resto, nos quedábamos bebiendo juntos
toda la noche, soñando. Fueron los años más bellos para The Verve.
Me sentía como un dromedario que llena su joroba antes de
atravesar el desierto. Y sigo alimentándome de todo eso: a veces
por casualidad oigo una canción que escuché una sola vez, en
alguna de esas tardes llenas de humo, y me doy cuenta de que la
conozco de memoria y sé hasta qué punto me influenció... Aunque
tuviéramos nada más que 16 años, era algo muy serio, una especie
de seminario intensivo de cultura musical. No dejábamos de lado
ninguna punta, quería conocerlo todo, de Miles Davis a Burt
Bacharach, de Boulez a Parliament... Eso nos permitió sacarnos de
encima muchas barreras innecesarias y encontrarnos con un
gigantesco espacio a nuestra disposición. Conozco las ventajas de
poder citar al mismo tiempo a Abba, Coltrane y los Stooges."
En 1992, Verve (como
se llamaron hasta que el sello discográfico del mismo nombre los
obligó a llamarse The Verve) firmó contrato con Hut
Recordings, una subsidiaria del sello Virgin en Inglaterra. Su
fuerte era la presencia de Ashcroft, un joven flaco y alto, con
pasta de estrella de rock, elegante y atractivo. Su debilidad
también, especialmente cuando su adicción a las drogas y la
paranoia subsecuente comenzó a generar tensiones dentro del grupo.
Sus primeros
sencillos, con largas zapadas como "Feel" y "Gravity Grave", eran
un suicidio como hits: cada tema duraba ocho o diez minutos.
En 1992, la banda editó The Verve EP, con cinco temas
anclados en la psicodelia. La crítica se entusiasmó.
A Storm in Heaven,
editado en 1993, su primer LP, fue uno de los discos debut más
esperados de los '90. El álbum captura la energía adolescente de
Verve, sin demasiado brillo. Largas canciones con pequeños
hallazgos, dispersión y psicodelia aturdida.
Todavía les llevaría tres discos deshacerse de la
mediocridad. Pero la gran mayoría de los grupos nunca lo logran,
así que ¿qué importa?
Sólo con Urban Hymns, su tercer LP, lograrían
contener esa tendencia a la psicodelia exagerada de sus discos
previos, que parecía esconder una definida falta de talento.
En 1994 editaron
No Come Down, una colección irregular de lados B y temas en
vivo.
Esos primeros años casi significan la separación de The
Verve. Las sesiones de grabación de A Northern Soul (1995),
su segundo disco -alimentadas por la ingestión masiva de éxtasis-
resultaron una dura combinación de intensidad creativa y
desavenencias personales.
Sobre esa grabación, Richard Ashcroft recuerda: "Fueron
cuatro meses intensos y locos. Realmente locos. En formas geniales
y formas terribles. En formas que sólo la buena música y las malas
drogas y las emociones mezcladas pueden crear."
Tres meses después de la salida del disco, Ashcroft dejó la
banda. Un tiempo antes había expulsado salvajemente del grupo a su
excelente guitarrista Nick McCabe. El resultado: la depresión
nerviosa de este último, y la evidente impotencia de The Verve.
Una semanas más tarde Ashcroft volvió a los ensayos con
Jones, Salisbury y el guitarrista y tecladista Simon Tong, otro ex
compañero de colegio de Wigan. Ashcroft tenía escritas una serie
de canciones sobre las que empezaron a trabajar.
Entraron
incluso a grabar, pero las cosas no funcionaban. Faltaba todavía
un año y la reconciliación de Ashcroft y McCabe, para terminar
Urban Hymns y para que Verve -ahora quinteto- se recuperase y
alcanzara el éxito masivo de público y crítica.
"Muchas veces pensé
que había pasado mi hora", asegura Ashcroft. "Seguía haciendo
música, pero estaba perdido, no podía encontrar el camino hacia el
lugar en el que estábamos antes de separarnos. Y después de buscar
por todas partes inútilmente, me di cuenta de que sólo necesitaba
una cosa para volver a encontrar mi camino: un simple llamado
telefónico. Era la única solución para The Verve: llamar a nuestro
guitarrista Nick McCabe, volver a pegar los pedazos. Y apenas
empezamos a tocar juntos nuevamente, todo volvió a ser como
antes."
"Si me quedara solo,
podría seguir grabando," continúa. "Después de todo, compongo la
mayor parte de las canciones. Pero nunca podrían tener semejante
amplitud. Por eso me cuesta dar entrevistas: lo importante son
nuestras canciones, el grupo como unidad. No los individuos que lo
componen. [...] Cuando estamos juntos, sabemos que pasa algo que
nos supera completamente. Mi error fue tratar de comprender lo que
pasaba. Y lo que hace falta es dejarse llevar, no tratar de
controlar nada. El día en que empecé a reflexionar acerca de
nuestra música, fue el final. En Urban Hymns dejé que la
música fluyera sin tratar de contenerla, descubría mis propia
canciones escuchándolas, una vez que estaban terminadas, en los
auriculares. No podía creer que esas canciones fueran las mías.
¿De dónde venían? Estaba muy impresionado."
"Bitter Sweet
Symphony", el primer sencillo de Urban Hymns, editado en
1997, alcanzó el Top 5 en el Reino Unido, y "The Drugs Don't Work",
segundo sencillo, llegó al primer lugar la semana de su
lanzamiento.
Urban Hymns recibió críticas excelentes, y entró al
chart del Reino Unido en el número 1. Fue considerado unánimemente
el mejor disco de Verve, y uno de los mejores, si no el mejor, de
ese año. La banda se separó oficialmente el 28 de abril de 1999,
no sin antes haber cosechado su merecida recompensa.
Sin embargo, su particular historia es prueba de su
inestabilidad pero también de su amor propio, y del convencimiento
de que el grupo es algo más que la simple suma de sus partes.
Cuando
se separaron en 1996, Ashcroft había declarado: "The Verve es una
banda humana, así es como suena la música, y es por eso que todo
sucedió de la forma en que sucedió. Somos seres humanos, la música
suena como hecha por seres humanos, y los seres humanos tienen sus
problemas. No somos robots: necesitábamos tiempo para poner en
orden nuestras cabezas. "En el último año he tenido montones de
experiencias en las que la gente intentaba que hiciera cosas por
ellos porque les daba esta imagen de... no sé lo que es, esta
noción de algo que el dinero no puede comprar. Pero ese es el
punto. Constantemente, hemos hecho sólo aquello que queríamos
hacer, y si eso significaba que teníamos que desaparecer durante
un tiempo, entonces, que así sea..."
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