Preparativos para la conquista
1
1 Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de
Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de
Moisés, diciendo:
2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa
este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy
a los hijos de Israel.
3 Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo
lugar que pisare la planta de vuestro pie.
4 Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates,
toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el
sol, será vuestro territorio.
5 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida;
como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te
desampararé.
6 Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este
pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la
daría a ellos.
7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de
hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no
te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas
prosperado en todas las cosas que emprendas.
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que
de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas
conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces
harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas
ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en
dondequiera que vayas.
10 Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo:
11 Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo,
diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis
el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro
Dios os da en posesión.
12 También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a la
media tribu de Manasés, diciendo:
13 Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os
mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha
dado esta tierra.
14 Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados
quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del
Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis
armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis,
15 hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos
como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que
Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la
tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os
ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y
entraréis en posesión de ella.
16 Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos
todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que
nos mandes.
17 De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas,
así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté
contigo, como estuvo con Moisés.
18 Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no
obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que
muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.
Josué envía espías a Jericó
2
1 Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías
secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a
Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se
llamaba Rahab, y posaron allí.
2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que
hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para
espiar la tierra.
3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los
hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han
venido para espiar toda la tierra.
4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había
escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí,
pero no supe de dónde eran.
5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos
hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa,
y los alcanzaréis.
6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había
escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el
terrado.
7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán,
hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron
los perseguidores.
8 Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les
dijo:
9 Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de
vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del
país ya han desmayado por causa de vosotros.
10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar
Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que
habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro
lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis
destruido.
11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado
más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque
Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la
tierra.
12 Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como
he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con
la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura;
13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis
hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis
nuestras vidas de la muerte.
14 Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la
vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová
nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y
verdad.
15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la
ventana; porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella
vivía en el muro.
16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras
vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días,
hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis
por vuestro camino.
17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este
juramento con que nos has juramentado.
18 He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás
este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y
reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a
toda la familia de tu padre.
19 Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su
sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas
cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será
sobre nuestra cabeza, si mano le tocare.
20 Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros
quedaremos libres de este tu juramento con que nos has
juramentado.
21 Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los
despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la
ventana.
22 Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí tres
días, hasta que volvieron los que los perseguían; y los que los
persiguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.
23 Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del monte,
y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas
las cosas que les habían acontecido.
24 Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en
nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan
delante de nosotros.
El paso del Jordán
3
1 Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de
Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y
reposaron allí antes de pasarlo.
2 Y después de tres días, los oficiales recorrieron el
campamento,
3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del
pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la
llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos
de ella,
4 a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por
cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino.
Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos;
no os acercaréis a ella.
5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará
mañana maravillas entre vosotros.
6 Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del
pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del
pacto y fueron delante del pueblo.
7 Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a
engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que
entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.
8 Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del
pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua
del Jordán, pararéis en el Jordán.
9 Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las
palabras de Jehová vuestro Dios.
10 Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente
está en medio de vosotros, y que él echará de delante de
vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo,
al amorreo y al jebuseo.
11 He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra
pasará delante de vosotros en medio del Jordán.
12 Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno
de cada tribu.
13 Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que
llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten
en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán;
porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un
montón.
14 Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para
pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando
el arca del pacto,
15 cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los
pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la
orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas
sus orillas todo el tiempo de la siega),
16 las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un
montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de
Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado,
se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección
de Jericó.
17 Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de
Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta
que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo
Israel pasó en seco.
Las doce piedras tomadas del Jordán
4
1 Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán,
Jehová habló a Josué, diciendo:
2 Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu,
3 y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de en medio del
Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los
sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y
levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la noche.
4 Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales él
había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu.
5 Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro
Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una
piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los
hijos de Israel,
6 para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros
hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué
significan estas piedras?
7 les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas
delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el
Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras
servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para
siempre.
8 Y los hijos de Israel lo hicieron así como Josué les
mandó: tomaron doce piedras de en medio del Jordán, como
Jehová lo había dicho a Josué, conforme al número de las
tribus de los hijos de Israel, y las pasaron al lugar donde
acamparon, y las levantaron allí.
9 Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán,
en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que
llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta hoy.
10 Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio
del Jordán hasta que se hizo todo lo que Jehová había mandado
a Josué que dijese al pueblo, conforme a todas las cosas que
Moisés había mandado a Josué; y el pueblo se dio prisa y
pasó.
11 Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, también pasó el
arca de Jehová, y los sacerdotes, en presencia del pueblo.
12 También los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media
tribu de Manasés pasaron armados delante de los hijos de Israel,
según Moisés les había dicho;
13 como cuarenta mil hombres armados, listos para la guerra,
pasaron hacia la llanura de Jericó delante de Jehová.
14 En aquel día Jehová engrandeció a Josué a los ojos de
todo Israel; y le temieron, como habían temido a Moisés, todos
los días de su vida.
15 Luego Jehová habló a Josué, diciendo:
16 Manda a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que
suban del Jordán.
17 Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subid del
Jordán.
18 Y aconteció que cuando los sacerdotes que llevaban el arca
del pacto de Jehová subieron de en medio del Jordán, y las
plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en lugar seco,
las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, corriendo como
antes sobre todos sus bordes.
19 Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero,
y acamparon en Gilgal, al lado oriental de Jericó.
20 Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían
traído del Jordán.
21 Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando mañana
preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿Qué
significan estas piedras?
22 declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en
seco por este Jordán.
23 Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán
delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que
Jehová vuestro Dios lo había hecho en el Mar Rojo, el cual
secó delante de nosotros hasta que pasamos;
24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano
de Jehová es poderosa; para que temáis a Jehová vuestro Dios
todos los días.
La circuncisión y la pascua en Gilgal
5
1 Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro
lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos
que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las
aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que
hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento
en ellos delante de los hijos de Israel.
2 En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos
afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de
Israel.
3 Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los
hijos de Israel en el collado de Aralot.
4 Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el
pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los
hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino,
después que salieron de Egipto.
5 Pues todos los del pueblo que habían salido, estaban
circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el
desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto,
no estaba circuncidado.
6 Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto
cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que
habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no
obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró
que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado
a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.
7 A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su
lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no
habían sido circuncidados por el camino.
8 Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron
en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.
9 Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el
oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue
llamado Gilgal, hasta hoy.
10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la
pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos
de Jericó.
11 Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra,
los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas
tostadas.
12 Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a
comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más
tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de
Canaán aquel año.
Josué y el varón con la espada desenvainada
13 Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un
varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada
desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo:
¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?
14 El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de
Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su
rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a
su siervo?
15 Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué:
Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es
santo. Y Josué así lo hizo.
La toma de Jericó
6
1 Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los
hijos de Israel; nadie entraba ni salía.
2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a
Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.
3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo
alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis
días.
4 Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de
carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete
vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.
5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así
que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a
gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el
pueblo, cada uno derecho hacia adelante.
6 Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les
dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas
de cuerno de carnero delante del arca de Jehová.
7 Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están
armados pasarán delante del arca de Jehová.
8 Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete
sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero,
pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el
arca del pacto de Jehová los seguía.
9 Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que
tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras
las bocinas sonaban continuamente.
10 Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis,
ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca,
hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis.
11 Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta
alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí
pasaron la noche.
12 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el
arca de Jehová.
13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno
de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y
tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos,
y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las
bocinas tocaban continuamente.
14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y
volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis
días.
15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y
dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces;
solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.
16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez,
Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la
ciudad.
17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que
están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los
que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los
mensajeros que enviamos.
18 Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis
alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento
de Israel, y lo turbéis.
19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de
hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de
Jehová.
20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las
bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido
de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó.
El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia
adelante, y la tomaron.
21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad
había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes,
las ovejas, y los asnos.
22 Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la
tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí
a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.
23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su
madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron
a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de
Israel.
24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella
había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la
plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro.
25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de
su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los
israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que
Josué había enviado a reconocer a Jericó.
26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito
delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta
ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de
ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.
27 Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó
por toda la tierra.
El pecado de Acán
7
1 Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en
cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi,
hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira
de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.
2 Después Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que
estaba junto a Bet-avén hacia el oriente de Bet-el; y les habló
diciendo: Subid y reconoced la tierra. Y ellos subieron y
reconocieron a Hai.
3 Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo,
sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no
fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos.
4 Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales
huyeron delante de los de Hai.
5 Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres,
y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron
en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y
vino a ser como agua.
6 Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra
sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta caer la tarde,
él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.
7 Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar
a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los
amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado
al otro lado del Jordán!
8 ¡Ay, Señor! ¿qué diré, ya que Israel ha vuelto la
espalda delante de sus enemigos?
9 Porque los cananeos y todos los moradores de la tierra
oirán, y nos rodearán, y borrarán nuestro nombre de sobre la
tierra; y entonces, ¿qué harás tú a tu grande nombre?
10 Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras
así sobre tu rostro?
11 Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les
mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado,
han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.
12 Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus
enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda,
por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con
vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.
13 Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para
mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay
en medio de ti, Israel; no podrás hacer frente a tus enemigos,
hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros.
14 Os acercaréis, pues, mañana por vuestras tribus; y la
tribu que Jehová tomare, se acercará por sus familias; y la
familia que Jehová tomare, se acercará por sus casas; y la casa
que Jehová tomare, se acercará por los varones;
15 y el que fuere sorprendido en el anatema, será quemado, él
y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de
Jehová, y ha cometido maldad en Israel.
16 Josué, pues, levantándose de mañana, hizo acercar a
Israel por sus tribus; y fue tomada la tribu de Judá.
17 Y haciendo acercar a la tribu de Judá, fue tomada la
familia de los de Zera; y haciendo luego acercar a la familia de
los de Zera por los varones, fue tomado Zabdi.
18 Hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado Acán
hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá.
19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria a Jehová
el Dios de Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has
hecho; no me lo encubras.
20 Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente yo he
pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho.
21 Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y
doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de
cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está
escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo
de ello.
22 Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron
corriendo a la tienda; y he aquí estaba escondido en su tienda,
y el dinero debajo de ello.
23 Y tomándolo de en medio de la tienda, lo trajeron a Josué
y a todos los hijos de Israel, y lo pusieron delante de Jehová.
24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo
de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus
hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto
tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor.
25 Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete
Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y
los quemaron después de apedrearlos.
26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que
permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y
por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy.
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