GUANTES DE SEDA
No todos los individuos de personalidad vigilante son belicosos. Por fuera, muchos se muestran deseosos de complacer, mientras que por dentro sienten aprensi�n. Otros se contentan con crearse un rinc�n c�modo donde trabajar para que no los vean los que tienen el poder, y est�n dispuestos a renunciar a los beneficios de las alianzas pol�ticas.

Los jefes deben ser muy h�biles para mantener un buen trato con personas de tipo vigilante. Al igual que los concienzudos, suelen trabajar mejor cuando se les da libertad y se los trata con mano blanda. Estas personas rara vez se aprovechan. Sin embargo, mucho son r�pidos para detectar pol�ticas y pr�cticas injustas dentro de una empresa y asumir�n luego el papel de guardianes, que tan bien les cuadra, para luchar contra ellas.

EL JEFE DE TIPO VIGILANTE
Como jefes, necesitan contar con la lealtad de sus subordinados. Con el fin de obtener esa lealtad suelen ser generosos para brindar favores, elogios y recompensas. Si sospechan alguna traici�n, reaccionan con enojo y no perdonan. Un jefe de caracter�sticas excesivamente vigilantes puede confundir la ambici�n con infidelidad y dificultarle al subordinado el ascenso dentro de la empresa. Sin embargo, los jefes moderadamente vigilantes por lo general se preocupan por su personal. Si los subordinados tienen alg�n conflicto con la empresa, o si la pol�tica laboral no les hacen justicia, el jefe vigilante no vacilar� en salir a defender los derechos de sus empleados.

Dado que los individuos con este tipo de personalidad necesitan tener todo el dominio, como jefes no se sienten c�modos delegando responsabilidades importantes (es decir, de mucho peso pol�tico). Se proponen expresamente estar siempre informados de todo cuanto acontece en su departamento. Cuando hay que hacer un trabajo adicional, se quedan m�s tiempo, no s�lo para ganarse el respeto de sus empleados, sino tambi�n para controlar lo que �stos hacen.

Al igual que sus hermanos concienzudos, seguramente elegir�n una labor m�s independiente dentro de una organizaci�n, donde puedan trabajar sin tener que preocuparse por manejar a otras personas.

CARRERAS Y EMPLEOS ADECUADOS PARA EL VIGILANTE
Estos individuos suelen destacar en trabajos que les permitan funcionar sin tener contacto directo y constante con la autoridad. Por su excepcional astucia, su capacidad de concentraci�n y su talento para la argumentaci�n, suelen ser excelentes cr�ticos, diagnosticadores, acad�micos, abogados, periodistas e investigadores. Su gran sentido com�n, incluso su capacidad para comprender los m�ltiples niveles de comunicaci�n, les ayuda en el oficio de detective, de entrevistador, de vendedor y (mientras el tipo vigilante sea moderado) de psicoterapeuta. Cuando se identifican o simpatizan con los oprimidos, pueden realizar una aportaci�n importante a las causas pol�ticas y sociales.

Quienes tienen una tendencia muy marcada, quiz� prefieran trabajar con m�quinas antes que con personas. Al igual que los concienzudos, a menudo son muy aptos para la mec�nica.

EL MUNDO EXTERIOR: EL VALOR EN MEDIO DE LOS PELIGROS
Los hombres y mujeres de personalidad vigilante poseen una visi�n precisa de s� mismos. La mayor�a lleva en su interior un sentido de rectitud: creen ser los �nicos cuerdos en un mundo de locos. Tienen opiniones definidas, no suelen dudar pero, como se dijo antes, les cuesta mucho aceptar las cr�ticas y la posibilidad de haberse equivocado.

Llevan las antenas enfocadas hacia fuera, ya que es m�s f�cil captar las faltas de los dem�s. Para ellos, el mundo exterior tiene algo de campo minado. Est� poblado de personas que podr�an aprovecharse de ellos. Esa capacidad de estar siempre alerta les es muy �til en ambientes urbanos y barrios peligrosos.

No les gustan las sorpresas. Como se anticipan al peligro, est�n preparados para cualquier emergencia.

Sean verdaderos o imaginarios los peligros que ven en el mundo exterior, estas personas r�pidamente demuestran que son capaces de valerse por s� mismas.

LAS EMOCIONES Y EL AUTODOMINIO
Lo m�s caracter�stico de este tipo de personalidad es la reserva, salvo cuando el individuo se siente amenazado o desafiado. En ese caso, por medio de una discusi�n o un arrebato de malhumor, dejar� claro que con �l no se juega. (A medida que la persona exagera la tendencia vigilante y se acerca m�s al trastorno paranoide, los peligros y amenazas se vuelven m�s oscuros, y es menos capaz de reconocer que sus reacciones son irracionales).

Por lo dem�s, refrenan la expresi�n de sus sentimientos y se resisten para no ceder a los impulsos. Se trata de una personalidad cerebral y no emotiva. No corren riesgos en lo emocional. Si no tienen cierta dosis de rasgos teatrales, vivaces o fieles en su esquema de personalidad, les cuesta mucho abandonarse plenamente a los sentimientos; quiz� hasta se frenen un poco en el plano sexual. La ternura les resulta dif�cil, al menos hasta que por fin est�n dispuestos a confiar y comprometerse. No son de los que viven diciendo �Te quiero� y prefieren que sus compa�eros no les exijan una constante manifestaci�n verbal del amor. Son posesivos y pueden llegar a ser terriblemente celosos, aunque probablemente no hablar�n sobre ello.

Tal vez su �nica descarga provenga del lado del humor. Algunas de estas personas, por la agudeza que los caracteriza para percibir la sutileza, la ambig�edad y la iron�a, poseen un muy desarrollado, aunque a veces punzante, sentido del humor.
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