Judá y Simeón capturan a Adoni-bezec
1
1 Aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de
Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros
subirá primero a pelear contra los cananeos?
2 Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he
entregado la tierra en sus manos.
3 Y Judá dijo a Simeón su hermano: Sube conmigo al territorio
que se me ha adjudicado, y peleemos contra el cananeo, y yo
también iré contigo al tuyo. Y Simeón fue con él.
4 Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al cananeo y
al ferezeo; e hirieron de ellos en Bezec a diez mil hombres.
5 Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él; y
derrotaron al cananeo y al ferezeo.
6 Mas Adoni-bezec huyó; y le siguieron y le prendieron, y le
cortaron los pulgares de las manos y de los pies.
7 Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los
pulgares de sus manos y de sus pies, recogían las migajas debajo
de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios. Y le llevaron a
Jerusalén, donde murió.
Judá conquista Jerusalén y Hebrón
8 Y combatieron los hijos de Judá a Jerusalén y la tomaron, y
pasaron a sus habitantes a filo de espada y pusieron fuego a la
ciudad.
9 Después los hijos de Judá descendieron para pelear contra
el cananeo que habitaba en las montañas, en el Neguev, y en los
llanos.
10 Y marchó Judá contra el cananeo que habitaba en Hebrón,
la cual se llamaba antes Quiriat-arba; e hirieron a Sesai, a
Ahimán y a Talmai.
Otoniel conquista Debir y recibe a Acsa
(Jos. 15.15-19)
11 De allí fue a los que habitaban en Debir, que antes se
llamaba Quiriat-sefer.
12 Y dijo Caleb: El que atacare a Quiriat-sefer y la tomare, yo
le daré Acsa mi hija por mujer.
13 Y la tomó Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb; y
él le dio Acsa su hija por mujer.
14 Y cuando ella se iba con él, la persuadió que pidiese a su
padre un campo. Y ella se bajó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué tienes?
15 Ella entonces le respondió: Concédeme un don; puesto que
me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas.
Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de
abajo.
Extensión de las conquistas de Judá y de Benjamín
16 Y los hijos del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la
ciudad de las palmeras con los hijos de Judá al desierto de
Judá, que está en el Neguev cerca de Arad; y fueron y habitaron
con el pueblo.
17 Y fue Judá con su hermano Simeón, y derrotaron al cananeo
que habitaba en Sefat, y la asolaron; y pusieron por nombre a la
ciudad, Horma.
18 Tomó también Judá a Gaza con su territorio, Ascalón con
su territorio y Ecrón con su territorio.
19 Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los de las
montañas; mas no pudo arrojar a los que habitaban en los
llanos, los cuales tenían carros herrados.
20 Y dieron Hebrón a Caleb, como Moisés había dicho; y él
arrojó de allí a los tres hijos de Anac.
21 Mas al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron
los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de
Benjamín en Jerusalén hasta hoy.
José conquista Bet-el
22 También la casa de José subió contra Bet-el; y Jehová estaba con ellos.
23 Y la casa de José puso espías en Bet-el, ciudad que antes
se llamaba Luz.
24 Y los que espiaban vieron a un hombre que salía de la
ciudad, y le dijeron: Muéstranos ahora la entrada de la ciudad,
y haremos contigo misericordia.
25 Y él les mostró la entrada a la ciudad, y la hirieron a
filo de espada; pero dejaron ir a aquel hombre con toda su
familia.
26 Y se fue el hombre a la tierra de los heteos, y edificó una
ciudad a la cual llamó Luz; y este es su nombre hasta hoy.
Extensión de las conquistas de Manasés y de Efraín
27 Tampoco Manasés arrojó a los de Bet-seán, ni a los de sus
aldeas, ni a los de Taanac y sus aldeas, ni a los de Dor y sus
aldeas, ni a los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni a los que
habitan en Meguido y en sus aldeas; y el cananeo persistía en
habitar en aquella tierra.
28 Pero cuando Israel se sintió fuerte hizo al cananeo
tributario, mas no lo arrojó.
29 Tampoco Efraín arrojó al cananeo que habitaba en Gezer,
sino que habitó el cananeo en medio de ellos en Gezer.
Extensión de las conquistas de las demás tribus
30 Tampoco Zabulón arrojó a los que habitaban en Quitrón, ni
a los que habitaban en Naalal, sino que el cananeo habitó en
medio de él, y le fue tributario.
31 Tampoco Aser arrojó a los que habitaban en Aco, ni a los
que habitaban en Sidón, en Ahlab, en Aczib, en Helba, en Afec y
en Rehob.
32 Y moró Aser entre los cananeos que habitaban en la tierra;
pues no los arrojó.
33 Tampoco Neftalí arrojó a los que habitaban en Bet-semes,
ni a los que habitaban en Bet-anat, sino que moró entre los
cananeos que habitaban en la tierra; mas le fueron tributarios
los moradores de Bet-semes y los moradores de Bet-anat.
34 Los amorreos acosaron a los hijos de Dan hasta el monte, y
no los dejaron descender a los llanos.
35 Y el amorreo persistió en habitar en el monte de Heres, en
Ajalón y en Saalbim; pero cuando la casa de José cobró fuerzas, lo hizo tributario.
36 Y el límite del amorreo fue desde la subida de Acrabim,
desde Sela hacia arriba.
El ángel de Jehová en Boquim
2
1 El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os
saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había
jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi
pacto con vosotros,
2 con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de
esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no
habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto?
3 Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de
vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus
dioses os serán tropezadero.
4 Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los
hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.
5 Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim, y ofrecieron
allí sacrificios a Jehová.
Muerte de Josué
(Jos. 24.29-31)
6 Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de
Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla.
7 Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de
Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a
Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de
Jehová, que él había hecho por Israel.
8 Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de
ciento diez años.
9 Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de
Efraín, al norte del monte de Gaas.
10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus
padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no
conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.
Apostasía de Israel, y la obra de los jueces
11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos
de Jehová, y sirvieron a los baales.
12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había
sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los
dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los
cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová.
13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot.
14 Y se encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual
los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los
vendió en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya
hacer frente a sus enemigos.
15 Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba
contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción.
16 Y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los
que les despojaban;
17 pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras
dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del
camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los
mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así.
18 Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con
el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de
aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por sus
gemidos a causa de los que los oprimían y afligían.
19 Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás,
y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos
para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se
apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino.
20 Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y dijo: Por
cuanto este pueblo traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y
no obedece a mi voz,
21 tampoco yo volveré más a arrojar de delante de ellos a
ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió;
22 para probar con ellas a Israel, si procurarían o no seguir
el camino de Jehová, andando en él, como lo siguieron sus
padres.
23 Por esto dejó Jehová a aquellas naciones, sin arrojarlas
de una vez, y no las entregó en mano de Josué.
Naciones que fueron dejadas para probar a Israel
3
1 Estas, pues, son las naciones que dejó Jehová para probar
con ellas a Israel, a todos aquellos que no habían conocido
todas la guerras de Canaán;
2 solamente para que el linaje de los hijos de Israel conociese
la guerra, para que la enseñasen a los que antes no la habían
conocido:
3 los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos,
los sidonios, y los heveos que habitaban en el monte Líbano,
desde el monte de Baal-hermón hasta llegar a Hamat.
4 Y fueron para probar con ellos a Israel, para saber si
obedecerían a los mandamientos de Jehová, que él había dado a
sus padres por mano de Moisés.
5 Así los hijos de Israel habitaban entre los cananeos,
heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos.
6 Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los
hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses.
Otoniel liberta a Israel de Cusan-risataim
7 Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de
Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales
y a las imágenes de Asera.
8 Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los vendió en manos de Cusan-risataim rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel a
Cusan-risataim ocho años.
9 Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un libertador a los hijos de Israel y los libró; esto
es, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.
10 Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y juzgó a Israel,
y salió a batalla, y Jehová entregó en su mano a Cusan-risataim
rey de Siria, y prevaleció su mano contra Cusan-risataim.
11 Y reposó la tierra cuarenta años; y murió Otoniel hijo de
Cenaz.
Aod liberta a Israel de Moab
12 Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos
de Jehová; y Jehová fortaleció a Eglón rey de Moab contra
Israel, por cuanto habían hecho lo malo ante los ojos de
Jehová.
13 Este juntó consigo a los hijos de Amón y de Amalec, y vino
e hirió a Israel, y tomó la ciudad de las palmeras.
14 Y sirvieron los hijos de Israel a Eglón rey de los moabitas
dieciocho años.
15 Y clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová les
levantó un libertador, a Aod hijo de Gera, benjamita, el cual
era zurdo. Y los hijos de Israel enviaron con él un presente a
Eglón rey de Moab.
16 Y Aod se había hecho un puñal de dos filos, de un codo de
largo; y se lo ciñó debajo de sus vestidos a su lado derecho.
17 Y entregó el presente a Eglón rey de Moab; y era Eglón
hombre muy grueso.
18 Y luego que hubo entregado el presente, despidió a la gente
que lo había traído.
19 Mas él se volvió desde los ídolos que están en Gilgal, y
dijo: Rey, una palabra secreta tengo que decirte. El entonces
dijo: Calla. Y salieron de delante de él todos los que con él
estaban.
20 Y se le acercó Aod, estando él sentado solo en su sala de
verano. Y Aod dijo: Tengo palabra de Dios para ti. El entonces se
levantó de la silla.
21 Entonces alargó Aod su mano izquierda, y tomó el puñal de
su lado derecho, y se lo metió por el vientre,
22 de tal manera que la empuñadura entró también tras la
hoja, y la gordura cubrió la hoja, porque no sacó el puñal de
su vientre; y salió el estiércol.
23 Y salió Aod al corredor, y cerró tras sí las puertas de
la sala y las aseguró con el cerrojo.
24 Cuando él hubo salido, vinieron los siervos del rey, los
cuales viendo las puertas de la sala cerradas, dijeron: Sin duda
él cubre sus pies en la sala de verano.
25 Y habiendo esperado hasta estar confusos, porque él no
abría las puertas de la sala, tomaron la llave y abrieron; y he
aquí su señor caído en tierra, muerto.
26 Mas entre tanto que ellos se detuvieron, Aod escapó, y
pasando los ídolos, se puso a salvo en Seirat.
27 Y cuando había entrado, tocó el cuerno en el monte de
Efraín, y los hijos de Israel descendieron con él del monte, y
él iba delante de ellos.
28 Entonces él les dijo: Seguidme, porque Jehová ha entregado
a vuestros enemigos los moabitas en vuestras manos. Y descendieron
en pos de él, y tomaron los vados del Jordán a Moab, y no
dejaron pasar a ninguno.
29 Y en aquel tiempo mataron de los moabitas como diez mil
hombres, todos valientes y todos hombres de guerra; no escapó ninguno.
30 Así fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel; y
reposó la tierra ochenta años.
Samgar liberta a Israel de los filisteos
31 Después de él fue Samgar hijo de Anat, el cual mató a
seiscientos hombres de los filisteos con una aguijada de bueyes;
y él también salvó a Israel.
Débora y Barac derrotan a Sísara
4
1 Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a
hacer lo malo ante los ojos de Jehová.
2 Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el
cual reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba
Sísara, el cual habitaba en Haroset-goim.
3 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque
aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con
crueldad a los hijos de Israel por veinte años.
4 Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora,
profetisa, mujer de Lapidot;
5 y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre
Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel
subían a ella a juicio.
6 Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de
Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel,
diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma
contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de
Zabulón;
7 y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara,
capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército,
y lo entregaré en tus manos?
8 Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si
no fueres conmigo, no iré.
9 Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la
jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a
Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes.
10 Y juntó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando; y Débora subió con él.
11 Y Heber ceneo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se
había apartado de los ceneos, y había plantado sus tiendas en
el valle de Zaanaim, que está junto a Cedes.
12 Vinieron, pues, a Sísara las nuevas de que Barac hijo de
Abinoam había subido al monte de Tabor.
13 Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros
herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset-
goim hasta el arroyo de Cisón.
14 Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el
día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha
salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de
Tabor, y diez mil hombres en pos de él.
15 Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo
su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara
descendió del carro, y huyó a pie.
16 Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset-
goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada,
hasta no quedar ni uno.
17 Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael mujer de Heber
ceneo; porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de
Heber ceneo.
18 Y saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: Ven, señor
mío, ven a mí, no tengas temor. Y él vino a ella a la tienda,
y ella le cubrió con una manta.
19 Y él le dijo: Te ruego me des de beber un poco de agua,
pues tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber,
y le volvió a cubrir.
20 Y él le dijo: Estate a la puerta de la tienda; y si alguien
viniere, y te preguntare, diciendo: ¿Hay aquí alguno? tú responderás que no.
21 Pero Jael mujer de Heber tomó una estaca de la tienda, y
poniendo un mazo en su mano, se le acercó calladamente y le
metió la estaca por las sienes, y la enclavó en la tierra, pues
él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió.
22 Y siguiendo Barac a Sísara, Jael salió a recibirlo, y le
dijo: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca
por la sien.
23 Así abatió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán,
delante de los hijos de Israel.
24 Y la mano de los hijos de Israel fue endureciéndose más y
más contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.
Cántico de Débora y de Barac
5
1 Aquel día cantó Débora con Barac hijo de Abinoam,
diciendo:
-
2 Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel,
- Por haberse ofrecido voluntariamente el pueblo,
- Load a Jehová.
-
3 Oíd, reyes; escuchad, oh príncipes;
- Yo cantaré a Jehová,
- Cantaré salmos a Jehová, el Dios de Israel.
-
4 Cuando saliste de Seir, oh Jehová,
- Cuando te marchaste de los campos de Edom,
- La tierra tembló, y los cielos destilaron,
- Y las nubes gotearon aguas.
-
5 Los montes temblaron delante de Jehová,
- Aquel Sinaí, delante de Jehová Dios de Israel.
-
6 En los días de Samgar hijo de Anat,
- En los días de Jael, quedaron abandonados los caminos,
- Y los que andaban por las sendas se apartaban por senderos
torcidos.
-
7 Las aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído,
- Hasta que yo Débora me levanté,
- Me levanté como madre en Israel.
-
8 Cuando escogían nuevos dioses,
- La guerra estaba a las puertas;
- ¿Se veía escudo o lanza
- Entre cuarenta mil en Israel?
-
9 Mi corazón es para vosotros, jefes de Israel,
- Para los que voluntariamente os ofrecisteis entre el pueblo.
- Load a Jehová.
-
10 Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas,
- Los que presidís en juicio,
- Y vosotros los que viajáis, hablad.
-
11 Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos,
- Allí repetirán los triunfos de Jehová,
- Los triunfos de sus aldeas en Israel;
- Entonces marchará hacia las puertas el pueblo de Jehová.
-
12 Despierta, despierta, Débora;
- Despierta, despierta, entona cántico.
- Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam.
-
13 Entonces marchó el resto de los nobles;
- El pueblo de Jehová marchó por él en contra de los
poderosos.
-
14 De Efraín vinieron los radicados en Amalec,
- En pos de ti, Benjamín, entre tus pueblos;
- De Maquir descendieron príncipes,
- Y de Zabulón los que tenían vara de mando.
-
15 Caudillos también de Isacar fueron con Débora;
- Y como Barac, también Isacar
- Se precipitó a pie en el valle.
- Entre las familias de Rubén
- Hubo grandes resoluciones del corazón.
-
16 ¿Por qué te quedaste entre los rediles,
- Para oír los balidos de los rebaños?
- Entre las familias de Rubén
- Hubo grandes propósitos del corazón.
-
17 Galaad se quedó al otro lado del Jordán;
- Y Dan, ¿por qué se estuvo junto a las naves?
- Se mantuvo Aser a la ribera del mar,
- Y se quedó en sus puertos.
-
18 El pueblo de Zabulón expuso su vida a la muerte,
- Y Neftalí en las alturas del campo.
-
19 Vinieron reyes y pelearon;
- Entonces pelearon los reyes de Canaán,
- En Taanac, junto a las aguas de Meguido,
- Mas no llevaron ganancia alguna de dinero.
-
20 Desde los cielos pelearon las estrellas;
- Desde sus órbitas pelearon contra Sísara.
-
21 Los barrió el torrente de Cisón,
- El antiguo torrente, el torrente de Cisón.
- Marcha, oh alma mía, con poder.
-
22 Entonces resonaron los cascos de los caballos
- Por el galopar, por el galopar de sus valientes.
-
23 Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Jehová;
- Maldecid severamente a sus moradores,
- Porque no vinieron al socorro de Jehová,
- Al socorro de Jehová contra los fuertes.
-
24 Bendita sea entre las mujeres Jael,
- Mujer de Heber ceneo;
- Sobre las mujeres bendita sea en la tienda.
-
25 El pidió agua, y ella le dio leche;
- En tazón de nobles le presentó crema.
-
26 Tendió su mano a la estaca,
- Y su diestra al mazo de trabajadores,
- Y golpeó a Sísara; hirió su cabeza,
- Y le horadó, y atravesó sus sienes.
-
27 Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido;
- Entre sus pies cayó encorvado;
- Donde se encorvó, allí cayó muerto.
-
28 La madre de Sísara se asoma a la ventana,
- Y por entre las celosías a voces dice:
- ¿Por qué tarda su carro en venir?
- ¿Por qué las ruedas de sus carros se detienen?
-
29 Las más avisadas de sus damas le respondían,
- Y aun ella se respondía a sí misma:
-
30 ¿No han hallado botín, y lo están repartiendo?
- A cada uno una doncella, o dos;
- Las vestiduras de colores para Sísara,
- Las vestiduras bordadas de colores;
- La ropa de color bordada de ambos lados, para los jefes de los
que tomaron el botín.
-
31 Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová;
- Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su
fuerza.
Y la tierra reposó cuarenta años.
Llamamiento de Gedeón
6
1 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de
Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete
años.
2 Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos
de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los
montes, y cavernas, y lugares fortificados.
3 Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los
madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos;
subían y los atacaban.
4 Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra,
hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni
ovejas, ni bueyes, ni asnos.
5 Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas
en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran
innumerables; así venían a la tierra para devastarla.
6 De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de
Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.
7 Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de
los madianitas,
8 Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el
cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice
salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.
9 Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que
os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di
su tierra;
10 y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los
dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis
obedecido a mi voz.
11 Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina
que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo
Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo
de los madianitas.
12 Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.
13 Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde
están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado,
diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos
ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.
14 Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y
salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío
yo?
15 Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo
el menor en la casa de mi padre.
16 Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y
derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.
17 Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia
delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo.
18 Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y
saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo
esperaré hasta que vuelvas.
19 Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin
levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y
el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de
aquella encina.
20 Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los
panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo.
Y él lo hizo así.
21 Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en
su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y
subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes
sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista.
22 Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo:
Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a
cara.
23 Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no
morirás.
24 Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra de los
abiezeritas.
25 Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro
del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba
el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen
de Asera que está junto a él;
26 y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este
peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro,
sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera
que habrás cortado.
27 Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo
como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la
familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de
noche.
28 Por la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he
aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortada la imagen
de Asera que estaba junto a él, y el segundo toro había sido
ofrecido en holocausto sobre el altar edificado.
29 Y se dijeron unos a otros: ¿Quién ha hecho esto? Y
buscando e inquiriendo, les dijeron: Gedeón hijo de Joás lo ha
hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás:
30 Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar
de Baal y ha cortado la imagen de Asera que estaba junto a él.
31 Y Joás respondió a todos los que estaban junto a él:
¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa?
Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es
un dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar.
32 Aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, esto es: Contienda
Baal contra él, por cuanto derribó su altar.
33 Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se
juntaron a una, y pasando acamparon en el valle de Jezreel.
34 Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y
cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con
él.
35 Y envió mensajeros por todo Manasés, y ellos también se
juntaron con él; asimismo envió mensajeros a Aser, a Zabulón y
a Neftalí, los cuales salieron a encontrarles.
36 Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi
mano, como has dicho,
37 he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si
el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda
la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi
mano, como lo has dicho.
38 Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana,
exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de
agua.
39 Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí,
si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el
vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el
rocío sobre la tierra.
40 Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.
Gedeón derrota a los madianitas
7
1 Levantándose, pues, de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón,
y todo el pueblo que estaba con él, acamparon junto a la fuente
de Harod; y tenía el campamento de los madianitas al norte, más
allá del collado de More, en el valle.
2 Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es
mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que
se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado.
3 Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo:
Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el
monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós
mil, y quedaron diez mil.
4 Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos
a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya
éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga:
Este no vaya contigo, el tal no irá.
5 Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a
Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame
el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se
doblare sobre sus rodillas para beber.
6 Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la
mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo
se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas.
7 Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos
hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los
madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno
a su lugar.
8 Y habiendo tomado provisiones para el pueblo, y sus
trompetas, envió a todos los israelitas cada uno a su tienda, y
retuvo a aquellos trescientos hombres; y tenía el campamento de
Madián abajo en el valle.
9 Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y
desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos.
10 Y si tienes temor de descender, baja tú con Fura tu criado
al campamento,
11 y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán,
y descenderás al campamento. Y él descendió con Fura su criado
hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el
campamento.
12 Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente
estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus
camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera
del mar en multitud.
13 Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba
contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento
de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que
cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó.
14 Y su compañero respondió y dijo: Esto no es otra cosa sino
la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha
entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.
15 Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su
interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo:
Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián
en vuestras manos.
16 Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones,
dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con
teas ardiendo dentro de los cántaros.
17 Y les dijo: Miradme a mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros
como hago yo.
18 Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y
vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el
campamento, y diréis: ¡Por Jehová y por Gedeón!
19 Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba
consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de
la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y
tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en
sus manos.
20 Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando
los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la
derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la
espada de Jehová y de Gedeón!
21 Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del
campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando
gritos y huyendo.
22 Y los trescientos tocaban las trompetas; y Jehová puso la
espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento. Y
el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, y
hasta la frontera de Abel-mehola en Tabat.
23 Y juntándose los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo
Manasés, siguieron a los madianitas.
24 Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de
Efraín, diciendo: Descended al encuentro de los madianitas, y
tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos
lleguen. Y juntos todos los hombres de Efraín, tomaron los vados
de Bet-bara y del Jordán.
25 Y tomaron a dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y
mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el
lagar de Zeeb; y después que siguieron a los madianitas,
trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón al otro lado del
Jordán.
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