Toma y destrucción de Hai
8
1 Jehová dijo a Josué: No temas ni desmayes; toma contigo
toda la gente de guerra, y levántate y sube a Hai. Mira, yo he
entregado en tu mano al rey de Hai, a su pueblo, a su ciudad y a
su tierra.
2 Y harás a Hai y a su rey como hiciste a Jericó y a su rey;
sólo que sus despojos y sus bestias tomaréis para vosotros.
Pondrás, pues, emboscadas a la ciudad detrás de ella.
3 Entonces se levantaron Josué y toda la gente de guerra, para
subir contra Hai; y escogió Josué treinta mil hombres fuertes,
los cuales envió de noche.
4 Y les mandó, diciendo: Atended, pondréis emboscada a la
ciudad detrás de ella; no os alejaréis mucho de la ciudad, y
estaréis todos dispuestos.
5 Y yo y todo el pueblo que está conmigo nos acercaremos a la
ciudad; y cuando salgan ellos contra nosotros, como hicieron
antes, huiremos delante de ellos.
6 Y ellos saldrán tras nosotros, hasta que los alejemos de la
ciudad; porque dirán: Huyen de nosotros como la primera vez.
Huiremos, pues, delante de ellos.
7 Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada y tomaréis
la ciudad; pues Jehová vuestro Dios la entregará en vuestras
manos.
8 Y cuando la hayáis tomado, le prenderéis fuego. Haréis
conforme a la palabra de Jehová; mirad que os lo he mandado.
9 Entonces Josué los envió; y ellos se fueron a la emboscada,
y se pusieron entre Bet-el y Hai, al occidente de Hai; y Josué
se quedó aquella noche en medio del pueblo.
10 Levantándose Josué muy de mañana, pasó revista al
pueblo, y subió él, con los ancianos de Israel, delante del
pueblo contra Hai.
11 Y toda la gente de guerra que con él estaba, subió y se
acercó, y llegaron delante de la ciudad, y acamparon al norte de
Hai; y el valle estaba entre él y Hai.
12 Y tomó como cinco mil hombres, y los puso en emboscada
entre Bet-el y Hai, al occidente de la ciudad.
13 Así dispusieron al pueblo: todo el campamento al norte de
la ciudad, y su emboscada al occidente de la ciudad, y Josué
avanzó aquella noche hasta la mitad del valle.
14 Y aconteció que viéndolo el rey de Hai, él y su pueblo se
apresuraron y madrugaron; y al tiempo señalado, los hombres de
la ciudad salieron al encuentro de Israel para combatir, frente
al Arabá, no sabiendo que estaba puesta emboscada a espaldas de
la ciudad.
15 Entonces Josué y todo Israel se fingieron vencidos y
huyeron delante de ellos por el camino del desierto.
16 Y todo el pueblo que estaba en Hai se juntó para seguirles;
y siguieron a Josué, siendo así alejados de la ciudad.
17 Y no quedó hombre en Hai ni en Bet-el, que no saliera tras
de Israel; y por seguir a Israel dejaron la ciudad abierta.
18 Entonces Jehová dijo a Josué: Extiende la lanza que tienes
en tu mano hacia Hai, porque yo la entregaré en tu mano. Y
Josué extendió hacia la ciudad la lanza que en su mano tenía.
19 Y levantándose prontamente de su lugar los que estaban en
la emboscada, corrieron luego que él alzó su mano, y vinieron a
la ciudad, y la tomaron, y se apresuraron a prenderle fuego.
20 Y los hombres de Hai volvieron el rostro, y al mirar, he
aquí que el humo de la ciudad subía al cielo, y no pudieron
huir ni a una parte ni a otra, porque el pueblo que iba huyendo
hacia el desierto se volvió contra los que les seguían.
21 Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada habían
tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad subía, se volvieron
y atacaron a los de Hai.
22 Y los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y así
fueron encerrados en medio de Israel, los unos por un lado, y los
otros por el otro. Y los hirieron hasta que no quedó ninguno de
ellos que escapase.
23 Pero tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a Josué.
24 Y cuando los israelitas acabaron de matar a todos los
moradores de Hai en el campo y en el desierto a donde los habían
perseguido, y todos habían caído a filo de espada hasta ser
consumidos, todos los israelitas volvieron a Hai, y también la
hirieron a filo de espada.
25 Y el número de los que cayeron aquel día, hombres y
mujeres, fue de doce mil, todos los de Hai.
26 Porque Josué no retiró su mano que había extendido con la
lanza, hasta que hubo destruido por completo a todos los
moradores de Hai.
27 Pero los israelitas tomaron para sí las bestias y los
despojos de la ciudad, conforme a la palabra de Jehová que le
había mandado a Josué.
28 Y Josué quemó a Hai y la redujo a un montón de escombros,
asolada para siempre hasta hoy.
29 Y al rey de Hai lo colgó de un madero hasta caer la noche;
y cuando el sol se puso, mandó Josué que quitasen del madero su
cuerpo, y lo echasen a la puerta de la ciudad; y levantaron sobre
él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy.
Lectura de la ley en el Monte Ebal
30 Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel
en el monte Ebal,
31 como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos
de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés,
un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro;
y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron
ofrendas de paz.
32 También escribió allí sobre las piedras una copia de la
ley de Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel.
33 Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba
de pie a uno y otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes
levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, así los
extranjeros como los naturales. La mitad de ellos estaba hacia el
monte Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera
que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que
bendijesen primeramente al pueblo de Israel.
34 Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las
bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está
escrito en el libro de la ley.
35 No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que
Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de
Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que
moraban entre ellos.
Astucia de los gabaonitas
9
1 Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este
lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en
toda la costa del Mar Grande delante del Líbano, los heteos,
amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos,
2 se concertaron para pelear contra Josué e Israel.
3 Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué
había hecho a Jericó y a Hai,
4 usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y
tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino,
rotos y remendados,
5 y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos
sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y
mohoso.
6 Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a
él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana;
haced, pues, ahora alianza con nosotros.
7 Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizás habitáis
en medio de nosotros. ¿Cómo, pues, podremos hacer alianza con
vosotros?
8 Ellos respondieron a Josué: Nosotros somos tus siervos. Y
Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros, y de dónde venís?
9 Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy
lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos
oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto,
10 y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que
estaban al otro lado del Jordán: a Sehón rey de Hesbón, y a Og
rey de Basán, que estaba en Astarot.
11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de
nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión
para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros
somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros.
12 Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para
el camino el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí
ahora ya seco y mohoso.
13 Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos
aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros
zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del camino.
14 Y los hombres de Israel tomaron de la provisiones de ellos,
y no consultaron a Jehová.
15 Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza
concediéndoles la vida; y también lo juraron los príncipes de
la congregación.
16 Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos,
oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos.
17 Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a
las ciudades de ellos; y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot
y Quiriat-jearim.
18 Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los
príncipes de la congregación les habían jurado por Jehová el
Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los
príncipes.
19 Mas todos los príncipes respondieron a toda la
congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de
Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar.
20 Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que no
venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos
hecho.
21 Dijeron, pues, de ellos los príncipes: Dejadlos vivir; y
fueron constituidos leñadores y aguadores para toda la
congregación, concediéndoles la vida, según les habían
prometido los príncipes.
22 Y llamándolos Josué, les habló diciendo: ¿Por qué nos
habéis engañado, diciendo: Habitamos muy lejos de vosotros,
siendo así que moráis en medio de nosotros?
23 Ahora, pues, malditos sois, y no dejará de haber de entre
vosotros siervos, y quien corte la leña y saque el agua para la
casa de mi Dios.
24 Y ellos respondieron a Josué y dijeron: Como fue dado a
entender a tus siervos que Jehová tu Dios había mandado a
Moisés su siervo que os había de dar toda la tierra, y que
había de destruir a todos los moradores de la tierra delante de
vosotros, por esto temimos en gran manera por nuestras vidas a
causa de vosotros, e hicimos esto.
25 Ahora, pues, henos aquí en tu mano; lo que te pareciere
bueno y recto hacer de nosotros, hazlo.
26 Y él lo hizo así con ellos; pues los libró de la mano de
los hijos de Israel, y no los mataron.
27 Y Josué los destinó aquel día a ser leñadores y
aguadores para la congregación, y para el altar de Jehová en el
lugar que Jehová eligiese, lo que son hasta hoy.
Derrota de los amorreos
10
1 Cuando Adonisedec rey de Jerusalén oyó que Josué había
tomado a Hai, y que la había asolado (como había hecho a
Jericó y a su rey, así hizo a Hai y a su rey), y que los
moradores de Gabaón habían hecho paz con los israelitas, y que
estaban entre ellos,
2 tuvo gran temor; porque Gabaón era una gran ciudad, como una
de las ciudades reales, y mayor que Hai, y todos sus hombres eran
fuertes.
3 Por lo cual Adonisedec rey de Jerusalén envió a Hoham rey
de Hebrón, a Piream rey de Jarmut, a Jafía rey de Laquis y a
Debir rey de Eglón, diciendo:
4 Subid a mí y ayudadme, y combatamos a Gabaón; porque ha
hecho paz con Josué y con los hijos de Israel.
5 Y cinco reyes de los amorreos, el rey de Jerusalén, el rey
de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de
Eglón, se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejércitos, y
acamparon cerca de Gabaón, y pelearon contra ella.
6 Entonces los moradores de Gabaón enviaron a decir a Josué
al campamento en Gilgal: No niegues ayuda a tus siervos; sube
prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos; porque todos
los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han
unido contra nosotros.
7 Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con
él, y todos los hombres valientes.
8 Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo
los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá
delante de ti.
9 Y Josué vino a ellos de repente, habiendo subido toda la
noche desde Gilgal.
10 Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y
los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el
camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda.
11 Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de
Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre
ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por
las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron
a espada.
12 Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová
entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en
presencia de los israelitas:
- Sol, detente en Gabaón;
- Y tú, luna, en el valle de Ajalón.
-
13 Y el sol se detuvo y la luna se paró,
- Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.
¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se
paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un
día entero.
14 Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él,
habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová
peleaba por Israel.
15 Y Josué, y todo Israel con él, volvió al campamento en
Gilgal.
16 Y los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en
Maceda.
17 Y fue dado aviso a Josué que los cinco reyes habían sido
hallados escondidos en una cueva en Maceda.
18 Entonces Josué dijo: Rodad grandes piedras a la entrada de
la cueva, y poned hombres junto a ella para que los guarden;
19 y vosotros no os detengáis, sino seguid a vuestros
enemigos, y heridles la retaguardia, sin dejarles entrar en sus
ciudades; porque Jehová vuestro Dios los ha entregado en vuestra
mano.
20 Y aconteció que cuando Josué y los hijos de Israel
acabaron de herirlos con gran mortandad hasta destruirlos, los
que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fortificadas.
21 Todo el pueblo volvió sano y salvo a Josué, al campamento
en Maceda; no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los
hijos de Israel.
22 Entonces dijo Josué: Abrid la entrada de la cueva, y sacad
de ella a esos cinco reyes.
23 Y lo hicieron así, y sacaron de la cueva a aquellos cinco
reyes: al rey de Jerusalén, al rey de Hebrón, al rey de Jarmut,
al rey de Laquis y al rey de Eglón.
24 Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a
todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente
de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros
pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y
pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos.
25 Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed
fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos vuestros
enemigos contra los cuales peleáis.
26 Y después de esto Josué los hirió y los mató, y los hizo
colgar en cinco maderos; y quedaron colgados en los maderos hasta
caer la noche.
27 Y cuando el sol se iba a poner, mandó Josué que los
quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se
habían escondido; y pusieron grandes piedras a la entrada de la
cueva, las cuales permanecen hasta hoy.
28 En aquel mismo día tomó Josué a Maceda, y la hirió a
filo de espada, y mató a su rey; por completo los destruyó, con
todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo al rey de
Maceda como había hecho al rey de Jericó.
29 Y de Maceda pasó Josué, y todo Israel con él, a Libna; y
peleó contra Libna;
30 y Jehová la entregó también a ella y a su rey en manos de
Israel; y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella
tenía vida, sin dejar nada; e hizo a su rey de la manera como
había hecho al rey de Jericó.
31 Y Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna a Laquis, y
acampó cerca de ella, y la combatió;
32 y Jehová entregó a Laquis en mano de Israel, y la tomó al
día siguiente, y la hirió a filo de espada, con todo lo que en
ella tenía vida, así como había hecho en Libna.
33 Entonces Horam rey de Gezer subió en ayuda de Laquis; mas a
él y a su pueblo destruyó Josué, hasta no dejar a ninguno de
ellos.
34 De Laquis pasó Josué, y todo Israel con él, a Eglón; y
acamparon cerca de ella, y la combatieron;
35 y la tomaron el mismo día, y la hirieron a filo de espada;
y aquel día mató a todo lo que en ella tenía vida, como había
hecho en Laquis.
36 Subió luego Josué, y todo Israel con él, de Eglón a
Hebrón, y la combatieron.
37 Y tomándola, la hirieron a filo de espada, a su rey y a
todas sus ciudades, con todo lo que en ella tenía vida, sin
dejar nada; como había hecho a Eglón, así la destruyeron con
todo lo que en ella tenía vida.
38 Después volvió Josué, y todo Israel con él, sobre Debir,
y combatió contra ella;
39 y la tomó, y a su rey, y a todas sus ciudades; y las
hirieron a filo de espada, y destruyeron todo lo que allí dentro
tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Hebrón, y como
había hecho a Libna y a su rey, así hizo a Debir y a su rey.
40 Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas, del
Neguev, de los llanos y de las laderas, y a todos sus reyes, sin
dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Jehová Dios
de Israel se lo había mandado.
41 Y los hirió Josué desde Cades-barnea hasta Gaza, y toda la
tierra de Gosén hasta Gabaón.
42 Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez;
porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel.
43 Y volvió Josué, y todo Israel con él, al campamento en
Gilgal.
Derrota de la alianza de Jabín
11
1 Cuando oyó esto Jabín rey de Hazor, envió mensaje a Jobab
rey de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf,
2 y a los reyes que estaban en la región del norte en las
montañas, y en el Arabá al sur de Cineret, en los llanos, y en
las regiones de Dor al occidente;
3 y al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al
amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo en las montañas, y al
heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa.
4 Estos salieron, y con ellos todos sus ejércitos, mucha
gente, como la arena que está a la orilla del mar en multitud,
con muchísimos caballos y carros de guerra.
5 Todos estos reyes se unieron, y vinieron y acamparon unidos
junto a las aguas de Merom, para pelear contra Israel.
6 Mas Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos, porque
mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante
de Israel; desjarretarás sus caballos, y sus carros quemarás a
fuego.
7 Y Josué, y toda la gente de guerra con él, vino de repente
contra ellos junto a las aguas de Merom.
8 Y los entregó Jehová en manos de Israel, y los hirieron y
los siguieron hasta Sidón la grande y hasta Misrefotmaim, y
hasta el llano de Mizpa al oriente, hiriéndolos hasta que no les
dejaron ninguno.
9 Y Josué hizo con ellos como Jehová le había mandado:
desjarretó sus caballos, y sus carros quemó a fuego.
10 Y volviendo Josué, tomó en el mismo tiempo a Hazor, y
mató a espada a su rey; pues Hazor había sido antes cabeza de
todos estos reinos.
11 Y mataron a espada todo cuanto en ella tenía vida,
destruyéndolo por completo, sin quedar nada que respirase; y a
Hazor pusieron fuego.
12 Asimismo tomó Josué todas las ciudades de aquellos reyes,
y a todos los reyes de ellas, y los hirió a filo de espada, y
los destruyó, como Moisés siervo de Jehová lo había mandado.
13 Pero a todas las ciudades que estaban sobre colinas, no las
quemó Israel; únicamente a Hazor quemó Josué.
14 Y los hijos de Israel tomaron para sí todo el botín y las
bestias de aquellas ciudades; mas a todos los hombres hirieron a
filo de espada hasta destruirlos, sin dejar alguno con vida.
15 De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su
siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo,
sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a
Moisés.
Josué se apodera de toda la tierra
16 Tomó, pues, Josué toda aquella tierra, las montañas, todo
el Neguev, toda la tierra de Gosén, los llanos, el Arabá, las
montañas de Israel y sus valles.
17 Desde el monte Halac, que sube hacia Seir, hasta Baal-gad en
la llanura del Líbano, a la falda del monte Hermón; tomó
asimismo a todos sus reyes, y los hirió y mató.
18 Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos reyes.
19 No hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de Israel,
salvo los heveos que moraban en Gabaón; todo lo tomaron en
guerra.
20 Porque esto vino de Jehová, que endurecía el corazón de
ellos para que resistiesen con guerra a Israel, para destruirlos,
y que no les fuese hecha misericordia, sino que fuesen
desarraigados, como Jehová lo había mandado a Moisés.
21 También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a los
anaceos de los montes de Hebrón, de Debir, de Anab, de todos los
montes de Judá y de todos los montes de Israel; Josué los
destruyó a ellos y a sus ciudades.
22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de
Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod.
23 Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que
Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los
israelitas por herencia conforme a su distribución según sus
tribus; y la tierra descansó de la guerra.
Reyes derrotados por Moisés
12
1 Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel
derrotaron y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordán hacia
donde nace el sol, desde el arroyo de Arnón hasta el monte
Hermón, y todo el Arabá al oriente:
2 Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, y
señoreaba desde Aroer, que está a la ribera del arroyo de
Arnón, y desde en medio del valle, y la mitad de Galaad, hasta
el arroyo de Jaboc, término de los hijos de Amón;
3 y el Arabá hasta el mar de Cineret, al oriente; y hasta el
mar del Arabá, el Mar Salado, al oriente, por el camino de Bet-
jesimot, y desde el sur al pie de las laderas del Pisga.
4 Y el territorio de Og rey de Basán, que había quedado de
los refaítas, el cual habitaba en Astarot y en Edrei,
5 y dominaba en el monte Hermón, en Salca, en todo Basán
hasta los límites de Gesur y de Maaca, y la mitad de Galaad,
territorio de Sehón rey de Hesbón.
6 A éstos derrotaron Moisés siervo de Jehová y los hijos de
Israel; y Moisés siervo de Jehová dio aquella tierra en
posesión a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de
Manasés.
Reyes derrotados por Josué
7 Y estos son los reyes de la tierra que derrotaron Josué y
los hijos de Israel, a este lado del Jordán hacia el occidente,
desde Baal-gad en el llano del Líbano hasta el monte de Halac
que sube hacia Seir; y Josué dio la tierra en posesión a las
tribus de Israel, conforme a su distribución;
8 en las montañas, en los valles, en el Arabá, en las
laderas, en el desierto y en el Neguev; el heteo, el amorreo, el
cananeo, el ferezeo, el heveo y el jebuseo.
9 El rey de Jericó, uno; el rey de Hai, que está al lado de
Bet-el, otro;
10 el rey de Jerusalén, otro; el rey de Hebrón, otro;
11 el rey de Jarmut, otro; el rey de Laquis, otro;
12 el rey de Eglón, otro; el rey de Gezer, otro;
13 el rey de Debir, otro; el rey de Geder, otro;
14 el rey de Horma, otro; el rey de Arad, otro;
15 el rey de Libna, otro; el rey de Adulam, otro;
16 el rey de Maceda, otro; el rey de Bet-el, otro;
17 el rey de Tapúa, otro; el rey de Hefer, otro;
18 el rey de Afec, otro; el rey de Sarón, otro;
19 el rey de Madón, otro; el rey de Hazor, otro;
20 el rey de Simron-merón, otro; el rey de Acsaf, otro;
21 el rey de Taanac, otro; el rey de Meguido, otro;
22 el rey de Cedes, otro; el rey de Jocneam del Carmelo, otro;
23 el rey de Dor, de la provincia de Dor, otro; el rey de Goim
en Gilgal, otro;
24 el rey de Tirsa, otro; treinta y un reyes por todos.
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