Dedicatoria a Teófilo
1
1 Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia
de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,
2 tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo
vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,
3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado
con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas
por orden, oh excelentísimo Teófilo,
4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has
sido instruido.
Anuncio del nacimiento de Juan
5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote
llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las
hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.
6 Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles
en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.
7 Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos
eran ya de edad avanzada.
8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de
Dios según el orden de su clase,
9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte
ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.
10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora
del incienso.
11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la
derecha del altar del incienso.
12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu
oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un
hijo, y llamarás su nombre Juan.
14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su
nacimiento;
15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni
sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de
su madre.
16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al
Señor Dios de ellos.
17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías,
para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de
los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al
Señor un pueblo bien dispuesto.
18 Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque
yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.
19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy
delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas
buenas nuevas.
20 Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en
que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales
se cumplirán a su tiempo.
21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de
que él se demorase en el santuario.
22 Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron
que había visto visión en el santuario. El les hablaba por
señas, y permaneció mudo.
23 Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.
24 Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se
recluyó en casa por cinco meses, diciendo:
25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se
dignó quitar mi afrenta entre los hombres.
Anuncio del nacimiento de Jesús
26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una
ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José,
de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve,
muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las
mujeres.
29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y
pensaba qué salutación sería esta.
30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has
hallado gracia delante de Dios.
31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo,
y llamarás su nombre JESÚS.
32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el
Señor Dios le dará el trono de David su padre;
33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino
no tendrá fin.
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no
conozco varón.
35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá
sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por
lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de
Dios.
36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido
hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que
llamaban estéril;
37 porque nada hay imposible para Dios.
38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase
conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su
presencia.
María visita a Elisabet
39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la
montaña, a una ciudad de Judá;
40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.
41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de
María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena
del Espíritu Santo,
42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las
mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi
Señor venga a mí?
44 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis
oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que
le fue dicho de parte del Señor.
46 Entonces María dijo:
- Engrandece mi alma al Señor;
-
47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
-
48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
- Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las
generaciones.
-
49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;
- Santo es su nombre,
-
50 Y su misericordia es de generación en generación
- A los que le temen.
-
51 Hizo proezas con su brazo;
- Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
-
52 Quitó de los tronos a los poderosos,
- Y exaltó a los humildes.
-
53 A los hambrientos colmó de bienes,
- Y a los ricos envió vacíos.
-
54 Socorrió a Israel su siervo,
- Acordándose de la misericordia
-
55 De la cual habló a nuestros padres,
- Para con Abraham y su descendencia para siempre.
56 Y se quedó María con ella como tres meses; después se
volvió a su casa. Nacimiento de Juan el Bautista
57 Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su
alumbramiento, dio a luz un hijo.
58 Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había
engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con
ella.
59 Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al
niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías;
60 pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.
61 Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se
llame con ese nombre.
62 Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería
llamar.
63 Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su
nombre. Y todos se maravillaron.
64 Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló
bendiciendo a Dios.
65 Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las
montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.
66 Y todos los que las oían las guardaban en su corazón,
diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor
estaba con él.
Profecía de Zacarías
67 Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y
profetizó, diciendo:
-
68 Bendito el Señor Dios de Israel,
- Que ha visitado y redimido a su pueblo,
-
69 Y nos levantó un poderoso Salvador
- En la casa de David su siervo,
-
70 Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde
el principio;
-
71 Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los
que nos aborrecieron;
-
72 Para hacer misericordia con nuestros padres,
- Y acordarse de su santo pacto;
-
73 Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,
- Que nos había de conceder
-
74 Que, librados de nuestros enemigos,
- Sin temor le serviríamos
-
75 En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros
días.
-
76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;
- Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar
sus caminos;
-
77 Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,
- Para perdón de sus pecados,
-
78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
- Con que nos visitó desde lo alto la aurora,
-
79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de
muerte;
- Para encaminar nuestros pies por camino de paz.
80 Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo
en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel. Nacimiento de Jesús
(Mt. 1.18-25)
2
1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de
parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.
3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea,
a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la
casa y familia de David;
5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él,
la cual estaba encinta.
6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días
de su alumbramiento.
7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en
pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para
ellos en el mesón.
Los ángeles y los pastores
8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban
las vigilias de la noche sobre su rebaño.
9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la
gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran
temor.
10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy
nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador,
que es CRISTO el Señor.
12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en
pañales, acostado en un pesebre.
13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las
huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
-
14 ¡Gloria a Dios en las alturas,
- Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
15 Sucedió que cuando los ángeles su fueron de ellos al
cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta
Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha
manifestado.
16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a
José, y al niño acostado en el pesebre.
17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho
acerca del niño.
18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los
pastores les decían.
19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su
corazón.
20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por
todas las cosas que habían oído y visto, como se les había
dicho. Presentación de Jesús en el templo
21 Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le
pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el
ángel antes que fuese concebido.
22 Y cuando se cumplieron los días de la purificación de
ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén
para presentarle al Señor
23 (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que
abriere la matriz será llamado santo al Señor),
24 y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del
Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos.
25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y
este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel;
y el Espíritu Santo estaba sobre él.
26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no
vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los
padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él
conforme al rito de la ley,
28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
-
29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,
- Conforme a tu palabra;
-
30 Porque han visto mis ojos tu salvación,
-
31 La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
-
32 Luz para revelación a los gentiles,
- Y gloria de tu pueblo Israel.
33 Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se
decía de él.
34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí,
éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en
Israel, y para señal que será contradicha
35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean
revelados los pensamientos de muchos corazones.
36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la
tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su
marido siete años desde su virginidad,
37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba
del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
38 Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios,
y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en
Jerusalén.
El regreso a Nazaret
39 Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley
del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de
sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
El niño Jesús en el templo
41 Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de
la pascua;
42 y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a
la costumbre de la fiesta.
43 Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño
Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.
44 Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron
camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los
conocidos;
45 pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén
buscándole.
46 Y aconteció que tres días después le hallaron en el
templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y
preguntándoles.
47 Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia
y de sus respuestas.
48 Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre:
Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te
hemos buscado con angustia.
49 Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No
sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?
50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.
51 Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto
a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.
52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia
para con Dios y los hombres.
Predicación de Juan el Bautista
(Mt. 3.1-12; Mr. 1.1-8; Jn. 1.19-28)
3
1 En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo
gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea,
y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de
Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,
2 y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de
Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
3 Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando
el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados,
4 como está escrito en el libro de las palabras del profeta
Isaías, que dice:
- Voz del que clama en el desierto:
- Preparad el camino del Señor;
- Enderezad sus sendas.
-
5 Todo valle se rellenará,
- Y se bajará todo monte y collado;
- Los caminos torcidos serán enderezados,
- Y los caminos ásperos allanados;
-
6 Y verá toda carne la salvación de Dios.
7 Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por
él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de
la ira venidera?
8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis
a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre;
porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de
estas piedras.
9 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los
árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y
se echa en el fuego.
10 Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué
haremos?
11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al
que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.
12 Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le
dijeron: Maestro, ¿qué haremos?
13 El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.
14 También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros,
¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni
calumniéis; y contentaos con vuestro salario.
15 Como el pueblo estaba en expectativa, preguntándose todos
en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo,
16 respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo
en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy
digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en
Espíritu Santo y fuego.
17 Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y
recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que
nunca se apagará.
18 Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba las buenas
nuevas al pueblo.
19 Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Juan a
causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las
maldades que Herodes había hecho,
20 sobre todas ellas, añadió además esta: encerró a Juan en
la cárcel.
El bautismo de Jesús
(Mt. 3.13-17; Mr. 1.9-11)
21 Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también
Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió,
22 y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal,
como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi
Hijo amado; en ti tengo complacencia.
Genealogía de Jesús
(Mt. 1.1-17)
23 Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta
años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí,
24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana,
hijo de José,
25 hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahum, hijo de
Esli, hijo de Nagai,
26 hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de
José, hijo de Judá,
27 hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de
Salatiel, hijo de Neri,
28 hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam,
hijo de Er,
29 hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de
Matat,
30 hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de
José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim,
31 hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de
Natán,
32 hijo de David, hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz,
hijo de Salmón, hijo de Naasón,
33 hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de
Fares, hijo de Judá,
34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de
Taré, hijo de Nacor,
35 hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber,
hijo de Sala,
36 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé,
hijo de Lamec,
37 hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de
Mahalaleel, hijo de Cainán,
38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.
Tentación de Jesús
(Mt. 4.1-11; Mr. 1.12-13)
4
1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue
llevado por el Espíritu al desierto
2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió
nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.
3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta
piedra que se convierta en pan.
4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan
vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.
5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un
momento todos los reinos de la tierra.
6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la
gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien
quiero la doy.
7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.
8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque
escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo
servirás.
9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del
templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;
10 porque escrito está:
- A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;
11 y,
- En las manos te sostendrán,
- Para que no tropieces con tu pie en piedra.
12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al
Señor tu Dios.
13 Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó
de él por un tiempo.
Jesús principia su ministerio
(Mt. 4.12-17; Mr. 1.14-15)
14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se
difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por
todos.
Jesús en Nazaret
(Mt. 13.53-58; Mr. 6.1-6)
16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de
reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se
levantó a leer.
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto
el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
-
18 El Espíritu del Señor está sobre mí,
- Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
- Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
- A pregonar libertad a los cautivos,
- Y vista a los ciegos;
- A poner en libertad a los oprimidos;
-
19 A predicar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y
los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura
delante de vosotros.
22 Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados
de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No
es éste el hijo de José?
23 El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico,
cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han
hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.
24 Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto
en su propia tierra.
25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en
los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y
seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra;
26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer
viuda en Sarepta de Sidón.
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta
Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el
sirio.
28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;
29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le
llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada
la ciudad de ellos, para despeñarle.
30 Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.
Un hombre que tenía un espíritu inmundo
(Mr. 1.21-28)
31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les
enseñaba en los días de reposo.
32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con
autoridad.
33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de
demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,
34 diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús
nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién
eres, el Santo de Dios.
35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él.
Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de
él, y no le hizo daño alguno.
36 Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros,
diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda
a los espíritus inmundos, y salen?
37 Y su fama se difundía por todos los lugares de los
contornos.
Jesús sana a la suegra de Pedro
(Mt. 8.14-15; Mr. 1.29-31)
38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró
en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y
le rogaron por ella.
39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la
fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.
Muchos sanados al ponerse el sol
(Mt. 8.16-17; Mr. 1.32-34)
40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de
diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las
manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
41 También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo:
Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba
hablar, porque sabían que él era el Cristo.
Jesús recorre Galilea predicando
(Mr. 1.35-39)
42 Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto;
y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían
para que no se fuera de ellos.
43 Pero él les dijo: Es necesario que también a otras
ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto
he sido enviado.
44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.
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